por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jun 19, 2014 | Meditación, Minimalismo, Talleres
Esta semana ha sido muy activa para el estupendo blog de productividad y minimalismo Análisis Realista y para Chocobuda.
El siguiente post es parte de la introducción a Mínima, el taller de minimalismo y meditación.
—
Muchas personas podrían argumentar que el término minimalismo se debe aplicar únicamente a la escuela arquitectónica fundada en los 60’s, en la que se buscaba la belleza utilizando los menores recursos posibles.
Esta corriente dio, sin duda, hermosas construcciones y arquitectos que quedaron en la historia por su idea de frugalidad.
A pesar de que el tiempo avanzó, el concepto de la frugalidad trascendió a la arquitectura y se comenzó a aplicar al diseño gráfico, a la programación de software y, en últimas fechas se tomó como bandera para un nuevo estilo de vida.
Y es que muchas personas, entre ellos el escritor Leo Babauta (Zenhabits.net), se dieron cuenta que estamos en una época en la que nuestros sentidos son asaltados por una sobredosis interminable de objetos y de información.
Una y otra vez los anuncios en los medios de comunicación claman nuestro tiempo y nuestro dinero. Las ciudades están invadidas de mercadotecnia, que nos llevan hacia la compra sin sentido y sin corazón, a siempre estar en competencia por tener los más recientes objetos y a llenar el planeta de basura.
—
Para leer el artículo completo, ve a http://analisisrealista.com/comprendiendo-el-minimalismo/
Y como forma de agradecimiento a los lectores de ambos blogs, ofrecemos 15% de descuento en Mínima.

por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jun 16, 2014 | Budismo, Minimalismo, Vida
Desde hace algún tiempo he estado muy interesado en la psicología evolutiva(PE), que estudia los cambios en nuestro comportamiento derivados por la evolución y la selección natural.
No importa cuánto nos esforcemos en pensar que somos los «reyes de la creación», al final somos un animal más en el mundo. No somos diferentes de cualquier otro mamífero. Nuestras reacciones, pesamientos y emociones están ahí como resultado de millones de años de cambios graduales. Están grabados en nuestro ADN y rigen nuestra conducta actual, a pesar de estar en el punto más alto de la tecnología y el desarrollo.
Me parece fascinante porque va de la mano con las ideas centrales del budismo zen.
Parte del objeto de estudio de la PE es analizar cómo funcionan las culturas cazadoras-recolectoras que aún habitan el planeta, porque son lo más parecido que tenemos a los primeros seres humanos que vivían en África hace 200,000 años.
Son pueblos que viven en lo más profundo de las selvas o planicies y que no se han incorporado a la civilización de consumo. Subsisten con sus valores, creencias y costumbres. No tienen necesidad de integrarse al mundo moderno porque su ecosistema les da todo lo que necesitan.
Hay muchos datos curiosos sobre estas culturas. Por ejemplo, no tienen comida industrial, por ende no existe la obesidad ni enfermedades como el cáncer o la diabetes. Tampoco conocen la demencia, el autismo o el síndrome de déficit de atención. No requieren vacunas. No tienen trabajos de oficina, autos o centros comerciales; así que no tienen estrés ni enfermedades de los nervios. No están conectados por telecomunicaciones, entonces su contacto es cara a cara. El concepto de machismo o feminismo no existe, sólo hay equidad y trabajo en equipo.
Sale el sol y despiertan para ir a conseguir el alimento del día. Dedican mucho tiempo a la espiritualidad y al desarrollo de costumbres y rituales de grupo.
Viven en perfecta comunión con la Tierra.
Cada uno de los factores mencionados es digno de estudio. Pero es importante resaltar el hecho de que sólo tienen lo que necesitan.
Los aborígenes australianos o los Yanomami en América del Sur no atesoran libros, música ni adornos. No sienten apego hacia lo material porque ni siquiera tienen dónde almacenar la cantidad de basura que nosotros acumulamos.
No tienen una casa enorme que limpiar. No tienen mil tanques de gasolina qué llenar para su nuevo Mazda. Tampoco piensan en pagar el seguro o la tarjeta de crédito. No se preocupan por el guardarropa. No compran apps. No acumulan riqueza porque entienden que ésta es sólo una ilusión y que no es necesaria para la vida.
Estas sociedades tienen exclusivamente lo que pueden cargar en sus manos o en alguna bolsa hecha a por ellos mismos.
Y según estudios como este de la Universidad Vrije (Bruselas), sabemos que los cazadores-recolectores actuales son personas felices. Es más, los que se han tratado de integrar a las grandes ciudades terminan enfermos de los nervios o con diabetes.
Por supuesto yo jamás propondría un retroceso de la civilización, no. Tampoco diría que vivir como cavernícola es lo mejor.
La humanidad ha tocado niveles sorprendentes de progreso y si podemos lograr que la ciencia y la cultura sean libres para todos, llegaremos mucho más lejos de lo que imaginamos.
Así que retomar la vida primitiva es impensable.
Pero sí debemos encontrar un equilibrio entre lo que poseemos y lo que somos por dentro. Necesitamos tomar el control sobre el consumismo desmedido y mirar hacia adentro de nosotros.
Necesitamos menos autos y más meditación. Necesitamos menos colecciones y más generosidad. Para ser felices debemos liberarnos del yugo de los apegos, para poder ayudar a los demás a salir adelante.
En tiempos de las orgías de individualidad en pantallas de 4″, mirar hacia las sociedades cazadoras-recolectoras nos puede ayudar a tomar el control del caos interno.
El minimalismo es natural al ser humano. Es parte de nuestra identidad como especie.
Entonces, ¿porqué nos esforzamos en negar el minimalismo?
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jun 9, 2014 | Meditación, Minimalismo, Talleres, Vida
¡Regresa Mínima, Taller de Minimalismo y Meditación Aplicados!
¡Libertad!
Hoy es el mejor día para practicar el desapego y liberarnos de lo que nos ata.
La tensión del trabajo, la acumulación de objetos inútiles y la presión por consumir, son rocas enormes en nuestra espalda. Las llevamos a cuestas por la vida y están tan dentro de nuestra cultura, que no nos damos cuenta de ello… excepto cuando comienzan a afectar nuestra salud, tranquilidad y relaciones personales.
Muchas gracias por el taller, me abriste los ojos hacia muchas cosas que sabia que hacia mal pero no lo había notado; tratare de hacer lo posible por llevar a cabo todas y cada una de las experiencias aquí mostradas. De corazón: ¡gracias!
Juan Carlos Castro. México, D.F.
En estos tiempos de crisis económica, saturación y estrés, donde cada moneda y cada centímetro cuadrado cuentan, es urgente aprender el desapego de lo material para mejorar nuestro estilo de vida.
Para lograrlo necesitamos entender los problemas en los que la sociedad de consumo nos ha metido; pero también necesitamos saber que practicar el minimalismo es la pieza clave que nos llevará a tener más espacio y mucha tranquilidad.
Chocobuda presenta: Mínima, Taller de Minimalismo y Meditación Aplicados, donde aprenderemos métodos 100% prácticos para comprender y aplicar el minimalismo y la meditación a tu vida cotidiana.
Aprenderás a mejorar tu economía y a promover tranquilidad para ti y tu familia.
Explotando las herramientas de comunicación que nos da Internet, este taller se imparte por medio de podcasts, archivos de texto y charlas personales en video.
A pesar de que el taller es impartido por un monje zen, no te preocupes. ¡No tienes que ser budista para liberarte de lo que te ata!
Mil gracias por esta experiencia `Mínima´que en realidad se ha convertido en `Máxima´, porque como bien hiciste la referencia: menos es más… corroboré que amo el minimalismo, como forma de vida, de pensar, de estar… amo los espacios limpios, ordenados, en el que no exista el caos y la saturación, pero sobre todo amo la forma de vivir más ligera, sin apegos de ningún tipo, materiales, imaginarios o de carne y hueso… ir por la vida sin esa inmensa piedra llamada, culpa o la mayor de todas, miedo.
Saramaría Morales. México, D.F.
Información del taller
Inicio: Lunes 30 de junio de 2014
Duración: 4 semanas
Incluye:
- 4 podcasts con pláticas técnicas y filosóficas, uno por semana
- 4 meditaciones guiadas, una por semana
- 20 minutos a la semana de asesoría y apoyo personal vía Skype o Google Hangouts
- Correos diarios con lecturas de apoyo
- Copia electrónica del libro Minimalista, la vida con menos cosas
EXTRAS:
- Semana especial dedicada a la Navidad Minimalista. Son 5 semanas en total.
- Incluye taller de meditación Iniciando el Camino. Seis semanas de meditación para que practiques cuando lo necesites.
Requisitos:
- Uso de computadora, Internet, cuenta en Gmail
- Presentar un mini reporte semanal de experiencia por email
- Presentar un ensayo final por email
- Disciplina y tiempo para dedicar al menos 30 minutos al día
Donativo: $1,200.00 MN /68 € / US$92.00
Si ya has tomado talleres de Chocobuda, el costo es de $1,000.00 / 57 € / US$77.00
Inscripciones y más información: Escribir a elchocobuda ARROBA gmail.com
Disponibilidad: Para garantizar un mejor contacto personal y atención, hay muy pocos lugares disponibles. ¡No dudes en inscribirte pronto!
Temario
SEMANA 1
- Orígenes del minimalismo
- Comprendiendo el minimalismo
- Meditación básica
- Uniendo el minimalismo y la meditación
- La regla de oro del minimalismo
SEMANA 2
- Minimalismo para Navidad y Año Nuevo
- Ser objetivos y críticos
- Generosidad verdadera, el secreto máximo de las fiestas
- Desafiando el espíritu navideño
- Meditación de navidad
SEMANA 2
- Minimalismo en casa
- Aprendiendo a ver la saturación
- Terminando con la saturación
- El poder del vacío
- Lipiando y creando espacios vacíos
- El reto de las 100 cosas
SEMANA 3
- Minimalismo en la mente
- Comprendiendo los apegos
- Los Tres Venenos
- Destruyendo los apegos
SEMANA 4
- Minimalismo en la oficina y la ciudad
- Dejar ir el hábito de comprar por comprar
- Control y nuevos horizontes
- Cierre
Preguntas Frecuentes
Preguntas Frecuentes
¿Es un curso budista?
No, no lo es. Sin embargo toma elementos del budismo como el desapego y la aceptación
No vivo en México. ¿Puedo inscribirme?
¡Por supuesto! Muchos amigos de América del Sur, España y Europa del Este han tomado talleres de Chocobuda.
Si eres monje budista, ¿porqué cobras? Deberías ser generoso y dar todo gratis.
Me encantaría, pero la realidad es que los monjes zen también comen y pagan alquiler. Amo impartir talleres, pero toma tiempo hacerlo. Tiempo que dedico al taller, es tiempo que no dedico a clientes de diseño (mi actividad económica principal).
Pero no te preocupes. No compraré un Ferrari. Lo ganado en este talleres sirve para pagar gastos de este sitio en Internet y comprar comida. Literalmente.
Pero el Buda no cobraba por sus enseñanzas.
La enseñanza del Buda no era gratuita. Vivía de Dana, donaciones que los alumnos le dejaban.
¿Dónde se imparte el taller?
En tu casa. En tu vida cotidiana. Es un taller en línea pensado para que practiques desde casa todo el tiempo.
No sé meditar / No me concentro / No tengo tiempo
No importa que meditar te sea difícil. Las meditaciones están dirigidas a todo tipo de practicantes, desde principiantes a meditadores constantes. Son cortas y dirigidas. Lo único que tienes que hacer es buscar 10 a 20 minutos de tu día.
Pero qué feo eres.
Lo soy. Tengo cabeza de melón.
El taller me gusto mucho y me sirvió más. Ahora estoy mas consciente de lo que compro y de cosas que ya no necesito. Ahora solo queda practicar y hasta hacerlo habito.
Karina Orozco. Guadalajara, México.
¡Espero meditar contigo pronto!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 16, 2013 | Budismo, Editorial, Navidad Minimalista
Casi sin imaginarlo ni esperarlo hemos llegado a este punto del año en el que las temperaturas bajan (en el hemisferio norte) y el ritmo de la vida necesita disminuir hasta llegar al silencio de la mañana de navidad y la de año nuevo.
Los hogares se visten de luces, las calles de personas apresuradas y los buenos deseos vuelan como balas en película de John Woo.
Y es el momento del año en que este blog hace una necesaria pausa para renovar energías y comenzar el siguiente año.
Por un par de semanas estaré fuera de la blogósfera para enfocar mi atención a mi práctica de zazen, yoga, a mis estudios budistas y a actividades que no estén relacionadas con trabajo.
¡La mente necesita un respiro también!
Así que regresaré en enero con más posts y quizá alguna novedad. No lo sabemos. 🙂
Y qué mejor para celebrar que con una navidad minimalista:
Llamado de Navidad: ¡GENEROSIDAD!
Rompe con el materialismo navideño [Navidad Minimalista 1/5]
Regala experiencias [Navidad Minimalista 2/5]
Qué regalar a una niña o a un niño [Navidad minimalista 3/5]
Aprecia el silencio de la temporada [Navidad Minimalista 4/5]
Ser generosos [Navidad Minimalista 5/5]
Muchas gracias, querido lector, por haber hecho de 2013 un año increíble.
Eres el mejor maestro que he tenido. Me motivas, me inspiras y haces que Chocobuda siga.
¿Qué me depara 2014? No tengo idea. No tengo planes y no tengo pretensiones. Es simple. Muy simple.
Deseo de todo corazón que estas navidades estén llenas de silencio.
¡Nos vemos en enero 2014!
Gassho.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 27, 2013 | Minimalismo, Vida oficinal
En la cultura oficinal existen muchos mitos y leyendas urbanas. Algunas personas aseguran que trabajar más de 12 horas es lo adecuado para demostrar productividad. Otros cuentan que mal comer o comer poco es lo que caracteriza a una persona comprometida con el trabajo. El homo reunionis es aquella criatura que disfruta de las juntas de más de 3 horas.
Pero quizá uno de los mitos más populares es el del Escritorio Desordenado.
Por alguna razón que rebasa la lógica, se piensa que entre más papeles y caos existan en un escritorio, más productiva o creativa es la persona.
Y nada puede estar más lejos de la verdad.
Una oficina en caos lo único que hace es generar angustia. Afecta la productividad, nubla el juicio y provoca grandes cantidades de estrés.
Al tener pilas de carpetas, notas y hojas, vamos saturando el medio ambiente en que trabajamos. De pronto no podemos encontrar las cosas y nos engañamos pensando que «se ve desordenado, pero sé dónde está todo».
Quizá esa afirmación sea correcta. Lo que no podemos ver es que la saturación nos cuesta la salud.
Por un lado está la parte física del desorden. Los papeles apilados son superficies perfectas para que el polvo se acumule. Y como son documentos que creemos utilizar, jamás se limpian.
Pero la parte más afectada es la salud mental. El cerebro, aunque no lo notemos de manera consciente, registra y cataloga toda la información que le llega por medio de los sentidos.
Cuando sometemos a la mente a que catalogue papeles, adornos, fotos, facturas, herramientas, artículos de papelería y todo lo que puedas tener en la oficina; la estamos sometiendo a que trabaje de más. Esto afecta la productividad porque le estamos alimentando de basura y pierde el tiempo ordenándola y tratando de saber dónde está todo.
Un minimalista sabe de estos inconvenientes y se ocupa en siempre tener las superficies planas libres de saturación.
Podemos trabajar, ser creativos y productivos en ambientes limpios y frescos.
Al ordenar todas nuestras herramientas de trabajo, ya no perderemos el tiempo buscando el lápiz o un sello.
Pero parecería que el orden es una ofensa. Es como si nos doblegáramos ante un tirano.
Nos revelamos por medio de mini desafíos que nos hacen sentir importantes, y por un asunto de ego, olvidamos cultivar la salud mental.
Contra todo lo que podamos pensar, ser minimalistas no es tan difícil. Es cuestión de entender que coleccionar cosas sin sentido, repercute en la felicidad.
Pero es cuestión personal, a fin de cuentas.