Necesitas el Minimalismo cuando…

Necesitas el Minimalismo cuando…

En la temporada que precede a la navidad, las ciudades del mundo occidental se convierten en un colorido infierno que viola nuestros sentidos con publicidad y mercadotecnia.

Todo compite por tener nuestra atención y nuestro dinero. La época que se supone debería ser de paz, resulta ser un maratón de supervivencia entre tráfico, compras y felicitaciones vacías.

Por estas y muchas razones más, la navidad termina siendo un período de alto estrés y depresión para muchos.

Y es aquí donde el minimalismo puede ser una actitud que podemos tomar para llevar mejor las cosas y estar tranquilos.

Pero el minimalismo es aun una idea exótica para muchos. ¿Qué es y cómo ponerlo en práctica? ¿Realmente lo necesito? ¿Cómo sé que lo necesito?

Necesitas cambiarte al minimalismo cuando…

  • Nunca tienes suficiente. Siempre quieres más de todo
  • No estás feliz con quien eres y buscas ser quien no eres
  • Consideras que ir a las tiendas es una gran actividad de fin de semana
  • Estás esperando la próxima conferencia de Apple para comprar la iBasura más reciente
  • Alteras tu cuerpo por medios artificiales porque no te aceptas como eres
  • No puedes parar de comer lo que te hace daño
  • No puedes soltar los recuerdos de «los mejores años de tu vida»
  • Compras más ropa de la que puedes usar
  • Crees que tu auto es signo de éxito y estatus
  • Discriminas
  • Pasas por encima de los demás para asegurar tu ego
  • Manipulas y mientes
  • Navidad te resulta estresante
  • Cualquier época del año te resulta estresante
  • Piensas que tus gadgets te hacen ver cool
  • Desperdicias comida
  • Reemplazas artículos que aun siguen funcionando bien
  • Descalificas a las personas que están felices con lo poco que tienen
  • Tu vida se convierte en sólo negocio y dinero
  • El desorden reina en tu casa y oficina
  • Las colecciones ocupan buena parte de tu personalidad
  • No puedes parar de hacer, comprar o hablar

Y por supuesto que esta lista no está completa. Pero sí nos podemos sentir identificados con algunos puntos.

¿Cómo comenzar a ser minimalistas? Aprendiendo la diferencia entre deseo y necesidad.

Entendiendo que menos es más, siempre.

Ideas para disminuir el daño del Buen Fin 2012

Ideas para disminuir el daño del Buen Fin 2012

Siguiendo con la idea del artículo de ayer, me puse a analizar con más profundidad la idea del Buen Fin.

Para quienes no estén enterados, este es un evento que copia el Black Friday de Estados Unidos y busca que compremos cosas que no necesitamos y que pidamos créditos para ello.

Según dicen los organizadores, con esto se activará la economía. Lo más raro es que la economía a activar es la de corporaciones extranjeras, cuyo modelo de negocio es sacar dinero del país que ocupen. Es decir, si compras una nueva televisión, estarás apoyando la economía de Samsung y de Walmart. Perdón pero, ¿dónde está el apoyo a la economía mexicana?

Independientemente de lo que el Buen Fin implica en materia macro económica, creo que necesitamos entender que comprar por comprar sólo impacta nuestro bolsillo y el ahorro real se da cuando evitamos gastar y mejor invertimos.

So, de Blog y Lana, dice de forma experta:

Al final del día, el dinero gastado es dinero que no regresa, así que ofertas o no, debemos planear la mejor manera de gastarlo sobre todo cuando nos llega la abundancia decembrina. LINK

Y claro, no puedo dejar pasar la idea de que al promover el materialismo y el consumo no sustentable de esta forma, estamos apuntalando los cimientos que nos hacen vivir en el eterno ciclo de despertar-trabajar-comprar-dormir.

Un Buen Fin de Semana no necesita que gastes lo que no tienes.

Un buen fin es en el que descansas, tienes paz y disfrutas con la gente que amas. Incluso si estás solo, un gran fin es el que se pasa en compañía de un buen libro.

No tenemos que gastar mucho para estar bien y mucho menos engancharnos en la trampa que tiende la mercadotecnia.

Es por eso que comparto estas ideas para pasarla en grande:

  • ¡Sé generoso! Si te sobra algo de dinero, dona a alguna organización de ayuda. La humanidad siempre es primero.
  • Pasea con tus hijos. ¿Hace cuánto no tomas una pelota y juegas con ellos?
  • Organiza una reunión familiar. Aunque no te guste, es hora de ver a la tía Lola.
  • Visita a tus padres o abuelos. Estoy seguro que la puedes pasar bien, no importa lo locos que estén.
  • Ve películas. ¡Selecciona algunas de tu colección y haz palomitas de cacerola! Bonus: se puede hacer en pijama.
  • Lee. Porque siempre un libro es una buena idea. Bonus: se puede hacer en pijama.
  • Escribe. Es buen momento de ponerte a crear, ¿no? Bonus: se puede hacer en pijama.
  • Medita. Porque poner en orden tus ideas hace un mundo mejor. Bonus: se puede hacer en pijama.
  • Sal a caminar. Estoy seguro que no conoces bien todas las zonas y parques de tu ciudad
  • Juega juegos de mesa. Compartir una buena partida de cartas, Warhammer o Dungeons and Dragons, es maravilloso (sí, ya sé. Soy un nerd friki.)
  • Visita o recibe a tus amigos. Nada mejor que risas y escuchar a la gente que te quiere.
  • Cocina y come en casa. Pero compra en el mercado local, no en supermercado. Si comes fuera, que sea en un restaurante nacional y no de cadena extranjera. La cocina mexicana es tan amplia, que necesitarías todos los fines de semana del año para probar solo un poco de todo el abanico que nos ofrece.
  • Ayuda a la comunidad. Participa en campañas de reforestación o de ayuda a alguna casa hogar. La humanidad te lo agradecerá.
  • No compres lo que no necesitas. ¿Ya tienes TV? No necesitas otra.
  • Apoya al comercio y productos nacionales. Compra dulces tradicionales, suéteres tejidos, artesanías y artículos de consumo mexicanos (café, galletas, etcétera). Esto SÍ apoya el comercio la economía nacional.

Como ves, no es necesario caer en el Buen Fin para pasarla bomba.

Estas ideas aplican para cualquier país y cultura, ya que apoyan valores humanos universales como amor, compasión, cariño y relajación.

Si te pones a pensar lo que dice el comercial de TV sobre el Buen Fin, en realidad no es una buena idea. Tampoco lo hicieron pensando en ti y mucho menos es para apoyar el comercio mexicano.

Ten un Buen Fin y aplica alguna de estas ideas. Y claro que también puedes proponer nuevas. ¡Para eso están los comentarios!

El Buen Fin. Sigue la vergüenza del Black Friday azteca

El Buen Fin. Sigue la vergüenza del Black Friday azteca

Con mucha tristeza veo que regresa el Buen Fin.

Este será un evento que durante un fin de semana largo, al final de noviembre, unirá a comerciantes para ofrecer descuentos en todo tipo de mercancía. Con esto, las instancias que manejan el destino económico de mi país esperan reactivar la economía y, por algún artilugio mágico, evitar el desempleo.

Básicamente lo que se busca es replicar todo el modelo del Black Friday, la agresiva y humillante venta especial que inaugura la temporada de compras en Estados Unidos; pero orientada a México. Para más información, ver este video.

Y es ahí donde tengo muchos problemas. Mi país está pasando por un período oscuro y doloroso en la historia. Aun no nos recuperamos de la vergüenza de haber aceptado a un presidente impuesto, la pobreza, el desempleo y la violencia están más fuertes que nunca y, en mi pequeña mente, hay problemas mucho más complejos que debemos resolver antes de copiar estructuras culturales que dañan más de lo que podrían sanar a una nación en fragmentos.

Todo esto me recuerda al 11 de septiembre de 2001, cuando los aviones se estrellaron contra el WTC de Nueva York. El presidente George Bush le dijo a su país que Estados Unidos estaba bajo ataque, pero que la gente debía seguir comprando.

De inmediato mi mente preguntó: ¿En serio? ¿Estás bajo ataque, murieron miles de personas y lo más brillante que se te ocurre es pedir que la gente gaste dinero en cosas que no necesita?

Mi presidente está al mismo nivel en este momento. Tenemos una población que vive con miedo, hambre y con muy poco dinero. ¿Lo más brillante que viene a la mente es comprar más y hacer más ricos a los que no necesitan más dinero?

En algún lugar de la red leí esto:

Las cosas se hicieron para usar y las personas para amar. Pero en algún lugar del camino las cosas se voltearon. Las personas son usadas y las cosas son amadas.

Comprar artículos que no se necesitan,por el hecho de estar en oferta, no nos vuelve mejores personas.

Educación, cultura, amor, ser compasivos y respetuosos, son los valores que sacan a una nación adelante; no las compras sin sentido que promueven el comercio no sustentable.

Para mi un Buen Fin no lleva precios en oferta ni compras sin cerebro. Un buen fin es el que te permite estar tranquilo, en paz y disfrutando de tu vida. Y para eso no se necesita gastar mucho.

En la siguiente entrega: Ideas para tener un Buen Fin gastando lo menos posible.

Camino al Minimalismo, libro de Omar Carreño [Reseña]

Camino al Minimalismo, libro de Omar Carreño [Reseña]

El minimalismo como estilo de vida tuvo un boom en la primera mitad de la década pasada.

La crisis económica internacional y la crisis de valores personales hicieron que varios autores acogieran otros estilos de vida, en los que la reducción de bienes materiales era imperativa para alcanzar un mejor estilo de vida.

El problema es que muy poca de esta información estaba en español. Algunos autores comenzaron a escribir al respecto. Muchos desaparecieron y otros persistimos. Y es en este segundo grupo de autores donde podemos contar al buen Omar Carreño, autor mexicano enfocado al minimalismo.

Omar es responsable de Análisis Realista, un blog de minimalismo y productividad que tiene como misión demostrar que vivir con menos es posible.  Y lo logra de una manera excepcional al escribir sobre sus experiencias personales y experimentos en este campo.

Con todo este respaldo, Omar lanza su primer libro de título Camino al Minimalismo, Aprendiendo que Menos es Mejor.

Escrito con una prosa amable y dinámica, el ebook nos lleva de la mano por los inexplorados caminos de la vida libre de consumismo tonto y nos enseña a romper las cadenas impuestas por la mercadotecnia.

También nos impulsa a comprender que las experiencias son la base de la felicidad, no así las posesiones.

En especial disfruté el capítulo dedicado a bajar el consumo de televisión, para dedicarnos más a la lectura. ¡Genial!

Si eres nuevo en el minimalismo, quieres afirmar tus conocimientos o necesitas ideas frescas para reducir el consumo innecesario, Camino al Minimalismo es el libro que encontrarás de gran utilidad.

Y como buen documento minimalista, tiene un precio pequeño y muy cómodo; que convierte este libro en una gran adquisición.

Para saber más, visita el blog de Omar Carreño, Análisis Realista.

A cinco años sin auto, la vida es maravillosa [Minimalismo extremo]

A cinco años sin auto, la vida es maravillosa [Minimalismo extremo]

Septiembre tiene varias fechas especiales para mi y estoy feliz de agregar una más como recurrente: es el mes que celebro una vida libre de auto.

Desde el año anterior quería agregar este hecho a mi calendario, pero me resistí pensando en que quizá debía pasar un poco más de tiempo. Cuando un suceso pasa dos veces, es coincidencia. Pero cuando es tres o más, es una tendencia.

Y mi tendencia personal es que soy muy feliz de haber vendido mi último auto. No estaba cómodo con él, a pesar de que como pieza de ingeniería era maravilloso.

¿Lo extraño? No. Por más que me esfuerzo en tratar de encontrar una razón para ello, no puedo encontrarla.

No lo echo de menos porque ya no gasto en combustible, estacionamiento, carreteras, impuestos, revisiones, reparaciones, partes.

Pero lo más hermoso es que no comparto el estrés clásico del dueño de autos. No estoy preocupado por la seguridad, por cuidar una pertenencia más, por evitar accidentes y furia callejera, por cuidarme de policías abusivos (muy comunes en México).

Es curioso que todos estos problemas que hacen la vida complicada a lo tonto, ya no son percibidos por el conductor. Como es parte de la vida, así ha sido y así será, no lo cuestionan y sólo se quejan.

Se ponen furiosos porque hay tráfico en la calle, cuando en realidad son ELLOS los que son el tráfico, contribuyendo a un mundo con más contaminación y saturado.

Hay una renuncia completa a la responsabilidad que ser conductor conlleva, depositando en otros sus propios problemas.

A cambio de renunciar al auto obtuve la recompensa de la tranquilidad. Desde hace cinco años aprendí a medir mejor mis tiempos de traslado y a aceptar que los sistemas de transporte públicos no están tan mal.

Pero eso sólo se ve desde este lado, claro. Siempre que sale a colación el tema con familia y amigos las reacciones son casi las mismas. El primer comentario que escucho es «yo no podría vivir sin mi auto» y luego una letanía de argumentos defensivos.

La otra frase común es «pero lo necesitas para las emergencias». La verdad es que no. Sólo he tenido una emergencia en cinco años y fue resuelta sin coche. Por estadística pura, un hecho urgente en cinco años es insignificante y no justifica tener un auto.

La gente reacciona como si mi decisión los hubiera ofendido en el alma. Muy extraño, pero es difícil de entender hasta que no se está de este lado.

Como siempre, no estoy cerrado a volver tener auto algún día. Si el trabajo me lo pide, lo consideraré.

De momento, la vida sin auto es maravillosa y muy tranquila.