¡Está vivo! ¡Al fin el podcast del Chocobuda está vivo! Después de casi un año de preparación estrenamos el programa y en esta primera entrega hacemos la presentación oficial.
Como podrás notar, hay un cambio de nombre. Ahora se llama ChocoCast y hablaremos de minimalismo, budismo, zen, meditación, desarrollo personal, productividad, noticias y a ver qué más se nos ocurre.
En este episodio hacemos la presentación oficial y hablamos un poquito sobre minimalismo en general.
También te invito que este podcast lo hagas tuyo y participes. Si tienes dudas, preguntas y cualquier tipo de idea, utiliza los comentarios, que para eso están.
Para escuchar el programa, haz clic en el botón de Play.
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Jacinto Romualdez te agregó SIN tu consentimiento al grupo de Amigos Olvidados de la Secundaria.
Acabo de encender la computadora.
Cleotilde te etiquetó en 23 fotos SIN tu aprovación.
Estoy muy ocupada. ¡Tengo mucho trabajo!
Hoy no he tuiteado.
Juan X te ha mandado 567 invitaciones a unirte a Turbo Granjita Inútil.
Comer gorditas de chicarrón me provoca gases. JAJAJA
Estos son sólo algunos de los miles de mensajes que a diario se despliegan en mis líneas de tiempo de las redes sociales. Son cadenas de caracteres que la gran mayoría de las veces no tienen conexión, lógica, contexto y carecen de interés alguno.
Otros son seducciones de servicios que demandan tu atención e invitaciones para iniciar conexión con gente que ya habías olvidado.
Sin embargo los leía todos y me metía de lleno, teniendo discusiones sobre cuál es el mejor lugar para arreglar zapatos en la ciudad.
Y es que las redes sociales resultan adictivas para cualquiera. Son como las piñatas del nuevo milenio: las golpeas un poco con la barra de scroll y cae un dulce. Este dulce significa recompensa inmediata al esfuerzo de mover el mouse y dejar de lado las cosas de real importancia. Y claro, el dulce es una unidad de 140 caracteres que reduce la comunicación humana a un simple aviso.
Sin duda Twitter y Facebook son una herramienta invaluable para conocer noticias de importancia, lo que pasa en otros lugares y para estar al día en los sitios web que leo. También son instrumentos magníficos para coordinar esfuerzos multitudinarios que pueden cambiar el destino una nación como Egipto o Libia (México, ¡ponte las pilas!).
Pero para muchas personas son la justificación perfecta para no terminar el trabajo real y para no mantener amistades en el mundo real. También hacen que nuestro margen atención se reduzca a tan sólo unas cuantas palabras/segundos, evitando que tengamos la paciencia como para leer un libro completo.
Todo este razonamiento viene porque desde hace un par de semanas comencé una reducción significativa de mi uso de redes sociales, esto debido a que por varios meses consecutivos los mensajes se incrementaron y las invitaciones fueron en aumento.
Administrar y digerir tal cantidad de información comenzó a ser abrumante hasta que llegó el momento en el que me provocó cierta angustia, porque además uso Facebook y Twitter para el trabajo con mis clientes. Nada grave ni que me quitara el sueño, pero sí lo suficiente como para evaluar mi consumo de estos sitios.
Y luego llegó este video que me hizo pensar mucho:
Haciendo una evaluación de varios días decidí ponerme a dieta estricta de redes sociales, con los siguientes razonamientos en la mesa:
– No tengo 1,500 amigos. Tengo 10 y los tengo cerca en la vida real.
– Mi familia es pequeña y a los 5 los tengo al alcance por email y teléfono.
– Siendo budista, no me aferro al pasado. No me es atractivo discutir cómo se vestía el profesor de matemáticas de la secundaria o quién era novio de quién. De hecho he olvidado casi todo gracias a mi pésima memoria.
– Mi herramienta de comunicación número 1 es Gmail.
– Estoy al alcance de mis lectores en las discusiones de los blogs y por correo electrónico.
– La comunicación humana es maravillosa. ¿Porqué reducirla a 140 caracteres?
– No soy 140 caracteres, pero la gente me percibe así.
– Me es muy incómodo ser etiquetado en fotografías que ni siquiera recuerdo cuando fueron tomadas. Peor aún, cuando ni siquiera son aparezco yo.
– Es molesto que Facebook decida con quién y cómo compartirá mi información personal.
Tomando todo esto en cuenta reduje mi uso los servicios sociales en gran medida.
Sin embargo, y aquí está la dicotomía del infierno, necesito las redes sociales para trabajar con el Chocobuda y mis clientes. Así que bueno, la directiva es usarlos de manera profesional y no para matar el tiempo.
Cerraré mi cuenta personal de Facebook ya que abrí una nueva que exclusivamente utilizo para trabajar.
En cuanto a Twitter, activé los avisos por correo para cuando alguien me busque directamente.
Y claro, no pienso renunciar de lleno a las redes. ¡Sería un grave error siendo comunicador/escritor/geek! De vez en cuando, ¿porqué no?, un par de mensajes, fotos de comida y disfrutar charla informal no están mal.
Llevo dos semanas así y la verdad se siente bien. Es liberador.
¿Y tú? ¿Cómo manejas las redes sociales? ¿Eres adicta/adicto? ¡Grítalo en los comentarios!
Las palabras son tan innecesarias que no necesito mucho más para decir que el título de este post está tomado de Enjoy The Silence, de Depeche Mode. Así es, continuamos con esta mini serie de artículos dedicados a la vida en la oficina y hoy hablaremos de los chismes.
En términos de teoría de la comunicación, los chismes o rumores son una de las formas más antiguas que tenemos para compartir información y puntos de vista. Al ser transmitidos de una persona a otra, incluyen errores y variaciones a la versión original. También el chisme tiende a ser sobre una persona o de naturaleza trivial.
A pesar de que todas las sociedades nos beneficiamos con la transmisión informal de mensajes, con mucha frecuencia los rumores también pueden ser malintencionados y son una fuerza demasiado poderosa para detener.
Nos enganchamos en el chisme porque es adictivo saber cosas sobre la vida personal de otras personas o instituciones. Hace que la imaginación vuele de una manera negativa y lo usamos como un arma para destrozar.
En la oficina los chismes no son mejores que en la calle. De hecho, son una forma de ataque a un objetivo que no se puede defender en el momento.
Un arma para los cobardes
Cuando propagamos o escuchamos información negativa sobre alguien, estamos siendo parte de un sistema cobarde en el que se agrede a una persona a sus espaldas.
La regla de oro de la comunicación humana es: si tienes algo que decir, dilo de manera clara, honesta y de frente.
Recurrir a hablar a las espaldas de otros es aceptar que somos más débiles y que necesitamos artimañas para hacer valer nuestra existencia.
Una y otra vez he visto cómo en las oficinas la gente hace grupos pequeños para discutir la vida privada de sus compañeros. Y por desgracia he visto la devastación que dejan algunos rumores, al punto de enfermar físicamente a la víctima.
Verificar con la fuente
¿Qué hacer para no engancharse en chismes? No les des importancia. Si hay una persona que disfruta los chismes y está ansiosa por esparcir su «información», sólo di que estás ocupado y regresa a ella cuando se haya tranquilizado.
La única arma que tenemos contra los rumores es no engancharnos en ellos.
Si la persona o institución afectada tiene algo que decir, lo hará a su oportunidad.
Disfruta el silencio
Uno de los preceptos budistas que más trabajo cuesta comprender es el de el Habla Clara, que nos invita a que siempre hablemos con honestidad, de una manera cristalina y breve.
Si en tu oficina los rumores vuelan como balas en la guerra, la mejor herramienta es simplemente hablar poco y observar mucho.
Y tampoco des demasiada información personal, a menos que estés charlando con alguien que realmente te haya demostrado confianza.
¿Te gusta esparcir rumores? ¿Has sido víctima de ellos? ¡Grítalo en los comentarios!
Es curioso cómo mi gusto por la música me ha guiado a encontrar títulos para esta mini serie de artículos. Esta vez tenemos el título prestado de Master and Servant, la canción clásica de Depeche Mode, para hablar de la mente de esclavo.
Quizá es muy probable que este término lo hayas escuchado alguna vez como forma de burla a alguien que agacha la cabeza y dice que sí a todo, incluso si esto va en contra de su dignidad o de su integridad física.
Esto sucede mucho en las oficinas dentro de las culturas latinoamericanas. El empleado agacha la cabeza, dice que sí a todo y no cuestiona. Sólo acepta las órdenes y es abusado por los jefes una y otra vez.
Al terminar del día, el empleado sólo suspira, regresa a casa abatido para dormir y repetir la rutina.
Este sistema de trabajo es un modelo anticuado y que deshumaniza tanto al empleado como al jefe/dueño de empresa. Pero es un modo de vida que jamás ha sido cuestionado porque siempre ha sido así. Nuestros abuelos trabajaron de esta forma, nuestros padres también y nosotros heredamos este horrible sistema de producción.
Aquí diré algo que prácticamente nadie ha mencionado y quienes lo piensan le dan la vuelta porque no sólo es complejo de entender, sino que encontrar la medicina es aun más difícil. Al menos en México nos comportamos como esclavos porque:
Somos un país de conquistados, no de conquistadores.
Por favor detente unos segundos en la anterior frase. Léela varias veces y trata de comprender las implicaciones. Para empezar te dará una visión muy profunda del porqué funcionan tan mal las cosas en el país.
Por medio de la violación a nuestros derechos humanos básicos, con el uso de la fuerza y la destrucción de nuestros pueblos, se implantaron cultura, religión y sistemas de producción que beneficiaron a quienes tenían espadas y pólvora.
No me malinterpretes, por favor. No soy de esos fans Hijos del Quinto Sol que se sienten aztecas y quieren regresar la gloria del imperio de Moctezuma. De hecho, no me importa. La conquista pasó hace tanto tiempo que sus consecuencias son lo que forma nuestra realidad hoy. Es nuestra vida y así funcionan las cosas. México es el resultado de una fusión de culturas y ahora nuestra riqueza radica en la diversidad.
Sin analizar de más la historia, es suficiente decir que al llegar una civilización poderosa, dispuesta a todo para adueñarse del territorio y sus recursos, los nativos eran castigados con tortura y muerte al pensar, cuestionar y asociarse para filosofar.
El aceptar el abuso, agachar la cabeza y decir sí, patrón a todo, se convirtió en idiosincrasia y esta en identidad nacional.
Así que en estos tiempos de vida oficinal ya podrás entender porqué cuando el dueño de la pólvora pide que trabajes 12 horas de pié, tú dirás sí, patrón y seguirás adelante.
Lo que hay que entender es que los tiempos cambian. La mentalidad de esclavo tiene que quedar en el pasado si lo que quieres es crecer y ser feliz.
Romper esta mentalidad es muy difícil. Hay presión personal por mantener el status quo. La familia te pide que te abraces al trabajo a pesar del abuso. Tus amigos te aplauden cuando dejas la vida y la salud por un empleo. ¿Te suena familiar la palabra gastritis?
Pero lo que importa es que es posible romper la mentalidad de esclavo.
Ofrece tu conocimiento y experiencia, no la vida
Entre muchas cosas que funcionan mal en nuestra sociedad, es que somos educados desde niños para obedecer al amo. ¿Cuántas veces no recibiste zapes (tortazos) porque no decías ¿mande? cuando alguien te hablaba?
Quizá sea una regla de buenas costumbres y urbanidad, pero si me lo preguntas, mande es una palabra muy poderosa que a nivel subconsciente nos pone en la mente que estamos para servir a un amo.
Extrapolado a la vida oficinal, este mande lo aplicamos diario. Aceptamos todo sin cuestionar, para luego quejarnos todo el tiempo y ser miserables.
Y es que al estar trabajando para cualquier negocio o empresa lo que nos debe quedar clarísimo es que estamos ofreciendo conocimiento y experiencia a cambio de dinero y prestaciones.
La vida está afuera de la oficina, con la familia, tus amigos y tus pasiones.
Cuando comprendes esto, ¿en verdad vale la pena provocarte gastritis y colitis a cambio de gritos y explotación? La respuesta es no, por supuesto.
Ahora, mi intención no es provocar una revolución comunista ni el movimiento obrero moderno. De ninguna manera.
Lo que quiero es que pensemos que para ser felices necesitamos dejar muy lejos la mentalidad de esclavo. Tenemos que vivir sin bajar la cabeza y trabajar en equipo para el bienestar de todos.
Quizá los dueños de empresas y jefes jamás comprendan esto, pero el cambio está en cada uno de nosotros. Ver por tu bienestar está en tus manos y sólo tú sabes hasta dónde el trabajo se debe convertir en una carga.
Chocobuda no es un blog de tecnología, sino de consejos y tips budistas/minimalistas para la vida cotidiana. De vez en cuando hablamos sobre aspectos tecnológicos que ayudan mucho, así que les comparto estos consejos que pueden ayudarles a tener su PC Windows en buen estado.
Hace un par de noches los vecinos, con quienes sólo comparto el saludo, tocaron a mi puerta.
-¿Tú haces páginas de Internet, verdad?- Dijo la vecina.
-Sí-, respondí con mi sonrisa de oreja a oreja pensando que necesitaban de mis servicios de diseño.
-Es que nuestra computadora está lenta y no se conecta a Internet. ¿Me la puedes revisar?
Y bueno, eso es típico. Por alguna extraña razón, el que yo me dedique a web hace que la gente asuma que también doy soporte a usuarios.
-Mira, no me dedico a eso, pero si quieres tráemela y le echo un vistazo.- Dije.
-Es que yo creo que tiene virus porque está muy lenta.- Dijo el vecino.
Y eso me dijo todo lo que necesitaba saber.
-¿Cuántos antivirus tienes?- Pregunté.
–Cuatro y además el Norton. Aun así está lenta.
En este momento supe la raíz del problema. Esa máquina no tenía virus, sino usuarios ajenos a la tecnología.
El final de esta pequeña historia es que la computadora de 6 años de antigüedad quedó como nueva y sólo le invertí un poco de tiempo. Digamos que fue una labor comunitaria en pro de la tecnología y de la humanidad.
Así pues, comparto unos cuantos tips minimalistas para tener una PC sana.
Menos es más. Siempre
IMPORTANTE: No uses Internet Explorer. Cambia a Firefox, Opera o Google Chrome
No instales NADA a menos que lo necesites
No compres CDs o DVDs piratas porque no sabes cuando vengan llenos de virus o malware (programas mal intencionados)
No visites sitios porno, de licencias piratas de software o de MP3 gratis. Por lo regular tratan de instalar malware
No aceptes memorias USB si no sabes de dónde vienen. Si lo haces, escanéalas con tu antivirus antes de abrir archivos
Sólo un antivirus
Recuerda estas palabras como si provinieran de un gran sabio: Norton y McAffee son del diablo. Son grandes, pesados y harán MUY lenta tu computadora. Usa sólo alguno de estos, que en mi experiencia, son los mejores:
Ambos son gratuitos, los instalas y te olvidas. Se actualizan solos y vigilarán tu sistema de virus y malware.
Mantenimiento
Sólo tengo una palabra: CCleaner. Este programa es maravilloso porque limpia tu computadora de archivos temporales y basura que se acumula con el uso diario.
Windows no es el único sistema operativo del universo. Hay alternativas.
Mac. Si te gusta desperdiciar dinero, puedes invertir en una Mac. Es una excelente computadora que te libra de algunos problemas de la PC y lo pone todo fácil para usar. <modo irónico> Además te da estatus en la sociedad y te da derecho a discutir lo que sucede en MacWorld como si fueras accionista de Apple. </modo irónico>
Ubuntu. Si tus necesidades son sólo Internet y programas de oficina, te recomiendo mucho cambiar a Ubuntu Linux. Es el mejor sistema operativo en la historia de la humanidad porque es fácil, bonito, estable, no tiene virus, rápido y lo mejor: es gratuito. LINK
Si me lo preguntan, yo cambiaría a ciegas a Ubuntu. Mi problema es que como diseñador, dependo de los programas de Adobe para hacer bien mi trabajo. Y hasta que CS5 no corra en Ubuntu, estoy encadenado a Windows o Mac. 🙁
Y tú, ¿tienes algún consejo para hacer funcionar bien tu PC?
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ANUNCIO: Si tu computadora necesita ayuda de un profesional, te recomiendo a los magos de Compuerta Técnica. Me han salvado varias veces. Son buenos y rápidos. Síguelos en Twitter: http://twitter.com/soportecnica
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi