10 consejos para mejorar tu forma de hablar

10 consejos para mejorar tu forma de hablar

 

Por alguna extraña razón que no entiendo, a quienes nos dedicamos a algo relacionado con Internet nos llegan peticiones de soporte técnico. A veces algún vecino o familiar nos pide algo como «arregla mi PC» o «instala X software». Es normal y uno ve hasta con cariño estos mini servicios.

Ayer me tocó cambiar la seguridad de un router de Internet y tuve que llamar a soporte técnico de la compañía de cable. La experiencia fue un desastre. No por problemas técnicos, sino por incompatibilidad lingüística. Simplemente no pude entender nada de lo que me decía el agente que me atendió.

Me impresionó que a pesar de que ambos hablamos castellano mexicano, no pude comprender su acento, sus modismos, su pronunciación de términos técnicos ni nada de lo que me indicaba hacer.

Al principio me pareció curioso, pero cuando esta barrera me hizo perder 1 hora al teléfono, me hizo reflexionar lo frágil que es nuestra lengua y lo difícil que es hacer llegar un mensaje a nuestro receptor.

Uno de los puntos vitales del Camino Óctuple en el budismo se llama Habla Correcta, que nos impulsa a no mentir, pero también a tener un habla suave, amable, propia y pura. Con esto conseguimos que nuestra comunicación llegue sin transformación ni mensajes ocultos.

La comunicación humana es difícil. No porque nuestros lenguajes y códigos estén mal estructurados, sino porque depende de muchos factores como el contexto o la intención.

Así que aquí dejo una pequeña lista de sugerencias para que todos mejoremos nuestra forma de hablar, apegándonos al Habla Correcta del budismo.

1. Sé honesto

Hablar con honestidad lo es todo porque de ello depende la autenticidad de nuestro mensaje. Sin mentiras ni manipulaciones. Sólo ten en mente que ser honesto no significa ser descortés. Usa tu sentido común.

2. Detente 1 segundo antes de hablar

Si haces una pausa tan pequeña que nadie la note, le darás tiempo a tu mente de decidir si lo que vas a decir vale la pena. O quizá te puede salvar de ofender a alguien. Esta acción te asegura muchos menos pléitos y comunicaciones más nítidas.

3. Sé amable

Si tu intención es agredir a alguien, mejor no digas nada. Hablar con suavidad y elegancia hace que tu mensaje llegue al receptor sin basura y en buen espíritu.

4. No hables si no es necesario

El mundo está lleno de ruido. Si no es necesario hablar, no lo hagas. La gente a tu alrededor lo apreciará.

5. Cuida tu acento

Si hablas con alguien de otra ciudad o país, ten la cortesía de revisar tu acento. Con mucha seguridad usas palabras, velocidad o entonación que para la otra persona pueden resultar incompresibles.

6. Cuida tu vocabulario

Usar malas palabras o caló no es gracioso o necesario, a menos que todos estén en contexto. Además puede resultar ofensivo para alguien que no los comparta.

7. Lee para incrementar tu vocabulario

La mejor forma conocer más palabras para comunicarte mejor, es leer. Lee todos los libros que puedas y recuerda que el diccionario es tu mejor amigo.

8. Si no conoces una palabra extrajera, pronúnciala como la lees en castellano

No es obligatorio para nadie conocer otro idioma y nuestra lengua está llena de influencias extranjeras. Si no sabes cómo se pronuncia Wireless, no tiene nada de malo o vergonzoso decir Güireles. Sólo no inventes pronunciaciones porque la gente se burlará de ti y de todas formas no te entenderán.

9. Habla de frente y mira a los ojos

A todos nos gusta ver a nuestro interlocutor. Míralo de frente al hablar. Y por favor, en nombre de lo más sagrado del universo, no atiendas el teléfono o chat cuando estés hablando con alguien en la misma habitación.

10. Mejora tu dicción

Mueve la boca al hablar, no murmures ni balbucees. Es muy recomendable leer en voz alta de vez en cuando.

Bonus: No hables en secreto frente a otros

Hablar en secreto con alguien mientras tienes a más personas frente a ti, es de muy mal gusto porque es evidente que estás ocultando cosas de los demás. Si tienes algo que decir que no deban saber todos, espera tener un poco de privacidad.

Como siempre, estos consejos no son los únicos. ¿Tienes alguno que nos quieras compartir?

Lanzamiento: Dharma para la Ciudad

Lanzamiento: Dharma para la Ciudad

 

Había una vez un hombre loco llamado Kid Buda. Él era un hombre feliz con un sueño.

Caminaba por la ciudad pensando que la vida era mucho más que el ciclo trabajar-comprar-dormir. Sabía que en el conocimiento del Buda había sabiduría por ser explorada y compartida.

Él estaba seguro que en los viejos y empolvados textos de los boddhisatvas estaba el secreto de la felicidad.

Así que meditaba y escribía para que todo el mundo leyera porque su sueño era hacer que todos fueran tan felices como él.

Dicen que un loco a la mitad del océano y a media noche, encontrará a otro loco porque son como imanes. Se atraen. Un buen día, Kid Buda se topó con otros tres locos que también tenían un sueño similar.

Estos singulares personajes eran So, de Blog y Lana; Kamizazen, de Kzen; y Morex, de Chocobuda.

Se miraron, se sentaron a hablar y nació una amistad sólida como roca.

Esta amistad, que trascendía el espacio físico, comenzó a dar frutos. La charla sobre el dharma y cómo ser felices, se trasladó a la gente que quería escuchar y de pronto los cuatro locos estaban rodeados de más personas como ellos.

Pronto, el sueño de un individuo se convirtió en el sueño de muchos y nació Dharma Para la Ciudad, el sitio de Internet donde estos cuatro autores comparten su punto de visa sobre el dharma aplicado a la vida cotidiana en la ciudad.

¿Quieres ser parte de este grupo de locos en busca de la felicidad, meditar y desafiar? Bienvenido a Dharma Para la Ciudad.

 

¡Insurrección! Cuestiona tus valores familiares

¡Insurrección! Cuestiona tus valores familiares

 

No es una coincidencia que la base de toda sociedad sea el núcleo familiar. En el seno de la familia aprendemos, crecemos y obtenemos las herramientas para enfrentar la vida adulta de la mejor forma posible.

Bajo la supervisión de los adultos y personas con más edad que nosotros, nos adentramos en la cultura y aprendemos a ser ciudadanos de nuestro país con la moral, la ética y la mística que nos inculcan. Nos integramos a la historia, patriotismo, religión, fiestas, celebraciones, modales y sistema de respeto de nuestros padres.

Una nación está formada por su gente y la gente está formada por la familia.

Estamos hechos de nuestros valores familiares y la gran mayoría nos sentimos satisfechos con ellos. Así ha sido la vida por generaciones y no tiene porqué cambiar. No hay necesidad alguna de cuestionar porque pensar demasiado es hasta inmoral ¿Correcto?

Esto viene a la cabeza porque basta leer las noticias del día para darnos cuenta que el mundo está cambiando fuertemente. Han habido revoluciones gestadas en las redes sociales, los sistemas legales y económicos de nuestros padres se están derrumbando y es imperativo un cambio de valores para la humanidad.

Pero los grandes cambios, los que quedan en los libros de historia, comienzan siempre por la célula más pequeña: tú.

Nos la pasamos quejándonos del sistema, los políticos, el dinero y depositando la responsabilidad de los problemas en terceros. Pero la semilla del cambio está en nuestras manos. En tus manos.

Entonces, si tú eres el agente del cambio que necesita el mundo, ¿no resulta lógico comenzar con lo que eres y lo que te forma?

Si lo que te forma es la familia… ¿Has cuestionado alguna vez tus valores familiares? ¿Lo que te enseñaron en casa es lo correcto? ¿No existe una mejor forma de comportarse y resolver los problemas?

Cuestionar todo es lo que nos hace comprender el mundo y adaptar la realidad a lo que funcione. Cuestionando hacemos que la ciencia y las sociedades avancen porque así entendemos lo que está mal o es poco eficiente; y trabajamos para inventar o mejorar.

Y la familia no puede quedarse fuera. Debemos cuestionar nuestros valores familiares, a pesar de que esto pueda ser considerado una falta de respeto hacia nuestros padres y abuelos.  Sólo así podemos mejorar y pasar una nueva cultura a las generaciones nacientes.

Algunos valores familiares a cuestionar y a mejorar son:

Alimentación. ¿Tradicionalmente, nos hemos alimentado bien? ¿Somos una familia basada en carbohidratos o mucha carne? ¿Hay historias de sobrepeso que se pudieron corregir? ¿Hay historias de gastritis por abuso de irritantes? ¿Realmente quiero vivir con sobrepeso, justo como los demás?

Alcohol. ¿Es lo normal ver al tío Paco vomitando de borracho? ¿Se usa el alcohol como pretexto de reuniones? ¿Es lo normal abusar del alcohol ante una desgracia o fiesta? ¿No existe una forma más sana y barata para celebrar?

Cultura. ¿Tenemos que escuchar este tipo de música? ¿No existe más entretenimiento que la TV y el soccer? ¿El equipo de soccer de mi padre, tiene que ser el mío? ¿De verdad tenemos que pasar el fin de semana así? ¿Qué hay más allá de esto? ¿Qué tipo de música, películas o TV hay en otros países?

Honestidad. ¿Justificamos el robo, la mentira y el abuso sólo porque somos pobres? ¿Robamos la electricidad, agua, cable u otros servicios? ¿Vemos como héroes a quienes tomaron ventaja de personas honestas? ¿Dejamos de pagar impuestos y soy parte de la corrupción del país?

Drama. ¿Necesitamos hacer drama por todo? ¿No sería mejor llevar una vida sin exageraciones y ver las cosas como son? ¿En lugar de quejarnos todo el tiempo, no sería mejor callarse y tomar acción?

Finanzas. ¿Llevamos finanzas sanas? ¿Es normal vivir con deuda? ¿No sería mejor ahorrar y prever? ¿No existe una mejor forma de controlar los gastos?

Superstición. ¿Realmente creo en todo lo que dicen los abuelos? ¿No existen formas más científicas de resolver problemas? ¿En verdad quiero depositar mi destino y responsabilidades en amuletos, astros o seres mágicos? ¿Qué pasa si uso la razón y me documento antes de creer a ciegas?

Religión. ¿En verdad hacen sentido las historias religiosas? ¿Creemos por convicción o porque me lo inculcaron? ¿La religión de mi familia es la única? ¿Estoy dispuesto a abrir mi mente a que existen más religiones? ¿En verdad me siento bien y libre siguiendo esta religión? ¿Es realmente necesario tener una religión?

Machismo. ¿De verdad queremos tratar a las mujeres así? ¿Es necesario aterrorizar emocionalmente o golpear? ¿Es necesario ser tan primitivos? ¿Porqué no respetar y caminar juntos?

Respeto. ¿Porqué tratamos así a los adultos mayores? ¿Por fuerza debemos menospreciar a los jóvenes? ¿Tenemos que burlarnos de la autoridad todo el tiempo?

Disciplina. ¿Nos damos demasiadas licencias para no cumplir metas? ¿Nos consentimos de más? ¿Posponemos las obligaciones ante la fiesta? ¿Dejamos todo de lado cuando estamos tristes?

Cuestionar y poner a prueba nuevas formas de pensar y de hacer las cosas, es la mejor herramienta para crecer y dejar de lado vicios que hemos arrastrado por generaciones. 

Con esto no faltamos al respeto a nuestros ancestros o padres, sólo estamos mejorando el sistema. Y quién sabe, quizá en el futuro el país también crezca.

¿Tienes el valor para cuestionar tus valores familiares?

Operación Tarahumara: ¡Muchas gracias por ayudar!

Operación Tarahumara: ¡Muchas gracias por ayudar!

Foto: www.vanguardia.com.mx

Hoy cerramos la Operación Tarahumara, en la que propuse hacer un donativo para ayudar a combatir el hambre en la Sierra Tarahumara a cambio de entrar a un taller de meditación.

La respuesta fue buena y muchas personas se quitaron la venda del egoísmo para colaborar con la Fundación Tarahumara José A. Llaguno, quienes han estado presentes en la zona rarámuri desde hace 20 años. Ellos llevan educación y alimento a quienes lo necesitan.

Ayer fui contactado por la Fundación, quienes no tenían idea la Operación Tarahumara, para agradecer nuestros esfuerzos y decirnos que pueden dar recibo deducible de impuestos a todos los que donamos.

Si participaste y lo requieres, escríbeme para darte los datos necesarios.

Abrir nuestros sentimientos, entender que todos somos uno y ayudar por ayudar, son valores que necesitamos cultivar diariamente.

De todo corazón, muchas gracias por participar.

Somos legión. Somos uno. Ayudamos.

La vida sin Google Reader es buena [Minimalismo]

La vida sin Google Reader es buena [Minimalismo]

Desde pequeño una de mis grandes pasiones es leer. Leo todo material que cae en mis manos y siempre tuve a mi disposición libros y revistas.

Cuando llegó el Internet poco a poco fui cambiando las revistas por sitios en GeoCities, luego en blogs y luego en suscripciones a RSS.

Y fue en esta etapa que me volví un mega adicto a la información. La tecnología de la sindicación simple (RSS) hace que suscribirte a un blog y recibirlo en Google Reader sea tan fácil como dar clic. ¡Y listo! Obtienes actualizaciones en tiempo real de tus sitios favoritos.

Primero me suscribí a mis blogs de tecnología y ciber cultura. Hasta aquí todo estaba bajo control. Luego a los de videojuegos y vida geek. Luego los de cocina, artes marciales, webcómics, cine, animación, budismo, mascotas, noticias internacionales, ciencia ficción, steampunk…

Esta mágica tecnología te permite crear tus propias revistas de acuerdo a los temas que te interesan, y de forma gratuita. Es maravillosa.

El problema para mi fue que estuve coleccionando feeds (canales de RSS) por varios años y, sin darme cuenta, estaba consumiendo cerca de 450 a 900 artículos de noticias todos los días. En otras palabras, me saturé y no me daba cuenta, pero a la vez vivía en una especie de ansiedad.

Ver el aviso de Reader que decía Más de 1,000 artículos sin leer me generaba una angustia tal que sentía como un deber el bajar ese conteo.

Mi rutina en la mañana, antes de trabajar, consistía en leer correo y brincar de forma automática a mi Reader para enterarme de lo último. Pero pasar por tal cantidad de información repercutía en mi productividad porque me tomaba hasta 3 horas, distribuidas a lo largo del día.

Con esta cantidad de datos, videos, fotos y textos, es virtualmente imposible detenerse y leerlo todo. Mi actividad en Reader se limitó únicamente a leer los encabezados, dar clic en el botón de siguiente y a detenerme en fotos graciosas o videos de menos de 1 minuto.

Lo peor de todo es que de toda esa masa de información, muy pocas cosas tienen uso práctico. Seguro, hay artículos de los que aprendemos mucho, pero cuando te sometes a esta sobrecarga cognoscitiva, es difícil siquiera recordar lo que leíste hace 10 minutos.

En el fondo sabía que esto estaba mal. Así que de forma consciente me puse a analizar mis hábitos y decidí tomar acción.

Y un buen día cancelé todas mis suscripciones. Renuncié a Reader. Ahora lo que hago es entrar directamente a los 3 o 4 sitios que me interesan y listo. El resto de esas horas perdidas las dedico a leer libros, ver películas y escribir. Creo que fue un buen cambio y llevo así varios meses.

Al final de cuentas, un minimalista también tiene controlado el consumo de información.

Si tú tienes este problema, creo que estos tips podrían servirte para liberarte de la saturación:

  • Lee más libros que feeds. Los RSS son muy divertidos porque ofrecen recompensa inmediata. Los libros toman un poco más tiempo, pero son mejores.
  • Suscríbete sólo a lo que realmente leerás. Ver una foto graciosa no significa que todos los artículos de ese blog lo serán. Si no crees leer todos los artículos, no te suscribas.
  • Controla el tiempo en tu Reader. Pasar una hora al día leyendo feeds es demasiado, a menos que estés haciendo investigación. Si sólo estás matando el tiempo, mejor mátalo leyendo libros, haciendo ejercicio, yendo al cine o jugando algo divertido.
  • Si lees feeds, participa en los comentarios. Leer feeds está perfecto porque son una manera rápida de recibir contenido. Pero el contenido no se crea solo. Detrás de cada artículo hay un autor que vive de tu retroalimentación y comentarios. Deja Reader y lee su sitio para dejar algún comentario.

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