por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 4, 2011 | Vida

Hace muchos años, cuando era yo un budista sin saber que existía el budismo, me preguntaron unos amigos cuáles eran mis propósitos de año nuevo.
Y me puse a pensar en que los propósitos que había hecho, guiado por la mercadotecnia de fin de año en la que te obligan a hacer propósitos, en que nunca me había planteado ninguno. De ahí en adelante siempre me dije que no haría más propósitos de año nuevo.
Sí, yo soy de esas personas que van caminando por la vida sin un propósito de año nuevo. El bajar de peso, dejar de fumar, ser honesto, hacer ejercicio, ahorrar 10 millones de pesos y toda la batería de buenos deseos, siempre han sido un poco vacíos para mi.
Al final de año siempre la gente anda diciendo en forma de broma que no cumplió con el 80% de sus objetivos, y claro que eso sólo confirma mi teoría: los propósitos de año nuevo son vacíos en la mayoría de los casos.
No tenemos la firmeza ni la continuidad de propósito que se requiere para llegar hacia nuestras bien intencionadas metas.
¿Porqué? Porque en algún lugar del camino nos distraemos con la vida real, con los problemas cotidianos y nos metemos de lleno a producir sin pensar.
Cuando volteamos la cara ya es noviembre y todas esas intenciones quedaron guardadas en el cajón donde viven Santa Claus, el Chupacabras y Tom y Jerry.
Creo que para realmente lograr un compromiso y alcanzar los objetivos hay que hacer un trabajo diaro de meditación y de concentración. En mi experiencia veo que todo mundo hace una gran lista de metas, muchas de lugar común, y sólo sirven para poder decir en Twitter:
Yo sí tengo metas #paraqueveanquesoycomotodalamanada
Si hay una lección fuerte que me dejó el 2010 es que aprendí, una vez más, que NADA es permanente ni predecible. La vida siempre cambia, se mueve.
Comencé 2010 con un trabajo burocrático que envenenaba mi ser y mi salud; y terminé siendo un Chocobuda muy feliz en una ciudad distinta y trabajando como freelancer. Y jamás me lo imaginé.
Muchas de las situaciones por las que pasé el año anterior fueron sorpresas, problemas emergentes y bomberazos (vocablo mexicano para decir «problema urgente que debes resolver de forma inmediata»). Algunos malos y la mayoría muy buenos.
Comento esto porque no importa cuánto planeemos, ni cuántas medidas de seguridad se tomen, ni cuántos buenos deseos tengamos, no cumpliremos ningún objetivo si no tomamos en cuenta que todo es impermanente.
Por todas estas razones creo que los propósitos de año nuevo son deseos vacíos si no se toma en cuenta todo lo anterior.
Para evitar frustraciones a fin de año, lo más conveniente es plantearse una sola meta.
Si vas a bajar de peso, hazlo como si no hubiera un mañana. Si vas a ahorrar dinero, hazlo hoy. Si lo que quieres es titularte, ve a tu universidad y realiza los trámites, haz la tesis. Si lo que quieres es dejar de mentir, hazlo en este preciso instante, no esperes a fin de año para hacer balance.
Si al final del día lograste cumplir con tu meta, entonces ya ganaste una batalla.
Con todo esto quiero decir que si sólo te planteas un propósito y pones toda tu alma en ello, trabajas diariamente para alcanzarlo, tus probabilidades de éxito aumentan.
¿Cuál es mi propósito para 2011? Ser mejor persona. Hoy. Aquí y ahora.
Y eso lo voy a lograr haciendo lo que siempre hago: escribiendo, leyendo, creando, trabajando, amando, escuchando y dando todo lo que soy por quien me necesite.
Feliz 2011.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 31, 2010 | Vida

Estamos en el punto del año en el que por todos lados se dice que debemos hacer un recuento de 2010 y por todos lados hay anuncios que explotan la nostalgia.
Lo que yo digo es que hoy, como cualquier otro día, hay que vivirlo como si fuera el último. Sin estancarse en el pasado y sin vivir planeando el futuro.
Olvídate de las fiestas de año nuevo. Sólo hay que celebrar una sola cosa: la vida.
Reir, trabajar, jugar, amar, soñar y crear son los rasgos distintivos de nuestra experiencia humana y es lo que hacen que la vida valga mucho la pena vivirla.
Hoy por la noche levanta la copa y piensa en todo lo que aprendiste, agradece a todos tus compañeros de viaje y piensa en todo lo que eres.
En 2011 alcanza las estrellas, pero mantén los pies en el piso.
¡Felicidades!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 16, 2010 | Budismo, Vida
El mayor logro es la generosidad.
El valor más grande es conquistarte a ti mismo.
La mejor cualidad es buscar ayudar a otros.
El mejor precepto es la atención continua.
La mejor medicina es el vacío de todo.
La más grande acción es no conformarte como es el mundo.
La magia más grande es calmar las pasiones.
La generosidad más grande es no apegarte a las cosas o personas.
La mayor bondad es una mente en calma, en paz.
La mejor característica es la humildad.
El mejor esfuerzo es no preocuparte por el resultado.
La mejor meditación es una mente que deja ir.
La sabiduría más grande es poder ver a través de las apariencias.
Atisha, monje budista. 980–1054 EC
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 13, 2010 | Meditación, Vida

Uno de los valores más grandes del budismo es el amor gentil o metta, en sánscrito.
A pesar de que suena más a un valor hippie en estos tiempos, la práctica de metta es mucho más vieja que el budismo y los antiguos hombres santos de India y Nepal lo predicaban hace cerca de 3,000 años.
En pocas palabras, el amor gentil es el deseo incondicional para que todos los seres vivos sean felices.
Sé que podría parecer tonto e ingenuo, pero el amor gentil es la única cura contra el odio, el miedo y la desconfianza que vivimos en estos tiempos.
Sentir metta por todos los seres vivos es una tarea muy dura en nuestra cultura porque desde chicos se nos entrena a sentir envidia, a desear y poseer, a destruir por lo que queremos. En esta cultura está bien «desquitarse» y tomar venganza cuando alguien se interpone entre nosotros y lo que deseamos.
Esto me parece espantoso, pero así es como funciona y no es hasta que crecemos cuando tenemos elementos para ver la vida de otra manera.
El desarrollo del amor gentil no es ser ingenuo y poner la otra mejilla. Tampoco es una posición hipócrita en la que sonreímos pero odiamos en silencio.
Metta es amar y ayudar a todos los demás, interesarse un poco en que todos los seres vivos tengan oportunidad de ser felices.
¿Cómo lograrlo?
Primero que nada, hay que sentir amor por uno mismo. Estos días he estado analizando los muy fuertes problemas de auto estima que tiene nuestra sociedad y puedo decir que es el origen de muchos males.
Como ejemplo puedo nombrar todos los comerciales de televisión y en revistas que te gritan Envejecer es malo, es indigno. Hay que luchar contra ello; o Debes odiar tu cuerpo, por eso tienes que cambiarlo. ¿Desde cuándo nos empezamos a odiar por tener canas y arrugas? ¿No sería mejor vender una crema de belleza que te diga porta tus canas y arrugas con orgullo?
El amor gentil, el filial, el de pareja y hasta por una mascota, comienza cuando nos queremos a nosotros mismos. Cuando desarrollamos seguridad y vemos de frente, con sonrisa amable y con sabiduría.
Cuando desarrollamos esta conciencia por nuestras cualidades y estamos al tanto de nuestros errores y áreas de mejora, estamos listos para poder dar amor incondicional.
Todo el odio, la envidia y discordia que podamos llevar en el corazón se van a desvanecer en el aire cuando comprendemos la compasión y nos esforzamos porque los demás estén siempre bien.
Practicar el amor gentil por todos los seres vivos nos da un sentimiento de dicha y de satisfacción que nada en el mundo lo puede reemplazar.
Llegar a la práctica de amor gentil es un camino duro que comienza viendo hacia adentro de nosotros mismos.
A pesar de que el budismo no celebra nada en diciembre, es cuando todo el mundo hace una pausa para sobrellevar el invierno.
¿Porqué no usar esta pausa para tener al menos 2 días de calidad con nosotros mismos y comenzar a entender todo lo que dice este artículo?
El desarrollo de metta es uno más de los beneficios que trae la meditación.