por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 14, 2014 | Retos, Vida
Este es el segundo post en la serie de Retos del Chocobuda. Para tomar el primer reto, haz clic aquí.
Soy un friki, nerd o geek. Todo mundo lo sabe. Como sea que me quieras llamar, no puedo ocultar mi gusto por la literatura de fantasía épica. Desde muy chico he disfrutado siempre de los mundos de Tolkien, Lewis o Piers Anthony. Y por supuesto a G.R. Martin no lo podría descartar jamás.
Game of Thrones es una de mis series de libros favoritos y ahora que tenemos la producción televisiva de HBO, es buen momento de tomar un poco de aprendizaje de ahí. Este reto está inspirado en uno de los personajes favoritos de todos, Arya Stark.
No puedo arruinar la historia para quienes no han leído los libros. Es suficiente decir que en cierta parte del cuarto libro, A Feast for Crows, Arya se encuentra obligada a aprender 3 cosas nuevas cada día.
Desde que leí esto, se me hizo una actividad maravillosa porque soy un convencido que parte del secreto de la felicidad es aprender cosas nuevas todo el tiempo. Es la mejor manera de incrementar nuestra cultura y mantener la mente ejercitada.
Así que te presento el siguiente reto:
Aprende 3 cosas nuevas todos los días durante 1 semana.
Puede ser cualquier cosa que no hayas sabido ayer. Que sea 100% nuevo para ti. Por ejemplo una receta nueva, una forma distinta de afeitarte, el nombre del último rey visigodo, el color favorito de tu mejor amigo, una palabra en francés, cómo usar alguna característica de una app… lo que sea.
Reglas:
- Anota con lápiz lo que aprendas en un papel. No cuentan dispositivos electrónicos. Esto es importante porque memorizarás todo más fácil. Si anotas en un cuaderno es mejor porque podrás regresar a estos nuevos datos en cualquier momento.
- Haz el reto por 1 semana completa. Sin pretextos. Esfuérzate. El primer beneficiado serás tú.
- Habla sobre lo aprendido. Esto también reforzará la memoria, pero además estarás compartiendo con otras personas. Esto siempre es bueno. También podrías usar los comentarios de este post en Chocobuda.
- Si quieres, comparte en tu red social favorita con el hashtag #RetoAryaStark.
¿Qué te parece? ¿Estás dispuesto a inspirarte, inspirar y aprender?
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 10, 2014 | Budismo, Compasión, Vida
Como bien sabrás, parte del motivo de mi práctica como monje es compartir y promover la compasión (karuna, en Pali). Es un valor que está en riesgo de hundirse para siempre en este océano de individualismo y de egolatría. Y al mismo tiempo nos estamos ahogando como consecuencia de ello.
No se trata de compasión de decir «Ah, pobre indigente. ¡Cómo sufre!». Esta es compasión inútil y vacía.
Es muy claro (y la ciencia lo ha dicho una y otra vez), que la compasión y la amabilidad tiene muchos beneficios. Nos hace sentir bien, destruye la tristeza y la depresión, mejora la salud; y encima de todo, los demás salen beneficiados.
Se trata de entender que todos los seres vivos sufrimos y de tomar acciones para ayudar y mejorar las condiciones de todos.
Aquí es donde nuestro ego y ceguera se interponen. Queremos que el mundo funcione y que los demás sientan compasión hacia nosotros. Queremos que el gobierno deje de atropellarnos, una mejor pareja, que la contaminación se termine, mejor condición para los niños de la calle, paz en el mundo… pero creo que no tenemos la calidad moral de pedir nada.
Es imposible exigir un trato digno, cuando manipulamos y mentimos.
Es de vergüenza implorar que los políticos sean honestos, cuando nosotros no lo somos ni con nosotros mismos.
No tenemos cara para pedir que los conductores de transporte público sean éticos, cuando al conducir un auto somos los primeros en pasar por encima de las reglas.
No tiene sentido pedir paz y fin al crimen, cuando somos los primeros en explotar en violencia a la primera provocación.
La lista puede continuar, por supuesto. Vivimos en esta eterna contradicción donde queremos que el universo funcione sin esforzarnos en nada.
Y es que la compasión necesita comenzar dentro de nosotros. Para recibir respeto, debemos entenderlo a fondo. Eso sólo se logra sintiendo respeto hacia nosotros, como organismos vivos.
Una buena alimentación, dedicar tiempo a meditar, leer muchos libros, tener la mente abierta a la diversidad y nuevas ideas; son actos de amor propio y de respeto absoluto. Cada vez que respetamos el cuerpo-mente, convertimos la vida en algo sagrado y puro.
El respeto y la compasión comienzan dentro de nosotros.
Hasta que lo sintamos hasta el tuétano, no tenemos capacidad moral de pedir que el universo nos respete.
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Imagen: Kannon o Avalokiteshvara, bodhisattva de la compasión.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 7, 2014 | Budismo, Vida, Zen
Existen muchos maestros de budismo Zen y de Ch’an que hay que estudiar a profundidad. Pero uno de los que más ha dejado enseñanzas para mi en estos tiempos es el Master Xiyun.
No sabemos mucho de él, sólo que nación en la provincia de Huangbo, un poco de su vida monástica y que murió en el año 850 DC. Sin embargo dejó enseñanzas que siguen haciendo eco en los practicantes de budismo en todo el mundo.
La siguiente enseñanza habla sobre cómo todos somos un sólo ser, un sólo universo. Indivisible y más grande de lo que podemos imaginar.
No tenemos más que sentir humildad y nuestra propia pequeñez ante la realidad que se aprecia sin apegos y sin rechazos:
«El Maestro me dijo: Todos los Budas y todos los seres sintientes son sólo Una Mente (una sóla Existencia), junto a la cual no hay nada más.
Esta mente sin inicio, es indestructible. No es verde ni amarilla. Tampoco tiene forma o apariencia. No pertenece a ninguna categoría de las cosas que existen o que no existen. No puede ser enseñada como algo nuevo o viejo.
No es grande ni pequeña porque trasciende medidas, nombres, rasgos y comparaciones.
Es lo que ves frente a ti. Es aquello que si lo intentas razonar, caerás en el error. Es un vacío sin límites que no puede ser comprendido o medido.
La Mente Únicaes el Buda y no hay distinción entre Buda y seres sintientes. Sin embargo los seres sintientes están atados a su forma física, así que deben buscar la Budeidad en el exterior. Y cuando comienzan a buscar, ya lo perdieron todo; porque están usando al Buda para buscar al Buda, están usando la Mente para encontrar la mente.
Aunque busquen por siglos y siglos, no encontrarán nada. No saben que si detienen el pensamiento conceptual y se olvidan de la ansiedad, el Buda se revelará ante ellos. Por que la Mente es el Buda y el Buda es todos los seres vivos.No es menos que eso para seres ordinarios y tampoco es más que eso por manifestarse en los Budas.»
Todos somos Budas. Siempre lo hemos sido y sabemos que tenemos la capacidad de parar el sufrimiento. Pero nos negamos porque estamos muy distraídos buscando la felicidad en redes sociales y en placeres momentáneos.
Es hasta que guardamos silencio y aceptamos la vida como es, que el universo se transforma en un lugar maravilloso.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 1, 2014 | Budismo, Vida
Hacerla de jamón. Frase de uso muy popular en la Ciudad de México con la que sus habitantes llaman a los obstáculos de la vida: En el gobierno me hacen de jamón todos los trámites. / También se usa para declarar que una situación ha causado drama innecesario: Terminó con su novia y se la está haciendo de jamón él solo. / En otras ocasiones se dice para declarar incomodidad por el exceso de procesos involucrados para obtener un beneficio: Me están haciendo de jamón mi título universitario.
A muchos nos encanta hacer la vida de jamón. Cualquier cosa que nos pase se convierte en un suceso que nos afecta enormemente. Es decir, somos especialistas en sufrir.
Ya sea que necesitemos realizar un trámite, que vivamos una separación o que el universo no cumpla nuestros caprichos, el drama siempre está al alcance de la mano.
Por más que queramos evitarlo, echamos a andar ese pequeño sistema dentro de nosotros. Es un motor que siempre está listo para funcionar. Lo he llamado El Engrane Autojamonoide porque… ¡ah cómo nos gusta hacérnosla de jamón a nosotros mismos!
Sufrir es una de las actividades más fáciles que tenemos los humanos. Esto es debido a que el ego ha crecido tan fuera de control, que de pronto pensamos que el cosmos gira alrededor de nosotros y nos sentimos personalmente atacados.
Sufrimos por el clima, cualquiera que sea; si las condiciones de trabajo cambian un poco; si hay separación; si hay amor; si el equipo de futbol no gana; por nuestros padres, hijos, hermanos, primos y amigos; por la religión; por la música de alguien más; por el sistema operativo que los demás usan…
¡Nos la hacemos de jamón por todo! El Engrane Autojamonoide es una maquinaria muy eficiente.
Quizá suena divertido y sea algo que todo mundo hace, pero la verdad es que es una conducta negativa donde la principal víctima es uno mismo.
Cuando buscamos drama innecesario generamos un mundo inhóspito y muy hostil. Es un sistema de rechazo mutuo, de desconfianza y de amargura que afecta nuestras relaciones personales y nuestra experiencia de vida.
Hacerla de jamón por todo sale muy caro en dinero, en salud y en tranquilidad.
Por suerte hay muchas maneras de inutilizar el Engrane Autojamonoide.
La primera y más importante es poner atención a nuestras reacciones. No se necesita ser monje budista o psicólogo experto para notar cuando estamos exagerando las cosas. Se trata tan sólo de revisar si la situación por la que estamos pasando en verdad es taaaaan grande como lo imaginamos.
Luego viene un chequeo de ego. Si tu discurso está plagado de yo, mi, me, a mi, entonces tu ego está inflamado y listo para echar a andar el tan mencionado mecanismo del jamón.
Por último, la meditación es la medicina que controla y deshabilita el engrane. No para siempre, no. El Engrane es parte de nosotros. Pero sin duda se controla mejor. Con práctica y con disciplina, la mente del meditador se aclara para poder estar atento a sus reacciones y palabras.
Así que te pregunto… ¿cómo piensas hacerla de jamón este día?
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Nota Chocobudista: La primera enseñanza del Buda, luego de haber alcanzado la iluminación, fue sobre las Cuatro Nobles Verdades (Catt?ri Ariyasacc?ni). Éstas nos dicen que la vida incluye sufrimiento (dukkah), el sufrimiento tiene una causa, el sufrimiento tiene un final, existe un camino hacia una vida tranquila. Con la iluminación el Buda pudo destruir su Engrane Autojamonoide.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jun 24, 2014 | Minimalismo, Vida
Vivir con lo mínimo indispensable es una de las bendiciones más grandes que jamás he recibido.
Los beneficios que el minimalista experimenta van desde libertad, tranquilidad, mayor satisfacción, mente más abierta, aceptación de las cosas como son y menos apegos. Por supuesto la cartera y las cuentas de banco reflejan muchos cambios positivos también.
A pesar de tener evidencias personales tangibles sobre todo esto, existen muchas personas que no entienden esta tendencia de vida. Lanzan críticas fuertes y he escuchado comentarios de todo tipo. Algunos de los más comunes son:
- No eres minimalista, eres pobre y con eso te justificas.
- Eres un conformista.
- Lo que pasa es que te abandonaste.
- Muchos etcéteras más.
Afirman que practicar el minimalismo es sólo para mediocres que no quieren un mejor auto o casa más grande. Quizá lo dicen porque no se imaginan su propia vida con menos chatarra. No lo sé.
Pero quizá el comentario más fuerte y digno de ser desmentido está en las líneas de: Si todos fueran minimalistas, la economía del mundo se iría a la ruina. Imagínate la cantidad de desempleados y negocios en quiebra.
Por alguna razón creen que el minimalismo pone en riesgo el estilo de vida capitalista que nos hemos forjado.
Yo creo que no. Es todo lo contrario.
Ser minimalista es una expresión de compasión y humanidad grandísima.
Reparamos, reciclamos y reutilizamos antes de comprar objetos nuevos. Esto da fuentes de trabajo a recicladores y técnicos de reparación, que no pertenecen a ninguna empresa global.
Por supuesto que compramos cosas, pero lo hacemos de manera informada y no nos enganchamos fácilmente en el canto de la sirena llamada mercadotecnia. Esto resulta en apoyo a los productores locales y en disminución de nuestro impacto al medio ambiente.
Reducimos los gastos innecesarios y aprendemos de finanzas personales. Los bancos y sistemas financieros se benefician de esto porque hay más dinero para mover.
Trabajamos de manera inteligente, resultando en más tiempo libre para las cosas que nos gusta hacer.
Apagamos la televisión y dedicamos tiempo al ser. Todos los minimalistas que conozco son lectores irremediables y muy creativos.Unos pitan, otros hacen música y muchos escriben. Practican meditación, yoga u otros deportes.
Así mismo, casi todos los minimalistas que conozco cuidan su alimentación y siempre buscan alternativas saludables.
Al cuidar el cuerpo-mente estamos listos para ser felices y hacer felices a los que nos rodean.
El minimalista sonríe más. ¿Y acaso este mundo enojado y tenso no requiere más personas felices?
Esta cita de SS el Dalai Lama ilustra muy bien estos puntos:
El planeta no necesita más personas exitosas. Lo que el planeta necesita desesperadamente son mas pacifistas, sanadores, restauradores, narradores y amantes de todo tipo. Necesita gente que viva bien en sus tierras. Necesita gente con valor moral y dispuestos a unirse a la lucha por hacer el mundo más habitable y humano. Estas cualidades no tienen nada que ver con el éxito como lo entiende nuestra cultura.
El minimalismo beneficia a la civilización y a la cultura humana. ¿Por qué no intentarlo?