Budismo Soto Zen para Principiantes. Episodio 2. Shikantaza

Para el Budismo Zen no hay una práctica más perfecta y pura que el Zazen. Nos sentamos en meditación con espalda recta, piernas cruzadas, ojos entreabiertos; para simplemente dejar que la vida sea lo que necesita ser. Observamos cómo los pensamientos, deseos y aversiones surgen; cómo quieren tomar el control; y los dejamos ir.

Sin embargo el ser humano, y aún más los occidentales, estamos secuestrados por el terrorista más grande; nuestro propio ego.

Para vencerlo se requiere determinación y disciplina. Practicamos Zazen sin preguntar, sin negociar y sin cuestionar; porque sabemos que no hay otra manera de vivir el Buddhadharma más que en la amplitud cósmica del zafu. Eso es Shikantaza.

En Shikantaza contemplamos la vida, nuestros pensamientos, detenemos las urgencias y todas las búsquedas. Llegamos a la inmovilidad de cuerpo y mente, unidos con el flujo del universo.

En este segundo episodio damos una introducción breve a la filosofía detrás de Shikantaza.

 

Budismo Soto Zen para Principiantes. Episodio 1. ¿Qué es Zen?

Debido a la idea errónea y a lo exótico que nos resulta la idea del Zen, vamos por la vida pensando que Zen es tranquilidad, descanso, despreocupación o nihilismo. Vemos la palabra en jabones, velas, spas, ropa y hasta en tatuajes; pero en realidad no nos tomamos el tiempo de investigar o de hacer una búsqueda honesta.

En este primer episodio de la serie de charlas Budismo Soto Zen para Principiantes, exploramos de forma breve lo que es y lo que no es Zen.

 

La Verdadera Mente

La Verdadera Mente

 

Los Maestros Zen de todos los tiempos han pasado sus vidas promoviendo el valor del silencio, el zazen y de usar el lenguaje lo menos posible. Pero es una paradoja porque para transmitir el mensaje, tenemos que hacer uso de muchas palabras para hacer entender a la comunidad.

Al final de cuentas lo que queremos es que entendamos todos que nuestra actividad principal como budistas, es aprender a contemplar la mente verdadera; que está más allá de gustos y opiniones. Es todo un arte que requiere de constancia y disciplina.

¿Pero qué es la mente verdadera? ¿Dónde está?

El constante flujo de ideas y pensamientos impermanentes que te atormentan no son la verdadera mente. Lo que crees bueno o malo, lo que te da personalidad, tampoco es la verdadera mente.

Lo que depende de factores externos para manifestarse y que requiere imaginación para verlo, tampoco es la verdadera mente.

El corazón dentro del cuerpo y que no se puede mirar a sí mismo, ciego al resto del mundo, tampoco es la verdadera mente.

Lo que no resulta afectado por nuestros sentimientos personales y que vive fuera del cuerpo humano, tampoco es la verdadera mente.

Supón que enciendes la luz de la atención plena para mirar tu interior y encuentras tranquilidad o un sentimiento de unión con la Totalidad de la Vida. ¿Lo considerarías tu verdadera mente? Aunque parezca una solución al acertijo, no lo es. Es tan sólo el resultado de tu práctica de zazen, sin embargo es el primer paso para al fin alcanzar la Mente Verdadera.

Sentarnos y unirnos al silencio de zazen nos acerca a ella, pero tan pronto le das nombre, se desvanece.

Por ello, para hacernos amigos de la Mente Verdadera, la que nos une al flujo de la existencia:

No hay que explicarla.

No hay que interpretarla ni pedir que alguien lo haga.

No uses otra técnica que no sea zazen.

No calcules cuánto tiempo o esfuerzo te llevará, ni marques objetivo alguno.

Solo siéntate en silencio, perdiendo toda pretensión y pregustas; y deja que la vida sea vida.

Virtud, por Master Hakuin Ekaku (1685–1768)

Virtud, por Master Hakuin Ekaku (1685–1768)

 

La palabra Virtud (Toku, en japonés) es especial para el Budismo Zen, ya sea Rinzai o Soto. Nuestra práctica nos recuerda constantemente que solo la disciplina, el auto-control y la constancia harán que la virtud fluya a través de nosotros para servir a los seres vivos que nos rodean.

Esto lo entendía Master Hakuin, monje muy respetado de la escuela Rinzai. En esta caligráfía del periodo Edo (mediados del Siglo XVIII), el maestro convierte el kanji Toku en una obra de arte.

El poema que vemos arriba del kanji se titula Virtud y fue escrito por el académico confuciano Sima Guang (1018-1086).

 

Virtud

Ahorras dinero para tus descendientes,
y se lo gastan sin pensar.
Coleccionas libros para tus hijos y nietos,
y no los leen.
Lo mejor que puedes hacer por ellos
es incrementar tu propia virtud.
En silencio, en secreto:
imparte este ideal a tus descendientes
y permanecerá a lo largo de muchas generaciones.

 

Para ti, ¿qué es virtud? ¿Qué pasaría si este poema lo rescatáramos y lo hiciéramos parte de nuestra vida?

 

 

Todo es la Vía del Buda

Todo es la Vía del Buda

 

En el Budismo Soto Zen apreciamos la práctica gradual y la disciplina que nos lleva a comprender la naturaleza de las cosas. Entendemos que no hay nada inmediato o espontáneo en la vida, sino que todo depende de una cadena de factores tan equilibrada y perfecta, que es muy fácil perderla de vista. La Ley de Causa y Efecto gobierna el Todo Lo Que Es.

Nuestra práctica de zazen es posible porque existe un universo. Tus alimentos, tus lágrimas y sonrisas, tu auto, tu casa, todo aquello por lo que te quejas y sufres; todo es parte de lo mismo, de Todo Lo Que Es. Todo es la Vía del Buda. Es lo que es. En el momento en que te obsesionas por logras algo, solo traes sufrimiento para ti y los seres que te rodean.

Al perseguir tus metas y éxitos de manera compulsiva, estás creando una gran barrera que te separa a ti del resto del cosmos.

¿Cómo comprender esto? Muchas personas critican la práctica Zen porque piensan que negamos el progreso y que nos quedamos sentados esperando la muerte. ¡Nada más falso! Trabajar incansablemente para mejorar las condiciones de vida propias y para los demás seres que nos rodean, es la base de la práctica Zen. Es solo que no vamos por el mundo como locos obsesivos.

¿Tener éxito? ¿Acumular títulos? ¿Comprar más cosas? Todo ello es irrelevante.

Despertamos a nuestra naturaleza de Budas y abrazamos la budeidad de todo lo que nos rodea. No llevamos prisa y navegamos hacia donde las aguas del Samsara nos lleven.

Master Dogen nos die en Genjokoan:

Estudiar budismo es estudiarse uno mismo.
Estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo.
Olvidarse de uno mismo es la Iluminación de diez mil dharmas.

 

Cuando en verdad abrazas tu verdadero ser, te has olvidado del ser. ¿Cómo es esto? Porque entendemos que la personalidad, las opiniones, las angustias y los miedos; todo ello es creado por uno mismo. Es en nuestra práctica de Shikantaza que soltamos las opiniones y la personalidad para que el Dharma del Buda salga a la luz desde dentro de nosotros.

Encontramos al Buda pelando patatas. Somos el Buda en la cama de hospital. Somos Dharma cuando guardamos silencio y contemplamos la vida. Somos el Buda cuando convertimos nuestra vida en Compasión.

Dogen Zenji nos recuerda:

Iluminarse por diez mil dharmas
es liberarse del cuerpo y mente propios y de los de otros.
No queda resto alguno de Iliuminación,
pero esta Iluminación silente continúa por siempre.

 

Cuando encontramos nuestra verdadera naturaleza y ponemos atención, la palabra YO deja de existir. Te unes con el flujo de la vida. El Buddhadharma queda claro de manera contundente para uno, y al mismo tiempo desaparece todo rastro de nuestra obsesión por lograr cosas.

Siendo comunes y ordinarios, cuando hemos olvidado todo, es cuando la paz y ecuanimidad se manifiestan.