Cuatro avisos cuatro

Charla Meditación antiestrés

Los amigos de mi foro cultural favorito, Santa Cafeína, en Guadalajara (MX), me invitaron a dar una conferencia sobre meditación para controlar el estrés.

Será una charla en la que hablaremos sobre las razones por las que existe el estrés, cómo hacer uso de la meditación para recuperar la calma y haremos un par de ejercicios básicos.

Si tienes libre la tarde del sábado 17 de octubre, ¡te espero a las 5:00PM!

Más información

Grupo Zen Ryokan Online regresa

Luego de una pausa por el retiro Dharma para la Ciudad, el grupo en línea regresa este lunes. Si quieres participar en el Hangout en vivo y aparecer en el video, escríbeme a elchocobuda ARROBA gmail.com para mandarte la invitación.

Más información

Taller de autoestima

El día de hoy lancé la invitación a Hikari, taller de meditación y autoestima. Si tienes problemas aceptando tu ser y quieres cultivar herramientas como la compasión y gratitud para poder liberarte, Hikari es para ti.

Si conoces a alguien que se pueda beneficiar con el taller, mándale la información 🙂

Más información

Grupo Zen Ryokan Guadalajara busca casa

El grupo local está suspendido por el momento y estoy en busca de una nueva sede. Si conoces una escuela de yoga, una casa cultural que quiera alojarnos un día a la semana, por favor contáctame a elchocobuda ARROBA gmail.com.

Los milagros que te estás perdiendo

Ayer tuve un largo viaje en autobús que duró 6 horas con rumbo a la Ciudad de México. Para muchos son horas desperdiciadas y aburridas, pero para mi son un deleite porque como no hay nada más que hacer, me dedico a relajarme y descansar.

Cuando viajo veo pasar el mundo y la vida. No se detienen, no preguntan. Avanzan un momento a la vez en una perfecta danza que abarca todo lo que hay, lo que existe. No me juzgan, me aceptan como soy mientras no oponga resistencia a su marcha.

Los árboles pasan, los montes me miran, las casas se pierden en la distancia y el ruido del motor del autobús me arrulla.

Por unos instantes soy carretera, soy campiña, soy vacas, plantíos y estanques.

Por tan sólo unos minutos dejo de existir como persona y me fundo con lo que es.

Y es perfecto. Es un milagro tan pequeño y tan sutil que si no presto atención, escapa por completo.

Entonces pienso en todos los pequeños milagros que nos estamos perdiendo por estar pensando en la palabra YO.

Yo hago, yo voy, yo necesito, yo quiero, yo deseo, yo evito.

Yo me pierdo en un espiral de YO.

A mi mente vienen las palabras atribuidas al Buda, que cortan como rayo láser:

Si pudiéramos ver con claridad el milagro que hay en una flor, la vida te cambiaría.

No necesitamos cosas. No necesitamos cumplir metas ni objetivos.

Solo hay que abrir los ojos y el corazón para apreciar los pequeños milagros que nos rodean.

Grupo Zen Ryokan Guadalajara suspendido hasta encontrar nueva sede

Queridos amigos del grupo Guadalajara:

La Señora Impermanencia nos ha venido a visitar con la noticia de que necesito suspender el grupo local hasta encontrar nueva sede.

Nuestra amable anfitriona se está mudando de casa, por lo que estoy en busca de algún otro lugar que nos quiera recibir.

Por favor estén pendientes de este blog para futuras noticias.

¡AYUDA! Si estás en Guadalajara y conoces algún estudio de yoga, artes marciales o algún salón cultural que nos pueda abrir sus puertas, por favor escríbeme a elchocobuda ARROBA gmail.com

Y por supuesto, la falta de sede no es un impedimento para nuestra práctica. El zen es la vida y está en todas partes, hasta en tu casa. El grupo en línea va viento en popa. Siempre te puedes unir para cantar sutras y meditar todas las mañanas con nosotros.

Gracias por participar y por tu ayuda.

La clave para resolver todos los problemas

En estos días he estado leyendo el libro Essays in Zen Buddhism, de Daisetz Teitaro Suzuki. Todas las noches antes de dormir acostumbro leer un poco. Por lo regular la lectura zen me permite dormir plácidamente, pero anoche me quedé helado cuando vi lo siguiente:

¿Qué hacer cuando tienes un gran problema? Nada.

El maestro Suzuki, como buen estudioso y escritor zen, no explica nada más y deja que el párrafo golpee en la cabeza al lector.

Nada.

¡Es brillante! ¡Es perfecto!

Los problemas no existen en el universo. No hay uno solo. Todo funciona como debe ser, a su tiempo y nada urge.

La mente humana, siempre desviada y en perpetuo autoengaño, es la que convierte las cosas en problema. Entender que el ser humano es parte de la naturaleza es importante para penetrar el significado de la frase.

Las hormigas hacen cosas de hormigas. Buscan su comida, trabajan, construyen. Cada una tiene una función en su sociedad y todas juntas salen adelante. Si hay que dar la vida, se da la vida sin cuestionar. Si hay que descansar durante el invierno, se descansa sin preguntar qué películas se proyectarán.

Eso sucede también con los animales en todas partes del mundo. Todos ocupan su sitio, ninguno pretende ser lo que no es; ninguno opone resistencia a la vida, salvo que haya una amenaza directa. Ninguna otra especie tiene problemas.

Los humanos hacemos cosas de humanos. Trabajamos, cuidamos a la familia, buscamos la felicidad. Pero vamos buscando problemas por todos lados, transformando y manipulando las cosas para engrandecer nuestro ego. Cuando las cosas no salen como queremos, entonces hay un problema.

Hacer nada no significa abandono, conformismo o mediocridad.

Hacer nada es no convertir las condiciones de la vida en problemas. Seguro, todos tenemos que buscar cómo llevar comida a la mesa. Todos necesitamos amar y ser amados. Pero nada de ello es problema. Es simple condición humana.

Hacer nada es entender la simetría y perfección del Vacío, la Vacuidad.

Hacer nada ante un problema implica aceptar y no pelear porque nuestros deseos sean cumplidos. Implica salir adelante sin sufrir y sin aferrarse a una fantasía de resolución. Significa moverse un paso a la vez, haciendo lo que los humanos hacemos, viviendo nuestro sitio en la naturaleza.

Hacer nada es entender que los problemas no existen, para seguir surfeando las olas del samsara con mente de aventura.

Así que hoy te deseo: nada.

¿Porqué practico zazen?

En temporada de Ango los maestros budistas aprovechan para lanzar preguntas difíciles a los alumnos.

Nunca hay que responder de inmediato, por más que el simio interno lo pida. Debemos tomar nuestro tiempo, pensar en soledad para poner en orden nuestras ideas.

Por lo general las preguntas vienen en forma de koans o acertijos, pero esta vez mi maestro lanzó la pregunta directa: ¿Porqué practicas zazen?

Luego de unos días respondí y pensé que podría compartir mis razones con ustedes.

Practico zazen porque es aburrido, porque no sirve para nada y porque es difícil. Jugar videojuegos, ver películas mientras como basura o leer cómics es más divertido.

Practico zazen porque me obligo a pasar por encima de mi propio ego y observo mis pensamientos pasar. Identifico así la cantidad de chatarra que mi mente produce y dejo ir todo. Así miro de lejos mis apegos, aversiones y todo lo que hago para sabotearme. Puedo ver mi humanidad completa y sin cortes.

Cada mañana me siento a practicar porque sólo así puedo llegar al silencio, a unirme a todo lo que me rodea y a experimentar el espacio inconmesurable que existe dentro de mi, dentro de todo.

Sólo sentándome en media flor de loto he podido experimentar la magnitud del tiempo y la comunión perfecta que hay entre todos los seres vivos de todos los universos. He sentido hasta la médula nuestra insignificancia, pero a la vez la importancia que todos tenemos.

Cuando observo mi pensamiento me vuelvo muy pequeño y me hago a un lado para que la vida continue sin mi influencia. Me convierto en espectador de lo que hay.

Sólo bajo el dharmadhatu-mudra abro mis ojos a la luz dorada que lo unifica todo en una masa coherente de existencia donde nada sobra y nada falta.

Shikantaza es perfección, es silencio, es arte.

Soy una persona vulgar y común, pero en zazen me uno a la elegancia del infinito, aunque sea por unos segundos.

Practicar zazen no deja nada, no me hace esperar nada y me pone en claro lo tonto e inútil que soy.
Pero a la vez, sentarme en zazen me da la paz que absolutamente nada más me da.

Practicar shikantaza es rendir homenaje al Buda, a Ryokan, a Nishijima Roshi, a O’Sensei, a Bodhidharma, a Nishio Sensei, a Dogen Zenji y a todos los bodhisattvas que han practicado a lo largo de la historia.

Me siento en zazen porque no es nada en especial. Justo como yo.

Poema del Zazen, por Sawaki Kodo Roshi

Haciendo zazen tranquilamente en el dojo,
dejando de lado los pensamientos negativos,
solo obteniendo una mente sin deseos,
es felicidad más allá del paraíso.

El mundo corre tras fama, honor,
ropa hermosa y comodidad.
Pero estos placeres no son la paz verdadera.
¡Corres tras ellos para estar insatisfecho hasta la muerte!

Viste la kesa y las ropas negras para practicar zazen.
Concéntrate con mente simple, ya sea en quietud o en movimiento.
Observa con tus propios ojos la sabiduría interna.

Mira y sabrás íntimamente la verdad de todas las acciones y de toda la existencia.
Serás capaz de ver el equilibrio.
Entiende y conoce con una mente en calma perfecta.

Si eres así,
tu dimensión espiritual,
lo más grande en este mundo,
estarán más allá de toda comparación.