La ermita con techo de césped [Choza de césped 1]

Posted by on marzo 6, 2015 in Budismo, Choza de césped, Poema, Zen | 4 comments

El Patriarca Shitou Xiqian (700-790 DC) fue un maestro Chán que sentó las bases del budismo zen como lo conocemos.

Una de sus más grandes obras es el poema La ermita con techo de césped, que plasma prácticamente todo el conocimiento zen en un sólo lugar.

Como toda la poesía zen, para comprenderlo se debe leer poco a poco, meditando con cada línea para penetrar en la sabiduría.

Con mis pobres conocimientos me he atrevido a traducirlo para su estudio y poder compartirlo con ustedes.

La ermita con techo de césped

He construido una choza de césped donde no hay nada de valor.
Después de comer, me relajo y disfruto una siesta.
Cuando terminé la choza, nuevas hiedras aparecieron.
Ahora sigue en pie, cubierta por la hiedra.

El habitante de la choza vive aquí tranquilamente,
no está atorado dentro, afuera o en medio.
En donde vive la gente común, él no vive.
Los reinos que ama la gente común, él no ama.

A pesar de que la choza es pequeña, contiene al mundo entero.
En diez pies cuadrados, un viejo ilumina formas y su naturaleza.
Un bodhisattva del Gran Vehículo confía y no tiene dudas.
Aquellos que no entienden o los tontos se preguntan:
¿Esta choza perdurará?

Si perdura o no, el dueño original está presente,
sin divagar al sur o al norte, al este o al oeste.
Está firme en su estabilidad, que no puede ser superada.
Una ventana brillante bajo los verdes pinos,
Ni los palacios de jade o torres bermellón se pueden comparar con ella.

Tan sólo con estar sentado meditando, todo entra en calma.
Y así, este monje de la montaña no entiende nada.
Vivir aquí ya no da libertad.
¿Quién acomodará con orgullo los asientos para los huéspedes?

Da vuelta a la luz para que brilles por dentro, luego regresa.
No se puede encarar o dar la espalda a esta vasta e inconcebible luz.
Conoce a los maestros ancestrales y estudia su instrucción.
Reúne césped para construir una choza y no te rindas.

Deja ir esos cientos de años y relájate por completo.
Abre tus manos y camina inocente.
Mil palabras y una miríada de interpretaciones,
están sólo para librarte de obstrucciones.
Si quieres conocer a la persona inmortal dentro de la choza,
no separes de este saco de piel y huesos el aquí y el ahora.

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