Bambú, Yoga y Zen. Día Internacional del Yoga 2017

 

Una imagen que me a la que recurro con frecuencia es el árbol de bambú. Me inspira y me hace sentir humilde.

El bambú es un árbol de vara delgada, de color vivo, siempre verde. Puede vivir casi 200 años, hasta que florece y muere. Siempre crece y prospera junto con otros árboles, nunca en soledad.

Su longevidad se debe a que es muy flexible y resistente. Observa en silencio y dignidad el paso del tiempo. Cuando hay lluvia, aprovecha cada gota. Cuando hay sol, extiende sus hojas. Si es hora de alimentar a pandas o a bacterias, lo hace sin chistar.

El bosque de bambú está conformado de miles de árboles que funcionan como un ser vivo. Trabajan en equipo, unidos con la naturaleza. Embellecen, refrescan y solo son lo que son.

No existe bambú inflexible o que se resista al flujo de la vida.

El bambú no es distinto a nosotros. Compartimos muchas similitudes y tiene lecciones que deberíamos aprender y aplicar a la cotidianidad.

Cuando somos fuertes, pero inflexibles, sufrimos. El universo jamás cumplirá nuestras expectativas.

Cuando solo somos flexibles, sin fuerza o determinación, el universo parecería abusar de nosotros.

Si no trabajamos en equipo y nos asumimos como parte de un sistema más grande de lo que imaginamos, sufrimos.

La práctica de yoga y budismo zen nos convierten en elegantes árboles de bambú. Son dos disciplinas hermanas, tan antiguas que ni siquiera tenemos registros confiables de cuándo surgieron. Nos dan fuerza, determinación y flexibilidad.

Bambú es Yoga. Yoga es Dharma. Dharma es Zen.

Feliz Día Internacional del Yoga 2017

 

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La única respuesta a tus preguntas esotéricas

 

La curiosidad es una característica maravillosa de los seres humanos. Somos buscadores de respuestas de tiempo completo y no paramos hasta llenar el hueco que nos creamos con las mil preguntas que formulamos. Está bien porque es lo que nos ha traído hasta este punto de nuestra historia. La razón, la ciencia y la tecnología viven gracias a que no nos detenemos.

Pero ser buscadores profesionales nos ha hecho perder el camino y nos ha vuelto soberbios, pues con frecuencia nos vemos inmersos en las preguntas y en los millones de posibles respuestas. Creemos que estaremos completos y que la vida será mejor si conocemos la “verdad” detrás de los grandes misterios de la vida.

¿Hay vida en otros planetas? ¿Hay un dios? ¿Me visita mi ángel de la guarda? ¿Los Illuminati me controlan? ¿Cuándo comenzarán los reptilianos a devorarnos? ¿Puedo contactar fantasmas? ¿Es real mi horóscopo?

Estas preguntas que tienen un tinte de modernidad, no son distintas a las que el Buda escuchaba con frecuencia.

La gente estaba ansiosa por saber los misterios de la oscuridad.

Y con esa misma frecuencia, el Buda guardaba silencio.

Todas esas cuestiones y búsquedas no tienen respuesta en realidad. Una persona puede decir que sí hay vida extraterrestre o fantasmas, pero al final son solo opiniones. Lo que el Buda enseñaba era la elegancia y cordura del Dharma: Si lo que haces/dices/preguntas ayuda a los demás seres vivos, adelante. De lo contrario, deshecha la idea.

Esto aplica para toda nuestra existencia.

Saber si el monstruo del Lago Ness existe o no, no sirve de nada. Sin duda es agradable leer o ver un programa sobre ello, pero al final no colabora en nada con la experiencia de vida… a menos, claro que tu negocio sean los libros sobre Nessie.

Ese es justo el punto: las preguntas sin respuesta son muy divertidas. Nos hacen imaginar y si elaboramos la vida en torno a ellas, definen también nuestra personalidad y ego.

Cuando caminas el camino del Buda te encuentras con miles de cosas entretenidas e importantes. Descubres preguntas más complejas y seductoras. Es muy fácil desviarse de la práctica.

No tiene nada de malo leer libros de OVNIs o leernos el tarot. Como dije, es divertido.

Pero hay que mantener los pies en la tierra porque en el budismo Mahayana nuestro trabajo principal es ayudar a que los seres salgan del sufrimiento.

 

 

 

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Ayudemos a Don Simón y aprende a meditar

 

Meta alcanzada. Don Simón ha recibido toda la ayuda. Gracias, gracias

 

Don Simón es uno de los millones de adultos mayores en México que necesitan trabajar para llevar comida a su mesa. No tiene otra forma de ingreso más que la venta de elotes, que hace recorriendo las calles de Cocula (Jalisco) en su triciclo.

Hace unos días fue robado y lo despojaron de su triciclo, dejándolo en serios aprietos porque él vive al día y no tiene manera de reponer su herramienta de trabajo.

Si está en tus posibilidades, por favor considera ayudar a Don Simón y yo te obsequio el taller de meditación Iniciando el Camino.

Es un taller completo de 6 semanas que consta de audios, meditaciones guiadas y lecturas. Está dirigido a principiantes y te ayudará a formar el hábito de meditar.

El procedimiento es el siguiente.

  1. Entra a la página de ayuda en Facebook. Ahí podrás leer la información y mirar el video.
  2. Contacta al Doctor Abdon “Toni” Virgen Pimienta ahí mismo. Él te indicará la manera de apoyar.
  3. Una vez que ayudes a Don Simón, escríbeme a elchocobuda ARROBA gmail.com y te mandaré el taller.

Compasión. Generosidad. Silencio. Tres valores que simplemente funcionan a mejorar la vida alguien que lo necesita.

Gracias 🙂

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Iluminación, poema por Master Dogen

 

La iluminación es como la luna que se refleja en el agua.
La luna no se moja, el agua no se rompe.
Aunque su luz es amplia y grandiosa, 
la luna se refleja aún en un charco de 2 centímetros.
La luna en su totalidad y el cielo entero
se reflejan en una gota de rocío en el pasto.

Master Dogen.

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