Nunca, nunca pensé que un día estaría en Sesshin rodeado de tantos amigos y de tanto cariño. De hecho, nunca había hecho uno público porque asumí que es muy difícil para la mayoría de quienes solo se sientan por 15 o 20 minutos.

Sesshin es aburrido. Incómodo. Duele.

Pero ayer estuve acompañado todo el día y algunos de ustedes estuvieron desde antes del amanecer, hasta el final.

Nos conectamos amigos de #GrupoZenRyokan en México, Venezuela, Argentina, Bolivia, Colombia, España, Canadá, Estados Unidos y Ucrania.
 
Doce horas de silencio y Zazen que dejan claro que nuestra sangha crece y nos une con las enseñanzas del Buda y Dogen.

No me comparo con Master Dogen, para nada. Él llegó de China con una bolsa llena de nada y le tomó muchos años para que la gente comprendiera la importancia de Zazen. Imagino que en los primeros años él se sentaba solo en Zazen y poco a poco otros fueron sentándose a su lado.

Por eso, aunque las lágrimas querían salir, leí Fukanzazangi. No tenía otra forma de expresar lo que sentía.

Ahora solo hay gratitud, una maleta llena de nada y un Sutra del Corazón que a veces sale bien.

Amituofo.