El poder de los pequeños comienzos y cómo los hábitos moldean tu vida

Es muy divertido ver cómo está de moda hablar del “modo monje” para lograr ser más productivo. Es real que los hábitos moldean tu vida, pero yo soy monje budista Soto Zen y no hago nada de lo que los blogs motivacionales dicen. De hecho, mis compañeros monjes de otras tradiciones budistas, coinciden en la falacia de estos artículos. Si sabes de budismo, entonces lo que quieres es ser menos productivo para dar paso a la ecuanimidad y al equilibrio. Pero ese es tema para otro día.

Sin embargo, lo que sí es muy real, es que los hábitos son parte fundamental para la vida de un monje. Al comprenderlos, estudiarlos meticulosamente y comenzar sin juzgar, transformamos nuestra vida a una existencia ecuánime y disponible para ayudar a los demás.

Por supuesto, el camino del monje budista no es para todo mundo. Pero los hábitos sí son para toda la humanidad, porque son el corazón de lo que nos vuelve humanos.

Cuando dedicamos tiempo a entender cómo funcionan los hábitos, muchas necesidades de nuestra vida comienzan a ser resueltas. Nos volvemos personas más enfocadas y capaces de lograr cosas que antes solo estaban en la imaginación. De nuevo, los hábitos moldean tu vida tanto para cosas virtuosas como para otras no tanto.

En esta nueva serie de posts hablaré sobre hábitos y cómo implementarlos de forma efectiva para que los propósitos de año nuevo no se conviertan en frustración.

En el corazón de cada logro significativo, hay un inicio humilde, una semilla de hábito plantada que crece y da forma a nuestro futuro.

Imagina que cada pequeña acción que realizas a diario es una semilla que plantas en el jardín de tu vida. Con el tiempo, cuidado y atención plena, estas semillas crecen y florecen, transformando tu realidad de formas que nunca imaginaste. Esta es la esencia del poder de los hábitos: pequeños comienzos que, repetidos a lo largo del tiempo, conducen a grandes cambios. Los hábitos, esos patrones de comportamiento que realizamos casi sin pensar, son los bloques de construcción de nuestras vidas. Al entender y optimizar nuestros hábitos, podemos moldear nuestras vidas de manera significativa.

La naturaleza de los hábitos

Los hábitos son acciones o conductas que repetimos regularmente, a menudo de manera automática. Desde cepillarnos los dientes hasta revisar el teléfono apenas nos despertamos, los hábitos forman parte de nuestra rutina diaria. Pero ¿alguna vez te has detenido a pensar en cuánto impactan en tu vida? Los hábitos no solo son parte de nuestras vidas, sino que literalmente las construyen.

Nuestro gran problema con los hábitos es que queremos que lleguen de la forma más fácil, sin fricción y sin compromiso. Pero lamentablemente eso no pasará. Para que los hábitos queden hay que estudiar qué son, cómo los entiende el cerebro y comenzar a experimentar con ellos.

Sin un método y sin investigación, los hábitos solo crecen como maraña sin orden y sin propósito.

Los hábitos y el cerebro

Nuestro cerebro está programado para buscar eficiencia. Cuando formamos un hábito, el cerebro encuentra una manera de hacer menos esfuerzo en esa tarea específica. Esto se debe a la dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa. Cada vez que seguimos un hábito y obtenemos una recompensa, ya sea una sensación de logro o una gratificación inmediata, nuestro cerebro registra ese patrón. Eventualmente, lo que comenzó como una decisión consciente se convierte en un comportamiento automático.

Los pequeños comienzos son la semilla del cambio

La belleza de los hábitos radica en su simplicidad. Un pequeño hábito, como dedicar cinco minutos al día a la meditación, puede tener un efecto mariposa en tu vida. Por ejemplo, una persona que comienza a caminar diez minutos al día puede sentirse más energizada, lo que podría llevarla a hacer cambios más saludables en su dieta. Estos pequeños hábitos son manejables y no intimidantes, lo que aumenta la probabilidad de adherencia a largo plazo.

Los hábitos como herramientas de transformación

Los hábitos son herramientas poderosas para alcanzar objetivos personales y profesionales. Por ejemplo, un escritor que se propone escribir 200 palabras al día puede acabar escribiendo un libro al cabo de un año. La consistencia y la paciencia son claves en este proceso. Al desarrollar hábitos, nunca hay que perder de vista que los resultados no son inmediatos, pero con el tiempo, la acumulación de pequeñas acciones consistentes puede conducir a logros significativos.

Integrando nuevos hábitos en tu vida

Incorporar nuevos hábitos en tu vida requiere un enfoque estratégico que derive de un método y de un sustancioso proceso de investigación. Si no tienes la información adecuada, la posibilidad de que falles es muy grande.

Primero hay que elegir qué hábito quieres. Luego hay que investigar cómo lograrlo y dividirlo en acciones pequeñas que puedan ser mantenidas por al menos un par de meses. También hay que vincularlo con una acción existente. Por ejemplo, si deseas empezar a leer más, podrías formar el hábito de leer diez páginas cada noche después de cenar.

Para mantener el seguimiento de tus progresos, considera usar un diario de hábitos o aplicaciones específicas. Y si te encuentras con obstáculos, adapta tu enfoque, pero no abandones tu objetivo.

Conclusión

Los hábitos moldean tu vida de formas extraordinarias. Desde mejorar nuestra salud y productividad, decir adiós a conductas adictivas, hasta enriquecer nuestras relaciones personales; los hábitos son la llave para desbloquear nuestro potencial.

Crear hábitos virtuosos o cambiar los que no te gustan, es mejor cuando estás rodeado de personas con el mismo interés. Te animo a que des el primer paso hoy mismo. Y si estás buscando una guía más profunda para transformar tu vida, considera inscribirte en el taller de hábitos Shojiki, que comienza el 17 de enero de 2024. En este taller, exploraremos juntos un método probado por cientos de personas como tú y que han aprovechado el poder de los hábitos para crear la vida que desean. ¡Te espero!