
Sawaki Kodo Roshi era un maestro Zen peculiar. Nació en una familia en la que fue olvidado, peleó en la guerra de Japón contra Rusia y nunca se estableció en un hogar fijo. Era conocido como Sin Hogar Kodo, mote que él recibía de buena manera porque reflejaba valores budistas como el movimiento, la impermanencia, la vacuidad y el no aferramiento.
A lo largo de su vida dio muchas enseñanzas que fueron plasmadas para la posteridad. En Grupo Zen Ryokan le tenemos mucho respeto y aprecio porque él nos dejó prácticas que al día de hoy observamos. De entre sus charlas, he elegido esta para compartir esta semana.
Lo bueno y lo malo es una pequeña colección de pensamientos sobre distintos temas que nos pueden ayudar en nuestro camino.
¿Aprovechas tus talentos?
La raza humana se distingue por su inteligencia y su destreza manual. Con ellas, pueden construir todo tipo de máquinas. También les gusta pelear entre sí y usan el lenguaje con habilidad. Dicho de forma simple, a los humanos se les han otorgado muchos talentos. Desafortunadamente, parece que no muchos usan bien estas facultades.
El dicho dice: “No uses mal tus dones”. Incluso diría que es esencial hacer todo lo posible para usar nuestros talentos de la mejor manera. Un estafador hace un mal uso de sus talentos, al igual que un prestamista usurero, ¡y también el hombre con tres casas de vacaciones y amantes! Cada uno de nosotros, a su manera, es un ejemplo de talento mal aprovechado. Empezando por mí mismo, cuando miro de cerca veo que también soy mediocre. Aquellos cuyos caminos carecen de error son extremadamente raros.
Aprovechar al máximo tus habilidades: esto es identificarte con el Buda o con Dios.
Conocerte hasta la médula
Diría que, antes que nada, debes conocerte a ti mismo hasta la médula. Luego, manifestar lo mejor de ti y cortar las pasiones, ya que nos llevan a usarnos mal a nosotros mismos.
Así, sosteniendo la afilada espada de la sabiduría, escalamos nuestra propia cumbre, hacia la cima de luz que contiene el universo entero. “Empuñar la espada de la sabiduría” significa llevar las capacidades humanas a su máximo potencial.
Dignidad hasta cuando orinas
Un día, hace mucho tiempo, alguien vio a Shariputra orinando en un campo. El hombre que lo vio tuvo una experiencia tan poderosa que juntó las manos e hizo sampai (3 postraciones). La historia cuenta que en ese instante vio la verdadera naturaleza de Buda.
Parece que el simple hecho de ver a Shariputra en la postura de orinar inspiró naturalmente un profundo respeto. Ya sea que estemos haciendo zazen o leyendo sutras, deberíamos convocar el respeto.
Lo mismo ocurre con todos nuestros gestos cotidianos, como comer u orinar, a los que generalmente no prestamos mucha atención. De este modo, beneficios infinitos fluyen de cada instante de nuestra vida diaria, como dragones y elefantes que pisan fuerte y juegan sin necesidad de escuchar jamás el Dharma.
Aceptación radical de tu ser
Cuando miro hacia atrás en mi vida, veo que podría haber sido cualquier cosa. Cuando era joven, pensé en hacer muchas cosas diferentes. ¿Es mera casualidad que me convirtiera en monje y dedicara todas mis energías a eso? Podría haber trabajado en los ferrocarriles. Todo el día blandiendo el pico para cavar la tierra; y cuando saliera por la noche, bebería mucho sake. Me habría gustado esa vida, ya que habría sido mi vida. Podría haber sido cantante (no sé si habría sido bueno) o narrador de historias. Podría haberme convertido en cualquier cosa, en un buen tipo o en un bribón. Una vida es como un tornillo de banco: puede sujetar esto o aquello, tiene muchos usos. Lo mismo ocurre con las ilusiones o el satori.
Perspectiva sobre nuestros juicios
El monte Fuji se considera una gran montaña, pero visto desde la cima del Himalaya parece bastante pequeño. Dicen que el Pacífico es enorme, pero es sólo una parte del globo. Visto desde el universo, parece un barreño para lavarse los pies (ni siquiera es insondable; sabemos qué tan profundo es).
Es difícil imaginar al hombre como un animal minúsculo. Vista con un microscopio, una ameba parece un buzo nadando en el fondo del mar. Ni siquiera puede ver los bordes del portaobjetos sobre el que se mueve; para ella es tan grande como el océano Pacífico. Decir que algo es grande o pequeño es mirar con una visión defectuosa. Depende de nosotros mirar nuestro mundo de otra manera.
Ni bueno ni malo
¿Qué los hace realmente felices, a estos pequeños humanos en su minúsculo y pequeño mundo? Les gusta pasar un buen rato y recibir regalos. Consideran el nacimiento como un acontecimiento feliz (aunque podría ser un desastre si el bebé nace con malformaciones o se convierte en un bueno para nada), y que un matrimonio es motivo de felicitación (aunque no saben si el novio terminará siendo un borracho incurable). La alegría y el sufrimiento son ideas relativas, indefinidas y engañosas. Nada le permite a nadie afirmar con certeza que tal acontecimiento es feliz y aquel desdichado. Lo bueno lleva en sí lo malo, y viceversa. Por lo tanto:
La verdad carece de fundamento;
la raíz de la ilusión está vacía.
Al abandonar el tener y el no tener,
lo no vacío se vuelve vacío.
El universo entero está contenido en esos dos versos.
Lo bueno y lo malo nunca han existido. Así que la observación de Shinran sigue siendo cierta:
No te enorgullezcas de la virtud;
no temas a lo malo.
Todos los humanos, sin excepción, no son ni buenos ni malos.

