Que 2020 inicie con un viaje más profundo y significativo en tu camino budista. Te invito a tomar la segunda parte del Curso de Introducción al Budismo Zen, de Grupo Zen Ryokan. Continuaremos nuestro camino aprendiendo la historia, tradición y prácticas de esta milenaria forma de vida.
Este curso está pensado para alumnos del Curso 1 y para quienes ya estén familiarizados con el contenido del Curso 1 (ver temario aquí).
Sobre el formato (presencial/en línea)
El Buda y los Maestros a través de la historia se han adaptado a la tecnología disponible para transmitir las enseñanzas a la comunidad y mantener el Dharma vigente. Este concepto se conoce como Upaya, o Medios Virtuosos de Enseñanza.
Grupo Zen Ryokan se adapta y usa los medios en vivo y electrónicos para compartir la llama del Budismo Soto Zen en español.
Entendemos la tecnología como herramienta de comunicación y de aprendizaje que une a las personas, trascendiendo fronteras, horarios y culturas.
Cuando estamos juntos practicando el Dharma y en Zazen, saltamos obstáculos regionales, etiquetas y tiempo. Esto nos permite estar siempre unidos, sin prisas.
Es un formato ideal para personas muy ocupadas o con algún impedimento para acudir a un centro Zen local.
Practicamos Zen en el templo más grande: La Vida.
Objetivo
Profundizar en el estudio de la historia, textos y ceremonias esenciales del Budismo Soto Zen; para llevarlo a nuestra experiencia cotidiana y vivir en respeto, armonía, silencio y elegancia.
Practicaremos Shikantaza Zazen (meditación zen) desde el primer día para cultivar el hábito diario de esta práctica suprema.
En una mirada
Curso: Introducción al Budismo Zen 2
Facilitador: Hondou Kyonin
Inicia: Jueves 16 de enero de 2020
Duración: 6 meses
Necesario:
Haber tomado el Curso de Introducción al Budismo Zen 1, o:
Conocer los temas estudiados en el curso anterior. Ver temario aquí.
Tener una práctica diaria y estable de Shikantaza (al menos 20 minutos al día)
Disponibilidad: Limitada. Inscríbete pronto.
Cierre de inscripciones: Miércoles 15 de enero de 2020
Costo: Donativo mensual
Sedes:
En línea. El material y la discusión son en la red. Perfecto para amigos en otros estados y otros países.
Guadalajara, Jalisco. Reuniones en vivo y por Internet los sábados a las 5:00 PM
Más información: elchocobuda ARROBA gmail.com
Todos estamos rodeados de personas difíciles, pero siempre hay una que parece tener más saña contra nosotros. Los llamamos «personas tóxicas» y queremos hacer algo al respecto para que dejen de lastimarnos.
¿Será algo personal? ¿Será venganza? ¿O solo es que es una persona malvada cuya misión es causar daño?
En esta charla discutimos la razón por la que hay personas tóxicas y damos el punto de vista de la práctica Zen para hacer algo al respecto.
La envidia es causa de infelicidad para muchos. Es este sentimiento de odio e ira que surge en nosotros cuando vemos que otra persona logra cosas o tiene cosas que nosotros deseamos.
Vemos con resentimiento cuando alguien tiene éxito y estamos ávidos por conocer el secreto. Dudamos que haya sido capaz de haberlo hecho por sus propios méritos y ponemos en tela de juicio su talento. ¡Seguro pagó a alguien! ¡Seguro se acostó con alguien! ¡Seguro tiene algún conocido poderoso!
En esta sociedad de consumo, la envidia también nace por presión social. ¿Cuántas veces no nos hemos enfrentado a comparaciones que la familia hace de uno contra lo que otros logran? «Tu primo Ludoguaje acaba de ir a Australia y tú no».
Criticamos a la persona, buscamos todos sus defectos y deseamos que un tren pase por encima de él/ella. O mejor que lo asalten y lo maten.
Así vamos alimentando al lobo hambriento llamado Envidia. Cada pensamiento es comida para que crezca esta bestia. Nos hace sentir odio y tristeza que eliminan nuestra inteligencia; resultando en que nos congelamos en nuestro sitio, mientras lamentamos los infortunios y obstáculos de nuestra miserable existencia.
¿Por qué él/ella sí, y yo no?
Para la psicología evolucionista, la envidia ha tenido un papel importante en el desarrollo de la humanidad. Éste sentimiento sirvió en nuestra prehistoria para asegurar el bienestar de la manada. La comparación constante entre individuos promovió que ambos se esforzaran por obtener logros que servirían de modelo a los demás. Así llegamos a construir ciudades y luego civilizaciones enteras.
La envidia tiene una razón de ser, pero es un sentimiento primitivo. Es parte de nuestro ADN, al punto de que todos la experimentamos, no importa el país o la cultura. Nos hace infelices, feos y nos vuelve tontos, porque destruye la inteligencia. Carecemos de las herramientas adecuadas para entender y dejar ir.
A pesar de que es una emoción primitiva, dejarnos dominar por ella es como dispararse en el pie con una escopeta. La primera víctima es quien la fabrica en la mente; y se vuelve muy peligrosa cuando el envidioso expande su odio hacia otras personas.
En la práctica Zen entendemos la envidia como una aflicción ligada de forma íntima a la ira y al odio. Es alimentada por los Tres Venenos de la mente: avaricia, ira e ignorancia. Se trata de una condición mental creada por el ego cuando se sale de control y comienza a desear lo que asume lo hará feliz o lo que imagina merecer.
Es decir, la emoción primitiva de la envida es natural al ser humano, pero los sentimientos de avaricia y odio por quien tiene, no lo son. Éstos últimos son sólo una historia más contada por nosotros mismos para sabotearnos y hacer nuestra experiencia de vida un infierno del que es muy difícil salir.
Con base en el Samantabhadra Sutra, en la psicología budista y un poco de mi propia cosecha, propongo estos pasos para que la envida se convierta en un motor de benevolencia.
Acepta que sientes envidia
En el Budismo Zen nos entrenamos para nunca ignorar nuestras emociones. Las dejamos entrar, las abrazamos y las soltamos sin que nos causen daño. Cuando sientas que odias a alguien porque logró algo que deseas, admite que sientes envidia. Y no, no existe algo como «envidia de la buena». Toda envidia es destructiva. Aceptar que está en tu corazón es de gran ayuda porque ahora sabes qué es y que existe una forma de dejarla ir.
Entiende que la envidia es una historia más de tu mente
El ego es una colección de historias que nos contamos y a las que nos aferramos. La envidia nace en tu mente y es sólo una historia más que decides narrarte. Y como todas las historias, la envidia también tiene un final. Tú decides hasta cuándo te afectará.
Cuando detectes la envida en ti, mira todo lo que tienes. Observa tus logros, lo que posees. Todo eso ha sido gracias a tu esfuerzo y al de miles de personas que han trabajado para ti. ¡Tienes más bendiciones de las que crees! Así que observa con atención.
Practica Gratitud
Cuando comprendes que tu vida es el resultado del esfuerzo de miles de seres, es hora de decir GRACIAS con todo tu corazón. Tu vida no sería posible sin esta red de existencias. ¡Te reto a que lo hagas!
Practica Compasión
La compasión comienza con uno mismo cuando aceptamos que estamos sufriendo a causa de una historia ficticia como la envidia. Pero compasión es acción, y se practica buscando activamente parar el sufrimiento de un ser vivo. Al practicar Zazen, cuidar tu cuerpo y cultivar la mente, estás siendo una persona compasiva.
Por otro lado, la persona que detestas por sus logros no tiene la culpa de tus cuentos mentales. Siente compasión por él/ella y por ti. Ésto te ayudará a cesar las historias.
Deja de compararte
Cuando te comparas con alguien más, sólo estás clavando hierro candente en tu corazón. Aceptar quien eres y lo que tienes, dando GRACIAS por todo, te ayudará a soltar las comparaciones.
Eres una persona hermosa y adecuada. Eres una persona necesaria y suficiente para la vida. Eres una persona única, parte de un sistema interconectado de existencias.
No tienes comparación con nadie más. Así que deja de compararte.
¡Usa la envida como motor del cambio!
Alguna vez la envidia nos ayudó a salir adelante como especie. Puedes aprender de este hecho y usarla a tu favor. La envidia nos indica que deseamos algo, así que puedes tomarlo como una dirección hacia dónde enfocar tus esfuerzos. Es cuestión de comenzar.
Practica Generosidad
Una vez que pateaste a la envidia en el trasero, es hora de ser generosos. Felicita a la persona que logró lo que deseas. Hazle un regalo que le sea útil. Destruye tu ego hablando con él/ella para que te cuente cómo lo hizo. Si tus intenciones son benévolas y puras, estoy seguro que la persona reaccionará de forma positiva y compartirá su experiencia; de la cual puedes aprender mucho. Además, es posible que hagas una nueva amistad que te inspire.
Practica Zazen
Sí, otra vez y no me cansaré de repetirlo. Shikantaza Zazen debe ser el cimiento de cualquier cambio de vida. Es cuestión de comenzar.
Vivir con lo mínimo indispensable es una de las bendiciones más grandes que jamás he recibido.
Los beneficios que el minimalista experimenta van desde libertad, tranquilidad, mayor satisfacción, mente más abierta, aceptación de las cosas como son y menos apegos. Por supuesto la cartera y las cuentas de banco reflejan muchos cambios positivos también.
A pesar de tener evidencias personales tangibles sobre todo esto, existen muchas personas que no entienden esta tendencia de vida. Lanzan críticas fuertes y he escuchado comentarios de todo tipo. Algunos de los más comunes son:
No eres minimalista, eres pobre y con eso te justificas.
Eres un conformista.
Lo que pasa es que te abandonaste.
Muchos etcéteras más.
Afirman que practicar el minimalismo es sólo para mediocres que no quieren un mejor auto o casa más grande. Quizá lo dicen porque no se imaginan su propia vida con menos chatarra. No lo sé.
Pero quizá el comentario más fuerte y digno de ser desmentido está en las líneas de: Si todos fueran minimalistas, la economía del mundo se iría a la ruina. Imagínate la cantidad de desempleados y negocios en quiebra.
Por alguna razón creen que el minimalismo pone en riesgo el estilo de vida capitalista que nos hemos forjado.
Yo creo que no. Es todo lo contrario.
Ser minimalista es una expresión de compasión y humanidad grandísima.
Reparamos, reciclamos y reutilizamos antes de comprar objetos nuevos. Esto da fuentes de trabajo a recicladores y técnicos de reparación, que no pertenecen a ninguna empresa global.
Por supuesto que compramos cosas, pero lo hacemos de manera informada y no nos enganchamos fácilmente en el canto de la sirena llamada mercadotecnia. Esto resulta en apoyo a los productores locales y en disminución de nuestro impacto al medio ambiente.
Reducimos los gastos innecesarios y aprendemos de finanzas personales. Los bancos y sistemas financieros se benefician de esto porque hay más dinero para mover.
Trabajamos de manera inteligente, resultando en más tiempo libre para las cosas que nos gusta hacer.
Apagamos la televisión y dedicamos tiempo al ser. Todos los minimalistas que conozco son lectores irremediables y muy creativos.Unos pitan, otros hacen música y muchos escriben. Practican meditación, yoga u otros deportes.
Así mismo, casi todos los minimalistas que conozco cuidan su alimentación y siempre buscan alternativas saludables.
Al cuidar el cuerpo-mente estamos listos para ser felices y hacer felices a los que nos rodean.
El minimalista sonríe más. ¿Y acaso este mundo enojado y tenso no requiere más personas felices?
Esta cita de SS el Dalai Lama ilustra muy bien estos puntos:
El planeta no necesita más personas exitosas. Lo que el planeta necesita desesperadamente son mas pacifistas, sanadores, restauradores, narradores y amantes de todo tipo. Necesita gente que viva bien en sus tierras. Necesita gente con valor moral y dispuestos a unirse a la lucha por hacer el mundo más habitable y humano. Estas cualidades no tienen nada que ver con el éxito como lo entiende nuestra cultura.
Si has seguido mis aventuras a lo largo de estos 12 años, sabrás que Facebook nunca me gustó. Es una red que es la causa de muchísimos problemas sociales, depresión, ruptura social; ya que explota descaradamente los puntos débiles de la mente humana. Al usar la misma mecánica para promover la adicción que los casinos, esta red social no solo no ayuda a la comunicación humana, sino que la vuelve un polvorín lleno de personas adictas a sí mismas. Más información aquí, aquí y aquí.
Facebook es tan grande y poderoso que ha afectado el curso político de muchos países, pues expone nuestros perfiles personales para ser utilizados en mercadotecnia que manipula la opinión y la democracia. Creo que no deberíamos apoyarlos de ninguna manera.
La Zucker-red significa conversaciones que no llevan a ningún lado, el carnaval de egos más grande (con Instagram incluido) y una entrada de información extra que solo crea depresión y angustia en la mente humana.
Puedo seguir exponiendo otros puntos y opiniones personales, pero no aburriré más con eso. Solo diré que Facebook no es para mi o de utilidad para el Grupo Zen Ryokan.
Jamás usé Facebook para nada personal, solo para cuestiones de la sangha. Intenté hacerlo funcionar como herramienta de aprendizaje, pero asumo que no lo logré. La propia sangha nunca aprendió a usar Facebook para algo que no fuera distracción. Desde hace unos años ya quería cerrar la cuenta, pero le daba más tiempo pensando en que era un buen medio de difusión. No lo es… al menos no para nuestra comunidad budista.
Así que es oficial: Chocobuda o Grupo Zen Ryokan ya no están más en Facebook.
Pero Chocobuda, si no estás en Feis, ¡no existes!
No estoy diciendo adiós a las redes sociales. Creo que son útiles para cuestiones de trabajo cuando se saben utilizar.
Aun sigo usando Whatsapp, pero me iré moviendo a Telegram paulatinamente. Escribiré sobre ello en algunos meses.
Twitter sigue siendo mi herramienta principal para hacer llegar mensajes cortos que promueven la atención plena y la compasión, la práctica Zen y avisos sobre eventos y actualizaciones al blog.
¿Por qué Twitter sí y Facebook no? Porque estoy de acuerdo con los términos y condiciones del servicio y con su postura ante los discursos políticos y el respeto a la información. Por la manera en la que está programado, Twitter es para usarse solo lo uso unos minutos al día y listo, a seguir con la vida.
Dejar Facebook da tranquilidad. Es algo que todos deberíamos intentar. De pronto hay más tiempo para leer o para ver películas. Hay más tranquilidad porque se acaba una fuente de información chatarra y nos da amplitud para disfrutar otras cosas.
Dejar Facebook es minimalismo 100% práctico y consciente. Y en tiempos de Mínima y Ango, esto es un ejercicio importante de auto control.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi