El 8 de abril de 2018, durante la auspiciosa celebración de Vesak, Chigen Jundo Roshi (mi Maestro), hizo público mediante un comunicado a toda la comunidad Soto Zen internacional, que ha otorgado el Shisho (documento de linaje) y la Shiho (Transmisión del Dharma), a mi y a otros dos compañeros (ambos de Canadá); de la misma forma que Shakyamuni Buda hizo con Mahakashyapa.
En realidad esto sucedió en el verano de 2017, mientras entrenaba con él en un monasterio. Para respetar la tradición y misticismo de nuestra escuela budista, él decidió esperar algún tiempo antes del anuncio oficial. Vesak fue la ocasión perfecta porque es el nacimiento de todos los budas 🙂
La Transmisión del Dharma se da cuando el Maestro reconoce la dedicación y sinceridad de la Práctica en el discípulo, y considera que ya no hay nada más que enseñar. Es libre de salir al mundo a cumplir su misión de bodhisattva.
¿Qué significa esto? Que luego de casi 30 años de entrenamiento y estudio, puedo comenzar a construir una tradición Soto Zen adaptada a nuestras culturas hispano parlantes, respetando las enseñanzas del Buda, Master Dogen, Sawaki Roshi, Zuigaku Rempo Roshi y Gudo Wafu Nishijima Roshi. Tengo permiso escrito para enseñar, escribir libros, construir un zendo, administrarlo y con el tiempo (mucho tiempo) podré ordenar más monjas y monjes para seguir girando la Rueda del Dharma.
Pero al mismo tiempo, este aviso no significa nada. Sigo siendo la misma persona de siempre. Aún necesito cuidar de mi familia, trabajar para poner comida en la mesa, tengo que usar el baño, me enfermo, soy fan de Star Trek y juego video juegos. Nada cambia en mi, en realidad. Es solo que ahora el camino es más claro, así como la cantidad de trabajo hasta el fin de mi vida. Esta existencia se vive un momento a la vez.
Gracias a todos por su cariño y por dar sentido a mi práctica.
Los quiero,
Kyonin
Aquí dejo el comunicado de mi maestro, traducido por mi.
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Queridos todos,
Master Dogen escribió en Shobogenzo-Menju (Transmisión del Dharma cara a cara):
…Entonces Shakyamuni Buda, en la orden del Monte Buitre en la Campiña Oeste de India; ante los ojos de millones, recogió una flor y parpadeó. En ese momento la cara del Venerable Mahakashyapa se dibujó una sonrisa. Shakyamuni Buda dijo: “Yo poseo el verdadero tesoro que son el Ojo del Dharma y la delicada mente del nirvana. Se los transmito a Mahakashyapa.”…
…de esta manera los verdaderos y ancestrales maestros, de generaciones sucesivas, han efectuado la Transmisión cara a cara; con el alumno reconociendo al Maestro y el Maestro mirando al alumno… Cuando Maestro y alumno se han mirado de forma definitiva; cuando se han reconocido mutuamente; cuando se ha otorgado la Transmisión cara a cara y han profundizado en el Dharma, que es la realización de la verdad que reside en las Transmisiones cara a cara de los ancestros. Así, Maestro y discípulo se han iluminado con el brillo del rostro del Tathagata. En suma, aún luego de mil años, una miríada de años, cientos de kalpas, o kotis de kalpas, esta Transmisión cara a cara es la apariencia del rostro de, y la realización de la Transmisión directa de, Shakyamuni Buda… Antes de que siquiera una palabra sea entendida y aún antes de entender que la mitad de una palabra ha trascendido, cuando el Maestro ha mirado cómo el alumno hace reverencia; y cuando el alumno ha reconocido al Maestro a través de la coronilla; es la auténtica Transmisión cara a cara.
Es un gran placer para mi anunciar que en recientes semanas y meses, he otorgado la Transmisión del Dharma a tres maravillosos monjes: Jindo Shokai, Hondou Kyonin y Rindo Shingen. Cada uno de ellos es ahora un Monje Completamente Ordenado y Maestro Independiente de la Tradición Soto Zen.
Por ende, su trabajo en mi sangha ha terminado y son libres de ir a donde el Dharma los lleve para establecer sus propias Sanghas. De igual forma, ellos son mis herederos del Dharma en caso de que algo me sucediera, para continuar con la dirección de mi sangha. Sé que estará en buenas manos.
La Ceremonia de Transmisión del Dharma se lleva a cabo de manera privada y cara a cara, solo entre Maestro y Discípulo. Así fue en los tres casos. Esta Tradición Soto Zen continúa de generación en generación, sin cambios.
Master Dogen escribió…
… En conclusión, la gran verdad de los Ancestros Budistas no es otra cosa que un rostro otorgando y otro recibiendo; y la recepción de un rostro y el otro otorgando; donde nada sobra y nada falta. Debemos regocijarnos, deleitarnos, creer y servir a cualquiera que haya presenciado la Transmisión cara a cara, aún si es en uno mismo.
Cuando buscas en Google «creatividad» puedes encontrar miles y miles de artículos sobre maneras de incrementar o mejorar nuestra capacidad creativa. Hay cientos de definiciones, consejos y portafolios de artistas magníficos.
Me he encontrado con artículos, libros, podcasts y blogs que hablan de cómo fomentar la creatividad. Y yo me declaro cómplice de ello también. Como creativo siempre estoy buscando cómo mejorar mis textos, poemas, diseños y hasta recetas de cocina. Me gusta compartir lo que aprendo.
Como he mencionado antes, ser creativo es un aspecto más de la experiencia humana y una necesidad que semeja un músculo: hay que ejercitarla para fortalecerla.
Al igual que los músculos cuando no se les cuida, es fácil destruirlos tan sólo con permanecer demasiado tiempo sentado en la oficina. La creatividad necesita ser procurada día a día para mantenerla funcionando bien.
Aunque lo sabemos y está documentado por todos lados, siempre caemos en trampas que comprometen nuestras ideas. Así es como comenzamos a estancarnos y dejamos de fluir con la vida. Nos volvemos apáticos, poco productivos y poco amables para con los demás.
En mi experiencia, estos son algunos puntos importantes que destrozan la creatividad.
1. Cultiva el ego
El asesinato de tu creatividad comienza cuando crees que lo sabes todo. Muchas veces en el medio de las comunicaciones se escucha la frase «Hay que educar al cliente».
Es posible que sean las palabras más ciegas y ególatras entre diseñadores, comunicadores y directores de arte. No señores, no se educa a nadie que no sean ustedes mismos. Se trabaja con humildad y con la mente abierta para escuchar las necesidades de los demás, sea cliente o no.
La creatividad muere al asumir que somos mejores que los demás y que nuestras ideas cambiarán al mundo. Nuestras ideas son tan solo ilusiones que podrían… PODRÍAN… impactar la calidad de vida de alguien más. Pero si no pensamos en el beneficio de otros, las ideas que propongamos afectarán de forma negativa o no serán trascendentes.
2. No te actualices
Una vez que el ego está hinchado, es muy fácil asumir que poseemos el conocimiento último del universo y que la humanidad ha detenido su progreso. Así que no tiene sentido actualizarse, ¿correcto?
Nada mejor para matar la creatividad que pensar que el mundo seguirá igual que cuando estábamos en la escuela. Para una mente cerrada la tecnología no avanza, la música de otros tiempos es lo único que se debe escuchar y los jóvenes apestan.
Dejar de actualizarnos nos lleva a la ignorancia, la cual sale mucho más cara de lo que imaginamos. Como ejemplo puedo mencionar a un empresario que llevó su negocio a la tumba debido a que se negó a usar el email como herramienta y se quedó pegado al fax. ¡Al fax! ¿Qué pasó? Su competencia podía entregar propuestas de negocio de forma mucho más rápida y eficaz, mientras él veía cómo sus clientes lo abandonaban uno a uno.
3. Protege con fanatismo tus creencias y opiniones
Una falacia en la que caemos de forma recurrente es asumir que nuestra opinión equivale a la realidad. Entonces protegemos nuestras opiniones a capa y espada, para detestar a quien no piensa como nosotros. Catalogamos a la gente en función a qué tanto no adopta nuestras ideas.
Esto es peligroso porque genera enemistad, odio e infelicidad para todos; además de que hará el flujo de ideas mucho más difícil.
Al casarnos con nuestras creencias y opiniones, dejamos de cuestionar y de innovar.
4. Jamás investigues
Arriba dije, y lo repito porque es importante, que la ignorancia es muy cara en todos los sentidos.
Dejar de investigar nos cierra la mente al universo de conocimiento que se genera a cada segundo de la Vida (sí, con V mayúscula). No es que debamos saberlo todo, pero sí hay que considerar que alguien más inteligente que nosotros resolvió un problema de una manera más eficiente.
Tener la humildad para reconocer lo ignorantes que somos nos hará seguir investigando y experimentando. Ergo, la creatividad fluirá.
5. Nunca medites
No, la meditación no es una actividad para hippies o fans del yoga. Meditar es una herramienta que nos mantiene los pies en la tierra, controla el ego, ayuda a dejar ir los apegos y (lo más importante) nos hace conscientes del momento presente.
¿Quieres que tu productividad nunca mejore? ¿Quieres seguir siendo poco creativo? ¿Quieres que el estrés de la vida te coma la salud? Entonces ve la televisión o pierde el tiempo en Facebook. Al fin y al cabo la meditación no es para ti.
6. Engánchate en la urgencia de otros
Las situaciones solo son urgentes cuando la vida de otro ser vivo pende de un hilo. Entonces hay que hacer lo posible por salvarlo.
En cualquier otro caso, las urgencias sólo son el resultado del ego de los demás, de su despliegue de poder o de su pobre planificación… o todo junto.
Si te enganchas en las prisas de otros, tu creatividad se congelará y tus ideas tendrán margen de error enorme.
Siempre es mejor conservar la calma y respirar. Se puede trabajar a buena velocidad y entregar sin participar en el viaje de ego de otros. Para saber cómo lograrlo tenemos el mindfulness de nuestro lado.
7. Intoxica la mente con sustancias
En mi más de 20 años trabajando en diseño, mercadotecnia y publicidad encontré muchísimas personas que aseguraban que las drogas y el alcohol son necesarios para ser creativos. No hay nada más falso y peligroso que esa forma de ver la vida. Una persona se vuelve creativa con base en la disciplina y actitud para crear, para inventar soluciones inteligentes a las necesidades que pone el trabajo o la vida cotidiana.
Posiblemente la idea de crear más rápido para responder a las urgencias sea lo que te impulse a considerar drogas, pero en realidad los costos son mucho más altos. Usar drogas colabora con una «industria» que daña a la cultura humana, la seguridad de las poblaciones y solo ha traído sufrimiento. ¿En verdad quieres ser parte de eso?
Y si eres budista, el uso de sustancias viola uno de los Cinco Preceptos de la conducta recta: Evito intoxicar la mente.
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¿Te has topado con otras formas de destruir tu creatividad? ¡Compártelas!
Pronto regresará Omoi, taller de meditación para creativos.
La búsqueda de la belleza es un tema lleno de aristas y controversias. Lo que para ti es bello quizá no lo es tanto para mi. Lo que para una cultura es digno de admiración, podría ser no tan afortunado para otra.
No importa lo diferente que sea la apreciación estética que practiquemos, todos los seres humanos necesitamos ver cosas bellas cerca, pues es una necesidad clara para la especie humana. Sin embargo preferimos ir en búsqueda de los bienes materiales o de las relaciones personales, en lugar de simplemente sentarnos a contemplar todo lo hermoso que te rodea. Me parece que hemos pisoteado la belleza en nuestra intensa búsqueda por cumplir metas, mantener el poder y comprar basura que no necesitamos.
Al vivir en el eterno ciclo de la sociedad de consumo en el que solo hay trabajar-comprar-dormir, perdimos la sensibilidad para apreciar la belleza de la vida. En lugar de la sencillez y la elegancia, optamos por tener más de lo que sea para mantener la obsesión por poseer.
Pagamos por tener el nuevo iLo-que-sea de Apple (o de cualquier marca, para el caso), que terminará apilado junto a todos los demás productos inútiles con diseño industrial placentero.
Pero tener demasiado de todo no nos hace más felices, sino que nos deja vacíos y secos para apreciar la realidad por lo que es. Aun más allá, este atasque por comprarlo todo y por controlarlo todo, nos ha vuelto más tontos.
Admirar la belleza no requiere invertir dinero ni poseer nada, sino que es un esfuerzo mental al que ya no estamos acostumbrados y lo rechazamos categóricamente.
Mirar el amanecer, ir al museo, apreciar una pintura, disfrutar del silencio, escuchar música no popular; todas son actividades que requieren callar el pensamiento para poner atención a lo que se tiene en frente.
La realidad misma es mágica.
No necesitas comprar nada para sentir la elegante paz de la meditación zen cuando sólo miras la pared por 20 minutos.
Tampoco hay que tener 15 parejas al mismo tiempo para ver la sincronía con la que se mueve el mundo que nos rodea.
No es requerimiento el ser político destacado para rendirse ante la majestuosidad de Magritte. De hecho, nunca conocí político que disfrutara del arte.
Al contrario. Ahora escuchamos reguetón y destrozamos propiedad privada. Destruímos. Extinguimos especies completas. Violamos culturas enteras para quitarles oro u otros recursos materiales.
Cambiamos nuestro voto por un premio instantáneo, opacando la nobleza y futuro de toda una nación.
Cada vez que optamos por la fealdad, estamos renunciando a la razón y a la creatividad. Nos hemos vuelto criaturas feas en tantos sentidos, que cuesta trabajo entenderlo.
Pero al mismo tiempo… pero al mismo tiempo, aun dentro de todo este ambiente humano que ensucia la naturaleza, hay destellos de que lo hermoso vive dentro de nosotros.
Por cada 100 personas malintencionadas, hay un pintor que es libre y vuela hacia el cosmos con sus pinceles.
Por 1000 grupos norteños o reguetoneros, hay un joven componiendo jazz o cantando ópera.
Por un millón de compradores compulsivos en fiestas navideñas, hay un padre que lleva a su hijo al museo y le explica de dónde vienen sus raíces y por qué debe estar orgulloso de ser humano.
El arte, el silencio y la elegancia viven en la simpleza de cada amanecer.
La creatividad se asoma de entre el lodo, como flor de loto.
Es cuestión de callar la mente y ver la realidad en silencio.
Cuenta la leyenda que cuando el Buda nació, de inmediato caminó siete pasos y declaró: «Yo soy el Venerado por el Mundo». Apuntó con un dedo hacia el cielo y con la otra mano hacia el suelo para indicar que él uniría el cielo y la Tierra.
Algunos dicen que los siete pasos representan las siete direcciones (norte, sur, este, oeste, arriba, abajo y momento presente). Para algunas corrientes del Budismo Mahayana, las palabras atribuidas al bebé Shakyamuni significan «Yo represento a todos los seres vivos a través del tiempo y el espacio, a todos en todos los mundos».
¿Creo que esta leyenda sea verídica? Claro que no. A pesar de que Shakyamuni era una persona inteligente, era un humano normal como cualquiera. Sin embargo es una leyenda linda para recordar y un gran pretexto para celebrar el cumpleaños del Venerado por el Mundo.
En muchas tradiciones budistas del mundo abril y mayo son meses importantes porque celebramos Vesakha, Wesak, Vesak, Buda Purnima o cualquiera de los muchos nombres que el cumpleaños del Buda lleva.
No sabemos el día exacto del nacimiento de Shakyamuni, pero en el Concilio Mundial de Budistas celebrado en Sri Lanka en 1950, se decidió que se festejaría en la primera luna llena de mayo. Sin embargo la fecha cambia en cada país, dependiendo de sus tradiciones regionales y cultura. En Japón, por ejemplo, la festividad se llama Hanamatsuri y se observa en abril.
Pero independientemente de la fecha precisa, Vesak un día en el que la comunidad budista se regocija y se une para recordar el cumpleaños de nuestro Maestro Shakya-sama.
Los festejos cambian de acuerdo a cada lugar y persona, así que no hay una guía oficial para este auspicioso día. En muchas tradiciones se acostumbra bañar una figura del bebé Shakyamuni. En realidad la única constante es que ponemos atención especial al cuidado de la naturaleza, así como en nuestra práctica de zazen, compasión y generosidad.
Y es que Vesak es una celebración triple del nacimiento, iluminación y muerte del Buda. Todo en este universo nace, florece y trasciende a su propia naturaleza, regresando al flujo de la vida. Justo por eso nos esforzamos en mantener el equilibrio de nuestra Madre Tierra.
Celebramos el nacimiento de todo. Cada idea, cada sentimiento, cada ser vivo, cada momento tienen su punto de origen y se une con millones de otros nacimientos.
Todo lo que conforma el universo llega a un punto máximo de desarrollo. Ya sea una mariposa, la tristeza, la historia humana; absolutamente todo alcanza un apogeo…
Para luego envejecer, enfermar y reunirse con el Universo mismo, del que jamás ha estado separado.
El Buda era un hombre normal que creció, alcanzó la iluminación y trascendió por medio de sus enseñanzas. Más de dos mil quinientos años después siguen haciendo ondas en el tejido de la existencia.
En Vesak es muy válido afirmar que todos somos Buda.
Invitación a celebrar juntos este Vesak: sábado 7 de abril de 2018
En el Grupo Zen Ryokan (comunidad de este blog) tomamos el ejemplo del Buda: ayudamos a los demás, vemos por su felicidad. Donamos tiempo o dinero a causas nobles. Salvamos animales, plantas e insectos. Damos alimento y cobijo a los seres que lo necesiten. Apoyamos con donativos y alimento a nuestros maestros y monjes, ejerciendo Dana Paramita.
Limpiamos y decoramos nuestros altares con flores frescas y embellecemos el aire con inciensos de tonos de madera. Encendemos velas que simbolizan la iluminación y el dharma.
Y guardamos silencio en respeto y contemplación. Nos sentamos en zazen con dignidad y respeto a todos los maestros que nos preceden y nos han dejado sus enseñanzas. Entendemos que Buda y todo lo que nos rodea es un solo ser, perfecto e indivisible.
Te invitamos a que te unas a nuestro festejo que transmitiremos vía YouTube.
Día: Sábado 7 de abril de 2018.
Hora:
Ciudad de México / Guadalajara 5:00:00 PM
Madrid 0:00 AM del domingo 8 de abril de 2018
Caracas 6:00:00 PM
Buenos Aires 7:00:00 PM
—Jefe, ¿y si en lugar de hacer el reporte como siempre, cambiamos un poco la forma de presentar las estadísticas? Podría funcionar mejor.
—No. Así siempre lo hemos hecho en este departamento. Además perderíamos mucho tiempo y esto urge.
Seguramente has escuchado este tipo de conversaciones en tu familia, en la escuela y en los empleos. La gente detesta salir de lo que funciona y es difícil hacerles ver que quizá haya una forma más eficiente. No importa que sea una receta de cocina, una nueva manera de aprender o una ruta al trabajo, muchos no tomamos a bien cambiar las cosas.
Pero olvidamos que para llegar a ese procedimiento que tanto atesoramos, alguien tuvo que atreverse a experimentar y aprender. Alguien tuvo que nacer, ir a la escuela, aprender lo necesario y poco a poco experimentó y descifró cómo resolver un problema específico.
La pregunta es, ¿cuántos de nosotros estamos realmente interesados en cambiar los sistemas aprendidos?
La triste realidad es que muy pocos. No estamos dispuestos a salir de la comodidad para modificar lo que ya funciona. ¿Para qué esforzarse?
Uno de los factores que más disfruto de la vida es la asombrosa capacidad que tenemos para cambiar el medio ambiente. De hecho, uno de los motores más grandes para el crecimiento humano es la incomodidad.
Si hay algo que no nos gusta, luchamos por cambiarlo a como de lugar. Así creamos las condiciones adecuadas para que la vida humana siga adelante. Pero cuando las cosas ya están funcionando, regresamos a la comodidad y la búsqueda por mejorar se termina.
Por supuesto, no tiene nada de malo aceptar las cosas como son. La aceptación es un valor budista importantísimo y necesitamos cultivarlo diario. Ésto no significa que debamos rendirnos y esperar la muerte. No. Se trata de reconocer el estado actual de las cosas y usarlo como cimiento para construir una mejorar vida para el beneficio propio y de las personas que nos rodean.
Y aquí es donde entra el impulso creativo humano.
La creatividad es la habilidad de encontrar soluciones eficientes e innovadoras para un problema.
Ya sea un proyecto artístico, matemático, culinario o de placer, la creatividad es una expresión natural para nosotros.
Claro que esto todo mundo lo sabe. Admiramos a las personas creativas y todo el tiempo estamos consumiendo ideas que producen otros.
Si es tan importante y tan humana, ¿entonces porqué evitamos ser creativos?
Por ego.
El ego, siempre gordo y amante de la comodidad, es el que nos impulsa a sentarnos quietos sin cambiar las cosas. Es el que nos hace sentir bien con lo establecido y evita todo tipo de esfuerzo para mejorar. Si no ponemos atención al ego y lo controlamos, nos volvemos apáticos y veremos a los creativos como enemigos.
La apatía es una fuerza negativa devastadora porque mata la creatividad; lo cual nos estanca y corta todo tipo de crecimiento personal.
¿Cómo hacer que fluya la creatividad? Existen muchos métodos, pero comparto sólo algunos que me han funcionado:
Practicar meditación
Preguntar siempre: ¿por qué estoy haciendo esto así? ¿Hay una mejor manera?
Imaginar. Sí, imaginar una historia de cómo un super héroe resolvería el problema es divertido, pero también destapa los jugos creativos del cerebro.
¡Experimentar sin miedo!
El último punto será explicado con más detalle en próximos posts. Gracias a que perdí el miedo a la experimentación he hecho cambios importantes en cosas tan simples como afeitarme mejor. Suena tonto, pero ésto me ha generado ahorro y piel sin cicatrices.
¿Cómo aplicas la creatividad a tu vida cotidiana?
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Si quieres saber más, pronto regresará Omoi, taller de meditación y creatividad.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi