La baja autoestima es un problema permanente para muchos de nosotros, pues no hay nada que hagamos que llegue a nuestras expectativas. Peor aún, no hay nada que hagamos que llegue a las expectativas de lo que IMAGINAMOS que los demás esperan de nosotros.
Tener baja autoestima es doloroso, nos confunde y queremos escondernos en un hoyo para que la vida pase por encima sin notarnos. En ese proceso estamos en constante revisión de nuestros errores y omisiones para castigarnos por ello.
Éste castigo comienza con nuestro lenguaje interno. En la mente creamos críticas, comparaciones, envidias y nos evaluamos todo el tiempo. Si por alguna razón hacemos algo bien, nos esforzamos en buscar lo malo para poder seguir sufriendo cómodamente. Si hacemos algo mal, entonces justificamos el discurso destructivo con argumentos devastadores como ya lo sabía o siempre me pasa esto.
Pero, ¿qué son todos estos artilugios de tortura que la mente nos lanza? ¿Qué es todo ese ruido que no nos deja tranquilos?
Son sólo historias. Ficción pura.
El problema es que son tan fáciles de procesar y tan pegajosas, que las tomamos y nos las clavamos en el corazón. Pa’que duela, dicen en mi pueblo.
La mente crea cuentos y expectativas de cómo deberían ser las cosas y cómo deberíamos ser, para luego contrastar con lo que creemos que los demás esperan de nosotros. Debido a que las fantasías y cuentos mentales jamás empatarán con la realidad, entonces fallamos una y otra vez. Así sucesivamente, hasta que nuestra percepción personal se va corroyendo y se pudre por completo.
En la mayoría de los casos que conozco (y en mi propia vida), los problemas de autoestima son el resultado de las palabras que nos decimos a nosotros mismos.
Si todo el tiempo te dices feo, te verás feo y te comportarás como feo.
Si todo vas por la vida llamándote tonto, la inteligencia en efecto te abandonará y tu existencia será una sucesión de errores.
Cuidado con lo que te dices, porque te estás escuchando; dice una sabia cita.
Para la psicología budista la baja autoestima se manifiesta y se nutre del lenguaje interno, pero su raíz es mucho más profunda.
Todo este lenguaje de violencia y maltrato personal tiene su punto de origen en el hecho de que no practicamos la compasión.
Nuestra cultura ha dejado la compasión de lado y la cambió por un iPhone. Tapamos los huecos existenciales con objetos y apps, para olvidar que la benevolencia es un poder supremo que mueve al universo.
Entender que todos los seres vivos pueden sufrir es un buen inicio para entender compasión. Pero además es necesario dejarnos en claro que también nosotros somos seres vivos, ergo sufrimos. Y lo hacemos aún más cuando los ataques vienen desde adentro.
Vernos a nosotros mismos desde afuera, con amor y compasión, nos da el impulso para querernos un poco más y poner atención a nuestro lenguaje interno.
Por supuesto, no se tiene que ser un orador motivacional para lograrlo. Es cuestión de sentarse en silencio por unos 20 minutos diarios a ver pasar los pensamientos sin aferrarse a ellos.
Sí, eso es meditación. Y es una de las medicinas máximas para comenzar a quererse un poquito más.
Pronto escribiré más sobre el tema. ¿Tienes problema de autoestima? ¿Qué te ha resultado para mejorar? ¡Comparte en los comentarios!
Esta es una invitación para todos los amigos en Guadalajara, Jalisco.
El miércoles 28 de octubre de 2015 habrá una segunda charla sobre meditación como herramienta para eliminar el estrés.
Hablaremos sobre las razones por las que existe el estrés, cómo hacer uso de la meditación para recuperar la calma y haremos un par de ejercicios básicos. Quizá hagamos algún mantra y algún mudra para ayudarnos a bajarle a las cosas que nos hacen estar tensos 🙂
Además el café y el lugar son maravillosos.
Si tienes libre la tarde del miércoles 28 de octubre, ¡nos vemos a las 6:00 PM!
Mi gran amigo Roberto Sobarzo, desde Chile, pide apoyo para una causa noble que necesita del poder de todos. Nos invita:
Santiago de Chile. El día martes 10 de noviembre (2015), desde las 09:00hrs y hasta las 14:00hrs, se llevará a cabo la Colecta Anual en la Región Metropolitana, de la Fundación Regazo.
Se necesitan voluntarios para ese día, para que salgamos a las calles a pedir cooperación. Se dará colación. Y si no puede durante toda la jornada, no importa, igual pueden escribir a la Fundación y ponerse de acuerdos en sus horarios disponibles. Lo importante es que se sigan sumando amigos y amigas, porque aún no llegamos ni al 10% de l@s voluntari@s que se necesitan para esta colecta.
A quien estuviera interesado, puede visitar la página de la fundación o ver su fan page, para obtener más información.
https://www.facebook.com/fundacionregazo
http://www.regazo.cl/
El ser humano siempre ha utilizado símbolos para relacionarse con conceptos abstractos que son difíciles de entender a nivel consciente. En casi todos los sistemas filosóficos de la historia podemos encontrar imágenes que nos provocan sentimientos o nos ayudan a ser mejores personas.
El budismo tiene símbolos maravillosos que recuerdan el propósito de nuestra práctica y nos traen de regreso a casa cuando el ego nos aleja del camino. Recordar que la compasión es uno de los pilares de las enseñanzas del Buda, nunca está de más.
Hoy quiero hablar de la cara de la compasión. Es la bodhisattva que siempre aparece en nosotros cuando ayudamos a los demás, dejando el YO de lado y enfocándonos en sacar adelante a los seres que nos redean.
Avalokiteshvara es la personificación de la Compasión perfecta. Tiene otros nombres como Guanyin, Kuan Yin, Kannon, Kanzeon, Guanzizai o Chenrézik. No importa la cultura asiática que estudiemos, la Compasión es primordial para todos, y por buenas razones.
Guanyin no tiene sexo o raza. A veces es hombre, en ocasiones es mujer o ave pequeña.
Algunas leyendas cuentan que cuando estaba en vida, Guanyin consagró su vida al servicio por los demás y dijo que si algún día se cansara de ayudar a los seres vivos, su cuerpo se rompería en mil pedazos. Ese era el nivel de compasión que sentía por los demás y marcaba su práctica diligente y amorosa.
Un día mientras ayudaba a otros seres a subir de plano existencial, Kuanyin pensó que había terminado de vaciar el samsara. Creyó que su misión había sido completada, pero miró hacia la tierra y su corazón se rompió al entender que aun faltaban millones de seres por ayudar.
Por la desilusión su cuerpo se rompió en mil pedazos, pero no se rindió y continuó su labor. Usó su consciencia para pedir ayuda a los budas. Amitabbha Buda escuchó y llegó para ayudar, para ser su maestro.
Amitabbha le otorgó un nuevo cuerpo con mil brazos y cada mano un nuevo ojo para poder ver todo el sufrimiento. Con el tiempo, también desarrolló 11 caras para poder estar presente en todas partes. Kannon juró seguir su trabajo de ayudar a todos los seres vivos en todos los tiempos, en todos los mundos.
La compasión de Avalokiteshvara es infinita, pero sus poderes no lo son. Necesita de cada uno de nosotros para cumplir su misión y cubrir su promesa.
Ella es la madre absoluta que nos recuerda que la ternura, el servicio y la gentileza son las fuerzas detrás de la benevolencia; que es lo que hace girar el universo.
Nos recuerda que el camino a la felicidad no es comprarlo todo o atesorar bienes. La felicidad se forja cuando nos salimos de nuestro ego y ponemos manos a la obra para ayudar, para dar. Dar hasta que duela, dice mi maestro. Sólo tenemos dos manos, pero Guanyin habla con ellas y a través de nosotros.
En mi práctica personal me queda claro que jamás podré terminar con el dolor del mundo. Pero Guanyin me inspira a seguir, me cuenta historias y me levanta cuando pierdo el camino. Me hace entender que el universo nunca ha estado dividido y que todos necesitamos de todos.
Buda es Guanyin es Avalokiteshvara es Kannon es Silencio es Todo Lo Que Es. Eres tú y yo juntos en una danza que se llama interdependencia y que debemos bailar lento, juntos. Como uno.
Cuando sientas que pierdes la fuerza, éste mantra ayuda mucho a caminar de nuevo: Namo Guanyin Pusa.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi