por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 16, 2013 | Budismo, Vida
En mis años de vida me he encontrado con situaciones y personas muy graciosas que, si se pone la atención debida, resultan en gran aprendizaje.
Recuerdo la vez en la que mi padre quería inventar las palomitas sabor uva. A pesar de que todos le pedimos que no lo hiciera, él decidió seguir adelante con el experimento. A final del día terminamos con una olla explotada, jalea de uva pegada a las paredes y granos de maíz incrustados en la piel de los participantes. Y eso sin mencionar las quemaduras de segundo grado.
También hace algunos años se supo la noticia de que en algún lugar de Asia se estaba llevando a cabo un ritual para la buena fortuna. Los participantes bailaban y brincaban sobre un puente… mismo que no soportó el movimiento y colapsó hacia el vacío, matando a una decena de participantes que jamás vieron llegar la buena suerte. A pesar de la pérdida humana, considero este hecho el pináculo del humor negro.
Y justo esta mañana leí un comentario de una amiga que acaba de dejar la Ciudad de México debido al crimen y la inseguridad. Lleva tres semanas viviendo en París… justo cuando Francia acaba de entrar en guerra y la Ciudad Luz está amenazada con ser destruida.
Si lo vemos en perspectiva, un poco de crimen no se compara en nada contra el riesgo de genocidio. Entonces, ¿qué ciudad resulta más peligrosa?
Sin discutir sobre inseguridad, me llama mucho la atención esta nueva broma jugada por Impermanencia de las Cosas.
Nos movemos por la vida pensando en mejorar, luchando contra la realidad y revelándonos contra lo que no podemos aceptar. Sólo para caer en nuevas situaciones difíciles que crearán nuevas insatisfacciones.
Es un círculo vicioso que jamás será roto hasta que practiquemos Aceptación y entendamos que nada en el universo es permanente.
El crimen no es para siempre, la seguridad es sólo una ilusión, el amor perece, la fama se evapora. Tu madre, todas las personas que amas, tú y yo; todos moriremos algún día.
Con esto no quiero decir que nos tenemos que sentar sin movernos hasta que llegue la muerte. No, lejos de eso. Se trata de entender que no hay nada seguro en la vida y que las situaciones y cosas cambiarán en cualquier momento, nos guste o no.
Nuestro trabajo es nunca aferrarnos a ideales y tener la mente abierta para recibir cualquier cambio de las cosas.
Y así las bromas de la vida comenzarán a causar verdaderas carcajadas.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 14, 2013 | Minimalismo, Vida
Este es el tercero de una serie de artículos sobre minimalismo de año nuevo. ¡Feliz 2013! Parte 1. Parte 2.
Durante la cena de Año Nuevo una persona me preguntó cuáles eran mis propósitos para 2013.
De inmediato respondí que mi único propósito es: comer diario.
Soy un convencido de que entre más metas y propósitos nos hagamos, menos cumplimos. Esto es porque nos llenamos de acciones y actividades que satura nuestra mente y perdemos enfoque.
Pensamos que al ser pretenciosos y querer comernos el mundo con la energía que trae el nuevo año, podremos contra todo y contra todos. Nos llenamos de expectativas y fabricamos futuros ideales en nuestra imaginación, bajo el pretexto de que la visualización nos ayudará.
Pero olvidamos que el ego se inflama con facilidad y nubla nuestra visión para que nos aferremos a estas fantasías.
Bajar de peso, viajar, levantarse más temprano, titularse… la lista puede ser interminable. Cuando estos propósitos no se cumplen nos sentimos frustrados y pequeños ante la crudeza de la realidad.
¿No sería mejor simplificar la lista? En lugar de 10 propósitos, es mejor plantearse sólo uno.
Por ejemplo, bajar de peso es quizá uno de los más comunes. Pero el problema es que sólo desearlo no nos lleva a ningún lado. Lo siento, fans de The Secret; su Ley de la Atracción y su mecánica cuántica no sirven de nada si no se toman acciones realistas.
Para cumplir metas hay que ser inteligentes, trazar el camino y ponerse a trabajar. Bajar de peso implica cambiar los hábitos alimenticios, hacer ejercicio y acudir con un especialista; para comenzar a movernos hacia la meta un día a la vez. Sin distracción.
Si mantuviste el enfoque e hiciste todo lo que debías, para diciembre (o antes) habrás llegado a tu objetivo.
La fórmula es simple: plantearse un único propósito, dividirlo en acciones ejecutables y llevarlas a cabo.
¿Porqué mi propósito fue comer diario?
Porque comer diario es una bendición y, por desgracia, no todas las personas en el mundo son tan afortunadas como para llevar arroz a la mesa.
Porque para comer diario necesito estar sano, tener la mente tranquila y productiva para poder trabajar. Si trabajo genero los recursos necesarios para llevar alimento a mi mesa.
Y cuando me alimento tengo energías para seguir adelante en esta gran y maravillosa aventura llamada vida.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 10, 2013 | Minimalismo, Vida
Este es el segundo de una serie de artículos sobre minimalismo de año nuevo. ¡Feliz 2013! Parte 1. Parte 3.
Una de las reacciones frecuentes al explicar el minimalismo, es la incredulidad.
La gente no puede dar crédito que vivamos con tan poco, que renunciemos al consumo sin cerebro y a vivir de manera sencilla. Pero quizá lo que más trabajo cuesta entender es que no acumulamos cosas.
Y en verdad así es. Los minimalistas buscamos por todos los medios tratar de no coleccionar basura, ya sea física o mental.
Sin embargo sería ingenuo decir que reducimos todo al 100%. Al despedirnos de unas cosas, tenemos que aumentar otras; para tratar de buscar el punto medio en la vida.
Justo por eso el minimalismo y el dharma van tan bien juntos. Ambos buscan el equilibro en la vida… aunque algunos vayamos un poco más lejos. Pero bueno, esa es locura personal.
Así pues, en este camino vale la pena explorar un poco y saturarnos de cosas o situaciones que enriquezcan nuestra vida. Siempre y cuando sepamos reconocer cuando caemos en excesos que rompan el balance y la tranquilidad.
Estas son algunas ideas de cosas y acciones que podemos aumentar para tener un gran 2013:
Aumenta:
- La generosidad. Ayuda, dona, apoya y escucha a todos los seres vivos.
- La amabilidad.
- Las sonrisas.
- Tu silencio.
- Las veces que dices gracias con el corazón.
- El tiempo de meditación. Si no has meditado, no sabes lo que te estás perdiendo.
- El respeto hacia todo: planeta, seres vivos, tú mismo.
- Tu sentido de realidad, dejando atrás el autoengaño y la manipulación.
- La cantidad de libros que lees.
- La música que escuchas. Date el mágico regalo de escuchar música de todo el mundo.
- Tu consciencia alimenticia. Piensa qué estás comiendo, de dónde viene y en las personas que trabajaron para producirlo.
- Tu apreciación por la cultura, arte y ciencia.
- Tus habilidades. ¡Aprende algo nuevo!
Y la lista puede seguir. ¿Me ayudas a completarla? El único requerimiento es que sea una acción fácil y positiva.
El cambio hacia una mejor humanidad está en nuestras manos, y se logra con pequeñas acciones como estas.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 9, 2013 | Budismo, Descargas, Editorial
Diego, un gran amigo y lector, se tomó el tiempo y la dedicación para diseñar estas notas Post-It para imprimir y pegar en todos lados.
Los pongo a disposición de todos para que recordemos que menos es más, siempre.
Gracias, hermano.
Descargar Chocopostit en PDF
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 8, 2013 | Minimalismo, Vida
Este es el primero de una serie de artículos sobre minimalismo de año nuevo. ¡Feliz 2013!
A menos que hayamos hecho un ejercicio consciente de ser mesurados, las fiestas decembrinas se caracterizan por el exceso. Por todos lados hay mucha comida, muchas reuniones, mucho alcohol, muchos compromisos y (si somos suertudos) muchos regalos.
Vivir las vacaciones de invierno con esa intensidad es parte de la gran experiencia de ser humano. Es increíble pasar tiempo con los amigos y gozando las bondades de la época navideña.
Sin embargo, la Impermanencia de las Cosas no puede ser olvidada porque este periodo de excesos también termina; para llevarnos de regreso al trabajo o a la escuela con nuevos bríos.
El nuevo año nos recibe con páginas en blanco listas para ser escritas. Y el minimalismo nos impulsa a mantener estas páginas tan blancas como se pueda. Es decir, a vivir con la menor saturación posible.
Sobra decir que cuando aplicamos técnicas de minimalismo tenemos más calma, tranquilidad y tiempo libre para disfrutar las cosas que nos gustan de la vida.
Con pequeñas acciones que no cuestan nada de trabajo, podemos mejorar nuestras vidas y las de los demás.
¡A simplificar!
Reduce:
- Las cosas que dañan tu salud (alcohol, tabaco, drogas)
- Tus porciones de comida
- La cantidad de ropa que no utilizas
- Los libros que están sin leer desde hace años
- Tu uso del automóvil
- Tu consumo de telefonía móvil
- Tu tiempo en redes sociales
- El tiempo de televisión
- Tu ego y sé generoso
- La basura que produces
- Chantajes, mentiras, engaños y todas las artimañas que usas para dañar a la gente
- El estrés… ¡Medita!
Como todas las listas del Chocobuda, esta también está incompleta. ¿Me ayudas aportando ideas? ¡Gracias!
¡Feliz 2013!