por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 5, 2011 | Minimalismo, Vida

Por más de que muchos clamen que venimos este mundo sólo a sufrir, la verdad es que es todo lo contrario.
Estamos aquí para ser unos entes que disfrutan los premios, lo fácil, lo gratis, pero sobre todo, lo que menos cueste esfuerzo. Y toda nuestra cultura está basada en este precepto que va en contra de todo el minimalismo.
Sólo hay que mirar a la publicidad y la basura mercadológica que nos rodea. Por todos lados vemos mensajes de sin esfuerzo, garantizado, inmediato; y nos enganchamos a ellos sin darnos cuenta.
Esto lo he estado pensando mucho en los últimos días porque he notado cómo funciona mi propia mente y pongo el ejemplo: cuando tengo hambre a media tarde o media mañana, prefiero comer un paquete de galletas a una fruta. ¿Porqué? Porque la fruta hay que lavarla y si es necesario cortarla, lo que implica sacar una tabla de picar, cuchillo, picar la fruta, servirla en un plato… ¡Demasiados pasos!
En cambio las galletas se abren y se comen. Y son deliciosas.
Obvio, este pensamiento no es sano y hay que hacer esfuerzos muy conscientes para caer en cuenta que toda nuestra manera de ver el mundo está fundada en la Gratificación Inmediata. Incluso, podría parecer más minimalista comer galletas que una manzana.
Gratificación Inmediata en la cultura popular
¿No me crees? Sólo mira el ejemplo de un icono cultural que todo mundo conoce: Superman. Este super héroe (que en últimos tiempos ha estado mejor escrito), obtuvo sus poderes de forma gratuita sólo por estar bajo nuestro sol amarillo. Su fortuna fue sin costo alguno y de manera inmediata.
Para ver ejemplo de esto no hay que ir muy lejos. Pronto se estrenará la nueva película de ciencia ficción de Jon Favreau, Cowboys and Aliens, donde el héroe recibe una poderosa arma sin costarle absolutamente nada y con ella salva a la humanidad.
Puesto en el mundo real, tenemos paquetes de todo tipo de comida con premio. Hay universidades donde te gradúas en 3 años. En Twitter recibimos premios de 140 caracteres por usar la barra de scroll. Comer comida en la calle es más rápido y fácil que prepararla. Millones de personas sueñan con ganar la lotería, el jak, el hipódromo, recibir herencias o encontrar dinero fácil. Existen productos que todo lo curan o que bajan de peso en 3 días. Y una gran cantidad de personas se enganchan en la fantasía de las tarjetas de crédito y viven en deuda.
Pensar así es muy peligroso porque envenena la manera en la que nos relacionamos con el universo.
En lugar de crear, compramos. En lugar de sudar, nos sentamos a esperar. En lugar de actuar, contratamos. En lugar de leer, miramos videos.
Pero Chocobuda, yo no sé construir un auto, pero lo necesito para ir al super… Ya sé que nuestra sociedad es un sistema y que necesitamos de los ingenieros, contadores, artistas, científicos, pensadores; y sé que no podemos abarcar todas las ramas del conocimiento humano. Pero a lo que me refiero es que en las cosas/situaciones significativas para nosotros, preferimos siempre el camino fácil.
Y el camino fácil llega a extremos horribles, como el caso de una adolescente mexicana que se suicidó porque su madre no pudo comprar la ropa que ella quería en ese momento. LINK al artículo.
La gratificación inmediata es bonita, hay que admitirlo. De vez en cuando es maravilloso recibir sorpresas, pero llegar a frustrarnos por no recibir lo que queremos justo en ese momento, es desastroso. Es lo que hace que un joven con todo por delante, se frustre y se convierta en emo, punk, dark o se suicide (sé que este problema es mucho más complejo. Lo discutiré en un futuro artículo).
Esta filosofía inmediata es la que nos hace holgazanes, que no nos preocupemos por nuestro desarrollo mental, por salir adelante y que no nos esforcemos en lo más mínimo por hacer un mundo mejor.
Para lograr un cambio
Una actitud minimalista ante la vida hace que la gratificación inmediata sea vista con escepticismo. Los minimalistas sabemos que las cosas cuestan y justo por ello, luchamos por conseguirlas.
Cuesta trabajo levantarnos de nuestro gran trasero y salir a correr. Cuesta trabajo ensuciarse las manos y preparar fruta picada. Leer un libro es un esfuerzo gigantesco. Trabajar para ganar dinero es mucho más difícil a esperar a que muera la tía Esperpenta y nos herede algo.
Son las cosas ysituaciones por las que trabajas, las que más disfrutas y cuidas.
Para los geeks como yo: es mejor ser Luke Skywalker, que se esforzó por entrenar y aprender: que ser Anakin, que nació con su estúpido conteo de midichlorians alto y todo le salió gratis.
¿Te has dejado llevar por la Gratificación Inmediata? Yo sí, con mucha más frecuencia de la que me gusta admitir. Pero trabajo día a día para cambiarlo.
¿Tienes alguna experiencia qué compartir? ¡Cuéntanos acá abajo!
—
Nota chocobudista: Ver la vida con ojos claros, sin pasión y con ecuanimidad para lograr una vida de entrenamiento, trabajo, aprendizaje y generosidad, es justo la razón de ser del budismo.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 29, 2011 | Budismo, Comunidad, Minimalismo

Bienvenidos al primer Viernes Social en Chocobuda, donde el foro de comentarios está abierto para que ustedes pregunten y todos aportemos nuestra opinión. De esta manera nos ayudamos y crecemos con el conocimiento colectivo.
La idea principal es relajarnos y formar una buena jornada de charla. Sólo por hoy.
Reglas
1. Las preguntas y comentarios tienen que ser relevantes al tema del blog: budismo, minimalismo, filosofía y el blog mismo.
2. Es necesario que impere un ambiente de cordialidad, ayuda y buena voluntad.
El comentario o pregunta que no se apegue a estas simples reglas, será borrado. Si es muy agresivo, el correo, nombre de usuario y la dirección IP del lector serán vetadas del Chocobuda.
FAQ
1. ¿Porqué no usas Formspring?
Porque no es un medio de comunicación efectivo. Si vamos a preguntar y a entablar diálogo, hay que hacerlo en un sistema que permita la interacción directa y que se conozca, al menos, el nombre de usuario de los participantes.
2. ¿Porqué no mejor en Twitter o en Facebook?
Porque no todos tienen cuenta en ambos sistemas. Aquí, en los comentarios del blog la comunicación queda abierta para todos los lectores, sin importar la plataforma social que utilicen.
Si quieren compartir algo de la charla hacia las redes sociales, el sistema de comentarios les da esa opción.
3. ¿Porqué Batman le dice bitch a Robin?
Porque Robin es de esos que sólo entran a los blogs y no comentan ni participan. Y porque es un chiste. Un chiste es un chiste es un chiste. Si no les parece gracioso… ¡Comenten!
3. ¿Porqué debería participar?
Porque por lo regular estamos acostumbrados a simplemente leer artículos en los blogs. Succionamos información y eso no está tan mal.
Pero los blogueros vivimos de la retroalimentación de nuestros lectores. Si nadie nos comenta nada, entonces se nos rompe el corazón y dejamos de escribir. Esto aplica no sólo para este blog, sino para todos los que frecuentas.
Si encuentras que el Chocobuda te es de utilidad, ¡participa!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 26, 2011 | Budismo, Vida

Cada paso que damos en estas tierras indómitas llamadas Vida nos enfrentamos a muchísimas pruebas, obstáculos y experiencias maravillosas. Todo esto va formando, día tras día, nuestro marco de pensamiento y la manera en la que nos relacionamos con el mundo.
Por ejemplo, una buena vivencia en un solo restaurante de comida china nos puede llevar a emitir un juicio como: Me encanta la comida china. Cuando en realidad únicamente hemos probado los alimentos de un lugar en toda la ciudad.
De igual forma, el pasar penurias por la arrogancia o avaricia de una persona nacida en X lugar de la Tierra nos llevará a decir que todos los que vienen de X son iguales.
Ambos ejemplos son una muestra del poder que tienen nuestros juicios y lo difícil que son de cambiar una vez que nos apegamos a ellos.
Nuestras relaciones personales buenas o malas, las situaciones que disfrutamos, los objetos que usamos y que no nos gustan dependen de cómo veamos la vida y de nuestros sentimientos en ese momento determinado.
Es por eso que la palabra de hoy es con O de Observación, pero no simplemente ver. O como dicen por ahí: estás viendo y no ves.
Observar la vida es una actividad que además de los ojos, implica un ejercicio consciente de entender las situaciones sin apegos y sin juicios.
Mirar las cosas como son, sin imprimirle historias que no han sucedido, sin fantasías en las que somos las víctimas; nos reditúa en una vida mucho más tranquila porque estamos en ese momento. Sólo observando.
Y luego de ver la vida como es, sólo entonces podemos emitir un juicio. Esto es, cuando desligamos el ego de la realidad.
Cuántas veces no hemos pensado joyas egocéntricas como: esto sólo me puede pasar a mi, pero cómo sufro… Y son tan sólo muestras de cómo al no observar, perdemos de vista que el mundo incluye injusticias, rupturas de corazón y que no somos los únicos sufriendo.
Concentrarnos en nuestro propio ego nos evita poder observar el mundo como es. Así de simple.
Antes de emitir un juicio hacia una persona o situación, detente un segundo y piensa. ¿Cómo te estás relacionando y cómo te afecta?
Estoy seguro que aprenderás a ver las cosas como son… que es el principio básico detrás de la práctica del desapego.
—
Nota choco budista: Aprender a observar y entender que no todo en la vida nos afecta de manera directa y que sólo somos un grano de arena en la inmensa playa cósmica, se llama Visión Correcta, que es uno de los factores del Noble Camino Óctuple; que a su vez es el camino a una vida tranquila.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 19, 2011 | Budismo, General, Vida

De todas las preguntas que me hacen, quizá la más recurrente sea: ¿Eres vegetariano?
La respuesta corta es no. No lo soy.
Y la reacción casi siempre es de sorpresa. ¿Cómo es posible que un budista coma una hamburguesa?
La respuesta larga a este enigma podría alcanzar varios volúmenes y las implicaciones van desde el pragmatismo hasta la filosofía, densa como la miel, pero ya existen abundantes lugares y libros que atacan el tema desde muchos ángulos; todos muy válidos.
A nivel personal lo único que puedo decir es: me gusta la carne, pero si no la como no pasa nada. Se come lo que hay, excepto el pescado porque soy alérgico 🙂
Independientemente de la inclinación filosófica o ideas sobre el sufrimiento animal, debemos comer lo que que está a nuestro alcance y que haya sido obtenido de manera ética; porque cualquier esfuerzo que hagamos para nuestro sustento y el de nuestra familia, es quizá la más noble de las actividades.
Hay lugares en el mundo en el que la gente debe comer lo que puede. Si es un animal, comerán animal. Si son plantas, comerán plantas. Incluso en el mismo Tibet, la otrora capital del budismo, los habitantes comen carne debido a que esta tierra venerada es un lugar árido donde las cosechas prácticamente no crecen.
Y sí, el sacrificio animal puede ser ético y no podemos negar que gracias a él la humanidad ha llegado a este punto en la historia.
Lo que sí considero un grave error es festejar y disfrutar la crueldad hacia los animales y, para el caso, hacia cualquier ser vivo.
¿Pero Chocobuda, qué no todos los budistas son vegetarianos? No lo son. El estereotipo del monje budista herbívoro se creó con la cultura hippie en Estados Unidos entre los años 60’s y 70’s.
Los monjes budistas comen lo que hay debido a que viven de donaciones, aunque hay una tendencia hacia el vegetarianismo. Si en la donación hay maíz, comen maíz. Si hay chorizo, comerán chorizo.
Recientemente me topé con un texto Theravada del budismo del sur de Asia, investigado por el Maestro Ajahn Brahmavamso en donde dice que el Buda sí comía carne y exhortaba a sus monjes a comer carne, si es que la donación la contenía. La única condición era que el animal no hubiera sido sacrificado para honrar a un monje, porque entonces la muerte de animal tenía un fin egoísta y no de sustento para varias personas o familias.
Y esto es lo que yo personalmente creo. Comemos lo que hay, lo que podemos comprar con nuestras posibilidades. Si alcanza para carne, la consumimos. Si alcanza para una dieta balanceada, ¡qué mejor!
Lo que hace la diferencia es que siempre debemos tener en cuenta que nuestro sustento tiene que fundarse en raíces éticas y nunca menospreciar la vida que ayuda a la vida.
—
Foto: THAI MONK EATING HIS MORNING MEAL – Photo by Jens W, Yenit.com
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 15, 2011 | Productividad, Vida, Zen

Estoy tomando café.
Maldito calor JAJAJAJA.
Pero qué le pasa. Oishhh.
Estoy comiendo [Inserte foto de comida].
Jacinto Romualdez te agregó SIN tu consentimiento al grupo de Amigos Olvidados de la Secundaria.
Acabo de encender la computadora.
Cleotilde te etiquetó en 23 fotos SIN tu aprovación.
Estoy muy ocupada. ¡Tengo mucho trabajo!
Hoy no he tuiteado.
Juan X te ha mandado 567 invitaciones a unirte a Turbo Granjita Inútil.
Comer gorditas de chicarrón me provoca gases. JAJAJA
Estos son sólo algunos de los miles de mensajes que a diario se despliegan en mis líneas de tiempo de las redes sociales. Son cadenas de caracteres que la gran mayoría de las veces no tienen conexión, lógica, contexto y carecen de interés alguno.
Otros son seducciones de servicios que demandan tu atención e invitaciones para iniciar conexión con gente que ya habías olvidado.
Sin embargo los leía todos y me metía de lleno, teniendo discusiones sobre cuál es el mejor lugar para arreglar zapatos en la ciudad.
Y es que las redes sociales resultan adictivas para cualquiera. Son como las piñatas del nuevo milenio: las golpeas un poco con la barra de scroll y cae un dulce. Este dulce significa recompensa inmediata al esfuerzo de mover el mouse y dejar de lado las cosas de real importancia. Y claro, el dulce es una unidad de 140 caracteres que reduce la comunicación humana a un simple aviso.
Sin duda Twitter y Facebook son una herramienta invaluable para conocer noticias de importancia, lo que pasa en otros lugares y para estar al día en los sitios web que leo. También son instrumentos magníficos para coordinar esfuerzos multitudinarios que pueden cambiar el destino una nación como Egipto o Libia (México, ¡ponte las pilas!).
Pero para muchas personas son la justificación perfecta para no terminar el trabajo real y para no mantener amistades en el mundo real. También hacen que nuestro margen atención se reduzca a tan sólo unas cuantas palabras/segundos, evitando que tengamos la paciencia como para leer un libro completo.
Todo este razonamiento viene porque desde hace un par de semanas comencé una reducción significativa de mi uso de redes sociales, esto debido a que por varios meses consecutivos los mensajes se incrementaron y las invitaciones fueron en aumento.
Administrar y digerir tal cantidad de información comenzó a ser abrumante hasta que llegó el momento en el que me provocó cierta angustia, porque además uso Facebook y Twitter para el trabajo con mis clientes. Nada grave ni que me quitara el sueño, pero sí lo suficiente como para evaluar mi consumo de estos sitios.
Y luego llegó este video que me hizo pensar mucho:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=8UouP8cRYZ8[/youtube]
Haciendo una evaluación de varios días decidí ponerme a dieta estricta de redes sociales, con los siguientes razonamientos en la mesa:
– No tengo 1,500 amigos. Tengo 10 y los tengo cerca en la vida real.
– Mi familia es pequeña y a los 5 los tengo al alcance por email y teléfono.
– Siendo budista, no me aferro al pasado. No me es atractivo discutir cómo se vestía el profesor de matemáticas de la secundaria o quién era novio de quién. De hecho he olvidado casi todo gracias a mi pésima memoria.
– Mi herramienta de comunicación número 1 es Gmail.
– Estoy al alcance de mis lectores en las discusiones de los blogs y por correo electrónico.
– La comunicación humana es maravillosa. ¿Porqué reducirla a 140 caracteres?
– No soy 140 caracteres, pero la gente me percibe así.
– Me es muy incómodo ser etiquetado en fotografías que ni siquiera recuerdo cuando fueron tomadas. Peor aún, cuando ni siquiera son aparezco yo.
– Es molesto que Facebook decida con quién y cómo compartirá mi información personal.
Tomando todo esto en cuenta reduje mi uso los servicios sociales en gran medida.
Sin embargo, y aquí está la dicotomía del infierno, necesito las redes sociales para trabajar con el Chocobuda y mis clientes. Así que bueno, la directiva es usarlos de manera profesional y no para matar el tiempo.
Cerraré mi cuenta personal de Facebook ya que abrí una nueva que exclusivamente utilizo para trabajar.
En cuanto a Twitter, activé los avisos por correo para cuando alguien me busque directamente.
Y claro, no pienso renunciar de lleno a las redes. ¡Sería un grave error siendo comunicador/escritor/geek! De vez en cuando, ¿porqué no?, un par de mensajes, fotos de comida y disfrutar charla informal no están mal.
Llevo dos semanas así y la verdad se siente bien. Es liberador.
¿Y tú? ¿Cómo manejas las redes sociales? ¿Eres adicta/adicto? ¡Grítalo en los comentarios!