En últimas fechas he estado muy atento a cómo se ha estado desarrollando el movimiento minimalista en español y a pesar de que cada vez somos más los que nos ocupamos de llevar este sistema de vida, me doy cuenta que falta mucho para que la gente comprenda 100% nuestra escuela de pensamiento.
Hay muchas malas concepciones y mitos al rededor del minimalismo. Los más comunes los escribiré en esta lista para ir explicándolos.
Son unos conformistas
No. Los minimalistas no somos conformistas. De hecho nuestra búsqueda es muy grande y compleja porque trascendemos el hambre por lo material. El tener un auto del año no significa nada comparado con el poder de una mente en paz y lista para la toma de decisiones con sabiduría.
Claro que no negamos que simplemente es necesario tener una casa, que nos gusta dormir en una cama cómoda y que disfrutamos una buena comida.
La diferencia es que no nos obsesionamos con ello y mantenemos nuestras compras al mínimo indispensable para vivir bien.
Dices que eres minimalista porque eres pobre
No, digo que soy minimalista porque mi riqueza y felicidad están en los placeres simples.
Llevar el minimalismo como estilo de vida no significa tener poco dinero. Significa usarlo de manera inteligente y sólo para lo estrictamente necesario, haciendo buenas inversiones y reservando un poco para la vejez.
No descarto que muchos de nosotros estemos en situaciones económicas apretadas, pero esto le puede pasar a todo mundo.
Sin duda alguna, ser minimalista ayuda mucho porque enfocamos los recursos a vivir bien con poco.
Ser rico no significa tener mucho, sino necesitar menos.
Ser minimalista es ser mediocre
La mediocridad viene cuando tú mismo detienes tu desarrollo personal. De nuevo, nosotros medimos el credimiento con base en logros, aprendizaje y en el valor de nuestras relaciones personales.
Un nuevo sistema de sonido jamás podrá competir con la experiencia de vivir una tarde acompañado de amigos.
El comprar el mejor teléfono celular no significa nada comparado con el placer de terminar de leer una novela.
Un minimalista siempre está buscando conocer, leer y aprender. Ser minimalista es usar todo tu potencial y ser creativo de tiempo completo.
Nos liberamos de las cadenas del consumo sin sentido y volamos hacia cielos abiertos.
Ser minimalista es ser un valemadres*
No. Los minimalistas nos preocupamos y nos comprometemos tanto o más como cualquier otra persona.
La gran diferencia es que sabemos enfocar nuestras energías a lo que realmente vale la pena. Preocuparse por la economía, sólo hace el problema más duro.
Nosotros buscamos soluciones, trabajamos en resolver los problemas, no en hacerlos más grandes.
Un minimalista jamás se preocupará porque un auto no funciona, porque no puede comprar una televisión nueva o porque se rompió la taza que trajo la abuela de su último viaje.
Nos ocupamos en resolver y estar tranquilos porque la desesperación hace que tomes las peores decisiones.
*Modismo en español mexicano para indiferente o despreocupado.
¿Minimalismo? Más bien eres comunista
No. El comunismo es una corriente del pensamiento humano y económico que demostró en la práctica que no funciona.
Ser minimalista es aplicar los recursos en donde se necesita. No nos enganchamos en los trucos de la mercadotecnia y hacemos consumo responsable.
Estamos seguros que la mentalidad capitalista es incorrecta, justo por eso buscamos un equilibrio entre consumo, acumulación de capital y trabajo.
Vas contra la corriente. En esta sociedad tienes que consumir o no eres nadie
Incorrecto. El minimalismo ha probado una y otra vez ser una forma exitosa de sanear las finanzas personales.
También aprendemos a ver la mercadotecnia y la publicidad como instrumentos de venta terribles. Comprendemos cómo funcionan las necesidades implantadas y nos volvemos inmunes. Esto resulta en mejores decisiones de compra y hábitos de consumo.
Creemos que el valor de la persona está en sus actos y en su bondad, no en sus posesiones.
El minimalismo está en contra de la civilización. Si todos dejaran de comprar, se perederían millones de empleos y la economía se derrumbaría.
Si crees que la economía se derrumbaría, necesitas leer las noticias más seguido.
La economía del mundo está cayendo en picada porque convertimos nuestra civilización en un sistema insostenible.
No sé en que punto de la historia el ser humano se convirtió en un virus: llega a un lugar, se instala, se reproduce, consume todos los recursos y devasta el lugar; y se mueve a otro para repetir el patrón.
El hambre de dinero de las corporaciones hizo que este mundo se volviera peligroso y que nuestro desarrollo como especie se basara en la producción, mercadotecnia y venta.
Los minimalistas no dejamos de comprar. Al contrario, somos tan consumidores como todos. La gran diferencia es que lo hacemos con más información y nos involucramos más en los procesos.
Aplicamos el minimalismo a nuestro consumo de productos y de información; esto hace que nuestro impacto en el medio ambiente sea pequeño.
El minimalismo es una religión
No. A pesar de que el minimalismo tiene fuertes raíces budistas, no es una religión. Es una escuela del pensamiento humano que simplemente tiene mucho sentido en estos tiempos.
Como siempre en la raza humana, no descarto la posibilidad de que haya alguien que lo lleve al extremo, pero creo que serían muy pocos casos.
El minimalismo moderno nació por que el ritmo de vida y economía actuales son insostenibles.
Lo que es un hecho que no se puede negar, es que al tener una vida sencilla y enfocada hacia el interior de nuestras mente y corazón, se lleva una vida mucho más feliz, con menos preocupaciones.
Nadie más que tú es minimalista. Te vas a quedar solo
Al contrario. El camino minimalista ha puesto amigos y relaciones maravillosas en nuestras vidas. Formamos una comunidad internacional que comparte los mismos valores, nos reímos de la vida y nos ayudamos unos a otros.
De hecho, el camino de vida minimalista es tan maravilloso que produce mucha curiosidad y poco a poco la gente lo va conociendo más.
Al principio no nos entienden, pero cuando nos ven felices, sanos y más sonrientes, la gente se interesa y comienza a aplicar consejos que aportamos.
Somos muchos más ahora de los que éramos hace 10 años.
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Como ves, esta lista no está completa. Estoy seguro que hay muchos malos conceptos flotando allá afuera que necesitan ser desmentidos. ¿Quieres compartir alguno? ¡Adelante! Para eso están los comentarios.
Dedicado a Mer. Gracias por poner este video en mi vida.
Por lo regular no veo las noticias más que una vez a la semana, pero estos son tiempos tan agitados que es necesario seguir la pista de notas que están impactando la historia de la humanidad.
El Chocobuda no es el lugar para comentarios políticos ni para críticas gubernamentales, así que sólo diré que son días en que la maldad, la indiferencia y lo peor de la gente sale a flote.
Lo veo en la cara de las personas, en la manera en que nos expresamos y en el miedo que todo mundo hace más grande. Hay una extrema desconfianza, miedo y desesperanza que terminan por afectar nuestro entorno y nuestras relaciones.
Son tiempos rudos para la humanidad.
Y luego llegó a mi este video:
Sí, lo acepto. Cada vez que lo veo se me salen las lágrimas porque es un video hermoso que resalta lo que amo de ser humano, de pertenecer a esta especie: la hermandad.
Y es que en días violentos, la única medicina que tenemos para la desesperanza y sentirnos bien es tan sólo un abrazo, el generar una sonrisa y desear un buen día.
Podrás pensar, ¿y cómo un abrazo termina con los problemas del mundo?
Cuando abrazamos a un desconocido no vamos a erradicar todo lo que hemos hecho mal, pero es el mejor principio para recordarnos que juntos podemos trabajar, luchar, mejorar nuestra vida, girar la ruda y convertir el desierto en vergel.
Un simple abrazo nos pone en el camino indicado para regresar el calor, para pensar sin la nube negativa que gira arriba de nosotros todo el tiempo.
Un simple abrazo es la fuerza que puede tirar muros, cambiar la marea y ablandar corazones. Es el camino más seguro a la paz.
Un abrazo de hermandad nos puede regresar la ternura y la bondad que borramos del mapa hace muchos años.
Y por definición, es un acto minimalista y desinteresado que puede cambiar la vida de una persona.
Pasamos demasiado tiempo sentados en nuestras computadoras, frente al televisor, mirando la pantalla del iPhone. Resulta paradójico que estemos en la era de las redes sociales, pero también en la era de la deshumanización.
Un movimiento internacional
Gracias a este video me enteré que existe un movimiento internacional llamado Free Hughs, creado por el australiano Juan Mann. Él comenzó pensando que un acto aleatorio gentil podía cambiar al mundo y lo está logrando gracias a que muchas personas comparten esta simple visión: abrazar a un extraño.
Hay mucha información al respecto en el sitio oficial y también hay ideas para comenzar un movimiento igual en tu área.
Creo que si no hay nada que hacer en una tarde de domingo, ¿no valdría la pena salir, abrazar gratis y poner sonrisas en los rostros de la gente?
Por mi parte puedo decir que me encanta la idea. No me cuesta nada, lo puedo hacer en cualquier momento y contribuyo a un mundo mejor.
Para dar continuidad al post de la semana pasada, No necesito Internet en el celular, Juan Olvera, de Rico y Feliz, colabora por primera vez en Choco Buda y nos comparte este post que trata de cómo el iPhone lo ha hecho más productivo.
Como mencioné antes, Internet en el móvil es una buena herramienta de trabajo y a Juan le cambió la vida.
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Al despertar
Lo primero en el día que hace mi iPhone es que me despierta con dos alarmas, una para avisarme que ya casi es hora y otra para levantarme definitivamente. Después de bañarme y cambiarme doy una revisada rápida a mis tareas en “Things” y si tengo correos nuevos, solo veo cuántos tengo, no los abro.
Empezando mi jornada laboral
Llegando a mi trabajo voy a mi oficina a recoger mi libreta y pluma, trato de estar lo menos posible en ella, por lo que ahora ya no prendo mi PC como solía hacerlo, antes me sentaba cómodamente para abrir Google Chrome a ver qué pasaba en Twitter y Google Reader.
En su lugar reviso nuevamente Things para ver si tengo tareas con actividad física en mi oficina o si mi inbox físico tiene cosas por procesar, si es así ataco cada cosa hasta terminar, si no, me voy rápidamente.
Lo que antes me tomaba fácil una hora y media en procrastinar, ahora solamente me toma de 5 a 20 minutos y en puro trabajo.
Durante el trabajo
Como la mayoría de mis tareas son citas, al caminar hacia mi auto reviso cual es la primera y me concentro en ella. Siempre trato de llegar 10 o 15 minutos antes a la cita para tener tiempo muerto a propósito.
Mientras me hacen esperar para recibirme, trato de aprovechar el tiempo en diversas cosas como leer mis feeds o articulos previamente guardados en “Instapaper”, twittear algo de “JAJA” (termino de ChocoBuda), tomar fotos en el entorno (hobbie) con “Instagram”, leer e-books, etc. cuando me hacen esperar después de la hora pactada tengo fácil media hora en total de cosas que me entretienen y me hacen menos tediosa la espera.
Al entrar a mi cita, si mi cliente me pide algún precio, como ya no camino con papeles, folders ni maletas, solo abro “Dropbox” con mis carpetas previamente organizadas, busco el PDF y doy rápido con el producto en la opción “buscar” del mismo app.
Al principio tardaba para dar los precios así, pero bien dicen la practica hace al maestro, si en vez de eso me pide la lista completa de precios, rápidamente se la mando por correo desde el mismo dispositivo en el mismo instante, sencillo y rápido, además que ahorramos en papel (en vez de traer listas impresas).
Correos
Una cosa que quiero resaltar es que en esos tiempos muertos gestiono correos, no soy muy participe de revisarlos varias veces al día, pero mi trabajo es entregar al cliente el producto lo más pronto posible y algunos vienen de otras ciudades, la logística de estos es diferentes y una hora de retraso puede significar un día en el retraso de la entrega, necesito contestar casi inmediatamente los correos de este tipo.
Cosa que no podría si lo tuviera que hacer hasta que llegara a mi oficina en mi ordenador.
Tareas personales
Si mi esposa necesita avisarme o pedirme algo me manda un msg por “WhatsAPP” desde su Blackberry y lo reviso cuando salgo de la cita con el cliente, el programa le avisa a ella si lo leo o no, entonces no necesito contestarle con un “ok” o algo por el estilo, simplemente lo leo y lo proceso si es necesario o lo dejo así, es como un inbox para las cosas en las que necesito ayudarle a mi esposa.
Blogging
Algunas veces he escrito mis posts con todo y la imagen insertada desde el iPhone, obviamente en un tiempo muerto o en varios.
Ligero durante la jornada la boral
Como ven las únicas cosas con las que cargo en mi trabajo son mi iPhone, libreta y pluma. Lo que no me permite hacer mi iPhone es garabatear ideas o comentarios de los clientes y es ahí donde entra mi libreta.
Por último
Otra cosa, mi estilo de vida requiere de un smartphone con la conexión a Internet y aunque también lo uso para cosas de ocio y proyectos personales, es mayormente laboral. Además puedo pasar hasta una semana sin tocar mi ordenador en la oficina, actividad positiva contraria a la de satainzar la compra de un smartphone y decir que no sirve para nada (comentario muy generalizado pero representa bien la idea que quiero dar).
El objetivo del post es demostrar que un Smartphone es una herramienta que te puede sacar de muchos apuros si lo sabes usar, de pasada quiero agradecer a ChocoBuda por esta oportunidad para demostrar que productos de “moda” pueden también ser útiles simplificando nuestras rutinas.
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Si quieres leer más sobre Juan y sus ideas de productividad, no olvides visitar su blog, Rico y Feliz. LINK
Antes de empezar necesito aclarar estos puntos de forma urgente:
Karma no es una fuerza divina que vaya guardando puntos de acciones buenas y acciones malas, para dar después un premio o castigo.
No hay un dios justiciero que esté llevando el marcador de tus acciones.
A pesar de los grandes esfuerzos de las escuelas budistas, la reencarnación es un acto de fe y todo apunta a que no existe, que es sólo una bonita idea de que algo nos espera después de la muerte. Por ende, no acarreamos «karma» de una vida a otra.
Lo que conoces como karma, en realidad se llama vipaka.
Comienzo este post así porque desde hace mucho tiempo tengo la espina clavada de lo mal que está comprendido el karma en nuestra sociedad.
Se piensa que es una especie de colección de puntos buenos o malos y que al final uno recibirá una especie de recompensa o reprimenda.
También se cree que el karma es una especie de aliento divino con el que la justicia del universo siempre cobrará venganza y que hay muchísimas formas de adquirir buen o mal karma.
Y todo esto está muy lejos de la realidad.
Hace unos 3,500 años, aproximadamente, en la región de Nepal e India, había una tradición religiosa llamada shramana. Esta corriente de pensamiento, con base en la observación de la vida y meditando por sesiones extendidas, se percató que en la vida hay una fuerza de acción y otra de reacción.
Con la poca ciencia que existía en ese tiempo, se pudieron hacer afirmaciones como que a cada día le corresponde una noche, para el frío hay calor; y que para la salud hay enfermendad.
Para aquellos monjes mendicantes, el mundo estaba basado en un equilibrio muy fino que podía ser extrapolado hacia los seres humanos.
De esta manera, también establecieron que para una persona malvada siempre hay una persona bien intencionada, para cada lágrima hay una sonrisa y para cada rosa hay una espina (JAJAJA no lo pude evitar, esa canción de Poison me gustaba mucho).
Cuando una persona es maléfica, egoísta y poco honesta; lo más probable es que obtenga el mismo trato de la gente que lo rodea.
Si esto te suena conocido es porque ahora basamos nuestra ciencia en las Leyes del Movimiento de Newton; y la Tercera Ley nos dice que las fuerzas mutuas de acción y reacción entre dos cuerpos son iguales, opuestas y colineales. O sea: a cada acción le corresponde una reacción, directa y opuesta.
Este balance tenía dos partes muy claras: la acción y la reacción. Así que los monjes ascetas las llamaron karma y vipaka.
Y es justo el punto con todo este post.
En realidad, el karma es la acción y es tan mágica y mística como: lavarte los dientes, cambiar un neumático, encender la computadora, sentarte o abrir los ojos.
En contraste, vipaka es lo que resulta de la acción. Y, de igual forma, es tan mágico como: tener dientes limpios, poder continuar un viaje, trabajar en tu computadora, pararte de una silla o cerrar los ojos.
Los monjes shramana continuaron sus observaciones y con el tiempo, esta corriente se dividió en varias tradiciones; entre ellas el budismo y el janaísmo.
El karma/vipaka no es magia, es sentido común.
Con todo esto, lo que quiero decir es que el karma no es magia. Es tan sólo un juego de observaciones de las fuerzas opuestas del universo que aplican también a nuestro comportamiento.
Si te comportas con dignidad, decoro y ayudas; la gente te va a tratar igual.
Si te comportas como basura, te tratarán como basura.
Es así de simple. Si quieres ser tratado con respeto, tienes que dar respeto.
La idea de portarte bien toda la vida para recibir una recompensa al morir, es totalmente absurda.
Toda la basura mágica que le adjudicaron a karma/vipaka fue añadida siglos después por gente que necesitaba explicar estas ideas a la población que venía del hinduísmo y necesitaba seguir creyendo en seres fantásticos para entender las nuevas ideas budistas de simplicidad.
Y cuando el budismo llegó a América y los hippies lo tomaron como bandera, bueno la cosa se puso peor. Y de ahí heredamos el concepto actual de karma.
Al final de todo, creo que no necesitamos fuerzas divinas o venganza cósmica para vivir nuestra vida de manera tranquila.
Está en nuestras manos tener una experiencia como queremos que sea, aun con las limitantes de la economía o la seguridad.
Y no, el karma no se llama karma. Se llama vipaka. Y no, no es mágico.
Me encanta la tecnología y mi sustento depende de ella. Parte de mi trabajo es estar al día con nuevos protocolos de red, estándares de diseño y mil factores que determinan la producción en la industria visual.
Gracias a Internet y los avances tecnológicos es que este blog y los talleres que imparto son posibles. Estoy muy agradecido con todo el ejército de personas que han hecho posible todo mi estilo de vida.
Sin embargo hay algunas tecnologías que considero no son necesarias y que, a menudo, son más un estorbo y una carga económica. El ejemplo claro de esto es la conexión a Internet en el teléfono móvil.
Y es que mi experiencia personal de 2 años con una Blackberry me dejó mucho aprendizaje y, siendo el minimalista que ya conoces, comprendí que no volveré a contratar un plan de datos en mucho, mucho tiempo.
Esta pequeña lista es un poco de estas reflexiones.
Es una necesidad implantada
Por algún lugar de la red vi un cartón de Steve Jobs diciendo «la iPad te ayuda a hacer mejor muchas tareas que antes no tenías qué hacer». Yo siento lo mismo con el Internet en el celular.
A menos que tu trabajo y sustento dependan de ella, a menos que seas un reportero para BBC o AP, a menos que en tu oficina esté bloqueado el correo electrónico; la conexión móvil es innecesaria. Todas las personas que conozco que la usan para escribir cosas de extrema importancia como «Estoy tomando café JAJAJAJA» en Twitter y subir fotos de su comida a Facebook.
Soy muy fan de las redes sociales y mi sustento también depende de ellas. Claro que también escribo tweets de JAJAJA, pero no desde el teléfono.
Por supuesto que las redes sociales no son el único servicio que ofrece la conexión móvil. Podrías decirme que también está la navegación por GPS.
Lo que yo creo es que el mejor GPS es detenerte en una esquina y preguntar cómo llegar a tu destino. Es gratis, te acerca a la gente del lugar y usas algo que está en peligro de extinción: la comunicación frente a frente.
Y luego también está la publicidad. Todos los anuncios gritan «¡Tu vida apesta! Sólo la puedes mejorar cuando contrates con nosotros.» Los comerciales son maravillosos, nos presentan una realidad tan increíble que de verdad se antoja el nuevo Windows Phone. Pero si miras estos anuncios con ojos críticos, estoy seguro que podrás notar que en realidad no necesitas nada de lo que ofrecen.
En suma, creo que en muy pocos casos la conexión por el celular está justificada. Si eres realista y honesto contigo mismo, creo que llegarás también a esta conclusión.
Mi teléfono actual: un Really Dumb Phone
Los primeros 3 meses con Internet en mi BB fueron emocionantes. Hacía cosas tan intelectuales como ver YouTube cuando viajaba en el metro, mandar mensajes de «Estoy aburrido» a Twitter y ver mi posición en Google Maps.
Poco a poco la novedad se desgastó y el último año la Blackberry sólo me sirvió para escuchar música, tomar alguna que otra foto y, claro, llamar por teléfono. Los últimos meses de mi plan con Iusacell fueron toda una carga económica y el final se veía tan dolorosamente lejano que hasta tenía pesadillas.
Así que el diciembre pasado terminó mi castigo auto impuesto de dos años y corrí a cancelar mi contrato.
Mi alma y mi cartera suspiraron con alivio.
Pasé sin teléfono móvil unas cuántas semanas. Este tiempo me sirvió para darme cuenta que, por el negocio y por seguridad, sí necesito uno. También disfruto escuchar mi música, leer mis libros electrónicos y tomar fotos de vez en cuando.
Y estas fueron las directrices para comprar el nuevo equipo.
Tan pronto tuve oportunidad, conseguí un Samsung Tocco, que tiene todo lo que me gusta y no tiene plan de nada, sin GPS, sin apps y hasta sirve para llamar por teléfono. Funciona con pre pago y está bonito.
La vida sin 3G
De verdad no dudo que haya alguien que sí saque provecho real de las conexiones móviles. En mi experiencia personal, el 3G sólo fue un estorbo, una distracción y no contribuyó en nada a mi productividad.
Quizá en el futuro, si mi trabajo y productividad dependen de herramientas de telefonía móvil; o si un cliente me pide alguna aplicación para iOS o Android, regrese a un plan de paga. De momento me quedaré con mi sencillo teléfono.
La parte Smart de mi nuevo teléfono la llevo en una Moleskine y no necesito más que eso para ser productivo.
Tú, querido lector, ¿realmente usas tu conexión móvil para algo que no sea entretenimiento?
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi