Sólo 1 propósito para 2011

Sólo 1 propósito para 2011

Hace muchos años, cuando era yo un budista sin saber que existía el budismo, me preguntaron unos amigos cuáles eran mis propósitos de año nuevo.

Y me puse a pensar en que los propósitos que había hecho, guiado por la mercadotecnia de fin de año en la que te obligan a hacer propósitos, en que nunca me había planteado ninguno. De ahí en adelante siempre me dije que no haría más propósitos de año nuevo.

Sí, yo soy de esas personas que van caminando por la vida sin un propósito de año nuevo. El bajar de peso, dejar de fumar, ser honesto, hacer ejercicio, ahorrar 10 millones de pesos y toda la batería de buenos deseos, siempre han sido un poco vacíos para mi.

Al final de año siempre la gente anda diciendo en forma de broma que no cumplió con el 80% de sus objetivos, y claro que eso sólo confirma mi teoría: los propósitos de año nuevo son vacíos en la mayoría de los casos.

No tenemos la firmeza ni la continuidad de propósito que se requiere para llegar hacia nuestras bien intencionadas metas.

¿Porqué? Porque en algún lugar del camino nos distraemos con la vida real, con los problemas cotidianos y nos metemos de lleno a producir sin pensar.

Cuando volteamos la cara ya es noviembre y todas esas intenciones quedaron guardadas en el cajón donde viven Santa Claus, el Chupacabras y Tom y Jerry.

Creo que para realmente lograr un compromiso y alcanzar los objetivos hay que hacer un trabajo diaro de meditación y de concentración. En mi experiencia veo que todo mundo hace una gran lista de metas, muchas de lugar común, y sólo sirven para poder decir en Twitter:

Yo sí tengo metas #paraqueveanquesoycomotodalamanada

Si hay una lección fuerte que me dejó el 2010 es que aprendí, una vez más, que NADA es permanente ni predecible. La vida siempre cambia, se mueve.

Comencé 2010 con un trabajo burocrático que envenenaba mi ser y mi salud; y terminé siendo un Chocobuda muy feliz en una ciudad distinta y trabajando como freelancer. Y jamás me lo imaginé.

Muchas de las situaciones por las que pasé el año anterior fueron sorpresas, problemas emergentes y bomberazos (vocablo mexicano para decir «problema urgente que debes resolver de forma inmediata»). Algunos malos y la mayoría muy buenos.

Comento esto porque no importa cuánto planeemos, ni cuántas medidas de seguridad se tomen, ni cuántos buenos deseos tengamos, no cumpliremos ningún objetivo si no tomamos en cuenta que todo es impermanente.

Por todas estas razones creo que los propósitos de año nuevo son deseos vacíos si no se toma en cuenta todo lo anterior.

Para evitar frustraciones a fin de año, lo más conveniente es plantearse una sola meta.

Si vas a bajar de peso, hazlo como si no hubiera un mañana. Si vas a ahorrar dinero, hazlo hoy. Si lo que quieres es titularte, ve a tu universidad y realiza los trámites, haz la tesis. Si lo que quieres es dejar de mentir, hazlo en este preciso instante, no esperes a fin de año para hacer balance.

Si al final del día lograste cumplir con tu meta, entonces ya ganaste una batalla.

Con todo esto quiero decir que si sólo te planteas un propósito y pones toda tu alma en ello, trabajas diariamente para alcanzarlo, tus probabilidades de éxito aumentan.

¿Cuál es mi propósito para 2011? Ser mejor persona. Hoy. Aquí y ahora.

Y eso lo voy a lograr haciendo lo que siempre hago: escribiendo, leyendo, creando, trabajando, amando, escuchando y dando todo lo que soy por quien me necesite.

Feliz 2011.

¡Vive 2011!

¡Vive 2011!

Estamos en el punto del año en el que por todos lados se dice que debemos hacer un recuento de 2010 y por todos lados hay anuncios que explotan la nostalgia.

Lo que yo digo es que hoy, como cualquier otro día, hay que vivirlo como si fuera el último. Sin estancarse en el pasado y sin vivir planeando el futuro.

Olvídate de las fiestas de año nuevo. Sólo hay que celebrar una sola cosa: la vida.

Reir, trabajar, jugar, amar, soñar y crear son los rasgos distintivos de nuestra experiencia humana y es lo que hacen que la vida valga mucho la pena vivirla.

Hoy por la noche levanta la copa y piensa en todo lo que aprendiste, agradece a todos tus compañeros de viaje y piensa en todo lo que eres.

En 2011 alcanza las estrellas, pero mantén los pies en el piso.

¡Felicidades!

Felicidades

Como habrán podido notar, los artículos han estado lentos estos días. En las Oficinas del Choco Buda estamos tomando un descanso de invierno para arrancar con todas las ganas en 2011 .

Pronto hablaremos más de ello, pero quería aprovechar este momento callado de la mañana para mandar un gran abrazo a todos ustedes, que me han leído, guiado y comentado todo lo que sucede en este blog.

Son días de estar en casa disfrutando de la familia, comer rico y divertirse. Así son las vacaciones de invierno.

¡Felicidades!

Esto debe estar en tus propósitos de año nuevo [Sabiduría budista]

El mayor logro es la generosidad.

El valor más grande es conquistarte a ti mismo.

La mejor cualidad es buscar ayudar a otros.

El mejor precepto es la atención continua.

La mejor medicina es el vacío de todo.

La más grande acción es no conformarte como es el mundo.

La magia más grande es calmar las pasiones.

La generosidad más grande es no apegarte a las cosas o personas.

La mayor bondad es una mente en calma, en paz.

La mejor característica es la humildad.

El mejor esfuerzo es no preocuparte por el resultado.

La mejor meditación es una mente que deja ir.

La sabiduría más grande es poder ver a través de las apariencias.

Atisha, monje budista. 980–1054 EC

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