por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 13, 2010 | Productividad, Vida
Estamos rodeados de distractores por todos lados. Siempre que necesitamos cumplir un objetivo de trabajo o de la escuela, tal parece que nuestra mente se resiste a producir y terminar; decide enfocarse en temas mucho más divertidos como la lista del supermercado o lo que dijo Juanita ayer por la mañana.
La falta de concentración tiene muchos puntos adversos: se pierden las cosas, no entregamos un trabajo a tiempo, olvidamos hacer esa llamada importante o se nos pasa la hora de la cita con el dentista. Y quizá la peor consecuencia es que nos toma más tiempo terminar nuestro trabajo o tarea. Cuando volteamos la cara, son las 7:00 PM y se nos fue el día en otras mini acciones que no valen la pena.
Todo mundo está sujeto a estos huecos del día donde la atención vuela por otros mundos y no se posa justo don de la necesitamos.
Y les confieso que en este momento mi concentración está revoloteando entre todos mis proyectos creativos, recuerdos y listas de pendientes.
Así que para acabar con esta evidente falta de concentración les presento mis 5 acciones para enfocarse.
Apaga las distracciones
La vida digital que llevamos nos llena de aparatos que luchan por obtener nuestra atención, como el celular o el reproductor de MP3. Las redes sociales nos toman demasiado tiempo. ¡Y hay gente osada que los combina!
Aquí el consejo es muy simple: si quieres producir y terminar el trabajo, apaga tus gadgets. No hay vuelta de hoja.
Tener el celular encendido mientras intentas trabajar implica estar distraído y estresado porque recibiremos una llamada o mensaje en cualquier momento. Si vas manejando un auto, la distracción puede tener efectos secundarios ligeros… no sé… como la muerte.
Si estás comiendo o en una junta con alguien (no importa quién), es una total descortesía y muy grosero el interrumpir la reunión para responder y platicar con el teléfono.
Al respecto de las redes sociales, pueden ser herramientas de comunicación muy efectivas. Pero seamos honestos. La mayoría de lo que leemos en Twitter y Facebook es «estoy tomando café», o «el cielo está azul». Son mensajes irrelevantes que lo único que hacen es quitarnos tiempo porque pasamos todo el día leyéndolos.
¿Porqué no limitar nuestro tiempo de redes sociales a sólo una hora al día? ¿No serías más productivo si sólo siguieras información de relevancia?
Twitter y Facebook son maravillosos para estar en contacto rápido con nuestros amigos y familia. También puedes organizar eventos enteros. Pero si lo que necesitas es entregar tu trabajo a tiempo, las redes no son efectivas.
Apágalas.
Busca un lugar donde trabajar en silencio
Por más que tu jefe insista en que calentar el asiento por 12 horas es lo mejor para ser productivo, eso no hará que trabajes más o estés más concentrado.
Hay ocasiones en que quedarse en casa y adelantar el trabajo funciona porque no tienes el ruido de la oficina o de la calle. Tampoco llegan a interrumpirte.
En la medida de lo posible trata de negociar el trabajar desde casa. O quizá hacer trabajo en un café te sea más productivo.
Si el salir de la oficina no es opción, entonces pide que te presten la sala de juntas para trabajar a solas un par de horas.
Estoy seguro que estar desconectado de Twitter por dos horas no te impactará en nada.
Organiza tus pendientes
Una fuente grande de tensión es el empezar a trabajar sin rumbo. El saber que tienes que entregar un reporte no es suficiente porque consta de muchas partes pequeñas.
Si te tomas unos minutos de tu mañana para hacer una lista de tareas te va a beneficiar porque le puedes asignar tiempos.
15 minutos para 2 llamadas, 30 minutos para planear una presentación, 1 hora para la junta, etcétera.
Ser organizado con tu lista de acciones te da foco y no necesitas más que una hoja de papel y un lápiz.
Apagar las distracciones y el ordenar tus tareas te harán una persona mucho más productiva.
Duerme y come bien
Yo sé que quedarse despierto hasta altas horas de la noche es cuando uno puede dedicarse a ver la tele o a hablar por teléfono con algún amigo.
Si disfrutas la lectura, también es en la noche cuando uno puede disfrutar más un libro.
Pero a la mañana siguiente tu mente está en muy malas condiciones para ser productiva. Te distraes muy fácilmente y, de cierta forma, lo único que quieres es que termine el día para regresar a casa a dormir.
Este hecho es una fuente enorme de distracciones porque no te concentras en nada. Como estás desvelado, tu mente comienza a soñar despierta en algunos segundos y pierdes el registro de lo que estás haciendo. También se olvidan las cosas muy fácilmente.
La manera de evitarlo es siendo respetuoso de tus horas de sueño. Si 6 horas son suficientes, programa tus actividades para que puedas dormir 6 horas.
Una condición que también te lleva a que la imaginación vuele es el hambre.
Casi toda la gente que conozco tiene conductas de auto sabotaje: duerme poco, se levanta tarde y sale de casa sin desayunar. Y al final, lo que decía tu madre es real: desayunar te da energía para el día.
¿Te has dado cuenta que tomas más café o soda cuando no has desayunado? Esto es porque tu cuerpo tiene hambre, pero es un sentimiento tan primitivo que el cerebro lo confunde con sed.
Mi recomendación es que te levantes unos 20 minutos antes para que tengas tiempo de desayunar. Y no es pretexto que 20 minutos no son suficientes. Yo preparo diario desayuno para dos (huevos, frijoles, pan o quesadillas y café) en tan sólo 13 minutos, con reloj en mano.
Así que unas buenas quesadillas o un sandwich, no son imposibles de lograr. Ah, además tu economía se ahorrará mucho dinero en desayunos fuera.
Medita
En el post anterior me referí a la meditación como un proceso mental por el que obtenemos calma y enfoque.
Parece mentira, pero dedicarle 10 minutos diarios a estar tú solo con tu mente, trae muchos beneficios a tu día. Uno de ellos es una mejor concentración.
Para meditar no es necesario acudir a un centro budista o hacer yoga ni nada de eso. Tan sólo con estar sentado en la sala de tu casa, con una taza de té o café y disfrutar ese momento, es suficiente.
La acción de meditar es enfoque por sí misma. Si bebemos un té, hay que estar 100% conscientes de ese momento. ¿A qué sabe el té? ¿Qué sensaciones produce en tu paladar? ¿Está muy caliente? ¿El azúcar afecta su consistencia?
El hacerte estas preguntas sobre una taza de té podría parecer tonto, pero en realidad estás practicando el enfoque. Estás en cuerpo y alma con tu taza de té.
Hacer esto, diariamente, por 10 minutos mejorará tu concentración y te ayudará a estar en calma.
Nota choco budista
Las acciones de concentrarte, ser productivo y meditar, son objeto de estudio dentro del budismo y se asocian con Esfuerzo Correcto, Atención Consciente Correcta y Concentración Correcta. Estos tres elementos forman parte del Camino Óctuple, que plantea los pasos para una vida tranquila.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 8, 2010 | Budismo
Uno de los futuros temas que Choco Buddha tratará en abundancia es la meditación. Pero artículos de profundidad tendrán que esperar porque hoy me enteré que el buen Deepak Chopra, aclamado vendedor de pseudo ciencia y magia, se adjudicó la responsabilidad de haber causado el terremoto de Tijuana, México, la semana pasada.
Leyeron bien. Chopra dice que él es el culpable de haber meditado tan poderosamente en un mantra a Shiva, que provocó el terremoto de Tijuana.
Aquí, amigos míos, tenemos varios problemas.
- La meditación es un proceso mental. No tiene nada que ver con la magia, por más que se esfuercen.
- Shiva no existe.
- Lo que dice va en contra de 3,000 años de geología. Ah claro, la geología es ciencia. Deepak es magia.
- El tipo se asume como un ser tan poderoso como para causar un terremoto. Eso es peligrosos porque lo pone en un nivel tan loco como Chávez o López Obrador.
- La gente lo cree. Chopra tiene millones de seguidores y víctimas letales de sus métodos mágicos.
No voy a discutir más sobre este asunto porque ya existen muy buenos artículos al respecto, pero sí quiero aclarar en forma breve, lo que es la meditación.
La meditación es una disciplina de calma, enfoque y claridad. Es un proceso mental voluntario que se encarga de darnos perspectiva y consciencia sobre nuestro propio cuerpo y mente. Si uno quiere enfrentar demonios, dominar el dolor de malas experiencias y pensar con claridad durante el día, hay que meditar unos minutos.
Ningún ser supremo se acercará a nosotros. Meditar es una actividad personal y muy solitaria, en realidad.
Así de sencillo.
Les dejo la liga al artículo sobre Deepak para que lean a qué me refiero.
LINK
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 6, 2010 | Minimalismo
En enero pasado Steve Jobs, antes un guru para mi, presentó la iPad. Como siempre, y como todos los productos de Apple, la iPad está fabricada para que la desees en el instante. Tiene un diseño industrial hermoso y simple y te promete horas y horas de entretenimiento.
Al momento de lanzamiento existían cientos de aplicaciones para todo tipo de cosas y las empresas parecen muy interesadas en el nuevo aparato. Esto me pareció extraño y demasiado conveniente.
Como buen geek, me interesé desde el principio y vi la conferencia de Jobs en la MacWorld Expo. Cuando terminó mi primer pensamiento fue: si no puedo correr Photoshop en ella, no me sirve. Pero mis puntos en contra han crecido conforme pasan los días y esta es la lista de las razones por las cuales no compraré una. Nunca.
Es un dispositivo egoísta
La iPad está diseñada para una sola persona la disfrute al mismo tiempo. Los juegos, las películas, los libros y la música que podrías disfrutar, están bloqueados para funcionar únicamente en un sólo aparato. Ya nunca tendrás la experiencia de intercambiar un libro con un amigo. Jamás vas a poder prestar un disco o pedir uno prestado. Ya no te podrás sentar cómodamente a ver una película con tu familia.
La iPad se esfuerza por aislarte del mundo y dar contenido a una persona. ¿No sería mejor comprar una televisión para que todos en casa la pudieran usar?
Es muy cara
En un tiempo de crisis económica, este dispositivo maravilla es demasiado caro. No sólo tienes que desembolsar más de 500 dólares, sino que tienes que comprar todo el contenido que quieras disfrutar en ella.
No tiene nada de malo comprar contenido. Todos lo hacemos, todo el tiempo. Pero la iPad trae un gasto más a nuestros bolsillos y, por lo que he visto, no hay una sola aplicación que sea realmente útil.
En realidad es un aparato inútil
Está muy bien diseñada. Es un aparato lindo que tiene una interfase muy accesible para cualquier persona. Pero por más que se esfuercen los programadores, no hay ningún programa que sea útil para algo.
En mi mente, una computadora móvil tiene que ser una terminal que te permita hacer todo: trabajar, leer, escuchar música, entrar a internet, ver películas… Es decir, una iPad es una laptop inferior que sirve para distraer y entretener.
Yo ya tengo una laptop, la insuperable Sara Juana, y me sirve muy bien.
Es de código cerrado
Soy fan del open source. Todo lo que esté abierto para que el usuario la mejore es bienvenido.
La iPad está cerrada por todos lados. No puedes cambiarle la batería, no puedes instalar software abierto y tampoco puedes reproducir formatos como Ogg Vorbis o Theora. Yo sé que no son formatos populares, pero yo los uso casi todo el tiempo y millones de usuarios también.
Si a una computadora (porque la iPad es una) no le puedes instalar lo que te venga en gana, no es una computadora atractiva para mi.
Seguridad urbana y estrés
Estamos en crisis económica y en México y Latinoamérica el crimen está más fuerte que nunca. Tener un dispositivo móvil así de llamativo en la calle es llamar a los criminales a que nos roben.
Un celular es muy cómodo porque cabe en el bolsillo y no llama la atención; puedes escuchar tu música sin que te molesten. Un libro de papel no es tan cómodo, pero nadie te va a asaltar por estar leyendo a Asimov.
La iPad es demasiado grande para caber en un bolsillo y no veo a nadie sensato usándola en el en metro o en el autobús.
El tener un aparato tan bonito en la bolsa, hace que nos preocupemos por cuidarlo, por ver que no se raye el display y que nadie la toque. Esto, amigos míos, se llama estrés. Creo que lo último que necesitamos es un aparato más por el cual estar tensos.
Siendo un dispositivo de entretenimiento, no puedes usarla en el trabajo. Así que sólo la podrías usar en casa, donde seguramente ya tienes televisión, video juegos, música, libros, cómics y reproductor de DVD o Blue Ray.
Esto le quita de tajo toda la utilidad a la portátil de Apple.
No la necesito
La iPad fue creada usando psicología, mercadotecnia y diseño. Fue inventada para vender más productos que no necesitamos, para que se te antoje tenerla. No es un aparato que necesitemos para la vida cotidiana.
Como acaba de decir el gran Leo Babauta, de Zen Habits, no necesitaba una iPad el año pasado, ni el mes pasado. No la necesito hoy y estoy seguro que no la necesitaré mañana.
Como diseñador, el factor determinante para que me interese en este aparato es si puedo trabajar en él. Y no parece que Adobe CS5 correrá en él pronto.
Si tuviera que comprar una computadora más chica, mi decisión estaría mucho más orientada hacia una netbook, donde sí puedo resolver problemas además del entretenimiento.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Mar 30, 2010 | Vida
Antes de empezar con el artículo de hoy, una pequeña aclaración. El budismo no es new age. No es «new» porque lleva en esta tierra más de 2,500 años. Por alguna razón los magufos y charlatanes lo toman como una disciplina nueva y moderna que trae paz y espiritualidad. Falso. El budismo trae responsabilidad y coraje para domar nuestros monstruos internos; no usa piedras, energías, astros ni seres de luz. El budismo es crudo, humanista y mental. Y, a diferencia del new age, es gratis.
Por más que pienso en que estos tiempos son el pináculo de la mente humana y la tecnología, también duele reconocer que estamos pasando por una etapa fuerte de oscurantismo e ignorancia.
Y no me refiero al oscurantismo de las religiones estructuradas, sino al del new age.
Es triste ver cómo la gente recurre a un té para curarse de una infección, decora su casa pensando que hay energías de prosperidad y consulta el futuro con métodos sin sentido. Todo, claro, con la promesa de una vida mejor y que la solución a los problemas no dependen de uno mismo, sino de artilugios mágicos.
Entiendo que la gente necesita creer en algo. La vida real suele ser cruda y áspera. Un poco de fantasía no nos cae mal de vez en cuando. Pero el problema viene cuando tomas todo este mundo de piedras, ángeles, seres de luz, aliens bondadosos, terapias de colorcitos y velas se mete con nuestra responsabilidad en el mundo.
Además el new age es una vida muy cara y los bolsillos sufren ataques sin misericordia.
Si caíste víctima del crimen, no fue tu mala suerte. Ni que los astros estuvieran en tu contra. Tampoco fue el karma (término mal empleado para vipaka o reacción). Fue que vives en una sociedad donde la maldad y la desesperanza son tan grandes, que el crimen es una industria en florecimiento.
Si te enfermaste y fuiste al hospital, no que los astros no te hayan favorecido. Ni que un demonio haya atacado tu cuerpo. Ni el fin de la era de Acuario. Tu cuerpo se enfermó porque eres humano y todos los cuerpos se enferman, pero también se curan solos.
Si subiste 10 kilos durante diciembre, no fueron las circunstancias. Ni que tu madre haya cocinado delicioso durante todo el mes. Fuiste tú mismo, que no paraste de comer.
A lo que voy con todo esto es que el new age es tan sólo un pretexto para no aceptar las cosas como son.
El universo sin magias es maravilloso. Cuando comprendes que la vida es una cadena de sucesos interdependientes y que la física, química, biología se funden para que todo funcione, no se necesitan seres mágicos para ver la vida como es.
Y tampoco se necesitan pretextos mágicos para aceptar que cometemos errores y que tienen consecuencias. Ese es precisamente el peligro de clavarse en el new age: ceguera de la realidad.
Creo que lo mejor es pensar antes de actuar. Ver las cosas como son y aceptar la vida real, por dura que sea porque después, lo que queda es un sentimiento de contento y entonces puede uno avanzar.
Además, ver la vida por lo que es, no cuesta dinero.
Nota choco budista
Ver las cosas como son, sin apegos y sin rechazo, es tener Visión Correcta. Esta es parte del Camino Óctuple, que nos lleva a la tranquilidad o al nibbana.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Mar 25, 2010 | Budismo, Vida
Estar esperando 30 minutos o más a que alguien llegue, nos crispa los nervios. Hacer un trámite burocrático de 180 pasos en distintas oficinas, nos hace gritar HULK SMASH. Que las cosas no las obtengamos en el momento que las queremos, saca lo peor de nosotros.
La paciencia es un estado de resistencia en el que entramos cuando nos exponemos a circunstancias difíciles. Esto significa el enfrentar la demora o la provocación sin que nos enganchemos en una conducta de molestia o enojo; también implica no demostrar incomodidad bajo situaciones de estrés.
Desde niños hemos escuchado la frase «tienes paciencia de santo», pero no nos dicen qué santo. Es posible que no sea el Enmascarado de Plata, porque él ha demostrado patear traseros a la menor insinuación. A nosotros, por el contrario, se nos dan mensajes opuestos y nunca se nos enseña a ser pacientes.
Estamos en una sociedad de recompensa inmediata. Pones dinero en el mostrador y obtienes lo que quieres, al momento. Un jefe en la oficina grita y pega en el escritorio y la gente reacciona al instante, por miedo. Un bebé llora y hace berrinche y los padres le proporcionan lo que pide.
Pero también nos dicen que «Roma no se construyó en un día». Que debemos ser constantes para alcanzar los sueños y toda esa basura.
Tal parece que nadie se da cuenta de este contra sentido. Pero en Choco Buddha sí. Y no por que yo sea sabio, sino porque son días de entender la paciencia como un reto personal y como una experiencia que deje una mejor compresión de cómo funciona la vida en sociedad.
Ser impacientes trae un precio muy elevado: actuamos por impulso. Y las peores decisiones que podemos tomar son las que resultan de un berrinche o por prisa. Creo que vale la pena aprender a esperar.
Para cultivar la paciencia es muy válido usar cualquier artilugio. A mi los que me funcionan son los siguientes:
- Comprender que todo es impermanente. Nada dura para siempre, todo se termina. No importa lo difícil que sea la situación, va a terminar.
- Entender las consecuencias de no ser paciente. Actuar por reacción siempre trae consecuencias. Si pensamos en ellas y las entendemos, la paciencia caerá sola en nuestros hombros.
- Respirar. El viejo método de contar hasta 10, funciona. Tiene que ser combinado con respiración profunda.
- Caminar. En el post anterior sugerí salir a caminar. Créanme, funciona muy bien.
- Entender que no todo está en nuestras manos. Por más que estemos acostumbrados a la recompensa inmediata, la mayoría de las veces no somos dueños de los procesos. No controlamos al burócrata que está desayunando frente a nosotros, en lugar de trabajar. Tampoco tenemos influencia sobre el tráfico de la ciudad. Si comprendemos nuestro papel en los procesos, no la pasaremos tan mal.
- No aferrarse. Parte de la infelicidad que trae la falta de paciencia es el aferrarse al posible resultado. Entre más resultados imaginarios creamos, tenemos más de donde aferrarnos. Esto nos lleva a la desilusión porque casi nunca se cumplen.
- Tomar una acción distinta. OK, ya estamos en una situación que reta nuestra paciencia. Si hay que esperar 4 horas, hay que llevar un libro. O podemos escuchar música. Si es un proceso largo, como de 30 días, lo mejor es hacer todo lo que nos toque del proceso y enfocar nuestra atención a otra cosa. Esto se aplica para procesos personales como esperar a que la futura pareja diga sí.
Siendo humanos, no importa que tan pacientes pretendamos ser. Siempre habrá alguien muy creativo que pondrá nuestras capacidades al límite. Cuando esto pase, lo mejor es sentarse a esperar.
El mejor ejemplo que tengo es el mismo planeta donde vivimos. A la Tierra le tomó millones de años llegar a donde esta y jamás se apuró. Poco a poco ha terminado los procesos que comienza y sigue trabajando. Deberíamos aprender de ella.
Nota choco budista:
El entender que la impaciencia existe y que nos provoca infelicidad, se refiere a la Primera Noble Verdad: la vida incluye el sufrimiento.
También nos hace ver la vida con ojos críticos y analíticos; esto cae en Visión Correcta, parte del Camino Óctuple.
Detectar cuando nos aferramos a un resultado imaginario, se refiere a la Segunda Noble Verdad: el sufrimiento emocional viene de los apegos.
Detener en seco a nuestra mente y comprender que en algún punto el problema terminará, se refiere a la Tercera Noble Verdad: El sufrimiento siempre termina.
Enfocar nuestra mente y simplemente esperar en la manera más cómoda, se refiere a la Cuarta Noble Verdad: Hay un camino a la tranquilidad.