El miércoles 9 de marzo de 2016 transmitimos un Chocoscopio dedicado a la parte oscura de las relaciones de pareja. De forma muy breve exploramos la razón de los celos, infidelidad, ira y obsesión; y vimos que la Ilusión de Suficiencia es mucho más dañina de lo que pensamos.
Nuestro invitado especial fue mi compañero gatuno y productor ejecutivo, Tamal.
Gracias a todos los trolls que estuvieron especialmente ácidos 🙂
Y también está disponible en YouTube, pero sin comentarios.
Las relaciones de pareja parecen fáciles y de ensueño, pero cuando permitimos que los egos choquen, resulta casi siempre en desastre. Es cuando pasamos por problemas como celos, obsesión, manipulación y todos las consecuencias asociadas.
En este Chocoscopio (Periscope) hablaremos del origen del lado tenebroso del amor y cómo salir de ello. Todo visto, por supuesto, desde el punto de vista del budismo zen. Cerraremos una meditación guiada de 10 minutos.
La liga a la transmisión será publicada en Twitter al comenzar.
Si te gustaría hablar de algo en particular o si tienes una pregunta, manda tu comentario por Twitter con el hashtag #Chocoscopio
Miércoles 9 de marzo de 2016
CDMX 4:00 PM / Buenos Aires 7:00 PM / Caracas 5:30 PM / Madrid 11:00 PM
Si no alcanzas a conectarte para la transmisión en vivo, el video de la charla será publicado al día siguiente.
Muchas veces me encuentro con personas que piensan que el Buda era una especie de dios con super poderes.
En el otro extremo están quienes creen que el Buda no era nadie y que todo ha sido leyenda creada por generaciones de fanáticos.
Pero como todo en el budismo, también está el camino de en medio, pavimentado por los estudiosos y arqueólogos británicos que consagraron su vida a rescatar esta filosofía. Gracias a ellos tenemos registro y evidencia de muchos capítulos de la historia del Honorable Monje.
He estado pensando mucho en esta enseñanza:
Un día el Buda estaba sentado en el bosque y miró a unos adolescentes que jugaban con una flauta. Uno de ellos tocó una melodía de forma desastrosa, mientras el Buda lo veía sonriendo.
Al sentirlo como burla, el joven retó al Buda a que tocara una melodía. El Monje tomó el instrumento, cerró los ojos y pensó en Yasodhara (su esposa) y en Rahula (su hijo).
Y tocó la melodía más hermosa que había sonado en ese bosque.
Los jóvenes estaban cautivados y anclados por completo al momento. Al presente.
Cuando el Buda terminó de tocar, los jóvenes preguntaron ¿cómo era posible? Los monjes vagabundos eran pobres y sin educación.
—Aprendí a tocar cuando era niño,— respondió el Buda,— pero dejé de hacerlo por muchos años. De hecho, toco mejor ahora de lo que lo hacía antes. Esto es porque no puedes pretender hacer arte sin antes mirar la belleza que tienes en el corazón. Para tocar la flauta realmente bien, primero tienes que encontrarte a ti mismo en el Camino del Despertar (Dharma).
Esta historia tiene dos enseñanzas importantes.
Todas los seres vivos que nos rodean pueden ser los mejores maestros. Pero si los juzgamos antes de darnos la oportunidad de acercarnos, nunca conoceremos las enseñanzas que nos pueden dar.
Cada que rechazas, insultas y que juzgas a un ser vivo por su apariencia o algo superficial, dejas que tus juicios y opiniones te encadenen. Aun más, tus juicios e insultos dicen mucho de ti, no del objeto de tu odio.
La otra enseñanza es que debemos mirar hacia adentro para poder estar en paz con quienes somos. Sólo así crecemos y podremos tocar melodías que llenen al universo con nuestras notas y canto.
El dharma está en la música. En la danza. Dentro de todos los seres que habitan el multiverso.
El dharma está en las motas de polvo y hasta en los hongos de la ducha.
Es cuestión de tener la mente en calma para apreciarlo.
Al perro del Maestro Zen le encantaba salir a jugar en las tardes con su amo. El perro corría para regresar la rama, que el maestro volvía a arrojar. Con felicidad el perro esperaba el siguiente turno.
Un noche el Maestro invitó a uno de sus más brillantes estudiantes a caminar con ellos. El chico era tan inteligente, que no entendía las contradicciones del budismo.
—Debes entender— dijo el Maestro—, que las palabras son solo marcas en el camino. Nunca dejes que las palabras o los símbolos oscurezcan la verdad. Te lo mostraré.
El Maestro llamó a su feliz perro.
—Tráeme la luna— ordenó al animal y apuntó con su dedo a la luna llena.
—¿Hacia dónde está mirando mi perro?— preguntó el Maestro a su alumno.
—Está mirando a su dedo, Maestro.
—Exacto. No seas como mi perro. No confundas el dedo que señala con lo que está señalando. Todas las palabras budistas son solo marcas en el camino. Todos los humanos deben ver a través de las palabras para encontrar la verdad.
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Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi