Feliz silencio. Nos vemos en enero 2016

No podemos pedir paz del exterior, hasta que tengamos paz interna.

—El Buda

 

Es la época del año en que el invierno comienza a hacerse presente en este hemisferio y el ambiente es cálido, a pesar de que el aire es frío.

Ha sido un año lleno de amigos, bondad y reflexión.

Con todo mi corazón doy gracias a cada uno de ustedes por todo lo que han dado al universo.

Que estas fechas sean de diversión, descanso y festejos; para que estemos listos y que 2016 sea el año más duro de nuestras vidas.

¿Qué sigue en Chocobuda? Quizá un Periscope para desear feliz navidad 🙂

Después será momento de guardar silencio y descansar.

Nos vemos en enero.

Gassho,

Kyonin

 

¡Regresa Shojiki, taller de hábitos 2016!

¡Regresa Shojiki, taller de hábitos 2016!

 

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Regresa Shojiki, uno de los talleres más buscados en Chocobuda; donde aprendemos a forjar hábitos que mejoren nuestra vida, así como a deshacernos de los que causan daño. Para esta versión incluimos nuevas técnicas y videos didácticos.

Así como 2015 comienza a morir, nuestros planes y energía para iniciar el año que viene, aumentan día con día. En la mente generamos planes y propósitos para 2016 y estamos seguros que este año será el bueno.

Desgraciadamente los planes y las buenas intenciones no son suficientes. Es necesario cambiar nuestra mentalidad y tener un método para lograr lo que queremos.

Aquí es donde Shojiki, el taller de hábitos de Chocobuda, entra al rescate. Éste ha sido nuestro taller más exitoso y muchas personas se han beneficiado de él porque tomamos la meditación como eje principal de la creación de nuevos hábitos.

Una de las acciones más nobles que podemos tomar es la creación de un hábito nuevo. Es la irreverencia máxima,pues querer tomar el control de nuestra vida implica retar el conocimiento convencional y a nuestros propios demonios.

¿Cuántas veces lo has intentado y fallado?

Forjar un nuevo hábito es emocionante pero sin una guía e inspiración, estamos condenados a repetir los errores.

Existen muchos métodos y enseñanzas para alcanzar este fin, pero casi todos se enfocan en el hábito mismo. No exploran la raíz ni lo que produce el impulso del cambio.

Shojiki es un taller 100% online diseñado por Chocobuda para cultivar un hábito que transforme tu vida, contrarrestando la locura y la prisa de la vida cotidiana.

Sí, leíste bien. Un solo hábito.

Shojiki es la palabra japonesa que significa sinceridad, buena fe, honestidad, honradez, confiabilidad. Estos son los valores que promueven el cambio y son explorados mediante ejercicios 100% prácticos que impulsan la disciplina necesaria para el cambio.

Shojiki en una mirada

Evento: Shojiki, taller de hábitos

Facilitador: Kyonin

Inicia: Lunes 18 de enero, 2016

Disponibilidad: Limitada a 10 personas

Cierre de inscripciones: 15 de enero, 2015

Más información: elchocobuda ARROBA gmail.com

Más información

Hábitos y el camino largo

Una de las lecciones más grandes que la vida tiene para nosotros es que la naturaleza no lleva prisa alguna.

Piensa en nuestra Madre Tierra. Ella lleva 4.5 billones de años en cambio constante. Se inventa a sí misma todos los días. Se modifica constantemente y todo el tiempo está en busca de nuevas maneras de hacer las cosas y de responder a los estímulos que le rodean.

No tiene prisa alguna. Hace lo que debe hacer en el tiempo que se requiera.  Los continentes tomaron millones de años en formarse. Los ríos tardan siglos en construir su cauce. Los árboles también se lo llevan muy tranquilos para generar bosques.

Si el orden natural de la vida es lento y lo sabemos, ¿entonces porqué los humanos tenemos tanta prisa?

Todo lo queremos aquí y ahora. Corremos para un lado y para el otro para poder lograr cosas, y así sentirnos importantes. Y si no obtenemos lo que deseamos, entramos en conflicto que nos lleva a la depresión.

Esto lo aplicamos para las relaciones personales, para el trabajo, para los estudios y hasta para la política.

Una y otra vez nos damos contra la pared porque nuestro ego olvidó que el ser humano es parte de la naturaleza, no es dueño de ella. Deseamos imponer nuestra urgencia ante el orden de la existencia, pero al universo le importa un comino.

Hemos construido una cultura que gira en torno a la recompensa inmediata, que es seductora y fácil… si estamos dispuestos a pagar el precio, que por lo regular es más alto de lo que creemos.

Compramos la píldora mágica para bajar de peso, vamos a la universidad que prometa menos años de instrucción, nos involucramos en relaciones que solo apuntalan el deseo y no el amor, y olvidamos la magia que es leer un libro sin monitos (ilustraciones). Tarde o temprano enfrentaremos el resultado de nuestra pereza y deseo por lo fácil.

Y cuando se trata de querer crear un nuevo hábito, esta búsqueda por lo fácil nos hará fallar sin remedio.

Por esa razón es que el mito de los propósitos de año nuevo me parece muy divertido. Los hacemos en la celebración del 1 de enero, para olvidarlos una semana después.

Si hay algo que aprendí en todos mis años de obesidad, es que no hay forma alguna de que un hábito quede instalado si buscamos la píldora mágica.

Los hábitos son como la formación de planetas. Necesitan ser lentos, pasando primero por fuego y caos, para luego enfriarse y comenzar a girar en armonía y sin parar.

Si en lugar de ir en contra de la naturaleza, la observamos y tomamos las lecciones que nos pone en nuestras narices, quizá sería posible lograr nuestros objetivos de año nuevo.

 

Avisos varios e invitación a Mínima de Navidad 2015

Fin de Ango

Como suelo hacer desde hace varios años, a principios de septiembre anuncié que Ango iniciaba. Éste es un periodo intenso de 3 meses en el que las sanghas budistas zen estudiamos con más energía y dedicación. Así seguimos el ejemplo del Buda, quien reunía a sus monjes en un monasterio durante el monzón.

Parte de esta práctica es poner especial atención en la disciplina, capacidad de renuncia y autocontrol. Cada participante debe decir adiós a dos apegos, crear dos hábitos virtuosos o comenzar actividades de compasión.

Al final de estos meses pude ser útil a muchas personas promoviendo Gratitud, Compasión y Generosidad. Aprendí que la ternura y el amor incondicional a todos los seres es más importante de lo que imaginamos. Mi práctica de zazen fue rigurosa y extendida, aprendí movimientos y ceremonias que necesitaba, así como nuevos mantras y dharanis.

A pesar de que me fue muy duro porque me encantan, pude dejar de comer cacahuates (maní), que solo me hacen daño. Mis hidratos de carbono solo vienen por los vegetales que consumo. También pude no engancharme en las ventas especiales de Steam (juegos para PC donde invariablemente caía rendido a sus pies). ¡No compré nada y me quedé contento con lo que ya tengo! Para un gamer, eso es un logro importante.

¿Qué queda para el siguiente Ango? Mucho. El trabajo por los demás nunca se termina, así que hay más dharma que aprender y transmitir. Aun necesito seguir aprendiendo japonés, guitarra, más dharma, más historia, más neurociencia y más literatura. El grupo local de zazen necesita más atención y una nueva sede.

Mis autoengaños y estupidez son infinitos, así que aunque no haya Ango, debo seguir trabajando en ellos. Quizá algún día pueda ser mejor persona.

 

Rohatsu

Para marcar el final de Ango, estaré de retiro por algunos días. Este es un evento especial llamado Rohatsu (pron. Rojatz), donde la sangha se sienta en silencio y convive para celebrar el regreso a la vida normal.

Si me acompañaste en estos 3 meses, es momento de apreciar todo lo que sucedió, dar gracias por todas tus bendiciones y prometer que aplicarás lo aprendido en beneficio de todos los seres vivos.

Así que haz tu propia versión de Rohatsu con un día especial. Medita por tiempo extendido, has una donación de tiempo o trabajo a alguna organización en la que confíes y prepara una comida especial. Pasa una tarde leyendo un libro dharma o mirando alguna película que te inspire.

 

Invitación a Mínima de Navidad 2015

No tenía pensado hacer este taller, pero varios amigos me han pedido que lo abra. Navidad es, erróneamente, un periodo en el que el estrés y la tristeza atacan. En Mínima soltamos toda la manipulación mediática y aprendemos a aceptar la vida por lo que es, con lo que tenemos y con lo que somos.

El minimalismo no solo es dejar de comprar cosas, sino que es entender la raíz de los apegos a lo material. Esto es clave para vivir una navidad que nos llene de tranquilidad.

Si quieres ver el temario, duración y costo de este taller, haz clic aquí.

El grupo será muy pequeño. Sólo podré trabajar con 5 personas, así que inscríbete cuanto antes.

¿Cómo es que un monje budista esté a favor de la navidad? Porque es una celebración de unidad, de la calma, de vida y el nacimiento de un buda que hasta el día de hoy nos sigue inspirando. 🙂

Es un curso de 4+1 semanas en las que aprendemos el daño que nos hace la acumulación de cosas y cómo entender el valor del desapego, para poder liberarnos de todo lo que sobra. Con menos de todo aumenta la calidad de vida.

Nuestro lema es: Menos es más. Siempre.

¿Por qué 4+1 semanas? El temario principal abarca cuatro semanas, pero incluye una semana extra de Minimalismo en Navidad, muy útil para sobrevivir las presiones y depresiones de diciembre.

Incluye:

  • 4 podcasts con pláticas técnicas y filosóficas, uno por semana
  • 4 meditaciones guiadas, una por semana
  • 20 minutos a la semana de asesoría y apoyo personal vía Skype o Google Hangouts
  • Correos diarios con lecturas de apoyo

EXTRAS:

  • Copia electrónica del libro Minimalista, la vida con menos cosas
  • Semana especial dedicada a la Navidad Minimalista. Son 5 semanas en total
  • Incluye taller de meditación Iniciando el Camino. Seis semanas de meditación para que practiques cuando lo necesites. Son dos talleres 🙂

Inicia: Viernes 11 de diciembre de 2015.

Donativo: el mismo del año pasado.

Toda la información en la página del taller del año pasado. Clic aquí.

La razón por la que fallas en tus relaciones

No estaba en mis planes…
Nunca imaginé que fuera así…
Pensé que sería diferente…
Me rompió el corazón…
No sé qué es lo que hago mal…
¿Por qué me hizo esto?
Buscaba algo más…
Me la paso bien con ella/él, pero…
Siempre me pasa lo mismo…
No he encontrado al hombre/mujer/ser ideal…

¿Te puedes identificar con alguna de estas frases?

Todas ellas las he escuchado y leído en los últimos meses; provenientes diferentes personas en distintos países. Son amigos que me han pedido algún consejo sobre sus relaciones amorosas.

En todos los casos he hecho lo mejor posible por ayudar, pero siempre sentí que había una pieza que me faltaba por comprender.

Durante zazen de hoy por la mañana tuve este momento de ¡Eureka!, en el que entendí que todas esas frases e historias tienen algo en común.

Es una caraterística muy importante de todos nosotros, miembros de esta cultura hiper materialista:

Vemos el amor de pareja como un negocio personal del que debemos obtener cosas para hacernos sentir bien.

Por favor lee de nuevo las frases de arriba. ¿Notas un patrón? Cada una de ellas tiene la palabra YO incluida en alguna forma.

En todos los casos, nadie de las personas con las que he hablado me dio siquiera una pista de que estaban interesados en la felicidad de la pareja.

Todos esperamos ser felices recibiendo detalles y demostraciones de cariño. Todos queremos que la pareja sepa de memoria el guión imaginario que hemos escrito, y que se apegue a él. Exigimos que el otro se acople a las fantasías del futuro que generamos en la maceta. Incluso queremos que alguien cumpla las expectativas que creamos en el pasado.

Pero a la hora de la verdad, cuando enfrentamos la realidad de por qué no funcionan las cosas, sentimos que el universo nos ha fallado.

Cuando llega la ruptura nos sentimos ofendidos en el orgullo y la autoestima se va al traste. Queremos venganza, echamos culpas, pedimos razón y sentido al sufrimiento.

Jamás nos detenemos a pensar que la falla radica en el egoísmo desorbitado que practicamos diario.

El amor no funciona así. Nunca ha sido una inversión personal en la que se reciban frutos de cariño.

El amor es mucho más simple y se aleja de esquemas personales.

Para Shakyamuni Buda, el amor era el camino a la liberación. Incluye ver siempre por el bien y felicidad de todos los seres que nos rodean, practicar compasión y generosidad absolutas y sin cuestionamiento.

Para poder amar es necesario aceptar a la persona como es; sin agregarle nuestra basura mental que viene en forma de expectativa, planes y fantasías.

De igual forma, él nos decía que las relaciones basadas en el deseo, apego, confusión y manipulación; jamás conocerán la libertad que trae el amor.

Hasta que no practiquemos compasión y generosidad para ver por la felicidad de la pareja, estaremos condenados a tropezar sin cesar con el rabo de nuestro ego.