Así creamos nuestro sufrimiento: los eslabones de la Cadena del Origen Dependiente

Así creamos nuestro sufrimiento: los eslabones de la Cadena del Origen Dependiente

Así creamos nuestro sufrimiento: los eslabones de la Cadena del Origen Dependiente

Continuamos hablando sobre la Rueda de la Vida. En los dos posts anteriores hablamos de los Seis Mundos que creamos en la práctica budista. No se trata de cielos o infiernos que lleguen luego de morir, sino el resultado directo de nuestras acciones Parte 1 y Parte 2. Ahora seguimos con el círculo que rodea a los mundos. Se trata de la Cadena del Origen Dependiente.

El Origen Dependiente es una de las enseñanzas más profundas y prácticas del budismo Mahayana y particularmente relevante en la tradición Soto Zen. Comprender esta enseñanza no solo nos ayuda a ver claramente cómo surge el sufrimiento, sino que también nos ofrece herramientas prácticas para liberarnos del mismo.

Aunque en el pasado ya hemos tocado este tema, hoy quiero explorar los Doce Eslabones del Origen Dependiente desde una perspectiva más práctica.

¿Qué es exactamente el Origen Dependiente?

El Origen Dependiente o Pratityasamutpada, en sánscrito, nos enseña que todo fenómeno existe debido a causas y condiciones específicas. Nada en el universo existe por sí solo. Nada surge de la nada y nada es aleatorio; todo está interconectado. Esto significa que nuestra vida actual, nuestras experiencias emocionales, pensamientos y acciones están intrínsecamente relacionadas con factores previos.

Comprender profundamente el Origen Dependiente implica entender cómo surgen y cesan tanto el sufrimiento como la felicidad. Esta es la esencia misma del budismo Zen, enfocada en observar directamente nuestra mente y vida cotidiana.

Los Doce Eslabones del Origen Dependiente y su significado en el Zen

Para llevar esta enseñanza a la práctica cotidiana del Zen, necesitamos primero conocer claramente cuáles son los Doce Eslabones del Origen Dependiente:

1. Ignorancia (avidya)

Está representada por la imagen de un ciego abriéndose paso con su bastón. Es el primer eslabón y la raíz del sufrimiento. Para el Zen, la ignorancia no es falta de conocimiento intelectual, sino la incapacidad de reconocer nuestra verdadera naturaleza de interconexión y vacuidad.

2. Formaciones mentales (samskara)

Se representan como un alfarero moldeando vasijas, simbolizando cómo la mente crea patrones o hábitos surgidos de la ignorancia que condicionan nuestro comportamiento. En la práctica Zen, al sentarnos en Zazen, comenzamos a observar cómo estos patrones surgen y desaparecen.

3. Conciencia (vijnana)

Está representada por un mono saltando de rama en rama, simbolizando la mente condicionada que nace de las formaciones mentales. En la práctica Zen nos entrenamos para observar la mente sin identificarnos con ella, simplemente la contemplamos en meditación.

4. Nombre y forma (nama-rupa)

Se simbolizan con una barca y su tripulación, representando el cuerpo y la mente en unión, manifestaciones del ser condicionado. En la vida cotidiana, la práctica Zen nos lleva a experimentar directamente esta relación cuerpo-mente con plena atención.

5. Seis bases sensoriales (shadayatana)

Son representadas por una casa con seis ventanas, simbolizando las puertas sensoriales (ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente). El Zen enfatiza observar cómo interactuamos con el mundo mediante estas puertas, manteniéndonos presentes y atentos. Así es como podemos llegar a no tomar demasiado en serio nuestros juicios que provienen de las sensaciones corporales.

6. Contacto (sparsha)

Está representado por una pareja abrazándose, indicando la interacción directa de los sentidos con objetos externos. En el Zen, cultivamos la atención plena al contacto sensorial, evitando reaccionar automáticamente.

7. Sensación (vedana)

Se representa con una flecha atravesando un ojo, simbolizando el sentimiento o impresión resultante del contacto sensorial (agradable, desagradable o neutro). En la práctica Zen, aprender a observar sin apego ni rechazo estas sensaciones es clave para no generar sufrimiento adicional.

8. Deseo (trishna)

Está representado por una persona bebiendo alcohol, simbolizando el apego o aversión hacia las sensaciones, que surge de nuestras preferencias personales. El Soto Zen nos enseña a reconocer el deseo, observarlo claramente y no aferrarnos a él.

9. Apego (upadana)

Se simboliza por un mono recogiendo frutos, mostrando cómo el deseo intensificado lleva a identificarnos fuertemente con nuestras experiencias. En el Soto Zen, el desapego se practica a través de Shikantaza, permitiendo que las experiencias fluyan sin aferrarnos a ellas.

10. Existencia (bhava)

Es representado por una mujer embarazada, indicando el estado de ser resultante del apego. Aquí, el Zen nos enseña a comprender cómo nuestras decisiones condicionadas crean el tipo de vida que experimentamos actualmente.

11. Nacimiento (jati)

Se simboliza con una mujer dando a luz, representando el surgir de una nueva experiencia condicionada. En nuestra práctica Zen, observamos cómo constantemente experimentamos el «nacimiento» de nuevas situaciones o estados mentales.

12. Vejez y muerte (jara-marana)

Está representado por un anciano llevando un cadáver, indicando la impermanencia de todas las cosas. Para el Zen, abrazar plenamente esta impermanencia nos libera del temor y sufrimiento.

Cómo usar la enseñanza del Origen Dependiente en la vida diaria

El Origen Dependiente no es solo teoría; es una herramienta poderosa para transformar nuestra vida cotidiana mediante la práctica Zen. Comparto algunos consejos prácticos:

Observar la cadena del Origen Dependiente en acción

En tu día a día, practica reconocer cómo aparece esta cadena. Por ejemplo, cuando experimentes frustración o enojo, intenta identificar los eslabones implicados: quizás el contacto (algo que escuchaste), la sensación (desagradable), la aversión (rechazo), y así sucesivamente. Este reconocimiento interrumpe la reacción automática.

Practicar Zazen para nuevas perspectivas

Shikantaza es fundamental para entender el Origen Dependiente. En Zazen, al sentarnos quietamente, observamos cómo surgen y cesan pensamientos, sensaciones y emociones. Esto nos permite tomar conciencia profunda de nuestra mente condicionada y soltar nuestros apegos.

Aplicar atención plena en lo cotidiano

La atención plena por la que vivimos en el Zen no se limita al cojín de meditación. Durante el día, practica conscientemente estar presente en cada acción, observando los sentidos y la mente. Esto te ayudará a ver claramente cómo opera el Origen Dependiente y cómo generar menos sufrimiento y más paz.

Para saber más sobre la Rueda de la Vida y los Eslabones de la Cadena del Origen Dependiente, nuestro próximo curso es para ti. Informes e inscripciones.

«Cuando conoces el Origen Dependiente, conoces el Dharma; quien conoce el Dharma conoce al Buda».

Las Cuatro Condiciones para practicar Zen

Las Cuatro Condiciones para practicar Zen

Las Cuatro Condiciones para practicar Zen

Cuando recién llegamos al Budismo Zen somos conquistados por sus mensajes enigmáticos, por la paz que parece dar, por su practicidad o por su halo de misticismo. Pero poco a poco descubrimos que practicar Zen no es tan sencillo. ¡No sabemos por dónde comenzar!

Practicar Zen no es solo leer textos o escuchar pláticas. También es más que sentarse en Zazen; es un compromiso profundo con el camino del despertar. Es una Vía que debemos caminar todos los días de nuestra vida, sin interrupción.

Sin embargo, este camino no se sostiene solo con buenas intenciones. Existen cuatro condiciones esenciales que, al ser cultivadas, permiten una práctica auténtica y transformadora. Estas condiciones, provenientes de la tradición Chan, se conocen como Gran Confianza, Gran Voto, Gran Determinación Furiosa y Gran Duda.

Shifu Sheng Yen las explica de forma maravillosa en su libro Getting the Buddha Mind. Libro que recomiendo mucho.

Son hábitos que todos podemos y debemos cultivar, un poquito cada día. Con el paso del tiempo, estas actitudes nos acercan más a comprender el Zen.

1. Gran Confianza, base de la práctica

La primera condición para practicar Zen es la Gran Confianza. Esta fe no es ciega ni dogmática; es una convicción profunda. El Budismo Zen no es una filosofía dogmática, sino que nos anima a todos a poner todo en práctica.

La Gran Confianza tiene tres aspectos:

Confianza en uno mismo: Creer que tienes la capacidad de despertar y alcanzar la iluminación, tal como lo hizo Shakyamuni Buda. Esta fe se construye a partir de la experiencia personal, la introspección y el desarrollo de la práctica.

Confianza en la enseñanza: Confiar en los métodos de práctica transmitidos a lo largo de los siglos. La tradición Zen ha demostrado su eficacia a través de generaciones de maestros y discípulos. Funciona para todos, así que funcionará para ti también.

Confianza en los Maestros: Reconocer la importancia de una guía experimentada que pueda ayudarte a avanzar. Todos los ancestros del Zen han dejado sabiduría en la que puedes apoyar tu práctica.

Sin esta Gran Confianza, la práctica se vuelve inestable. En la vida cotidiana, esto significa confiar en nuestra capacidad de aprender, de mantener la atención plena y actuar con sabiduría, incluso cuando enfrentamos dificultades. Desarrollar esta fe requiere paciencia y esfuerzo continuo, reforzándola con la observación directa de sus efectos en nuestra vida.

Cómo fortalecer la Gran Confianza

  • Establece una rutina de práctica y sigue adelante incluso cuando surjan dudas.
  • Reflexiona sobre los cambios positivos que has experimentado desde que practicas.
  • Confía en la enseñanza, recordando que el Zen ha sido un camino probado por millones de personas a lo largo de los siglos.

2. Gran Voto, la dirección clara

El Gran Voto es el compromiso firme de seguir el camino del Dharma por el beneficio de todos los seres. No se trata solo de un deseo personal de paz o iluminación, sino de una aspiración más amplia. Los practicantes del Zen recitamos las Cuatro Promesas:

Salvar a todos los seres vivos, aunque los seres vivos sean incontables.
Destruir mis autoengaños, aunque mis autoengaños sean innumerables.
Percibir la realidad, aunque la realidad sea infinita.
Caminar hacia la iluminación, aunque a esta nunca llegue.

Estos votos nos ayudan a superar la autoindulgencia y a practicar con un propósito claro. En la vida cotidiana, se manifiestan cuando actuamos con compasión y servicio, en lugar de solo buscar nuestra comodidad y beneficio. Tener una dirección clara nos permite mantenernos enfocados y comprometidos con la práctica, incluso en tiempos difíciles.

Cómo cultivar el Gran Voto

  • Reflexiona diariamente sobre por qué practicas y para qué lo haces.
  • Dedica tiempo a ayudar a otros como parte de tu compromiso con el camino.
  • Recita las Cuatro Promesas cada día para reforzar tu intención.

3. Gran Determinación Furiosa, energía y esfuerzo

La tercera condición para practicar Zen es la Gran Determinación Furiosa, que implica una voluntad inquebrantable de continuar la práctica sin importar los obstáculos. Se le llama «furiosa» porque es una energía intensa y apasionada que nos impulsa a superar la pereza, la duda y la distracción.

Este es el espíritu de las enseñanzas de Bodhidharma manifestándose en nuestro cotidiano.

La mente humana tiende a evitar el esfuerzo prolongado, pero la práctica del Zen requiere disciplina y constancia. En la vida diaria, esta determinación se refleja en nuestra capacidad de mantener la calma ante las adversidades y seguir con nuestras prácticas sin desanimarnos. Sin este tipo de determinación, es fácil abandonar cuando enfrentamos dificultades.

Cómo fortalecer la Gran Determinación Furiosa

  • Crea hábitos de práctica y mantén la disciplina sin excusas. Casi todas las sanghas del Zen tienen prácticas diarias o semanales. Únete a ellas para que apoyes a los demás y los demás te apoyen a ti.
  • Recuerda los beneficios de la práctica para renovar tu motivación.
  • Acepta la incomodidad como parte del crecimiento espiritual.

4. Gran Duda, a llave de para la comprensión del Dharma

Para una gran fe, debe haber una gran duda. El último pilar de la práctica es la Gran Duda, pero no se trata de una duda escéptica que nos paraliza, sino de una duda existencial que nos impulsa a cuestionar profundamente nuestra naturaleza y la realidad.

A veces nos podemos preguntar cosas como “¿Qué hago aquí? ¿No sería más fácil regresar a ser como antes, en lugar de forzarme a meditar?”

Y entonces nos sentamos de todas formas. Estudiamos el Dharma venciendo al ego. Participamos en sangha, a pesar de nuestras mil cosas por hacer.

También tenemos preguntas como «¿Quién soy?», «¿Cuál es mi rostro original antes de nacer?» o «¿Qué es la verdadera naturaleza de la existencia?», que pueden abrir la mente y generar una gran transformación. Cuando estas dudas se sostienen con una mente unificada y concentrada, puede llevar a un despertar repentino.

No es que un maestro budista responda a esto, es que en el silencio de la práctica de cada uno hallamos las respuestas.

En la vida cotidiana, esta Gran Duda nos anima a cuestionar nuestras creencias arraigadas y a ver la realidad con ojos de principiante (Shoshin), sin los filtros del ego y el condicionamiento social. Mantener vivo este cuestionamiento nos permite profundizar en la experiencia del Zen.

Cómo cultivar la Gran Duda

  • No des por sentado lo que crees saber sobre el Dharma, sobre ti mismo y el mundo.
  • Piensa en tus preguntas profundas sin buscar respuestas inmediatas.
  • Permanece abierto a nuevas perspectivas y experiencias.

Cómo aplicar estas cuatro condiciones en la vida diaria para practicar Zen

Para integrar estas condiciones en nuestra práctica diaria, podemos seguir algunos consejos:

1. Refuerza tu confianza practicando regularmente y recordando que el despertar como el del Buda, es posible.

2. Renueva tu voto cada día, incluso en pequeños actos de compasión y disciplina.

3. Cultiva la determinación manteniendo un horario de práctica constante, sin excusas.

4. Fomenta la duda profunda reflexionando sobre la naturaleza de la mente, la realidad y el por qué hay que hacer caso a los maestros del Zen.

Conclusión

Practicar Zen requiere más que solo sentarse en Zazen. Requiere Gran Confianza, Gran Voto, Gran Determinación Furiosa y Gran Duda. Estas cuatro condiciones crean la base sólida para una práctica auténtica y efectiva. Si deseas profundizar en tu camino, empieza hoy mismo a cultivar estos elementos en tu vida diaria.

¡Feliz 2025, año de la Serpiente de Madera!

¡Feliz 2025, año de la Serpiente de Madera!

¡Feliz 2025, año de la Serpiente de Madera!

Hemos dado una vuelta más al ciclo lunar y me hace feliz compartir esta tradición con ustedes. Hoy comenzamos un nuevo ciclo que nos da renovación, protección y potencial para la transformación personal. Este período es especial para mí porque el 2025, año de la Serpiente de Madera, tiene muchos símbolos y energía espiritual que apoya todo lo que creemos y hacemos en Grupo Zen Ryokan.

Para occidente, la serpiente es símbolo de pecado, mentiras, veneno y tentación. Pero para las religiones asiáticas la serpiente es un símbolo de conocimiento, protección y renovación. Además, se une al elemento madera, que representa el crecimiento y la flexibilidad. En la práctica budista, estos valores pueden integrarse para profundizar en la meditación, fortalecer la paciencia y cultivar la serenidad.

Entre los animales del horóscopo chino, la serpiente ocupa la sexta posición. Se considera que la serpiente es flexible. Algunas de las características positivas de este año es que habrá puertas a la sabiduría, discreción, agilidad para la adaptación, belleza y conexión amable con los demás. Por otro lado, es un mal año para ser perezosos, codiciosos, arrogantes y a entregarse a la vanidad.

Para nosotros en la práctica budista, este año es una oportunidad para recordar la historia de Muccalinda, la cobra que protegió con su propio cuerpo al Buda durante su iluminación.  Esta serpiente simboliza la protección y la estabilidad espiritual.

Muccalinda: La serpiente que protegió al Buda

Una de las historias más inspiradoras en el budismo es la de Muccalinda, el naga (mitad hombre, mitad cobra) que resguardó al Shakyamuni tras su iluminación bajo el árbol Bodhi. Según el Muccalinda Sutta (más abajo está el texto completo), cuando Buda alcanzó la iluminación, una tormenta de siete días amenazó su serenidad. En ese momento, Muccalinda emergió de la tierra y, con su propio cuerpo y olvidándose de su propio beneficio, envolvió al Buda; formando un refugio con su capucha para protegerlo del viento y la lluvia.

Esta historia es una representación del apoyo espiritual y la estabilidad. La serpiente, lejos de ser un símbolo de peligro, se convierte en autosacrificio y un guardián de la paz interior. Durante el 2025, año de la Serpiente de Madera, podemos reflexionar sobre cómo crear nuestra propia protección interna a través de la práctica consciente.

Cómo integrar la energía del 2025, año de la Serpiente de Madera, en la práctica budista

1. Profundizar en Shikantaza y la introspección

Este es un año ideal para fortalecer la práctica de Zazen, observando nuestros pensamientos y emociones con ecuanimidad. Podemos inspirarnos en la paciencia y serenidad de Muccalinda para enfrentar los desafíos con calma.

2. Practicar la adaptabilidad y el desapego

El elemento madera simboliza flexibilidad y crecimiento. En la vida diaria, esto nos recuerda la importancia de adaptarnos a los cambios sin aferrarnos a lo efímero. A través del desapego y la comprensión de dukkha podemos fluir con mayor armonía y paz interior.

3. Cultivar la sabiduría y el conocimiento del Dharma

El 2025, año de la Serpiente de Madera, es un buen momento para profundizar en los textos sagrados del Zen. Estudiar los sutras y a los Patriarcas para reflexionar sobre sus enseñanzas nos ayudará a fortalecer nuestra comprensión espiritual. Como la serpiente que muda su piel, podemos dejar atrás viejas percepciones y abrazar nuevas formas de ver el mundo.

4. Practicar la compasión y el servicio a los demás

La historia de Muccalinda nos demuestra que la verdadera fortaleza radica en el servicio desinteresado. Durante este año, podemos enfocar nuestra práctica en la generosidad (Dana) y el amor benevolente (Metta), ayudando a todos los seres que nos rodean.

Conclusión

El 2025, año de la Serpiente de Madera, nos brinda una oportunidad para transformar nuestra práctica con introspección, adaptabilidad y sabiduría. Vale la pena leer el Muccalinda Sutta porque el poema que recita el Buda puede ser de utilidad. Este año lunar es para cultivar la estabilidad interna y fortalecer nuestro camino espiritual. Con Zazen, desapego y compasión, podemos aprovechar la energía de este año para crecer y encontrar una paz más profunda.

¡Que todo sea propicio para fluir con discresión y sabiduría! ¡Feliz año nuevo!

Muccalinda Sutta

Versión de Thanissaro Bhikkhu
Traducido y adaptado por Hondou Kyonin

He oído que, en una ocasión, el Bienaventurado, recién iluminado, se estaba quedando en Uruvela en la orilla del río Nerañjara en la raíz del árbol Muccalinda. Y en esa ocasión se sentó durante siete días en una sesión, sensible a la dicha de la liberación.

Y entonces se levantó una gran nube de tormenta fuera de temporada, con siete días de lluvia torrencial, vientos fríos y oscuridad intensa. Entonces Muccalinda, el rey naga, abandonando su morada y rodeando el cuerpo del Bienaventurado siete veces con sus espirales, se quedó con su gran capucha extendida sobre el Bienaventurado, pensando: «No dejes que el Bienaventurado sea perturbado por el frío. No permitas que el Bienaventurado sea perturbado por el calor. No permitas que el Bienaventurado sea perturbado por el contacto de las moscas, los mosquitos, el viento, el sol y las cosas que se arrastran».

Luego, con el paso de los siete días, el Bienaventurado emergió de esa concentración. Muccalinda, el rey naga, al darse cuenta de que el cielo se había despejado y estaba libre de nubes, desenredó sus espirales del cuerpo del Bienaventurado, abandonó su propia apariencia y, asumiendo la apariencia de un hombre joven, se paró frente al Bienaventurado con las manos delante de su corazón, rindiéndole homenaje.

Entonces, al darse cuenta de la importancia de eso, el Bienaventurado exclamó:

Bienaventurada es la soledad
para el que está contento,
el que ha escuchado el Dharma, el que ve.

Bienaventurada es la no aflicción con respecto al mundo,
contención para los seres vivos.

Bienaventurado es el desapasionamiento con respecto al mundo,
la superación de la sensualidad.

Pero el sometimiento de la presunción «yo soy”
Eso es verdaderamente la máxima felicidad.

Consejos para buenos hábitos: paciencia y constancia

Consejos para buenos hábitos: paciencia y constancia

En el idioma español tenemos muchas palabras ofensivas. Algunas son divertidas y otras de verdad son corrosivas. Uno pensaría que se trata de insultos, pero no. Se trata de nuestros peores enemigos: paciencia y constancia. A menudo me preguntan por consejos para buenos hábitos, pero se desilusionan cuando digo que la motivación no funciona. Lo único que es efectivo son la paciencia y la constancia.

Y es que la clave para construir buenos hábitos no radica en una transformación inmediata ni forzada, sino en la capacidad de ser paciente y constante. Yo sé que las recompensas inmediatas son súper atractivas, pero los verdaderos cambios en nuestra vida requieren un enfoque continuo y disciplinado. Hoy quiero compartir cómo cultivar la paciencia y desarrollar la disciplina para implementar hábitos positivos y sostenibles.

¿Qué es la paciencia y por qué es fundamental para crear buenos hábitos?

Este es el santo grial para muchos de nosotros que adoramos la recompensa inmediata. La paciencia es la habilidad de esperar sin angustiarse, de tolerar retrasos, dificultades o molestias sin rendirse. Y cuando se trata de hábitos, la paciencia es la capacidad de aceptar que los resultados no siempre son inmediatos. Comprender que el proceso de cambio lleva tiempo es crucial para construir hábitos duraderos.

De esto depende el no rendirse y seguir adelante.

Desarrollando la paciencia

La paciencia es una habilidad que se puede desarrollar con práctica. A continuación, te comparto algunos consejos para buenos hábitos que puedes aplicar para ser más paciente:

1. Enfócate en el proceso, no en el resultado: Cuando te concentras en disfrutar el proceso, el énfasis se desvía del resultado final. Por ejemplo, si tu objetivo es mejorar tu salud haciendo ejercicio, en lugar de pensar constantemente en cómo te gustaría verte, enfócate en la sensación de bienestar que llega después de una sesión de entrenamiento.

2. Practica la gratitud: Otro santo grial para los hispanoparlantes. Apreciar el progreso, por más pequeño que sea, te ayuda a mantener la motivación. Cada pequeño paso es un logro que debe reconocerse. Haz una lista diaria de tres cosas que hayas logrado, por más simples que parezcan. También agregar a esa lista tres cosas de la vida que te hagan feliz es buena idea.

3. Redefine el fracaso: Los tropiezos y las recaídas forman parte del proceso de construir buenos hábitos. En lugar de verlos como fracasos, considéralos oportunidades para aprender y ajustar tu estrategia. La paciencia te permitirá superar estos obstáculos sin rendirte.

La importancia de la disciplina en la formación de hábitos

La gran falacia de los hábitos es la búsqueda de motivación. Pero la motivación es un engaño.

La disciplina es la habilidad de actuar independientemente de la motivación. Mientras que la motivación es fluctuante y depende del estado emocional, la disciplina se mantiene firme y ayuda a perseverar. Sin disciplina, la constancia en los buenos hábitos se vuelve difícil de sostener.

¿Cómo desarrollar la disciplina?

1. Crea un sistema de pequeños compromisos: La disciplina se construye poco a poco. Comienza con pequeños compromisos que puedas cumplir diariamente. Por ejemplo, si quieres establecer el hábito de leer, empieza con solo 5 minutos al día. Los pequeños logros diarios fortalecen la confianza en ti mismo y te permiten progresar.

2. Establece una rutina: La estructura diaria te ayuda a convertir las acciones en algo automático. Establece una hora fija para la actividad que quieres convertir en hábito. De este modo, con el tiempo, tu cerebro asociará ese horario con la actividad, haciendo que requiera menos esfuerzo llevarla a cabo.

3. Premia tu esfuerzo: Crear un sistema de recompensas puede ser una forma efectiva de mantener la disciplina. La dopamina, el neurotransmisor que se activa con las recompensas, juega un papel fundamental en la motivación y el establecimiento de hábitos. Cada vez que completes una actividad que te habías propuesto, asegúrate de recompensarte, ya sea con un descanso o simplemente el reconocimiento personal del logro alcanzado. Nunca celebres con comida (sí, postres incluidos), porque solo estarías creando una mala relación con los alimentos.

Paciencia y constancia: los pilares de los buenos hábitos

Crear buenos hábitos no es una carrera de velocidad, sino una caminata a campo traviesa y por la ruta más escénica. La combinación de paciencia y constancia es lo que lleva al verdadero cambio. La constancia es lo que te permite mantener el curso cada día, mientras que la paciencia es la que te sostiene durante los momentos en que los resultados parecen lejanos.

La ciencia del comportamiento ha demostrado que los hábitos se forman después de un tiempo de repeticiones constantes. El número exacto varía dependiendo de la complejidad del hábito, pero lo importante es la consistencia y el tiempo que dedicas a ello.

El papel de la dopamina en la formación de hábitos

Como ya hemos hablado en otras ocasiones, la dopamina es un neurotransmisor relacionado con el placer, la motivación y la recompensa. Cuando comienzas un nuevo hábito, la dopamina se activa cuando anticipas la recompensa. Esta es la razón por la que te sientes motivado al principio. Sin embargo, esta motivación inicial no siempre se mantiene.

Utiliza la dopamina a tu favor

1. Recompensas inmediatas: Cada vez que realices una acción positiva que contribuye a un buen hábito, recompénsate de inmediato. Las recompensas no tienen que ser grandes; algo tan simple como escuchar una canción que te gusta o tomarte unos minutos para respirar y relajarte puede ayudar a liberar dopamina y mantenerte en tu objetivo.

2. Visualiza tu progreso: Llevar un registro visible de tus avances es una excelente forma de mantener la motivación. Cada vez que tachas una tarea cumplida de tu lista o marcas un día en el calendario en el que cumpliste con tu hábito, liberas dopamina. Esto te impulsa a seguir adelante.

Consejos prácticos para mantener la paciencia y la constancia

1. Define tus razones: Tener claro el motivo por el cual deseas adoptar un nuevo hábito te ayuda a mantener la constancia. Reflexiona sobre cómo este hábito mejorará tu vida y escríbelo. Cuando los días sean difíciles, volver a leer tus razones será una fuente de motivación.

2. Acepta los días difíciles: Habrá días en los que no tengas ganas de continuar, pero la paciencia implica saber que esto es parte del proceso. Permítete descansar cuando sea necesario, pero no renuncies. Recuerda que la clave no es la perfección, sino el esfuerzo continuo.

3. Adopta un enfoque de crecimiento: Ver cada día como una oportunidad para mejorar, sin importar cuán pequeño sea el avance, es esencial para mantener la concentración en los objetivos. La paciencia te permitirá entender que cada pequeño paso te está llevando hacia tu meta, incluso cuando los resultados no sean inmediatos.

Conclusión

Construir buenos hábitos no es una tarea rápida ni fácil, pero la paciencia y la disciplina son tus mejores aliados en este proceso. Aprender a disfrutar del camino, enfocarte en el proceso, mantener la constancia a pesar de los desafíos y utilizar la dopamina a tu favor, te permitirán hacer cambios duraderos en tu vida. Cada pequeño paso cuenta y, al final, es la acumulación de esos pasos la que transforma tu vida.

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La misteriosa chancla de Bodhidharma, su última enseñanza

La misteriosa chancla de Bodhidharma, su última enseñanza

La misteriosa chancla de Bodhidharma, su última enseñanza.

Todos los Patriarcas del Zen son especiales para mí. Guían mi práctica, me dan Luz cuando la oscuridad llega y sus vidas me inspiran para seguir adelante. Pero de todos ellos, Bodhidharma es quien más está cerca de mi corazón. Hay fuerza y poder compasivo en su enseñanza. Su legado es más importante de lo que pensamos y es clave para muchos hitos de la civilización humana. La enseñanza de la chancla de Bodhidharma es digna de preservar.

Hay mucho que decir de sus enseñanzas, pero en vísperas del Daruma-ki, Día de Bodhidharma, hoy quiero enfocarme en algo de lo que no he hablado antes: ¡su chancla (sandalia, zapato)!

Bodhidharma fue el 28° Patriarca del budismo y el Primer Patriarca del budismo Chan en China, que posteriormente se transformó en el Zen japonés. Se le atribuye la introducción del Zen en China en el siglo VI, llevando consigo una enseñanza radicalmente diferente a lo que se había visto antes. Era un maestro que enfatizaba la práctica directa de la meditación, el cuidado del cuerpo y la salud; y la realización de la naturaleza de la mente sin depender de escrituras o rituales.

Como muchas figuras legendarias del budismo, Bodhidharma está envuelto en un manto de historias que ilustran sus enseñanzas. A pesar de que sus detalles biográficos son difusos, se le representa como un monje indio con barba, ojos penetrantes y, en algunas representaciones, con una sola chancla. Esto último forma parte de una de las leyendas más conocidas que se asocia con él y su enseñanza final.

La leyenda completa de la chancla de Bodhidharma

La historia cuenta que Bodhidharma, tras pasar nueve años en meditación continua frente a una pared, sintió que su misión en China había terminado y decidió regresar a su hogar en India.

Se dice que mientras cruzaba las montañas para irse, fue visto por un funcionario chino llamado Songyun. A este le sorprendió ver a Bodhidharma con un zapato colgado de su bastón, una imagen peculiar que se quedó grabada en su mente.

Cuando Songyun regresó a su ciudad, reportó este encuentro a sus superiores, pero le informaron que Bodhidharma había muerto semanas atrás y que su tumba estaba en el Monasterio Shaolin.

Intrigado, fue a inspeccionar la tumba, y al abrirla solo encontraron una sandalia, confirmando que el maestro había abandonado el mundo material de una manera misteriosa.

¿Qué significa esta leyenda?

La leyenda del zapato de Zombi Bodhidharma tiene múltiples capas de interpretación y simbolismo. La chancla que Bodhidharma lleva consigo no es un mero objeto, sino un recordatorio de la naturaleza misma del Dharma. Al colgarla de su bastón, Bodhidharma nos transmite que el Dharma, su enseñanza, no está limitado a un solo lugar o momento. La chancla de Bodhidharma, es un símbolo de movimiento, y sugiere que el Dharma viaja y se adapta a las diferentes circunstancias y lugares, pero nunca se pierde ni se aparta de su esencia original.

Cuando se descubre una sola sandalia en su tumba, esto no indica la ausencia de Bodhidharma, sino su presencia continua en el mundo. El zapato simboliza que el maestro nunca se ha ido realmente; su enseñanza sigue viva, y su esencia no se puede contener en una tumba o en un lugar físico. Esta paradoja entre presencia y ausencia es una de las enseñanzas más profundas del Zen, donde lo absoluto y lo relativo coexisten sin contradecirse.

El regreso de Bodhidharma a su hogar no es un viaje físico, sino el reconocimiento de que siempre estamos en casa, aquí y ahora, cuando estamos presentes en el momento. La verdadera casa de Bodhidharma es la realidad misma, tal como es en este preciso instante. Así, regresar a casa es comprender que no hay un lugar al cual ir, porque la realidad del Dharma se encuentra siempre en el presente.

La chancla en la tumba también representa la idea de que el cuerpo de Bodhidharma, como manifestación física, puede desaparecer, pero su enseñanza sigue viva y presente.

El Maestro Zen nunca muere

En el Zen, sabemos que el maestro nunca muere porque su enseñanza está más allá de la forma y el tiempo. Nuestros Maestros nos hacen mejores personas, mejoran la vida que nos rodea y son guías para siempre. Cuando el cuerpo regresa al origen, el Maestro Zen solo cambia de forma.

La leyenda de la chancla de Bodhidharma vuela desde el pasado para golpearnos en la cabezota. Está aquí para despertar la consciencia y ablandar el corazón. Nos hace ver más allá de las apariencias y a conectar con la enseñanza viva del Dharma en cada momento de nuestras vidas.

Y sí, sé que voy a arder en mil infiernos por toda la eternidad por la imagen de este post. Pero no me pude resistir.