por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Mar 19, 2015 | Budismo, Choza de césped, Poema, Zen
Sigo con el estudio del poema zen Soanka o La ermita con techo de césped.
La segunda línea es hermosa por su simpleza y elegancia:
Después de comer, me relajo y disfruto una siesta.
Shitou Roshi nos dice que luego de trabajar en la construcción de su choza de pasto, hace una pausa para comer y dormir, presumiblemente por la tarde. Está satisfecho por haber edificado su hogar, tiene la panza llena y llegó el momento de relajarse.
Está satisfecho y se relaja.
¿Cómo se puede estar satisfecho por tener una choza de pasto? ¿Acaso no le importa que el viento la derribe? ¿Cómo es posible que se relaje y duerma cuando no tiene nada para comer mañana? ¡Qué horror!
Esta línea del poema va en contra de lo que somos en la civilización humana, que nos lleva a siempre desear más. Parecería que el concepto de paz no puede existir sin que dependamos de miles de cosas materiales y seguros de vida.
Basamos nuestra tranquilidad en ilusiones de seguridad y de plenitud. Queremos todo más grande, más ruidoso, más colorido y más divertido.
Vivimos en un pináculo cultural y tecnológico sin precedentes. ¡Lo tenemos todo! Pero somos más infelices e ingratos que nunca y hemos olvidado cómo descansar sin tener que estar mirando la pantalla del teléfono. Eso genera estrés y angustia a niveles que no queremos reconocer.
Pero el poeta se da cuenta de ello y mejor hace una pausa. Shitou vivió en un tiempo en el que los emperadores y muchos monjes construían monumentales mansiones para demostrar quién era más santo. En realidad no hemos cambiado nada.
Shitou está contento con lo que es, con lo que está. No desea nada porque está satisfecho con lo que hay, con el presente, con sus logros.
El Maestro no necesita reconocimiento, seguros de vida, iPhone, música, juegos de video o siquiera una pareja. Sólo tiene una choza de pasto, el cielo y lo que la Madre Tierra le da.
Quizá mañana no tenga qué comer. Quizá mañana enferme. Quizá mañana muera. No lo sabe y no está interesado en saber porque mañana será otro día, y se presentará como un manto en blanco para que el pincel de su vida escriba la historia.
Pero eso no importa. Lo que importa es hacer una pausa y disfrutar la tarde.
Esta línea es muy significativa para mi porque describe mucho de lo que ha sido mi vida en los últimos años. Dejé atrás los títulos, los empleos grandilocuentes, la búsqueda por reconocimiento. En el pasado está la tradición familiar, el apellido y las tradiciones.
Dejé las marcas y ahora visto camisetas, las más baratas. Sólo compro zapatos cuando los actuales están destrozados. Afeito mi cabeza porque dejé atrás la pretensión de la belleza.
Soy el más afortunado de tener un techo sobre mi cabeza, pero no poseo escrituras de una casa. Mi hogar es tan grande que no tengo palabras para describirlo. Mi hogar está hecho de pasto, de cielo y todos los seres vivos cabemos en él.
No tengo nada más que lo necesario para vivir y un poco de comida para un par de días. Pero estoy rodeado de personas maravillosas y dedico mis días a ayudar a los demás.
Vivo con el Buda en mi corazón, con el Dharma en mi mente y con la Sangha en el mundo.
Y nunca había sido más feliz.
Al igual que Master Shitou, a diario construyo una choza de césped y después de comer duermo una siesta.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Mar 6, 2015 | Budismo, Choza de césped, Poema, Zen
El Patriarca Shitou Xiqian (700-790 DC) fue un maestro Chán que sentó las bases del budismo zen como lo conocemos.
Una de sus más grandes obras es el poema La ermita con techo de césped, que plasma prácticamente todo el conocimiento zen en un sólo lugar.
Como toda la poesía zen, para comprenderlo se debe leer poco a poco, meditando con cada línea para penetrar en la sabiduría.
Con mis pobres conocimientos me he atrevido a traducirlo para su estudio y poder compartirlo con ustedes.
La ermita con techo de césped
He construido una choza de césped donde no hay nada de valor.
Después de comer, me relajo y disfruto una siesta.
Cuando terminé la choza, nuevas hiedras aparecieron.
Ahora sigue en pie, cubierta por la hiedra.
El habitante de la choza vive aquí tranquilamente,
no está atorado dentro, afuera o en medio.
En donde vive la gente común, él no vive.
Los reinos que ama la gente común, él no ama.
A pesar de que la choza es pequeña, contiene al mundo entero.
En diez pies cuadrados, un viejo ilumina formas y su naturaleza.
Un bodhisattva del Gran Vehículo confía y no tiene dudas.
Aquellos que no entienden o los tontos se preguntan:
¿Esta choza perdurará?
Si perdura o no, el dueño original está presente,
sin divagar al sur o al norte, al este o al oeste.
Está firme en su estabilidad, que no puede ser superada.
Una ventana brillante bajo los verdes pinos,
Ni los palacios de jade o torres bermellón se pueden comparar con ella.
Tan sólo con estar sentado meditando, todo entra en calma.
Y así, este monje de la montaña no entiende nada.
Vivir aquí ya no da libertad.
¿Quién acomodará con orgullo los asientos para los huéspedes?
Da vuelta a la luz para que brilles por dentro, luego regresa.
No se puede encarar o dar la espalda a esta vasta e inconcebible luz.
Conoce a los maestros ancestrales y estudia su instrucción.
Reúne césped para construir una choza y no te rindas.
Deja ir esos cientos de años y relájate por completo.
Abre tus manos y camina inocente.
Mil palabras y una miríada de interpretaciones,
están sólo para librarte de obstrucciones.
Si quieres conocer a la persona inmortal dentro de la choza,
no separes de este saco de piel y huesos el aquí y el ahora.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 8, 2014 | Budismo, Editorial, Haiku, Libro, Meditación, Poema, Vida, Zen
Luego de un año de creación y contemplación de la vida, nace mi segundo libro. Es una colección de haiku, poesía y cuentos que tocan las fibras íntimas expuestas en la meditación profunda, el humor y la ironía que rodea nuestra existencia.
Literalia Editores, la poeta mexicana Patricia Medina, Acento Editores, el Gobierno del Estado de Jalisco y Chocobuda, presentan los libros Secretos Sin Tiempo, por M. Kyonin Barros; y Días Semilla, por Sandra Romo. Leer más.

por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 5, 2014 | Budismo, Poema
Yo comencé a morir cuando me di la espalda
y traicioné mi esencia,
cuando abracé mis opiniones inmutables
como si fueran mi propia espina dorsal;
cuando, presa de mi ego,
acepté la ilusión de que el universo
estaba aquí para ser mi esclavo.
Aplasté mi corazón
con la pesada bota del dogma
y cerré mi garganta
con un puño que nadie podía ver.
Comencé a morir
cuando olvidé mantener la ventana abierta
a la mariposa de la razón,
siempre volando elusiva,
atraída por el foco de la realidad.
—
Poema zen del libro Secretos Sin Tiempo, de Chocobuda, a ser publicado en diciembre de 2014 por Literalia Editores.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 3, 2014 | Poema, Zen
mente que habita en este bosque
denso, impenetrable
con sendas invadidas,
ecos de la vida anterior
En el centro de todo
yo, sentado en flor de loto
atento y en silencio
Inhalo nubes que flotan a la deriva
para regresar humo de incienso
que baila, se une, se funde lento
me abrazo al universo
entonces ya no soy