10 horribles fugas de dinero [Minimalismo aplicado]

10 horribles fugas de dinero [Minimalismo aplicado]

Disclaimer: No soy experto en finazas personales y nunca lo seré. Para ello tenemos a la gran So en Blog y Lana. De hecho, soy la peor persona para hablar de finanzas personales. En este post sólo comparto pequeñas acciones que hacen que el dinero me rinda más. No sé de números ni de estadísticas y mis métodos no son distintos a los de un gorila tratando de sacar hormigas con un palito. Gracias 🙂

—-

Desde que cambié mi estilo de vida hacia el minimalismo he tomado acciones que poco a poco cambiaron mis hábitos de consumo para siempre.

Ya sé que a los ojos del mundo parecería que soy un tacaño de quinta, pero la realidad es que volverte más atento de lo que necesitas y cómo lo usas hace que no sólo ahorres dinero sino que también cuidas al planeta.

Cuidar tu consumo ayuda a la ecología y a tu cartera. Y encima de todo es divertido. No me preguntes porqué.

¿Suena como un gran trato? Lo es.

Observando mis propias tendencias de compra y revisando en qué se me iba el dinero, identifiqué algunas de estas fugas.

1. El auto. Úsalo menos o deshazte de él

Ya sé que para el mexicano tener un auto es símbolo de estatus y éxito. Pero, ¿qué no es mejor simplemente ser feliz? Si pagar estacionamiento, gasolina, lavada, mantenimiento, impuestos y pasar 4 horas atorado en el tráfico, son símbolos de éxito, soy feliz de reportar que soy la persona con menos éxito de la historia.

Hace 4 años que vendí mi último auto y no lo extraño. Desde entonces vi que tener uno es una ilusión en todos los sentidos… a menos, claro, que tu sustento dependa de él. Pero si pasas 12 horas sentado en la oficina y este mismo tiempo tu coche se la pasa en un estacionamiento, entonces no lo necesitas.

Tener un auto es como una cadena que no deja que tu dinero fluya correctamente. Escribiré más sobre esto en un próximo artículo.

2. TV por cable

600 canales de video en alta definición. 300 canales de música. Video en demanda. Los servicios de TV por cable ofrecen tanto que uno saliva sólo de pensar las horas y horas de entretenimiento que tendremos.

Pero siendo honesto, ¿cuánto tiempo pasas viendo la televisión al día? ¿1 hora, quizá un poco más en fin de semana?

Ahora piensa, ¿vale la pena pagar por un servicio que no usas del todo? No tengo idea cuánto cueste el servicio de cable en tu área, pero por barato que sea, no lo vale.

Desde hace años dejé ir mi fascinación por los canales premium y ahora leo libros todas las noches. Veo muchas películas y mis series favoritas se pueden conseguir en DVD o incluso en web.

Es más, ni siquiera tengo TV. Todo cabe perfectamente en la pantalla de la compu.

El no pagar por cable hará que de inmediato ganes dinero y sobre todo tiempo que puedes aplicar para leer o aprender algo.

3. Starbucks y café gourmet preparado

En algún lugar leí que «si odias el café, vas a Starbucks». Estoy muy de acuerdo. El café de Starbucks es horrible porque para empezar no es café. Lo que venden son malteadas calientes o frías con un ligero sabor de café y MEGA dulces. Y encima de todo te cobran un dineral por ello.

Piensa en el dinero que se te ha ido pagando por tus caldos dulces en las cafeterías. Con ese dinero te puedes comprar tu propia cafetera y grano de café de excelente calidad. (Mezcla de grano estilo Chocobuda: 50% de Planchuela tostado americano, 40% de Coatepec tostado europeo y 10% de Caracolillo)

No tiene nada de malo ver a tus amigos en un Starbucks disfrutando de… er… tomando sus brebajes. Sólo no lo hagas diario. Verás que de pronto habrá más dinero en tu cartera.

4. Cigarros y alcohol

Uno de los gastos más tontos que existen son el tabaco y el alcohol, en la presentación que los pongan. Aquí va de ejemplo a mi propia familia.

Mis padres, fumadores extraordinarios, gastan hasta 2 mil pesos en cigarros al mes. Y cuando mi padre fumaba puros, eran 3 mil pesos.

Ahora se quejan de que el dinero es escaso, pero no pueden apagar el cigarrillo y siguen comprando.

Es triste, la verdad. Es más que obvio: deja de gastar en productos que te matan lentamente.

5. Ropa y zapatos de diseñador

Es impresionante lo que hace la mercadotecnia en nuestros cerebros. La ropa es una necesidad básica y no tiene nada de malo comprar ropa resistente y bonita, pero gastar miles de pesos en ropa que pasará de moda en 6 meses o menos es una fuga de dinero muy tonta.

Si en tu mente está la fantasía de que la gente hablará mal de ti por no usar ropa exclusiva, déjame decirte algo: de todas formas hablarán de ti. No importa la ropa, peinado, viajes o auto que tengas. Entonces, ¿porqué no comprar ropa que dure y que sea cómoda?

Gastar tu sueldo en ropa que va a estar guardada es como prenderle fuego a tus billetes.

6. Botanas y comida chatarra

Tengo una confesión qué hacer. Soy un ser que vive de botana y comida chatarra. Nada como un buen paquete de galletas por la tarde, como a las 7:30 PM. Así que por años parte de mi rutina era salir a la tienda a comprar lo que fuera que tuviera kilos de azúcar y 600 porciones por paquete.

Con el correr del tiempo y con disciplina he ido modificando esto, pero en realidad comenzó cuando me di cuenta que al mes gastaba una fortuna en soda, frituras y galletas.

Por supuesto que no sólo mi cartera lloraba, sino que mi salud y peso están siempre en la delgada línea entre ser pesado y ser heavy metal.

Si quieres sentir como que te subieron el sueldo, deja de ir a la tienda de la esquina y comienza a preparar tus colaciones en casa. Ahora soy fan de mi épica mezcla de pasas y nueces, fruta de temporada  o de un tazón de palomitas caseras por la tarde.

7. Colecciones

Desde libros hasta ranas de porcelana, los seres humanos encontramos muy atractivo el llenarnos de basura.

Conozco una persona que vendió el patrimonio de su familia para poder comprar juguetes de Star Wars.  Y ese es sólo uno de los miles de casos en los que el dinero sucumbe ante el deseo insano por poseer objetos.

En mi experiencia personal, coleccionar y mantener la afición por acaparar objetos sólo te lleva a cada vez gastar más dinero. Y no me vengas con la idea de «es que después valdrá mucho dinero y lo venderé». La realidad es que te vas a quedar con tu colección de llaveros y al morir alguien la tirará a la basura.

A menos que tu colección sea de obras originales de Banksy, lo que sea que acapares sólo succiona recursos. Deshazte de ella, sanea tu cartera y liberate de un punto de estrés que no necesitas.

8. Restaurantes

Seguro, siempre es agradable ir a un bonito restaurante y disfrutar el ambiente y la comida. De vez en cuando está perfecto, pero comer diario en la calle es un golpe bajo a tus finanzas.

Preparar tu comida en casa es infinitamente más saludable, barato y además es muy divertido aprender a cocinar.

También puedes buscar recetas de comida que puedas llevar a la oficina y con ello, ahorrar muchos morlacos.

9. Loterías, casinos y sorteos

No, no te vas a ganar el premio principal de la lotería. Y tus probabilidades de ganar en una rifa son pocas. Mejor guarda ese dinero e inviértelo donde valga la pena.

Y no, los juegos de azar no son divertidos. Son tontos.

10. Esquemas y conspiraciones para volverte rico

Este es un punto espeluznante de la naturaleza humana. Hay personas demasiado avaras para su propio bien. Tanto que dejan de lado la felicidad y el trabajo para buscar la manera de ganar dinero sin trabajar.

Y en realidad es una paradoja. No trabajan en nada, pero a la vez ocupan todo su tiempo elaborando esquemas y buscando al próximo pariente al cual sacar dinero.

El problema es que mientras están esperando la fortuna, siguen consumiendo recursos. Comen, necesitan casa, ropa y tienen que usar transporte. Eso cuesta.

Yo me pregunto, ¿no ganarían más dinero trabajando que perdiendo el tiempo buscando la riqueza gratis?

—-

Y aquí los tienen. Estas han sido algunas de las fugas de dinero que estos cansados ojos han visto.

Pero la lista no está completa. ¿Has localizado alguna otra fuga de dinero? ¡Compártela con todos, que para eso están los comentarios!

 

 

Disfruta el silencio [Vida Oficinal 3]

Disfruta el silencio [Vida Oficinal 3]

Las palabras son tan innecesarias que no necesito mucho más para decir que el título de este post está tomado de Enjoy The Silence, de Depeche Mode. Así es, continuamos con esta mini serie de artículos dedicados a la vida en la oficina y hoy hablaremos de los chismes.

En términos de teoría de la comunicación, los chismes o rumores son una de las formas más antiguas que tenemos para compartir información y puntos de vista. Al ser transmitidos de una persona a otra, incluyen errores y variaciones a la versión original. También el chisme tiende a ser sobre una persona o de naturaleza trivial.

A pesar de que todas las sociedades nos beneficiamos con la transmisión informal de mensajes, con mucha frecuencia los rumores también pueden ser malintencionados y son una fuerza demasiado poderosa para detener.

Nos enganchamos en el chisme porque es adictivo saber cosas sobre la vida personal de otras personas o instituciones. Hace que la imaginación vuele de una manera negativa y lo usamos como un arma para destrozar.

En la oficina los chismes no son mejores que en la calle. De hecho, son una forma de ataque a un objetivo que no se puede defender en el momento.

Un arma para los cobardes

Cuando propagamos o escuchamos información negativa sobre alguien, estamos siendo parte de un sistema cobarde en el que se agrede a una persona a sus espaldas.

La regla de oro de la comunicación humana es: si tienes algo que decir, dilo de manera clara, honesta y de frente.

Recurrir a hablar a las espaldas de otros es aceptar que somos más débiles y que necesitamos artimañas para hacer valer nuestra existencia.

Una y otra vez he visto cómo en las oficinas la gente hace grupos pequeños para discutir la vida privada de sus compañeros. Y por desgracia he visto la devastación que dejan algunos rumores, al punto de enfermar físicamente a la víctima.

Verificar con la fuente

¿Qué hacer para no engancharse en chismes? No les des importancia. Si hay una persona que disfruta los chismes y está ansiosa por esparcir su «información», sólo di que estás ocupado y regresa a ella cuando se haya tranquilizado.

La única arma que tenemos contra los rumores es no engancharnos en ellos.

Si la persona o institución afectada tiene algo que decir, lo hará a su oportunidad.

Disfruta el silencio

Uno de los preceptos budistas que más trabajo cuesta comprender es el de el Habla Clara, que nos invita a que siempre hablemos con honestidad, de una manera cristalina y breve.

Si en tu oficina los rumores vuelan como balas en la guerra, la mejor herramienta es simplemente hablar poco y observar mucho.

Y tampoco des demasiada información personal, a menos que estés charlando con alguien que realmente te haya demostrado confianza.

¿Te gusta esparcir rumores? ¿Has sido víctima de ellos? ¡Grítalo en los comentarios!

 

Mata la esperanza

Mata la esperanza

hope-skywalker

No esperes nada, pero prepárate para todo

Adagio Samurai

Uno de los fundamentos de las culturas cristianas es la idea principal de la esperanza; de que al morir, no importa cuánto sufriste en esta vida, vas a tener una recompensa por toda la eternidad.

Esta noción de que recibiremos un premio por el sufrimiento está tan implantada en nuestras culturas, que es muy difícil de combatir y verlo con objetividad.

Tenemos esperanza de que nos ganemos la lotería, de que llegue nuestro gran amor a salvarnos, de que algún día tendremos un mejor empleo o de que la vida se torne a nuestro favor y que la gente actúe como más deseamos.

Abrazamos en nuestro corazón ideas y fantasías de un futuro mejor en el que nadie nos dañe, en el que tenemos seguridad y en el que nunca nadie enfermará ni morirá. Deseamos un gran país lleno de oportunidad y de gente honesta.

La esperanza muere al último, dicen.

Pero mientras ese futuro dorado llega, seguimos siendo egoístas, malintencionados, mentimos, manipulamos, no trabajamos y nos sentamos en nuestros grandes traseros esperando. Esperando esperanza.

Algunos creen que la esperanza es lo que los mantiene vivos y es lo que les da fuerza para seguir adelante.

Pero si te dijera que la esperanza es una de las fuentes más grandes de sufrimiento, ¿lo entenderías?

Cuando ponemos todas nuestras fuerzas en crear un futuro ideal en nuestra mente y nos abrazamos al concepto fantasioso que surgió de nuestra necesidad de pensar que la suerte cambiará, estamos alimentando esa misma fantasía.

Y como es una fantasía, al no cumplirse nos sentimos derrotados y con el corazón lleno de decepción.

Sólo haz un poco de memoria y recuerda cuántas veces te has sentido decepcionado por las personas, el trabajo, las relaciones y hasta de una fiesta. La desilusión llega cuando tus expectativas crecen. Y estas crecen gracias a ti mismo.

Por todo esto, en budismo decimos que:

La esperanza es la negación de la realidad.

El repudio a tus condiciones actuales, el no aceptarlas, provoca un irremediable sufrimiento que dispara las fantasías de un futuro mejor. Y el sufrimiento es aun peor cuando este ideal no llega o los resultados no salen como los habías visualizado.

Tener esperanza es como ir gastar todo tu dinero en un juego de azar. Quizá ganes, pero todas tus probabilidades están en contra.

Sin embargo la esperanza es adictiva porque pone vendas en nuestros ojos para negar lo que sucede aquí y ahora.

No tiene nada de malo vivir con objetivos. Estar y aceptar el presente, trabajar, estudiar, cuidar una relación hoy y experimentar cada día con toda la intensidad; todo ello nos hace mejores personas hoy y nos brinda mejor calidad de vida hoy.

Tener la mente clara, sin prejuicios, sin fantasías del futuro y con los pies en la tierra, nos permite apreciar lo que tenemos. Cada bocado de comida es un triunfo. Cada abrazo es una celebración de la vida. Cada problema es un reto a nuestra capacidad. Y cada noche que pones tu cabeza en la almohada es una victoria.

Cada paso que das es una llegada al destino final, dice mi Maestro todo el tiempo.

Matar la esperanza, contra todo lo que las ideas religiosas nos indiquen, es una de las mejores inversiones. Esta es la visión ultra realista del budismo.

Sin esperanza, mucho trabajo y vivir intensamente cada minuto de tu día, sin abrazarte en el pasado y sin importarte el futuro. Eso es el fundamento de tu felicidad.

¿Esto es la peor idea que has leído en tu vida? ¡Deja un comentario para demostrarlo!

Amo y esclavo [Vida oficinal 2]

Amo y esclavo [Vida oficinal 2]

Es curioso cómo mi gusto por la música me ha guiado a encontrar títulos para esta mini serie de artículos. Esta vez tenemos el título prestado de Master and Servant, la canción clásica de Depeche Mode, para hablar de la mente de esclavo.

Quizá es muy probable que este término lo hayas escuchado alguna vez como forma de burla a alguien que agacha la cabeza y dice que sí a todo, incluso si esto va en contra de su dignidad o de su integridad física.

Esto sucede mucho en las oficinas dentro de las culturas latinoamericanas. El empleado agacha la cabeza, dice que sí a todo y no cuestiona. Sólo acepta las órdenes y es abusado por los jefes una y otra vez.

Al terminar del día, el empleado sólo suspira, regresa a casa abatido para dormir y repetir la rutina.

Este sistema de trabajo es un modelo anticuado y que deshumaniza tanto al empleado como al jefe/dueño de empresa. Pero es un modo de vida que jamás ha sido cuestionado porque siempre ha sido así. Nuestros abuelos trabajaron de esta forma, nuestros padres también y nosotros heredamos este horrible sistema de producción.

Aquí diré algo que prácticamente nadie ha mencionado y quienes lo piensan le dan la vuelta porque no sólo es complejo de entender, sino que encontrar la medicina es aun más difícil. Al menos en México nos comportamos como esclavos porque:

Somos un país de conquistados, no de conquistadores.

Por favor detente unos segundos en la anterior frase. Léela varias veces y trata de comprender las implicaciones. Para empezar te dará una visión muy profunda del porqué funcionan tan mal las cosas en el país.

Por medio de la violación a nuestros derechos humanos básicos, con el uso de la fuerza y la destrucción de nuestros pueblos, se implantaron cultura, religión y sistemas de producción que beneficiaron a quienes tenían espadas y pólvora.

No me malinterpretes, por favor. No soy de esos fans Hijos del Quinto Sol que se sienten aztecas y quieren regresar la gloria del imperio de Moctezuma. De hecho, no me importa. La conquista pasó hace tanto tiempo que sus consecuencias son lo que forma nuestra realidad hoy. Es nuestra vida y así funcionan las cosas. México es el resultado de una fusión de culturas y ahora nuestra riqueza radica en la diversidad.

Sin analizar de más la historia, es suficiente decir que al llegar una civilización poderosa, dispuesta a todo para adueñarse del territorio y sus recursos, los nativos eran castigados con tortura y muerte al pensar, cuestionar y asociarse para filosofar.

El aceptar el abuso, agachar la cabeza y decir sí, patrón a todo, se convirtió en idiosincrasia y esta en identidad nacional.

Así que en estos tiempos de vida oficinal ya podrás entender porqué cuando el dueño de la pólvora pide que trabajes 12 horas de pié, tú dirás sí, patrón y seguirás adelante.

Lo que hay que entender es que los tiempos cambian. La mentalidad de esclavo tiene que quedar en el pasado si lo que quieres es crecer y ser feliz.

Romper esta mentalidad es muy difícil. Hay presión personal por mantener el status quo. La familia te pide que te abraces al trabajo a pesar del abuso. Tus amigos te aplauden cuando dejas la vida y la salud por un empleo. ¿Te suena familiar la palabra gastritis?

Pero lo que importa es que es posible romper la mentalidad de esclavo.

Ofrece tu conocimiento y experiencia, no la vida

Entre muchas cosas que funcionan mal en nuestra sociedad, es que somos educados desde niños para obedecer al amo. ¿Cuántas veces no recibiste zapes (tortazos) porque no decías ¿mande? cuando alguien te hablaba?

Quizá sea una regla de buenas costumbres y urbanidad, pero si me lo preguntas, mande es una palabra muy poderosa que a nivel subconsciente nos pone en la mente que estamos para servir a un amo.

Extrapolado a la vida oficinal, este mande lo aplicamos diario. Aceptamos todo sin cuestionar, para luego quejarnos todo el tiempo y ser miserables.

Y es que al estar trabajando para cualquier negocio o empresa lo que nos debe quedar clarísimo es que estamos ofreciendo conocimiento y experiencia a cambio de dinero y prestaciones.

La vida está afuera de la oficina, con la familia, tus amigos y tus pasiones.

Cuando comprendes esto, ¿en verdad vale la pena provocarte gastritis y colitis a cambio de gritos y explotación? La respuesta es no, por supuesto.

Ahora, mi intención no es provocar una revolución comunista ni el movimiento obrero moderno. De ninguna manera.

Lo que quiero es que pensemos que para ser felices necesitamos dejar muy lejos la mentalidad de esclavo. Tenemos que vivir sin bajar la cabeza y trabajar en equipo para el bienestar de todos.

Quizá los dueños de empresas y jefes jamás comprendan esto, pero el cambio está en cada uno de nosotros. Ver por tu bienestar está en tus manos y sólo tú sabes hasta dónde el trabajo se debe convertir en una carga.

¿Estoy en un error? ¡Grítalo en los comentarios!

¿En serio? [Fluir con la vida]

¿En serio? [Fluir con la vida]

hakuin

Había una vez un monje llamado Hakuin, querido y respetado por el pueblo debido a su trabajo por la comunidad.

En la villa vivía una joven mujer, hija de comerciantes. Ella se embarazó de su novio, quien trabajaba en el mercado de pescado.

Sus padres enfurecieron al saber la noticia y presionaron a la joven para que revelara el nombre de quien la había deshonrado. Para proteger la identidad de su novio, ella mintió y dijo que el culpable había sido Hakuin, el monje.

Pasaron los meses y cuando el bebé nació, los padres de la mujer lo llevaron ante el monje. Le dijeron que él era el responsable y dejaron al recién nacido ahí.

-¿En serio?- Respondió Hakuin y simplemente aceptó la responsabilidad del niño, sin reacciones y sin preguntas.

El monje no tenía experiencia con bebés, pero comenzó de inmediato a atender las necesidades del pequeño. Procuró un sustento, ropa y casa.

Las demás personas se enojaron mucho con Hakuin por la ofensa y, en venganza, destrozaron su reputación.

Claro que los comentarios adversos no lo afectaron y el monje se dedicó en cuerpo y alma a sacar adelante al bebé.

Luego de muchos años, la mujer no pudo con los remordimientos y confesó a sus padres el nombre del verdadero padre de su hijo. De inmediato ellos fueron a ver a Hakiun, se disculparon y se llevaron al bebé con ellos.

Mientras se alejaban con el bebé por el que había dado todo, Hakuin se rascó la cabeza.

-¿En serio?- Dijo, mientras se encaminaba a reanudar su trabajo comunitario.

—

Nota chocobudista: Cuando somos fuertes por dentro, somos una montaña que no se derrumbará aun con la explosión más fuerte.

En esta pequeña historia tradicional budista, Hakuin nunca puso resistencia a una prueba durísima que la vida le puso en frente. Simplemente fluyó con la situación e hizo lo posible para resolverla de la mejor manera.

Por supuesto nuestro choque cultural con esta historia es grande. En nuestro mundo occidental nos enseñan a luchar por evitar ser dañados y por alejar lo negativo. Pero ¿qué pasa si, por un momento, simplemente aceptamos la vida como es?

Cuando aceptamos los problemas, los abrazamos y nos volvemos uno con ellos, podemos verlos desde adentro y desde afuera al mismo tiempo. Esto nos da un panorama amplio de todas las opciones que tenemos a nuestro alcance, pero que no notamos al estar absortos en las consecuencias del problema mismo.

Hakuin simplemente fluyó con la vida, sin sufrir. Simplemente aceptó y resolvió.

Cuando le quitaron al bebé que él había criado como su propio hijo, el monje pudo haberse deprimido hasta la muerte. Sin embargo aceptó la realidad sin apegos. Seguramente sintió el dolor de la separación, pero jamás se derrotó y siguió adelante.

Antigua montaña

no hay erosión ni tiempo

calma

Pensamientos del Fin del Mundo [Cuestiona todo]

Pensamientos del Fin del Mundo [Cuestiona todo]

El pasado fin de semana la humanidad se enfrentó una vez más al fin del mundo. No fue un monstruo gigante ni extraterrestres invadiendo. Fue la mismísima segunda llegada del comandante supremo, del jefe absoluto, del único tronador de chicharrones cósmicos, Cristo.

Y tengo que admitir que me divertí mucho leyendo todos los comentarios graciosos que surgieron a nivel mundial. Yo me precio de haber contribuido a esta noble misión con una batería de mensajes sarcásticos que se quedaron para siempre en mi repertorio.

Sin embargo, lejos de toda burla, me quedé pensando durante horas en la ignorancia en la que aun vivimos.

No importa que estemos en la época de Internet, que ya hayamos superado la imprenta, que tengamos una estación espacial circulando el planeta, que estemos develando los misterios del fondo del océano, que la evidencia de la evolución sea contundente, que estemos a punto de entender la física cuántica, que miles de hombres y mujeres de ciencia hayan colaborado con su conocimiento para la grandeza de nuestra especie; siempre hay un grupo de lunáticos atados a ideas arcaicas dispuestos a tomar en serio cuentos de hadas.

Harold Camping, un loco estudioso de la Biblia, decidió creer que sus estudios del Buen Libro lo habían llevado a saber la fecha del fin del mundo; haciendo que miles de sus seguidores se embarcaran en una cruzada para anunciar el Día del Juicio Final.

Hubo quien diera a Camping todos sus ahorros, quien pusiera dormir a sus mascotas, quien dejara el trabajo y hasta quien intentara asesinar a su familia. Total, nada sobreviviría al armagedón, ¿correcto?

Y esto es justo lo que me espanta. ¿Tan vacíos estamos? ¿Tan faltos de criterio propio vivimos? ¿Tenemos tan poca inteligencia? Pero lo peor es, ¿nadie cuestionó a Camping? ¿Ninguno de ellos usó un poco de lógica o investigó antes de creer?

En estos tiempos de conocimiento y ciencia, la ignorancia es más fuerte que nunca. Y eso me entristece porque la ignorancia cuesta vidas y significa un retroceso para la humanidad.

Amiga y amigo lector, no importa qué tan arraigadas sean tus creencias, qué tan impenetrable sea el dogma, no importa qué tanta fe tengas o cuánto confíes en tus líderes religiosos: siempre cuestiona.

Cuestiona todo. Pregunta porqué e investiga la evidencia.

En las religiones, creencias milagrosas y en la pseudo ciencia es muy común que alguien llegue con afirmaciones fantásticas como:

Dios creó al mundo, mi primo se curó de cáncer, vi un milagro, este té mágico te va a curar, cree en la magia de los cristales, mañana se acaba el mundo, vienen los reyes magos.

Entre más extraordinaria sea la afirmación, más contundente tiene que ser la evidencia científica que la soporte.

Ya sé que el argumento de muchos es que hay cosas que la ciencia no puede explicar y que los milagros sí existen. Eso es correcto, hay cosas que la ciencia no explica de momento, pero está en el camino a hacerlo. Es cuestión de tiempo.

Hay casos únicos en cuestión de medicina o de física, los llamados milagros, pero estadísticamente son insignificantes como para ser tomados en serio o siquiera como constantes. El problema es que la gente con ganas de creer se aferra a ellos sin pensar.

Camping abusó de su posición como líder espiritual para manipular a miles de personas a creer en su fin de los tiempos. Y no me espanta el predicador, sino sus fieles.

El no cuestionar ni investigar los hizo parte de la broma más grande de los últimos años. Fue como un flash mob dedicado a la ignorancia.

Antes de creer ciegamente, hay que documentarnos e investigar.

Sólo así podemos evitar el abuso y el retroceso hacia la ignorancia que tanto nos daña como especie.