por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | May 4, 2011 | Vida

Siempre que puedo hacer un post con título referencia al mundo del rock, soy muy feliz. Esta vez tomo prestado el nombre del Apetite For Destruction, de Guns and Roses, para comentar lo que NO extraño de la vida oficinal; que es el apetito por la auto destrucción que todos parecen ostentar.
Pero primero un poco de contexto.
Hace unas semanas, caminando por la calle, vi a un hombre vestido de traje y que iba a paso apresurado; hablando por teléfono, con la boca llena y en la otra mano unas galletas y una Coca-Cola.
De pronto, así como en las películas, tuve una regresión a mis días en el mundo corporativo, en donde yo también participaba del deporte oficial: sacrificarse por la empresa.
Viéndome hacia el pasado y mirando a este hombre, me di cuenta de todo lo mal que podemos llegar a estar cuando nos entregamos sin cuestionar a la vida en cualquier oficina. Comentarios como No manches, no he tenido tiempo de comer, Me quedé ayer hasta la 1 am y Mi jefe quiere que venga el domingo a las 6 am para avanzar en el Reporte TPS*, son usados casi todo el tiempo y parecería que los oficinistas están en competencia por ver quién es el mayor mártir de todos.
Y de verdad lo entiendo. Entiendo que todos queremos conservar el empleo y ciertas concesiones se deben hacer a la empresa en aras de seguir recibiendo un sueldo, pero a veces llegamos demasiado lejos y no vemos una verdad muy grande:
A la empresa no le importas.
Por más feo que esto suene, es real. Las empresas son negocios para hacer dinero, esa es su naturaleza. Y pasarán encima de cualquier persona o institución para generar más dividendos.
Y si trabajas para el gobierno es todavía peor porque te enfrentas a despliegues de poder, berrinches, corrupción y horas y horas de juntas y trabajo inútil.
Seguro, existen empresas que realmente se preocupan por el empleado, pero son una minoría y no están en países de habla hispana.
No, no estoy diciendo que debamos hacer una revolución comunista o que renunciemos en masa. Es sólo la verdad en la que está fundada nuestra civilización.
Pero está en nuestras manos cuidarnos y procurarnos una buena calidad de vida, aun cuando vayas en contra del sistema oficinal.
Acaba con el apetito por la auto destrucción con estos consejos.
1. Nada urge
No importa cuánta presión pongan encima de ti, nada urge.
En casi 20 años de vida oficinal llegué a la conclusión de que el trabajo urgente tiene una de dos naturalezas: es un despliegue de poder de tu jefe, o es producto de una muy pobre planeación.
Sin duda hay trabajo que tiene un límite de tiempo, pero si te enganchas en la urgencia de terminar, estarás desconcentrado y tu margen de error será grande.
Cuando surja un trabajo de emergencia, mantén la calma y trabaja lo mejor que puedas. Si no llegas al deadline, no fue tu culpa, sino de quien administra la carga de trabajo.
2. Come y come bien
A nadie le importa que pases más de 40 horas sin comer y no te van a canonizar por ello. Nunca dejes de comer a la hora establecida.
La hora de la comida tiene dos motivos: hacer una pausa para sacarte de la oficina para que respires un poco, y alimentarte.
Si no te alimentas no rendirás en el trabajo. Es así de simple.
Y claro, también procura comer bien. Los tacos, quesadillas y comida callejera es rápida, pero a la larga sólo te perjudicas.
3. Apaga las distracciones
Sé que parezco disco rayado, pero el celular, Twitter, Facebook y Messenger son divertidos, pero quitan mucho el tiempo e impactan la calidad de tu trabajo.
Apágalos.
4. Sal a tu hora
Necesitamos romper con la tonta concepción de quien se va tarde es más productivo. Eres productivo si te concentras en tu labor y tienes todo a tiempo.
5. Vive
Pasar hasta 12 horas en la oficina podría ser el nuevo estilo de vida. Sin embargo es tan dañino como fumar.
Busca una actividad que puedas realizar al salir del trabajo que te desconecte por completo de la vida oficinal. Puedes leer, estudiar algún idioma, practicar música o un arte marcial, ir al gimnasio, hornear pasteles y galletas… lo que sea tu pasión.
Revisa en tu interior qué es lo que más te gusta en la vida y haz lo posible por cumplirlo.
No seas un clon corporativo más. Que el trabajo sea una herramienta para una vida plena, no un grillete que devore tu alma.
¿Amas tu empresa y dejar la vida ahí? ¡Demuéstrame que estoy mal en los comentarios!
—
* 10,000 Chocopuntos al que me diga la referencia.
Foto: http://www.flickr.com/photos/leiferikson01/3258843143/
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 28, 2011 | General, Meditación, Vida

El día de hoy no habrá filosofía ni minimalismo. Hoy sólo tengo sentido común y quiero dejar algo muy en claro, a pesar de que siempre que hablo de la meditación, lo menciono.
La meditación no es magia.
No es un reemplazo para la medicina basada en evidencia científica. Y no es un sustituto para atención psicológica o psiquiátrica.
Si estás enfermo, tienes dolor o síntomas que te hacen sentir mal, VE AL MÉDICO.
Si llevas años con depresión, enojo o angustia, VE AL PSICÓLOGO.
Esto viene porque ayer vía Twitter sucedió este intercambio:
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@lectorX: ¿Los dolores físicos también se pueden ir con la meditación? ¿Tienes algún consejo? ÚRGEME MUY EN SERIO
@chocobuda: Ve al médico.
@lectorX: Los Doctores me dan mas miedo que «El Coco» y los impuestos juntos
@chocobuda: No importa. Ve al médico. La meditación no es magia.Ve al médico. Ve al médico. Ve al médico. ¿Mencioné que tienes que ir al médico?
—-
Es una pena que todos los sistemas de sanación pseudocientífica que están ahí afuera implanten la idea de que la mente es más poderosa que las enfermedades y que una sesión de meditación sea más poderosa que el dictamen de alguien que ha pasado al menos 10 años estudiando medicina científica.
Y es que es así de simple. Si algo duele, si hay algún síntoma que no habías sentido y que necesita atención, acude con un profesional para que te de un diagnóstico y tratamiento.
La medicina natural, la sanación, la homeopatía, las auras, acupuntura, chakras, herbolaria, visualizaciones angelicales, flores de Bach, cuarzos y cristales, estampitas de San Plátano; todas estas disciplinas son un hobby que nos hace creer que las ideas fantásticas nos van a curar.
Pero el mundo aun tiene que ver que unos imanes en la oreja o un té curen una infección de muela, mal Gaucher, la diabetes o el cáncer.
La foto que presento abajo está tomada cerca de mi casa. Es un consultorio donde dan tratamientos basados en fe. No me quiero ni imaginar cuántas víctimas han habido con semejantes médicos y tratamientos.

Y aquí va una historia de personas cercanas a mi. Había una vez un bebé que estaba enfermo. Su madre desesperada, salió a mitad de la noche a buscar ayuda con una vecina. En un momento de inteligencia, la vecina le dijo que no llevaran al bebé al hospital, sino que con otra vecina que se dedicaba a la herbolaria.
La vecina hierbera le dio al pequeño un té de una mezcla mágica y dijo que estaría bien a la mañana siguiente.
El bebé murió unas horas después y la madre terminó en prisión por homicidio negligente.
Claro que la herbolaria no tiene nada que ver con la meditación, pero lo que sí puedo asegurar es que la ignorancia y la pseduociencia matan.
Creo que con esto hago muy claro mi punto: la meditación no es medicina y tampoco es un remedio mágico.
La meditación es un proceso mental por el cual estamos conscientes de nuestra existencia, nuestro cuerpo y ganamos tranquilidad para una mejor toma de decisiones. Con ella estamos en calma y con menos tensión, lo cual ayuda a una buena salud.
Y ya que estamos en esto:
Con la meditación no se puede entrar en contacto con dioses, hadas, ángeles, duendes, chaneques y de más criaturas imaginarias. No sirve para mirar a vidas pasadas.
Supongo que me va a llover basura por todos los fans de la medicina holística, así que para eso están los comentarios acá abajo. Pásele a lo barrido.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 14, 2011 | Vida

Una de las principales causas por las que soy pobre es porque hago cosas por la gente sin pedir nada a cambio. De ninguna manera me estoy poniendo en papel de santo ni mucho menos, es simplemente parte de mi personalidad y por que así son las cosas.
Por supuesto, no soy de esos extremistas que dicen no necesitar dinero. Todo lo contrario. Lo necesito tanto como cualquier persona porque sin él no tendría casa, ropa, comida en la panza y sin computadora e internet, no podría escribir este blog.
Como profesional, claro que cobro por mis servicios. Es sólo que tener dinero no me obsesiona y únicamente busco tener lo necesario para vivir sin preocupaciones.
Todo esto viene a mi mente porque en días pasados me han insistido en pagarme por cosas que hago de manera desinteresada y esto me hace pensar en lo raro y escaso que es el altruismo en nuestra sociedad.
Es más, cuando alguien hace algún acto de ayuda se le ve con desconfianza. ¿No es esto horrible?
¿No deberíamos ser todos parte de una comunidad que se ayuda y se apoya, que trabaje en equipo para mejorarnos como sociedad?
Con tristeza hay que admitir que no lo es. Los actos de caridad son vistos como piezas fundamentales de mercadotecnia (cof cof TELETÓN cof cof) y es muy, pero muy extraño ver que alguien haga algo por los demás sin buscar retribución.
El egoísmo con el que todos nos movemos por este mundo es lo que nos tiene así. Hay personas que quieren poder y pasan encima de todos para obtenerlo. Hay quienes buscan dinero de forma desmedida y pasan por encima de sí mismos y usan a los demás para esta búsqueda. Hay quienes son movidos por la manipulación hacia los demás, ya sea por chantaje o por drama innecesario.
De hecho, estas búsquedas por poder, dinero, sexo, control, información; están justificadas y muchas ocasiones he escuchado a la gente decir es que el señor X ha trabajado toda su vida, es que el gran narco X hace mucho por los pueblos de X estado, es que la compañía X ofrece todo gratis y tiene información de todo el mundo.
Por razones que escapan a mi pequeña comprensión, admiramos a las personas que logran ser más avaros y ambiciosos que nosotros y los tomamos como modelo a seguir. ¿No es eso aun más horrible?
Si me lo preguntan, creo que también hay mucho mérito en los actos desinteresados de ayuda.
Para esto tengo una historia que cada vez que la recuerdo, el corazón se me ablanda.
Hace años había un hombre de edad madura que caminaba por el centro histórico de la Ciudad de México. Al ver a un indigente descalzo con pies lastimados y caminando con dificultad, el hombre lo detuvo, se quitó los zapatos y se los regaló al indigente. El indigente sonrió y el hombre también. El hombre entonces regresó a su casa y ahora era él quien tenía los pies lastimados y cansados.
Pero había ayudado a alguien que lo necesitaba, dejando de lado toda su soberbia, sus pretensiones y en un acto absoluto de humildad.
No sé si el indigente recuerde a mi padre. Pero de lo que sí estoy seguro es que con ese pequeño acto de bondad, el buen Chocopapá puso su grano de arena para hacer de este un mundo mejor.
¿Y si tú hicieras un acto aleatorio de bondad hoy? ¿Si ayudaras a alguien sin esperar NADA a cambio? Un acto chiquito, que no te quiete tiempo, que no te cueste nada.
Con eso haríamos un mundo mejor, lleno de seres generosos que se ayudan y trabajan para el beneficio de toda la humanidad.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 12, 2011 | Vida

Hoy se conmemora un hecho histórico que para algunos parece poca cosa, pero cualquier ingeniero u hombre de ciencia sabe que fue una gran hazaña. Este logro trajo tantos beneficios a la humanidad que faltaría un libro completo para numerarlos.
Hace 50 años, el ruso Yuri Gagarin fue puesto en órbita alrededor de la Tierra, convirtiéndolo en el primer hombre en salir del planeta; siendo la culminación de años de investigación y desarrollo, pero sobre todo, de imaginación.
Y es la imaginación, ese factor despreciado por muchos de nosotros, lo que nos hace libres, lo que pone un sueño en el horizonte y lo que nos hace mover hacia adelante.
No es coincidencia que muchos juegos infantiles comiencen con la palabra imagina, porque tan sólo con pensarlo, nuestra mente se acelera a la velocidad de la luz y crea soluciones, alternativas y mundos enteros.
En este momento piensa en el problema más grande que jamás hayas tenido. ¿Recuerdas cómo saliste de ese problema? Aunque no hayas ideado ciudades flotantes gobernadas por elefantes cósmicos, imaginaste una salida. Esto te sirvió para revisar tus opciones y poder salir adelante.
Quizá en este momento estés viviendo ese problema enorme. Si pierdes la capacidad de imaginar y crear soluciones, cualquier encrucijada se torna insufrible.
Nunca dejemos de imaginar, porque así mueves los engranes de la creatividad. No hace falta ser escritor, artista o científico para imaginar porque a la hora en la que vuela nuestra mente, todos somos los mejores directores de cine.
Imagina sin aferrarte y sin sufrir por los ideales.
Imagina que tocas las estrellas, pero siempre ten los pies bien plantados en la Tierra.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 8, 2011 | Minimalismo, Vida

Chocobuda no es un blog de tecnología, sino de consejos y tips budistas/minimalistas para la vida cotidiana. De vez en cuando hablamos sobre aspectos tecnológicos que ayudan mucho, así que les comparto estos consejos que pueden ayudarles a tener su PC Windows en buen estado.
Hace un par de noches los vecinos, con quienes sólo comparto el saludo, tocaron a mi puerta.
-¿Tú haces páginas de Internet, verdad?- Dijo la vecina.
-Sí-, respondí con mi sonrisa de oreja a oreja pensando que necesitaban de mis servicios de diseño.
-Es que nuestra computadora está lenta y no se conecta a Internet. ¿Me la puedes revisar?
Y bueno, eso es típico. Por alguna extraña razón, el que yo me dedique a web hace que la gente asuma que también doy soporte a usuarios.
-Mira, no me dedico a eso, pero si quieres tráemela y le echo un vistazo.- Dije.
-Es que yo creo que tiene virus porque está muy lenta.- Dijo el vecino.
Y eso me dijo todo lo que necesitaba saber.
-¿Cuántos antivirus tienes?- Pregunté.
–Cuatro y además el Norton. Aun así está lenta.
En este momento supe la raíz del problema. Esa máquina no tenía virus, sino usuarios ajenos a la tecnología.
El final de esta pequeña historia es que la computadora de 6 años de antigüedad quedó como nueva y sólo le invertí un poco de tiempo. Digamos que fue una labor comunitaria en pro de la tecnología y de la humanidad.
Así pues, comparto unos cuantos tips minimalistas para tener una PC sana.
Menos es más. Siempre
- IMPORTANTE: No uses Internet Explorer. Cambia a Firefox, Opera o Google Chrome
- No instales NADA a menos que lo necesites
- No compres CDs o DVDs piratas porque no sabes cuando vengan llenos de virus o malware (programas mal intencionados)
- No visites sitios porno, de licencias piratas de software o de MP3 gratis. Por lo regular tratan de instalar malware
- No aceptes memorias USB si no sabes de dónde vienen. Si lo haces, escanéalas con tu antivirus antes de abrir archivos
Sólo un antivirus
Recuerda estas palabras como si provinieran de un gran sabio: Norton y McAffee son del diablo. Son grandes, pesados y harán MUY lenta tu computadora. Usa sólo alguno de estos, que en mi experiencia, son los mejores:
Ambos son gratuitos, los instalas y te olvidas. Se actualizan solos y vigilarán tu sistema de virus y malware.
Mantenimiento
Sólo tengo una palabra: CCleaner. Este programa es maravilloso porque limpia tu computadora de archivos temporales y basura que se acumula con el uso diario.
Descárgalo, instálalo y úsalo una vez por semana.
CCleaner
Otras opciones
Windows no es el único sistema operativo del universo. Hay alternativas.
- Mac. Si te gusta desperdiciar dinero, puedes invertir en una Mac. Es una excelente computadora que te libra de algunos problemas de la PC y lo pone todo fácil para usar. <modo irónico> Además te da estatus en la sociedad y te da derecho a discutir lo que sucede en MacWorld como si fueras accionista de Apple. </modo irónico>
- Ubuntu. Si tus necesidades son sólo Internet y programas de oficina, te recomiendo mucho cambiar a Ubuntu Linux. Es el mejor sistema operativo en la historia de la humanidad porque es fácil, bonito, estable, no tiene virus, rápido y lo mejor: es gratuito. LINK
Si me lo preguntan, yo cambiaría a ciegas a Ubuntu. Mi problema es que como diseñador, dependo de los programas de Adobe para hacer bien mi trabajo. Y hasta que CS5 no corra en Ubuntu, estoy encadenado a Windows o Mac. 🙁
Y tú, ¿tienes algún consejo para hacer funcionar bien tu PC?
—-
ANUNCIO: Si tu computadora necesita ayuda de un profesional, te recomiendo a los magos de Compuerta Técnica. Me han salvado varias veces. Son buenos y rápidos. Síguelos en Twitter: http://twitter.com/soportecnica
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 7, 2011 | Budismo, Vida
En los pasados artículos han surgido comentarios y me han escrito correos que me han hecho reflexionar. Muchas de las preguntas que surgen son con respecto a la naturaleza de nuestra conducta y a cómo adaptarnos ante cambios que están fuera de nuestro control y de cómo reaccionamos causando el menor daño posible a nosotros mismos y a la sociedad.
A pesar de que la respuesta radica en aplicar el sentido común (que no es el más común de los sentidos) y en la regla básica del filósofo y buen amigo Momo, hay que portarse bien, a veces necesitamos una guía que nos ayude a entender porqué hay que tener buena conducta y porqué debemos ser responsables con todo lo que hacemos.
Y es que muy pocas personas comprenden que la vida se comporta como un pacífico estanque de agua. Si arrojas una piedra a un pacífico estanque, esta creará ondas. Las ondas se expanden y al chocar con los objetos, crean nuevas ondas que rebotan y regresan a su punto de origen. Estas ondas mueven toda e agua y poco a poco el estanque regresa a la calma.
Por supuesto, las ondas son nuestras decisiones. Todos los cursos de acción o de inacción que tomamos afectan el universo a nuestro al rededor.
Ya sabemos que estás loco, Chocobuda. Pero en buena onda, ¿en qué te afecta que yo tenga 3 novias al mismo tiempo y que salga a emborracharme los fines de semana? En mucho. No es que yo sea la víctima directa de tus excesos, pero cuando engañas a tus parejas y abusas de tu cuerpo al emborracharte, estás creando olas que afectan a tus amigos, familia, a los conductores en la calle (si es que conduces en estado de ebriedad), al medio ambiente, con varias parejas al mismo tiempo incrementas tus posibilidades de enfermedades sexuales, y un largo etcétera de factores.
Las malas decisiones de una persona, el egoísmo, el autosabotaje, los celos, la ira, el engaño, la mentira, el asesinato; todo ello contribuye a una peor ciudad, a un país que no sale de donde está y a una humanidad que sangra con la indiferencia de todos.
Creo que queda claro el punto. Hay que portarse bien, pero hay que tener una guía de cómo hacerlo.
La humanidad ha creado códigos de ética y moral desde el principio de la historia registrada, así que si tú guías tu vida con alguno de ellos, felicidades. Sólo pregunta si en realidad lo sigues de todo corazón.
A mi me funciona mucho la ética budista con sus preceptos y su manera tan dura y objetiva de ver la vida. Los comparto.
Los Cinco Preceptos o Pañca-Silani
A reserva de que los veamos uno a uno en artículos posteriores, los cinco preceptos con los que rijo mi vida son:
1. Entreno para no tomar la vida de cualquier ser vivo
2. Entreno para no tomar lo que no se me ha dado
3. Entreno para no tener una conducta sexual dañina
4. Entreno para no hablar con rudeza y falsedad
5. Entreno para no intoxicar mi mente con sustancias
Todos ellos en su totalidad forman una vida realmente tranquila y sin culpas. La parte difícil es aplicarlas y estar consciente cuando estamos haciendo lo contrario… que puede ser con mucha frecuencia.
En próximos artículos los analizaremos uno a uno.
De todo corazón, les aconsejo que los lean con atención y los analicen. Creo que pueden encontrar mucha sabiduría en palabras sencillas que pueden mejorar no sólo su vida, sino el mundo en el que vivimos.