¿Cuántos estanques ves?

¿Cuántos estanques ves?

Un monje budista y su alumno caminaban por un apacible parque. La tarde era tibia y era el escenario perfecto para un agradable paseo por debajo de los árboles.

Al llegar a un estanque el maestro se detuvo y pidió sentarse a descansar.

Luego de un rato de mirar hacia el agua y el pez que vivía en ese estanque, el anciano preguntó:

-Dime, ¿cuántos estanques ves?

El aprendiz miró con extrañeza al monje, quien no separaba la vista del agua.

-Sólo hay un estanque, Maestro.

-Vuelve a mirar. Toma tu tiempo y dime cuántos estanques hay.

El muchacho regresó la vista hacia el pequeño lago y por varios minutos analizó la escena.

-Maestro, debo estar haciendo algo mal. Sólo veo un estanque.- Afirmó.

-Hay cuatro estanques.- Respondió el viejo, sin retirar la vista del pez.

Contrariado, el aprendiz miró una y otra vez buscando los que no alcanzaba a percibir. Al poco rato comenzó a pensar que quizá el monje ya estaba tan anciano que estaría alucinando.

-Pero Maestro, sólo hay un estanque. No puedo encontrar los otros tres.

-Son cuatro. El que yo veo, que es un lugar apacible y fresco para descansar. El que tú ves, que es un lugar aburrido y sin emoción. Y  el que ve el pez, que significa la vida.

El monje se levantó y comenzó a caminar de nuevo.

Pensando y haciendo cuentas, el joven notó que el Maestro sólo había mencionado 3 estanques. Este hombre es tan viejo que seguro se olvidó de contar el último, dijo para sí mismo.

-Maestro, y ¿cuál es el cuarto estanque?.-Gritó.

-El cuarto es el estanque como realmente es.- Dijo el hombre y se alejó caminando.

—

Nota chocobudista: Ver la vida con los ojos del prejuicio y el apego a nuestras ideas más arraigadas, hace que el mundo se convierta en un lugar duro de comprender.

Estar abiertos a nuevas ideas, expresiones y simplemente ver las cosas como son, nos hacen personas mucho más completas y pacíficas. Esto es debido a que podemos entender a los demás y al universo mismo.

Acepta a la vida, las cosas y las personas como son y mil toneladas se quitarán de encima de ti.

¿Tienes alguna experiencia como la del joven monje, alguna situación que de golpe te haya abierto los ojos a la realidad? ¡Compártelo en los comentarios, que para eso están!

Vivir el presente ahorra dinero [Minimalismo extremo]

Vivir el presente ahorra dinero [Minimalismo extremo]

Existen un sin fin de tomos, libros, compendios, pergaminos y documentos que hablan sobre la Atención Consciente y los beneficios innegables para quien la practica.

Por supuesto hay muchos textos budistas al respecto, ya que es uno de los fundamentos de esta filosofía. Y casi todos ellos te dicen que para ser feliz hay que meditar para cultivarla.

En efecto, he encontrado que estar atento trae muchos beneficios porque la vida se disfruta más si nos concentramos en el momento presente, sin mirar hacia atrás y sin angustiarnos por el futuro.

Pero hay un beneficio más y que es magnífico para el estilo de vida urbano:

Estar atento te ahorra dinero.

Lector Juanito McTroll: Ahora sí te volviste loco, Chocobuda. ¿Cómo es que poner atención me va a hacer que gaste menos? ¡Eso no lo dice ningún libro de economía!

No, no me volví loco. Es simplemente una afirmación que viene de años de observar mi propia vida y la de quienes me rodean.

Trata de hacer memoria. La última vez que te cortaste con un cuchillo en la cocina, ¿en qué estabas pensando? ¿Estaba tu mente donde debía estar o flotando en el éter?

Aquella ocasión en la que tuviste ese accidente en auto, ¿estabas poniendo atención al camino o a la música?

Cuando dijiste esas palabras con las que heriste a esa persona importante, ¿hiciste una pausa para pensar antes de permitir que tu trasero se expresara por ti? ¿Te dejaste llevar por la furia/desilusión?

Claro que estos son sólo unos pocos ejemplos que le pueden suceder a cualquiera, pero ¿qué pasa cuando tienes un trabajo especializado y no pones atención?

El médico puede matar a alguien, el ingeniero puede hacer que una estructura colapse, el contador puede perder la pista de recursos de la empresa, el cocinero puede dar comida en mal estado.

En un recuento personal puedo decir que mi falta de atención en el pasado ha salido muy cara. Los diseñadores gráficos vivimos cuidando el detalle. Si no lo hacemos, nuestros productos se van a la imprenta con errores que son cuantificados en dinero. Y mi falta de atención ha causado pérdidas de miles de pesos.

Cuando practicas la Atención Consciente el mundo se convierte en un mejor lugar porque disfrutas lo que vives en el momento.

Al poner cuerpo y alma en el presente, de inmediato se erradican los errores por falta de atención. Esto se traduce una de las actividades minimalistas por excelencia: el ahorro de dinero.

Si estás atento ya no perderás cosas, reducirás fuertemente tus probabilidades de accidentes, sabrás dónde está cada centavo que tengas e incluso, gastarás menos en entretenimiento porque poco a poco necesitarás menos cosas (suena loco, pero es real).

En el siguiente artículo de esta serie veremos cómo practicar la Atención Consciente con 10 sencillas acciones.

Mientras tanto, ¿porqué no compartes tu experiencia cuando tu mente no está donde debería? Para eso están los comentarios acá abajo.

También te recomiendo que asistas al Taller para tu Atención Consciente que Sensitiva y Chocobuda impartiremos el 29 de mayo de 2011. ¡Todo México D.F. y área metropolitanta están invitados!

Apetito por la auto-destrucción [Vida oficinal]

Apetito por la auto-destrucción [Vida oficinal]

Siempre que puedo hacer un post con título referencia al mundo del rock, soy muy feliz. Esta vez tomo prestado el nombre del Apetite For Destruction, de Guns and Roses, para comentar lo que NO extraño de la vida oficinal; que es el apetito por la auto destrucción que todos parecen ostentar.

Pero primero un poco de contexto.

Hace unas semanas, caminando por la calle, vi a un hombre vestido de traje y que iba a paso apresurado; hablando por teléfono, con la boca llena y en la otra mano unas galletas y una Coca-Cola.

De pronto, así como en las películas, tuve una regresión a mis días en el mundo corporativo, en donde yo también participaba del deporte oficial: sacrificarse por la empresa.

Viéndome hacia el pasado y mirando a este hombre, me di cuenta de todo lo mal que podemos llegar a estar cuando nos entregamos sin cuestionar a la vida en cualquier oficina. Comentarios como No manches, no he tenido tiempo de comer, Me quedé ayer hasta la 1 am y Mi jefe quiere que venga el domingo a las 6 am para avanzar en el Reporte TPS*, son usados casi todo el  tiempo y parecería que los oficinistas están en competencia por ver quién es el mayor mártir de todos.

Y de verdad lo entiendo. Entiendo que todos queremos conservar el empleo y ciertas concesiones se deben hacer a la empresa en aras de seguir recibiendo un sueldo, pero a veces llegamos demasiado lejos y no vemos una verdad muy grande:

A la empresa no le importas.

Por más feo que esto suene, es real. Las empresas son negocios para hacer dinero, esa es su naturaleza. Y pasarán encima de cualquier persona o institución para generar más dividendos.

Y si trabajas para el gobierno es todavía peor porque te enfrentas a despliegues de poder, berrinches, corrupción y horas y horas de juntas y trabajo inútil.

Seguro, existen empresas que realmente se preocupan por el empleado, pero son una minoría y no están en países de habla hispana.

No, no estoy diciendo que debamos hacer una revolución comunista o que renunciemos en masa. Es sólo la verdad en la que está fundada nuestra civilización.

Pero está en nuestras manos cuidarnos y procurarnos una buena calidad de vida, aun cuando vayas en contra del sistema oficinal.

Acaba con el apetito por la auto destrucción con estos consejos.

1. Nada urge

No importa cuánta presión pongan encima de ti, nada urge.

En casi 20 años de vida oficinal llegué a la conclusión de que el trabajo urgente tiene una de dos naturalezas: es un despliegue de poder de tu jefe, o es producto de una muy pobre planeación.

Sin duda hay trabajo que tiene un límite de tiempo, pero si te enganchas en la urgencia de terminar, estarás desconcentrado y tu margen de error será grande.

Cuando surja un trabajo de emergencia, mantén la calma y trabaja lo mejor que puedas. Si no llegas al deadline, no fue tu culpa, sino de quien administra la carga de trabajo.

2. Come y come bien

A nadie le importa que pases más de 40 horas sin comer y no te van a canonizar por ello. Nunca dejes de comer a la hora establecida.

La hora de la comida tiene dos motivos: hacer una pausa para sacarte de la oficina para que respires un poco, y alimentarte.

Si no te alimentas no rendirás en el trabajo. Es así de simple.

Y claro, también procura comer bien. Los tacos, quesadillas y comida callejera es rápida, pero a la larga sólo te perjudicas.

3. Apaga las distracciones

Sé que parezco disco rayado, pero el celular, Twitter, Facebook y Messenger son divertidos, pero quitan mucho el  tiempo e impactan la calidad de tu trabajo.

Apágalos.

4. Sal a tu hora

Necesitamos romper con la tonta concepción de quien se va tarde es más productivo. Eres productivo si te concentras en tu labor y tienes todo a tiempo.

5. Vive

Pasar hasta 12 horas en la oficina podría ser el nuevo estilo de vida. Sin embargo es tan dañino como fumar.

Busca una actividad que puedas realizar al salir del trabajo que te desconecte por completo de la vida oficinal. Puedes leer, estudiar algún idioma, practicar música o un arte marcial, ir al gimnasio, hornear pasteles y galletas… lo que sea tu pasión.

Revisa en tu interior qué es lo que más te gusta en la vida y haz lo posible por cumplirlo.

No seas un clon corporativo más. Que el trabajo sea una herramienta para una vida plena, no un grillete que devore tu alma.

¿Amas tu empresa y dejar la vida ahí? ¡Demuéstrame que estoy mal en los comentarios!

—

* 10,000 Chocopuntos al que me diga la referencia.

Foto: http://www.flickr.com/photos/leiferikson01/3258843143/

 

El mito más grande de la meditación [Ve al médico]

El mito más grande de la meditación [Ve al médico]

El día de hoy no habrá filosofía ni minimalismo. Hoy sólo tengo sentido común y quiero dejar algo muy en claro, a pesar de que siempre que hablo de la meditación, lo menciono.

La meditación no es magia.

No es un reemplazo para la medicina basada en evidencia científica. Y no es un sustituto para atención psicológica o psiquiátrica.

Si estás enfermo, tienes dolor o síntomas que te hacen sentir mal, VE AL MÉDICO.

Si llevas años con depresión, enojo o angustia, VE AL PSICÓLOGO.

Esto viene porque ayer vía Twitter sucedió este intercambio:

—-

@lectorX:  ¿Los dolores físicos también se pueden ir con la meditación? ¿Tienes algún consejo? ÚRGEME MUY EN SERIO

@chocobuda: Ve al médico.

@lectorX: Los Doctores me dan mas miedo que «El Coco» y los impuestos juntos

@chocobuda: No importa. Ve al médico. La meditación no es magia.Ve al médico. Ve al médico. Ve al médico. ¿Mencioné que tienes que ir al médico?

—-

Es una pena que todos los sistemas de sanación pseudocientífica que están ahí afuera implanten la idea de que la mente es más poderosa que las enfermedades y que una sesión de meditación sea más poderosa que el dictamen de alguien que ha pasado al menos 10 años estudiando medicina científica.

Y es que es así de simple. Si algo duele, si hay algún síntoma que no habías sentido y que necesita atención, acude con un profesional para que te de un diagnóstico y tratamiento.

La medicina natural, la sanación, la homeopatía, las auras, acupuntura, chakras, herbolaria, visualizaciones angelicales, flores de Bach, cuarzos y cristales, estampitas de San Plátano; todas estas disciplinas son un hobby que nos hace creer que las ideas fantásticas nos van a curar.

Pero el mundo aun tiene que ver que unos imanes en la oreja o un té curen una infección de muela, mal Gaucher,  la diabetes o el cáncer.

La foto que presento abajo está tomada cerca de mi casa. Es un consultorio donde dan tratamientos basados en fe. No me quiero ni imaginar cuántas víctimas han habido con semejantes médicos y tratamientos.

Y aquí va una historia de personas cercanas a mi. Había una vez un bebé que estaba enfermo. Su madre desesperada, salió a mitad de la noche a buscar ayuda con una vecina. En un momento de inteligencia, la vecina le dijo que no llevaran al bebé al hospital, sino que con otra vecina que se dedicaba a la herbolaria.

La vecina hierbera le dio al pequeño un té de una mezcla mágica y dijo que estaría bien a la mañana siguiente.

El bebé murió unas horas  después y la madre terminó en prisión por homicidio negligente.

Claro que la herbolaria no tiene nada que ver con la meditación, pero lo que sí puedo asegurar es que la ignorancia y la pseduociencia matan.

Creo que con esto hago muy claro mi punto: la meditación no es medicina y tampoco es un remedio mágico.

La meditación es un proceso mental por el cual estamos conscientes de nuestra existencia, nuestro cuerpo y ganamos tranquilidad para una mejor toma de decisiones. Con ella estamos en calma y con menos tensión, lo cual ayuda a una buena salud.

Y ya que estamos en esto:

Con la meditación no se puede entrar en contacto con dioses, hadas, ángeles, duendes, chaneques y de más criaturas imaginarias. No sirve para mirar a vidas pasadas.

Supongo que me va a llover basura por todos los fans de la medicina holística, así que para eso están los comentarios acá abajo. Pásele a lo barrido.

Ayudar sin pedir nada a cambio

Ayudar sin pedir nada a cambio

Una de las principales causas por las que soy pobre es porque hago cosas por la gente sin pedir nada a cambio. De ninguna manera me estoy poniendo en papel de santo ni mucho menos, es simplemente parte de mi personalidad y por que así son las cosas.

Por supuesto, no soy de esos extremistas que dicen no necesitar dinero. Todo lo contrario. Lo necesito tanto como cualquier persona porque sin él no tendría casa, ropa, comida en la panza y sin computadora e internet, no podría escribir este blog.

Como profesional, claro que cobro por mis servicios. Es sólo que tener dinero no me obsesiona y únicamente busco tener lo necesario para vivir sin preocupaciones.

Todo esto viene a mi mente porque en días pasados me han insistido en pagarme por cosas que hago de manera desinteresada  y esto me hace pensar en lo raro y escaso que es el altruismo en nuestra sociedad.

Es más, cuando alguien hace algún acto de ayuda se le ve con desconfianza.  ¿No es esto horrible?

¿No deberíamos ser todos parte de una comunidad que se ayuda y se apoya, que trabaje en equipo para mejorarnos como sociedad?

Con tristeza hay que admitir que no lo es. Los actos de caridad son vistos como piezas fundamentales de mercadotecnia (cof cof TELETÓN cof cof) y es muy, pero muy extraño ver que alguien haga algo por los demás sin buscar retribución.

El egoísmo con el que todos nos movemos por este mundo es lo que nos tiene así. Hay personas que quieren poder y pasan encima de todos para obtenerlo. Hay quienes buscan dinero de forma desmedida y pasan por encima de sí mismos y usan a los demás para esta búsqueda. Hay quienes son movidos por la manipulación hacia los demás, ya sea por chantaje o por drama innecesario.

De hecho, estas búsquedas por poder, dinero, sexo, control, información; están justificadas y muchas ocasiones he escuchado a la gente decir es que el señor X ha trabajado toda su vida, es que el gran narco X hace mucho por los pueblos de X estado, es que la compañía X ofrece todo gratis y tiene información de todo el mundo.

Por razones que escapan a mi pequeña comprensión, admiramos a las personas que logran ser más avaros y ambiciosos que nosotros y los tomamos como modelo a seguir. ¿No es eso aun más horrible?

Si me lo preguntan, creo que también hay mucho mérito en los actos desinteresados de ayuda.

Para esto tengo una historia que cada vez que la recuerdo, el corazón se me ablanda.

Hace años había un hombre de edad madura que caminaba por el centro histórico de la Ciudad de México. Al ver a un indigente descalzo con pies lastimados y caminando con dificultad, el hombre lo detuvo, se quitó los zapatos y se los regaló al indigente. El indigente sonrió y el hombre también. El hombre entonces regresó a su casa y ahora era él quien tenía los pies lastimados y cansados.

Pero había ayudado a alguien que lo necesitaba, dejando de lado toda su soberbia, sus pretensiones y en un acto absoluto de humildad.

No sé si el indigente recuerde a mi padre. Pero de lo que sí estoy seguro es que con ese pequeño acto de bondad,  el buen Chocopapá puso su grano de arena para hacer de este un mundo mejor.

¿Y si tú hicieras un acto aleatorio de bondad hoy? ¿Si ayudaras a alguien sin esperar NADA a cambio? Un acto chiquito, que no te quiete tiempo, que no te cueste nada.

Con eso haríamos un mundo mejor, lleno de seres generosos que se ayudan y trabajan para el beneficio de toda la humanidad.

Imagina si pudiéramos poner un hombre en el espacio

Imagina si pudiéramos poner un hombre en el espacio

Hoy se conmemora un hecho histórico que para algunos parece poca cosa, pero cualquier ingeniero u hombre de ciencia sabe que fue una gran hazaña. Este logro trajo tantos beneficios a la humanidad que faltaría un libro completo para numerarlos.

Hace 50 años, el ruso Yuri Gagarin fue puesto en órbita alrededor de la Tierra, convirtiéndolo en el primer hombre en salir del planeta; siendo la culminación de años de investigación y desarrollo, pero sobre todo, de imaginación.

Y es la imaginación, ese factor despreciado por muchos de nosotros, lo que nos hace libres, lo que pone un sueño en el horizonte y lo que nos hace mover hacia adelante.

No es coincidencia que muchos juegos infantiles comiencen con la palabra imagina, porque tan sólo con pensarlo, nuestra mente se acelera a la velocidad de la luz y crea soluciones, alternativas y mundos enteros.

En este momento piensa en el problema más grande que jamás hayas tenido. ¿Recuerdas cómo saliste de ese problema? Aunque no hayas ideado ciudades flotantes gobernadas por elefantes cósmicos, imaginaste una salida. Esto te sirvió para revisar tus opciones y poder salir adelante.

Quizá en este momento estés viviendo ese problema enorme. Si pierdes la capacidad de imaginar y crear soluciones, cualquier encrucijada se torna insufrible.

Nunca dejemos de imaginar, porque así mueves los engranes de la creatividad. No hace falta ser escritor, artista o científico para imaginar porque a la hora en la que vuela nuestra mente, todos somos los mejores directores de cine.

Imagina sin aferrarte y sin sufrir por los ideales.

Imagina que tocas las estrellas, pero siempre ten los pies bien plantados en la Tierra.