Dr. Chocobuda Corazón [Preguntas del lector]

Dr. Chocobuda Corazón [Preguntas del lector]

En el artículo anterior sobre el nirvana, nuestro amigo Albatrox tuvo las siguientes preguntas sobre budismo y la pareja.

El budismo puede ayudar a tener una mejor relación de pareja porque comienza el cambio desde uno mismo. Siguiendo los 5 preceptos y viviendo las Cuatro Nobles Verdades, hablando siempre con la verdad y siendo sencillo; llegamos a cultivar mejores relaciones interpersonales.

Y creo que la regla de oro es no sufrir y tirar a la basura las reacciones prefabricadas que nos ha implantado la cultura occidental.

1. Tengo una pareja, pero veo que aunque es maravillosa persona, me irritan 2,3 aspectos de la interacción personal diarias (mentiritas y cantaleta), y súmele que no hay pasión a la hora del sexo. ¿Qué me guía el budismo allí (o la razón común)?

El budismo está lleno de sentido común sin ser una fórmula mística para arreglar los problemas de pareja. Y apelando a ese sentido común antes que al budismo, creo que tu problema es más de comunicación que de búsqueda espiritual.

Para empezar, si tienes 3 problemas mayores en la relación quizá sea tiempo de hablar frente a frente y aclarar cada uno de ellos. Estoy seguro que en esta charla también saldrán aspectos de tu propia personalidad que no le satisfacen a ella.

Así te podrás dar cuenta de que no eres perfecto y que tienes que ser muy inteligente para comprender sus palabras. Es muy común que en problemas íntimos defendamos nuestra postura y que querramos que los demás cambien a nuestro antojo; es decir, no aceptas la realidad ni a las personas como son.

¿Tú nunca le has mentido? ¿Jamás has hecho drama innecesario? Creo que es también tiempo de ser honesto contigo mismo y ver que lo que pides sea justo.

Para tener una relación satisfactoria en todos los sentidos hay que amarnos a nosotros mismos, amar a la pareja y aceptarla como es. Y obvio, también es muy necesario estar abierto a comunicar todo.

En budismo vivimos con los 5 Preceptos. Dos de ellos son: Ten una conducta sexual sana, sin dañar a nadie; y Hablar suavemente y con la verdad. Siempre.
2. ¿Si me siento mejor solo, qué aspectos sociales me pierdo al estarlo y no tener compañera estable?

Nunca nadie está solo porque siempre están la familia, los amigos, los libros y en tiempos de Internet, todos estamos acompañados 24 horas al día.

Esta cultura nos ha enseñado a expandir el sentimiento de soledad y nos vende la ilusión de que estar en pareja y ser popular es la mejor manera de vivir la vida.

Por otro lado, nos hacen pensar que una persona sola siempre está contra el mundo y nos vende el sentimiento del vengador solitario contra el mundo, que es basura en realidad.

En este momento no estás solo porque yo te estoy respondiendo tu pregunta.

Seguro, estar acompañado es muy agradable, pero la soledad también se disfruta mucho si se es inteligente.

Estar sin compañía no te hace perderte de ningún aspecto social. Puedes ir al cine, al un concierto, a la escuela… no es que el estar solo te genere una discapacidad.

Si disfrutas estar solo, está perfecto. Sólo recuerda que todos necesitamos de todos y no te cierres a alguien que se acerque a ti para pedir ayuda o consejo.
3. Si me atrae sumamente una mujer, desde el budismo, cómo hago para enamorarla, si no me corresponde?

Mucho cuidado con este tipo de pensamiento. Estás viendo a la mujer como si fuera un objeto.  Si piensas así, creo que lo mejor es que ella no te acepte porque le espera un mundo de sufrimiento a tu lado.

Si no te corresponde, déjala en paz. No hay nada más patético que un hombre desesperado por poseer la voluntad de una mujer.

La mejor forma de atraer a tu pareja ideal es ser tú mismo, hablar con honestidad y no aferrarte. Con ello no sólo vendrá una pareja, sino relaciones personales mucho más sanas.

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Si tienes alguna pregunta o más comentario, adelante. ¡Para eso estamos!

N de Nirvana [El Abecedario del Choco Buda]

N de Nirvana [El Abecedario del Choco Buda]

No, este Nirvana no es del que hablaremos hoy.

 

No, no vamos a hablar de la icónica banda de Kurt Cobain, por más que me guste.

Al igual que karma, nirvana o nibbana, es otro término budista que fue adoptado por nuestra cultura, pero que nadie tiene una idea clara de qué significa.

Muchas personas lo asocian con el cielo cristiano o con un estado de euforia donde sólo existe la felicidad, que es alcanzado por designio divino o circunstancias mágicas.

Alguna vez también escuché decir que nirvana era tener el estómago lleno después de una comilona épica.

Lamento desilucionar a quienes piensen eso, pero estudiando un poco de budismo nos podemos dar cuenta que nirvana no tiene nada qué ver con resultados mágicos de ninguna especie.

Nirvana es el estado perfecto de la mente en el que nos liberamos del deseo y la ira.

Es el fin del mundo porque ya no hay identidad ni límites para la mente.

Quien entra en nirvana está en paz con el mundo, tiene compasión por todos y deja de lado sus obsesiones y fijaciones.

Esta paz se obtiene cuando terminamos con los caprichos y aversiones porque sólo así se puede dejar de sufrir.

También es muy importante aclarar que podemos llegar al nirvana en este momento. En esta vida. No es una recompensa cósmica al morir, ni tampoco es un sendero mágico. Llegar al nirvana es para todos, aquí y ahora.

¿Cuántas veces no hemos sufrido porque no podemos comprar un auto nuevo? ¿Cuántas veces no hemos sufrido porque una persona no nos ama como quisiéramos? ¿Cuántas veces nos hemos sentido defraudados porque los planes no salen como lo imaginábamos?

Entre más desees algo, más sufres.

Y en el otro extremo, entre más luches por alejar algo de tu vida, más sufres.

El deseo y la aversión son fuerzas muy poderosas que han acompañado a la raza humana desde el principio de los tiempos. Pero también el sufrimiento.

Basta con escuchar cualquier canción pop, de cualquier cultura. Todas dicen «te amo y te deseo» o «te odio, aléjate» o «¡Qué triste estoy, me voy a lacerar aun más!». Pero aun no he encontrado ninguna que diga acepto la realidad como es, estoy en paz y sigo adelante.

Para llegar a un estado de calma en el que la vida es buena y estemos en paz con todo lo que somos y tenemos, necesitamos controlar los deseos y las aversiones. Con ello, de forma casi inmediata, llega la aceptación de la realidad como es.

Entre menos autos, casas, ropa, discos, libros, juegos y viajes necesitemos, vamos a estar mucho más tranquilos con el mundo porque no seremos objetivo de la presión social por tener cosas.

Entre menos deseemos a una persona, cuando dejamos a la enfermedad estar ahí sin causar sufrimiento, entre menos peleas tengamos con la pareja, cuando dejamos que la vida fluya; se terminarán muchas razones para ser infelices.

Yo sé que se lee fácil, pero la realidad es que para entrar en nirvana se necesita atravesar un largo camino de entrenamiento y meditación. Pero la buena noticia es que es posible hacerlo.

Como ya lo he escrito, el desapego es la actividad minimalista por excelencia y lo mejor de todo es que es gratis. Claro que no es fácil, pero al estar conscientes de nuestros hábitos y preferencias, podemos lograrlo.

Pero Chocobuda, tú dices eso porque estás loco. A una persona normal se le antoja tener todo y estar siempre feliz. No, no estoy loco. Y me cuesta mucho trabajo mantenerme desapegado y ver la vida por lo que es. Es una labor de disciplina, meditación y de introspección diarias.

¿Que si se me antoja tener cosas? ¡Claro! Sin embargo valoro mucho más la paz y calma que trae el poseer poco y este sentimiento de felicidad constante que me sigue desde hace algunos años.

Esta calma, pocos factores de preocupación y vivir con ética, forman el camino más seguro al nirvana.

El poder de hacer sin hacer [Minimalismo extremo]

El poder de hacer sin hacer [Minimalismo extremo]

Por contradictorio que parezca, muchas veces la solución a los problemas más grandes está en no hacer nada.

No, no me volví emo ni tampoco soy nini.

Imagina el problema más grande que jamás hayas tenido. Todos pasamos por tiempos oscuros en nuestras vidas, donde el universo parece conspirar contra nosotros. Las flores no florecen, el aire es áspero, toda la comida sabe más y las sonrisas son remplazadas por lágrimas.

Este problema enorme que cambió tu mundo, te causó angustia y pesar. Pero poco a poco saliste de él y fue quedando en el pasado. Aprendiste y creciste.

Si volteas y ves el problema hoy, ¿no te hubiera gustado que te causara menos daño y que la solución hubiera aparecido por arte de magia?

Por supuesto no es posible cambiar el pasado… y eso es muy bueno. El pasado, esté como esté, es perfecto porque es lo que te forjó para ser la persona que eres hoy.

Si lo piensas y realmente haces un análisis a conciencia, quizá el problema no era tan enorme, sino que lo amplificaste con tu reacción.

Esta cultura nos ha enseñado que en la vida hay que tener reacciones dramáticas prefabricadas a la adversidad. Hay que llorar, gritar y desgarrarnos la ropa ante la muerte. Hay que tomar tequila y cantar canciones lacerantes ante el desamor. Hay que deprimirse y sentirse el tonto más grande del mundo ante el fracaso. Hay que sentir culpa de todo.

Pero, ¿no serían los problemas menos amargos si estuviéramos en calma para poder pensar qué hacer? No tiene nada de malo tener drama en situaciones serias, pero el problema es que el drama dura más de lo que debería. Así llamamos más la atención, nos encanta sentir culpa… pero son rocas gigantes que cargamos en la espalda.

Cuando entendemos esto, sabemos el valor de conservar la calma durante las crisis. Antes de reaccionar, hay que tomar un momento para detenerse y pensar.

Si le damos a nuestra mente unos minutos de espacio, podremos tomar mejores decisiones sin engancharnos en el calor de la situación.

Hacer sin hacer. Movernos sin movernos. Sentarse y ver las cosas sin apegos para poder pensar.

Esto es minimalismo. Esto es zen.

Nota chocobudista: El poder de detenerse y dar espacio a la mente sólo se obtienen mediante la meditación como hábito. Ver las cosas sin apegos para poder actuar en situaciones de crisis cultivan Acción Correcta, Concentración Correcta, Pensamiento Correcto; que son parte del Camino Óctuple.

 

Reto minimalista: aprender una nueva habilidad

Reto minimalista: aprender una nueva habilidad

Ser minimalista es un compromiso de vida que se logra con constancia, disciplina, práctica y aprendizaje. No basta con leer un par de blogs y entrarle al reto 333, sino que también hay que estar siempre dispuestos a comprender que muchas de las conductas que hemos llevado son más por costumbre que acciones conscientes.

Hacemos las cosas que hacemos porque así lo vimos con nuestros padres y abuelos y jamás cuestionamos el estatus quo de la vida. Compramos un frasco de mostaza porque así ha sido y así será siempre, hasta el final de los tiempos.

Sin embargo un buen minimalista pensaría ¿porqué comprar un frasco de mostaza? ¿Será difícil hacerla en casa? Leería la etiqueta, memorizaría los ingredientes o buscaría una receta en la red y trataría de hacerla en casa.

Y si no se tiene idea de cómo cocinar, se esfuerza por aprender porque comprende que el desarrollo de una nueva habilidad es útil, divertido y mejora la economía.

Claro que este ejemplo es un poco simple, pero el aprendizaje nos puede ayudar a hacer reparaciones menores, tener un ingreso extra, obtener más cultura o simplemente hacer la vida muy divertida.

Aprender una habilidad implica, al igual que todas las cosas que valen la pena, esfuerzo y práctica. No basta con tener la intención, sino que hay que buscar un espacio en nuestro día para esta nueva actividad.

¿No tienes tiempo para aprender nada nuevo? Deja de ver la TV en las noches. El tiempo que le inviertes a Twitter y a Facebook, mejor enfócalo a 30 minutos de aprendizaje.

Pero Chocobuda, inscribirme en un curso de canutillo cuesta muy caro y la escuela queda lejos… Bienvenido a la era de Internet.

En estos tiempos aprender es tan simple como tener ganas de hacer las cosas y buscar un tutorial de lo que necesites, en la red. Después de todo, Internet no sólo tiene redes sociales y porno. También es la biblioteca gratuita más grande en la historia de la humanidad.

¿No tienes idea de qué puedes aprender? Aquí van unos ejemplos:

  • Un nuevo idioma
  • Historia
  • Matemáticas
  • Cocina
  • Carpintería
  • Reparación de computadoras
  • Literatura
  • Lectura y redacción
  • Tejido
  • Origami
  • Huertos caseros
  • Hidroponia
  • Meditación
  • Música
  • Joyería de fantasía
  • Reparación automotriz
  • Y la lista sigue ad infinitum

En estos tiempos de libertad de la información, somos muy afortunados que personas generosas se tomen el tiempo para compartir su conocimiento en línea para que podamos mejorar nuestras vidas.

Es cuestión de elegir una disciplina, tomarnos el tiempo y comenzar.

El reto

El reto es muy simple: aprende una nueva habilidad durante 1 mes.

Elige algo que te guste, que te cause curiosidad y tómate el tiempo para aprender. Si tienes dinero y oportunidad de pagar por algún curso, adelante. La capacitación es la mejor inversión que puedes hacer.

Si estás corto de fondos, entonces usa la red como maestro. Te sorprenderás.

¿Porqué un mes? Porque es el tiempo suficiente para aprender lo básico de cualquier disciplina y ver si quieres seguir desarrollándola.

La idea principal es que desarrolles el hábito de darte al menos 30 minutos al día para aprender algo.

¿Estás dispuesto a tomar el reto?

 

Karuna: Ayuda a Japón y el arte de la compasión

Karuna: Ayuda a Japón y el arte de la compasión

La situación actual con el terremoto, tsunami y crisis nuclear en Japón me da mucho qué pensar y me ha puesto muy sensible a ver cómo reaccionamos todos en distintos países. Pero sobre todo, he reflexionado en cómo funciona la compasión.

En esta cultura dominada por el pensamiento cristiano nos enseñan a ver la compasión como un simple hecho de sufrir con los que sufren. Es llegar al punto de decir «pobrecitos» los que sufren, pero hasta ahí.

He visto reacciones de todo tipo. Hay quienes en verdad sufren con las personas necesitadas, hay quienes hacen chistes,  hay quienes sólo ven la desgracia como un programa más en la TV. Y por fortuna están los que dicen «pobrecitos, hay que ayudar».

En budismo la compasión o karuna, es muy distinta. Es el querer que los demás se liberen del sufrimiento y esa es la motivación más grande para comprender que todos sufrimos y que podemos tomar acción para ayudar a quienes están pasando por tiempos difíciles.

Para no meterme demasiado en filosofía y definiciones duras, basta decir que la compasión budista es más parecida a la solidaridad.

Es aceptar el sufrimiento ajeno y tomar acción para mitigarlo.

Esto yo lo aprendí antes de ser budista, cuando era niño, durante las acciones de rescate en el terremoto de 1985, en la Ciudad de México. Vi cómo la sociedad civil lloraba desgarrada al tiempo que llenaba cajas con alimentos, agua, medicamentos y cobertores. Algunos se enrollaban las mangas y se ponían a sacar heridos y muertos del escombro.

Honrábamos a nuestros muertos mientras hacíamos lo posible para sacar adelante a los necesitados.

La tragedia en Japón es del mismo estilo, multiplicada por 1 millón porque no cayó una ciudad, sino que toda una nación está en crisis.

«Pidamos a Dios que esto nunca nos pase a nosotros. JAJAJAJA!» – Comentario visto en Facebook

Este mensaje está mal en muchos niveles. Es egoísta, racista, ignorante, insensible y demuestra una falta de humanidad que me parece muy triste.

¿El que sean de otra raza y cultura los hace menos humanos, más lejanos?

Entiendo que no queremos que esto nos suceda o que nuestras familias y amigos pasen por algo así, pero lo que esta persona no entiende es que la tragedia en Japón, también nos sucede a nosotros.

Esta persona no entiende que hay un problema nuclear enorme y que si la radiación escapa de las plantas de energía nuclear, todo el planeta sería alcanzado de alguna manera. Por si no recuerdan, el continente americano se vio afectado por las radiaciones de Chernobyl en 1986.

En este mundo global, si una nación poderosa cae, la economía del mundo cae con ella. Así de simple.

Pon atención al gobierno de tu país

No es secreto que siempre que la atención se desvía a lo más fuerte en las noticias (en este caso la crisis en Japón) los gobiernos aprovechan para hacer movimientos a la ley que sólo convienen a pocos.

Mientras sentimos pena y ayudamos a Japón, no olvides consultar las noticias locales. Es todo lo que digo.

Ayuda

Creo que no tiene nada de malo sentir empatía por las personas que están sufriendo en Japón, siempre y cuando esté acompañada de una acción de generosidad.

La compasión es vacía si no te motiva a actuar.

Consulta los medios de comunicación de tu país y el sitio de la embajada japonesa local. Ellos te dirán cómo puedes mandar un poco de alivio para mitigar esta emergencia humanitaria.

Todos somos humanos y todos necesitamos de todos. Ayuda.

 

El veneno de la publicidad

¿Qué tienen en común La iPad, el agua embotellada, la pulsera milagro, un auto más grande y más lujoso, comida chatarra? Todos son productos que se convirtieron en necesidades implantadas por la publicidad.

Quizá no nos damos cuenta, pero gran parte de los productos que consumimos en nuestra vida cotidiana han sido implantados por la mercadotecnia y han venido a formar parte de nuestra realidad. Poco a poco.

Mi ejemplo más claro es la iPad. Es un aparato que te ayuda a solucionar problemas que antes no tenías. Es perfecta para leer, para escuchar música y para navegar la red.

Un momento. ¿Qué no teníamos ya esas actividades cubiertas por un sin fin de gadgets y libros reales? La respuesta es sí, pero la gran diferencia es que la iPad fue desarrollada por expertos en psicología, mercadotecnia y sociología. Está diseñada y publicitada para desearla y para verte como ganador con una.

Steve Jobs la anunció como un dispositivo mágico en aquel discurso de presentación. Y el simple uso de esa palabra, lleva a que la mente vuele. ¿Quién no quiere tener un poco de magia en las manos?

Si nunca lo han razonado, todos los discursos de Jobs son cuidadosamente escritos para desear los artículos, sin pensar en su utilidad real o en su elevado costo.

Por otro lado, toda la publicidad que existe te grita «Tu vida apesta, a menos que uses mi producto o servicio».

Mi vida no apesta. Y tampoco la tuya. Y la decisión de comprar algo debe estar en nuestras manos, no en la manera que nos venden un estilo de vida.

Mira este comercial:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=34f8CHTqbnA[/youtube]

Creo que todos queremos una tarde relajada, inmauculadamente limpios y a lado de alguien que amamos. Y sólo Tide nos la puede dar. Y sólo es un vil detergente para ropa, pero aquí se usan herramientas para explotar los sentimientos. ¿Qué más maravilloso que un bebé plácidamente dormido?

Y no es que yo sea inmune a la publicidad. Hay muchas cosas que sí se me antoja tener. Una iPad, un Playstation 3, una tele de 1 millón de pulgadas. El truco es simplemente pensar en lo que necesitas realmente para ser feliz.

No tiene nada de malo usar publicidad para anunciar un servicio o producto. De hecho es básico para mover los engranes de la economía.

Lo que no debemos hacer es dejar que la publicidad nos maneje y decida por nosotros.

Todos los publicistas que he conocido en mis casi 20 años de trabajar en medios de comunicación, se sienten orgullosos de llamar a su campo de trabajo «el arte de la persuación».  En realidad la publicidad como la conocemos, es el arte de la mentira. La buena noticia es que se puede cambiar, sólo es cuestión de que los publicistas lo quieran.

Para reducir el impacto de la publicidad

Deja de ver la televisión. Así de simple.

Claro que hay muchas más estrategias que usarán los mercadólogos para implantar necesidades en nuestra mente, pero la televisión es su arma principal.

El terminar tu relación con la TV tiene muchos beneficios que trataremos en otro post, pero ahora sólo me enfocaré en uno muy importante.

El apagar la televisión reduce tu tiempo de exposición a la publicidad. Te da oportunidad para disfrutar tu vida de muchas otras formas.

Mi experiencia personal con esto es que cuando voy al supermercado, mis decisiones de compra son más pensadas y más enfocadas a lo que necesito. Como ya no veo comerciales, no tengo idea de qué es lo que está de moda o lo que tiene comerciales con bebés primorosos.

Lo único que me importa es comprar detergente que haga su trabajo a un precio razonable.

Por supuesto, esto afecta todas mis decisiones de compra y a mi estado de ánimo.

A diferencia de lo que grita la publicidad, mi vida no apesta. Soy feliz con lo que soy y lo que tengo, y únicamente compro lo que necesito.