por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Mar 14, 2011 | Budismo, Vida

La situación actual con el terremoto, tsunami y crisis nuclear en Japón me da mucho qué pensar y me ha puesto muy sensible a ver cómo reaccionamos todos en distintos países. Pero sobre todo, he reflexionado en cómo funciona la compasión.
En esta cultura dominada por el pensamiento cristiano nos enseñan a ver la compasión como un simple hecho de sufrir con los que sufren. Es llegar al punto de decir «pobrecitos» los que sufren, pero hasta ahí.
He visto reacciones de todo tipo. Hay quienes en verdad sufren con las personas necesitadas, hay quienes hacen chistes, hay quienes sólo ven la desgracia como un programa más en la TV. Y por fortuna están los que dicen «pobrecitos, hay que ayudar».
En budismo la compasión o karuna, es muy distinta. Es el querer que los demás se liberen del sufrimiento y esa es la motivación más grande para comprender que todos sufrimos y que podemos tomar acción para ayudar a quienes están pasando por tiempos difíciles.
Para no meterme demasiado en filosofía y definiciones duras, basta decir que la compasión budista es más parecida a la solidaridad.
Es aceptar el sufrimiento ajeno y tomar acción para mitigarlo.
Esto yo lo aprendí antes de ser budista, cuando era niño, durante las acciones de rescate en el terremoto de 1985, en la Ciudad de México. Vi cómo la sociedad civil lloraba desgarrada al tiempo que llenaba cajas con alimentos, agua, medicamentos y cobertores. Algunos se enrollaban las mangas y se ponían a sacar heridos y muertos del escombro.
Honrábamos a nuestros muertos mientras hacíamos lo posible para sacar adelante a los necesitados.
La tragedia en Japón es del mismo estilo, multiplicada por 1 millón porque no cayó una ciudad, sino que toda una nación está en crisis.
«Pidamos a Dios que esto nunca nos pase a nosotros. JAJAJAJA!» – Comentario visto en Facebook
Este mensaje está mal en muchos niveles. Es egoísta, racista, ignorante, insensible y demuestra una falta de humanidad que me parece muy triste.
¿El que sean de otra raza y cultura los hace menos humanos, más lejanos?
Entiendo que no queremos que esto nos suceda o que nuestras familias y amigos pasen por algo así, pero lo que esta persona no entiende es que la tragedia en Japón, también nos sucede a nosotros.
Esta persona no entiende que hay un problema nuclear enorme y que si la radiación escapa de las plantas de energía nuclear, todo el planeta sería alcanzado de alguna manera. Por si no recuerdan, el continente americano se vio afectado por las radiaciones de Chernobyl en 1986.
En este mundo global, si una nación poderosa cae, la economía del mundo cae con ella. Así de simple.
Pon atención al gobierno de tu país
No es secreto que siempre que la atención se desvía a lo más fuerte en las noticias (en este caso la crisis en Japón) los gobiernos aprovechan para hacer movimientos a la ley que sólo convienen a pocos.
Mientras sentimos pena y ayudamos a Japón, no olvides consultar las noticias locales. Es todo lo que digo.
Ayuda
Creo que no tiene nada de malo sentir empatía por las personas que están sufriendo en Japón, siempre y cuando esté acompañada de una acción de generosidad.
La compasión es vacía si no te motiva a actuar.
Consulta los medios de comunicación de tu país y el sitio de la embajada japonesa local. Ellos te dirán cómo puedes mandar un poco de alivio para mitigar esta emergencia humanitaria.
Todos somos humanos y todos necesitamos de todos. Ayuda.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Mar 10, 2011 | Activismo, Minimalismo, Vida
¿Qué tienen en común La iPad, el agua embotellada, la pulsera milagro, un auto más grande y más lujoso, comida chatarra? Todos son productos que se convirtieron en necesidades implantadas por la publicidad.
Quizá no nos damos cuenta, pero gran parte de los productos que consumimos en nuestra vida cotidiana han sido implantados por la mercadotecnia y han venido a formar parte de nuestra realidad. Poco a poco.
Mi ejemplo más claro es la iPad. Es un aparato que te ayuda a solucionar problemas que antes no tenías. Es perfecta para leer, para escuchar música y para navegar la red.
Un momento. ¿Qué no teníamos ya esas actividades cubiertas por un sin fin de gadgets y libros reales? La respuesta es sí, pero la gran diferencia es que la iPad fue desarrollada por expertos en psicología, mercadotecnia y sociología. Está diseñada y publicitada para desearla y para verte como ganador con una.
Steve Jobs la anunció como un dispositivo mágico en aquel discurso de presentación. Y el simple uso de esa palabra, lleva a que la mente vuele. ¿Quién no quiere tener un poco de magia en las manos?
Si nunca lo han razonado, todos los discursos de Jobs son cuidadosamente escritos para desear los artículos, sin pensar en su utilidad real o en su elevado costo.
Por otro lado, toda la publicidad que existe te grita «Tu vida apesta, a menos que uses mi producto o servicio».
Mi vida no apesta. Y tampoco la tuya. Y la decisión de comprar algo debe estar en nuestras manos, no en la manera que nos venden un estilo de vida.
Mira este comercial:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=34f8CHTqbnA[/youtube]
Creo que todos queremos una tarde relajada, inmauculadamente limpios y a lado de alguien que amamos. Y sólo Tide nos la puede dar. Y sólo es un vil detergente para ropa, pero aquí se usan herramientas para explotar los sentimientos. ¿Qué más maravilloso que un bebé plácidamente dormido?
Y no es que yo sea inmune a la publicidad. Hay muchas cosas que sí se me antoja tener. Una iPad, un Playstation 3, una tele de 1 millón de pulgadas. El truco es simplemente pensar en lo que necesitas realmente para ser feliz.
No tiene nada de malo usar publicidad para anunciar un servicio o producto. De hecho es básico para mover los engranes de la economía.
Lo que no debemos hacer es dejar que la publicidad nos maneje y decida por nosotros.
Todos los publicistas que he conocido en mis casi 20 años de trabajar en medios de comunicación, se sienten orgullosos de llamar a su campo de trabajo «el arte de la persuación». En realidad la publicidad como la conocemos, es el arte de la mentira. La buena noticia es que se puede cambiar, sólo es cuestión de que los publicistas lo quieran.
Para reducir el impacto de la publicidad
Deja de ver la televisión. Así de simple.
Claro que hay muchas más estrategias que usarán los mercadólogos para implantar necesidades en nuestra mente, pero la televisión es su arma principal.
El terminar tu relación con la TV tiene muchos beneficios que trataremos en otro post, pero ahora sólo me enfocaré en uno muy importante.
El apagar la televisión reduce tu tiempo de exposición a la publicidad. Te da oportunidad para disfrutar tu vida de muchas otras formas.
Mi experiencia personal con esto es que cuando voy al supermercado, mis decisiones de compra son más pensadas y más enfocadas a lo que necesito. Como ya no veo comerciales, no tengo idea de qué es lo que está de moda o lo que tiene comerciales con bebés primorosos.
Lo único que me importa es comprar detergente que haga su trabajo a un precio razonable.
Por supuesto, esto afecta todas mis decisiones de compra y a mi estado de ánimo.
A diferencia de lo que grita la publicidad, mi vida no apesta. Soy feliz con lo que soy y lo que tengo, y únicamente compro lo que necesito.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Mar 9, 2011 | Meditación, Vida

Acabo de ver TRON: Legacy de nuevo y tengo que admitir que me gustó más que la primera vez que la vi en diciembre.
Esta ocasión pude poner más atención a detalles y uno me brincó debido a mi conexión personal con el tema: Kevin Flynn es budista zen.
En dos ocasiones encontramos al personaje meditando en seiza (posición tradicional japonesa, de rodillas).
Y en una situación en particular, donde todo está saliendo mal para los héroes, un personaje grita desesperado «¿Qué hacemos?», y Flynn responde con calma: «Estar quietos».
Y estar quietos es la esencia del budismo. Es hacer una pausa en la tormenta de la vida para respirar, dejar ir los apegos y tomar decisiones correctas para actuar. Porque la desesperación es la peor herramienta para moverte por la vida.
En palabras de Jundo Sensei (mi master), siéntate y medita.
Si Kevin Flynn (Jeff Bridges, budista zen en la vida real) puede meditar con el mundo en su contra, con un hijo en crisis y con sus vidas pendiendo de un hilo, ¿porqué nosotros no podemos?
Ya sé que es un presonaje ficticio, pero la vida siempre tiene problemas y tensiones.
Necesitamos entrenar la mente para tener la serenidad necesaria para ver que siempre hay opciones y para vivir el momento.
Y eso sólo viene con la disciplina de la meditación.


por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Mar 8, 2011 | Vida

Como la luna,
¡Deja de ocultarte tras las nubes!
Brilla.
—El Buda.
Este mes el Chocobuda, su blog de confianza para todo sobre minimalismo con toques budistas, cumplió un año más.
Pero antes de entrar al tema, necesito aclarar una confusión que han tenido algunos amigos lectores. Mi blog sobre budismo, que luego se convertiría en Chocobuda, cumple 4 años. Pero esta versión, digamos la 3.0, cumple 1 año.
Como quiera que sea, celebramos 1 año más en vivo de meditar, escribir, aprender y camina juntos hacia fronteras que jamás había explorado.
Y la palabra clave es: vivo.
A pesar de los retos y de las dificultades que nos lanza la realidad, es un gran momento para estar vivos y para seguir andando por este sendero.
No tengo palabras para agradecerles lo que significa que me lean y que hayan hecho suyo este pequeño blog.
Seguiremos aquí y ahora, para ustedes.
Con humilde agradecimiento, metta e interminable gassho (reverencia zen),
Morex
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Feb 24, 2011 | Budismo, Vida

«Así como en el océano hay un sólo sabor, el sabor de la sal; así en esta doctrina y disciplina hay un sólo sabor, el sabor de la libertad». El Buda.
La libertad es uno de los conceptos filosóficos que más atención han tenido a lo largo de los tiempos.
Responder preguntas como ¿Somos realmente libres? ¿Estamos en posición de tomar decisiones sin afectar a nada? ¿La libertad es real o es sólo una ilusión? ¿Somos libres de hacer lo que queremos?; ha mantenido ocupados a los filósofos por siglos.
La libertad existe, a pesar de las cadenas, a pesar de la presión social y es completamente posible cosecharla.
Recuerdo muchos ejemplos como el de Nelson Mandela o más recientemente, el de Aung San Suu Kyi, quienes pasaron años encerrados en una prisión, pero sus mentes jamás pudieron ser encarceladas. Fueron libres, creativos y motivados por el espíritu indomable de una mente en constante desarrollo.
Si la libertad la llevamos dentro y todo mundo puede obtenerla, ¿entonces porqué nos empeñamos en ponernos cadenas de sufrimiento y posesiones?
Veo cómo la gente sufre porque no tiene un mejor auto, porque tiene que pagar deudas, porque quiere el mejor gadget o porque no puede comprar un abrigo de diseñador.
Hay quienes se la pasan muy mal y se hacen heridas profundas al apretar más las cadenas del pasado. También tenemos personas que se amarran más y más lastre con las preocupaciones del futuro.
Y en general es bastante triste ver que en una era donde la información fluye en todos sentidos, es cuando más buscamos estar atados y lastimarnos más y más.
Sin embargo, la libertad existe. Es real y palpable. Sólo que está dentro de nosotros mismos.
Ser libre no es sólo un concepto que esté en un libro. Es un camino de vida, una filosofía y, sobre todo una responsabilidad.
Somos libres cuando podemos ver la vida sin apegarnos a las personas o las cosas, cuando trabajamos para mejorarnos y para ayudar a los demás.
Ser libre es el compromiso de llevar en el corazón la flama del intelecto y transmitirlo a todo mundo.
Somos libres cuando tendemos la mano a quien lo necesita y los ayudamos a obtener la libertar.
Sin importar el dinero que tengamos, los bienes materiales, las relaciones que cultivemos; ser libre es la expresión de los seres que pueden ver el mundo como un libro en blanco en el que escribirán su historia.
Vivir para ayudar. Eso es libertad.
Para romper las cadenas hay que nos detienen, hay que ver para adentro y actuar sin miedo. Siempre.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Feb 21, 2011 | Budismo, Vida
Caminando este fin de semana me econtré este stencil en la calle y se me hizo muy curioso.
Me pregunto si este artista urbano tendrá conciencia de que está difundiendo el budismo. Supongo que nunca lo sabré.
Buda urbano.
Ese es justo el concepto del Chocobuda. Nice!
