Contra la maldad, hermandad. ¡Abrazos gratis!

Contra la maldad, hermandad. ¡Abrazos gratis!

Foto: Free Hughs Campaign

Dedicado a Mer. Gracias por poner este video en mi vida.

Por lo regular no veo las noticias más que una vez a la semana, pero estos son tiempos tan agitados que es necesario seguir la pista de notas que están impactando la historia de la humanidad.

El Chocobuda no es el lugar para comentarios políticos ni para críticas gubernamentales, así que sólo diré que son días en que la maldad, la indiferencia y lo peor de la gente sale a flote.

Lo veo en la cara de las personas, en la manera en que nos expresamos y en el miedo que todo mundo hace más grande. Hay una extrema desconfianza, miedo y desesperanza que terminan por afectar nuestro entorno y nuestras relaciones.

Son tiempos rudos para la humanidad.

Y luego llegó a mi este video:

Sí, lo acepto. Cada vez que lo veo se me salen las lágrimas porque es un video hermoso que resalta lo que amo de ser humano, de pertenecer a esta especie: la hermandad.

Y es que en días violentos, la única medicina que tenemos para la desesperanza y sentirnos bien es tan sólo un abrazo, el generar una sonrisa y desear un buen día.

Podrás pensar, ¿y cómo un abrazo termina con los problemas del mundo?

Cuando abrazamos a un desconocido no vamos a erradicar todo lo que hemos hecho mal, pero es el mejor principio para recordarnos que juntos podemos trabajar, luchar, mejorar nuestra vida, girar la ruda y convertir el desierto en vergel.

Un simple abrazo nos pone en el camino indicado para regresar el calor, para pensar sin la nube negativa que gira arriba de nosotros todo el tiempo.

Un simple abrazo es la fuerza que puede tirar muros, cambiar la marea y ablandar corazones. Es el camino más seguro a la paz.

Un abrazo de hermandad nos puede regresar la ternura y la bondad que borramos del mapa hace muchos años.

Y por definición, es un acto minimalista y desinteresado que puede cambiar la vida de una persona.

Pasamos demasiado tiempo sentados en nuestras computadoras, frente al televisor, mirando la pantalla del iPhone. Resulta paradójico que estemos en la era de las redes sociales, pero también en la era de la deshumanización.

Un movimiento internacional

Gracias a este video me enteré que existe un movimiento internacional llamado Free Hughs, creado por el australiano Juan Mann. Él comenzó pensando que un acto aleatorio gentil podía cambiar al mundo y lo está logrando gracias a que muchas personas comparten esta simple visión: abrazar a un extraño.

Hay mucha información al respecto en el sitio oficial y también hay ideas para comenzar un movimiento igual en tu área.

Creo que si no hay nada que hacer en una tarde de domingo, ¿no valdría la pena salir, abrazar gratis y poner sonrisas en los rostros de la gente?

Por mi parte puedo decir que me encanta la idea. No me cuesta nada, lo puedo hacer en cualquier momento y contribuyo a un mundo mejor.

LINK a Free Hugs Campaign

No necesito Internet en el celular [Cómo me deshice de mi Blackberry]

No necesito Internet en el celular [Cómo me deshice de mi Blackberry]

Me encanta la tecnología y mi sustento depende de ella. Parte de mi trabajo es estar al día con nuevos protocolos de red, estándares de diseño y mil factores que determinan la producción en la industria visual.

Gracias a Internet y los avances tecnológicos es que este blog y los talleres que imparto son posibles. Estoy muy agradecido con todo el ejército de personas que han hecho posible todo mi estilo de vida.

Sin embargo hay algunas tecnologías que considero no son necesarias y que, a menudo, son más un estorbo y una carga económica. El ejemplo claro de esto es la conexión a Internet en el teléfono móvil.

Y es que mi experiencia personal de 2 años con una Blackberry me dejó mucho aprendizaje y, siendo el minimalista que ya conoces, comprendí que no volveré a contratar un plan de datos en mucho, mucho tiempo.

Esta pequeña lista es un poco de estas reflexiones.

Es una necesidad implantada

Por algún lugar de la red vi un cartón de Steve Jobs diciendo «la iPad te ayuda a hacer mejor muchas tareas que antes no tenías qué hacer». Yo siento lo mismo con el Internet en el celular.

A menos que tu trabajo y sustento dependan de ella, a menos que seas un reportero para BBC o AP, a menos que en tu oficina esté bloqueado el correo electrónico; la conexión móvil es innecesaria. Todas las personas que conozco que la usan para escribir cosas de extrema importancia como «Estoy tomando café JAJAJAJA» en Twitter y subir fotos de su comida a Facebook.

Soy muy fan de las redes sociales y mi sustento también depende de ellas. Claro que también escribo tweets de JAJAJA, pero no desde el teléfono.

Por supuesto que las redes sociales no son el único servicio que ofrece la conexión móvil. Podrías decirme que también está la navegación por GPS.

Lo que yo creo es que el mejor GPS es detenerte en una esquina y preguntar cómo llegar a tu destino. Es gratis, te acerca a la gente del lugar y usas algo que está en peligro de extinción: la comunicación frente a frente.

Y luego también está la publicidad. Todos los anuncios gritan «¡Tu vida apesta! Sólo la puedes mejorar cuando contrates con nosotros.» Los comerciales son maravillosos, nos presentan una realidad tan increíble que de verdad se antoja el nuevo Windows Phone. Pero si miras estos anuncios con ojos críticos, estoy seguro que podrás notar que en realidad no necesitas nada de lo que ofrecen.

En suma, creo que en muy pocos casos la conexión por el celular está justificada. Si eres realista y honesto contigo mismo, creo que llegarás también a esta conclusión.

Mi teléfono actual: un Really Dumb Phone

Los primeros 3 meses con Internet en mi BB fueron emocionantes. Hacía cosas tan intelectuales como ver YouTube cuando viajaba en el metro, mandar mensajes de «Estoy aburrido» a Twitter y ver mi posición en Google Maps.

Poco a poco la novedad se desgastó y el último año la Blackberry sólo me sirvió para escuchar música, tomar alguna que otra foto y, claro, llamar por teléfono. Los últimos meses de mi plan con Iusacell fueron toda una carga económica y el final se veía tan dolorosamente lejano que hasta tenía pesadillas.

Así que el diciembre pasado terminó mi castigo auto impuesto de dos años y corrí a cancelar mi contrato.

Mi alma y mi cartera suspiraron con alivio.

Pasé sin teléfono móvil unas cuántas semanas. Este tiempo me sirvió para darme cuenta que, por el negocio y por seguridad, sí necesito uno. También disfruto escuchar mi música, leer mis libros electrónicos y tomar fotos de vez en cuando.

Y estas fueron las directrices para comprar el nuevo equipo.

Tan pronto tuve oportunidad, conseguí un Samsung Tocco, que tiene todo lo que me gusta y no tiene plan de nada, sin GPS, sin apps y hasta sirve para llamar por teléfono. Funciona con pre pago y está bonito.

La vida sin 3G

De verdad no dudo que haya alguien que sí saque provecho real de las conexiones móviles. En mi experiencia personal, el 3G sólo fue un estorbo, una distracción y no contribuyó en nada a mi productividad.

Quizá en el futuro, si mi trabajo y productividad dependen de herramientas de telefonía móvil; o si un cliente me pide alguna aplicación para iOS o Android, regrese a un plan de paga. De momento me quedaré con mi sencillo teléfono.

La parte Smart de mi nuevo teléfono la llevo en una Moleskine y no necesito más que eso para ser productivo.

Tú, querido lector, ¿realmente usas tu conexión móvil para algo que no sea entretenimiento?

Sólo 1 propósito para 2011

Sólo 1 propósito para 2011

Hace muchos años, cuando era yo un budista sin saber que existía el budismo, me preguntaron unos amigos cuáles eran mis propósitos de año nuevo.

Y me puse a pensar en que los propósitos que había hecho, guiado por la mercadotecnia de fin de año en la que te obligan a hacer propósitos, en que nunca me había planteado ninguno. De ahí en adelante siempre me dije que no haría más propósitos de año nuevo.

Sí, yo soy de esas personas que van caminando por la vida sin un propósito de año nuevo. El bajar de peso, dejar de fumar, ser honesto, hacer ejercicio, ahorrar 10 millones de pesos y toda la batería de buenos deseos, siempre han sido un poco vacíos para mi.

Al final de año siempre la gente anda diciendo en forma de broma que no cumplió con el 80% de sus objetivos, y claro que eso sólo confirma mi teoría: los propósitos de año nuevo son vacíos en la mayoría de los casos.

No tenemos la firmeza ni la continuidad de propósito que se requiere para llegar hacia nuestras bien intencionadas metas.

¿Porqué? Porque en algún lugar del camino nos distraemos con la vida real, con los problemas cotidianos y nos metemos de lleno a producir sin pensar.

Cuando volteamos la cara ya es noviembre y todas esas intenciones quedaron guardadas en el cajón donde viven Santa Claus, el Chupacabras y Tom y Jerry.

Creo que para realmente lograr un compromiso y alcanzar los objetivos hay que hacer un trabajo diaro de meditación y de concentración. En mi experiencia veo que todo mundo hace una gran lista de metas, muchas de lugar común, y sólo sirven para poder decir en Twitter:

Yo sí tengo metas #paraqueveanquesoycomotodalamanada

Si hay una lección fuerte que me dejó el 2010 es que aprendí, una vez más, que NADA es permanente ni predecible. La vida siempre cambia, se mueve.

Comencé 2010 con un trabajo burocrático que envenenaba mi ser y mi salud; y terminé siendo un Chocobuda muy feliz en una ciudad distinta y trabajando como freelancer. Y jamás me lo imaginé.

Muchas de las situaciones por las que pasé el año anterior fueron sorpresas, problemas emergentes y bomberazos (vocablo mexicano para decir «problema urgente que debes resolver de forma inmediata»). Algunos malos y la mayoría muy buenos.

Comento esto porque no importa cuánto planeemos, ni cuántas medidas de seguridad se tomen, ni cuántos buenos deseos tengamos, no cumpliremos ningún objetivo si no tomamos en cuenta que todo es impermanente.

Por todas estas razones creo que los propósitos de año nuevo son deseos vacíos si no se toma en cuenta todo lo anterior.

Para evitar frustraciones a fin de año, lo más conveniente es plantearse una sola meta.

Si vas a bajar de peso, hazlo como si no hubiera un mañana. Si vas a ahorrar dinero, hazlo hoy. Si lo que quieres es titularte, ve a tu universidad y realiza los trámites, haz la tesis. Si lo que quieres es dejar de mentir, hazlo en este preciso instante, no esperes a fin de año para hacer balance.

Si al final del día lograste cumplir con tu meta, entonces ya ganaste una batalla.

Con todo esto quiero decir que si sólo te planteas un propósito y pones toda tu alma en ello, trabajas diariamente para alcanzarlo, tus probabilidades de éxito aumentan.

¿Cuál es mi propósito para 2011? Ser mejor persona. Hoy. Aquí y ahora.

Y eso lo voy a lograr haciendo lo que siempre hago: escribiendo, leyendo, creando, trabajando, amando, escuchando y dando todo lo que soy por quien me necesite.

Feliz 2011.

¡Vive 2011!

¡Vive 2011!

Estamos en el punto del año en el que por todos lados se dice que debemos hacer un recuento de 2010 y por todos lados hay anuncios que explotan la nostalgia.

Lo que yo digo es que hoy, como cualquier otro día, hay que vivirlo como si fuera el último. Sin estancarse en el pasado y sin vivir planeando el futuro.

Olvídate de las fiestas de año nuevo. Sólo hay que celebrar una sola cosa: la vida.

Reir, trabajar, jugar, amar, soñar y crear son los rasgos distintivos de nuestra experiencia humana y es lo que hacen que la vida valga mucho la pena vivirla.

Hoy por la noche levanta la copa y piensa en todo lo que aprendiste, agradece a todos tus compañeros de viaje y piensa en todo lo que eres.

En 2011 alcanza las estrellas, pero mantén los pies en el piso.

¡Felicidades!

Felicidades

Como habrán podido notar, los artículos han estado lentos estos días. En las Oficinas del Choco Buda estamos tomando un descanso de invierno para arrancar con todas las ganas en 2011 .

Pronto hablaremos más de ello, pero quería aprovechar este momento callado de la mañana para mandar un gran abrazo a todos ustedes, que me han leído, guiado y comentado todo lo que sucede en este blog.

Son días de estar en casa disfrutando de la familia, comer rico y divertirse. Así son las vacaciones de invierno.

¡Felicidades!

Esto debe estar en tus propósitos de año nuevo [Sabiduría budista]

El mayor logro es la generosidad.

El valor más grande es conquistarte a ti mismo.

La mejor cualidad es buscar ayudar a otros.

El mejor precepto es la atención continua.

La mejor medicina es el vacío de todo.

La más grande acción es no conformarte como es el mundo.

La magia más grande es calmar las pasiones.

La generosidad más grande es no apegarte a las cosas o personas.

La mayor bondad es una mente en calma, en paz.

La mejor característica es la humildad.

El mejor esfuerzo es no preocuparte por el resultado.

La mejor meditación es una mente que deja ir.

La sabiduría más grande es poder ver a través de las apariencias.

Atisha, monje budista. 980–1054 EC