Hoy es el último día de tu vida

Mira este video:

¿Qué harías si hoy fuera el último día de tu vida, de la raza humana?

Tus autos, casas, ciudades, empresa, gadgets, cuentas de banco, todo de lo que presumes y todo lo que te da estatus se evaporaría.

Aprenderías que nada es permanente y todo por lo que te obsesionas, todo lo que presumes, todo lo material, va a quedar en cenizas.

No importa si es un asteroide, un accidente  o una enfermedad, entenderías que la vida se puede ir en un parpadeo y nada de lo que posees, nada a lo que te aferras te va a acompañar.

Si me preguntas a mi, yo diría te amo y gracias a las personas que me han acompañado en mi camino.

Pero no necesitamos una catástrofe natural para comprender esto.

Hoy es el último día de tu vida y tienes que vivirlo así.  Ayuda. Escucha. Observa. Deja ir lo que te daña.

Hoy es el último día de tu vida. ¿Qué harás?

Entrena tu mente y cambia tu realidad hoy

Entrena tu mente y cambia tu realidad hoy

La mente humana es una especie de plastilina o masa dispuesta ser moldeada. Por medio del entrenamiento y la rutina le vamos dando forma hasta que queda justo como la queremos.

Como ejemplo pienso en cómo aprendemos música u otro idioma. Comenzamos las lecciones sin saber nada y poco a poco vamos dando forma al nuevo conocimiento. Lo aprendemos, lo entendemos y con el paso del tiempo sabemos cómo aplicarlo a la vida cotidiana.

Esto se llama entrenamiento.

La mente entrena día a día y nunca pierde su calidad de masa. Si nosotros no le prestamos atención a este hecho, hay personas allá afuera dispuestas a moldearla por nosotros e instalar en ella una realidad que no necesitamos. Y sí, me refiero a la publicidad y a la mercadotecnia, pero ese es tema para otro artículo.

Me refiero a lugares mucho más internos, a lo que nosotros mismos ponemos en el itinerario de entrenamiento de nuestra mente y que, por lo regular, termina haciéndonos daño.

La siguiente cita quiero que la leas con cuidado. Léela despacio y detente en cada línea. Piensa y luego continúa:

Cuida lo que piensas porque se convertirá en palabras.
Cuida las palabras porque se convertirán en actos.
Cuida los actos porque se convertirán en hábitos.
Cuida los hábitos porque se convertirán en carácter.

Aclaración importante: he leído que los charlatanes de The Secret usan esta cita para vender sus métodos mágicos para conseguir el éxito. La magia no existe, nunca ha existido y no hay ningún poder supremo que maneje tu destino. El controlar tu pensamiento exige responsabilidad por tus actos, trabajo, disciplina y cientos de horas de meditación. En otras palabras, es necesario el entrenamiento.

Luego de ese pequeño intermedio, continúo. Esta cita de autor anónimo resume lo que creo que sucede en la mente humana, pero no sólo aplica para ejemplos negativos; también puede cambiar tu realidad y la de la gente que te rodea, creando conductas muy positivas.

El pensar con lenguaje soez hace que tus palabras sean soeces, vulgares. Esto reditúa en que seas una persona poco grata para ti y para otros porque, sin que lo notes, te comportarás de manera soez.

Por otro lado, el pensar que hoy es un día lleno de retos y de aprendizaje, te hará salir adelante hora por hora hasta terminar todas tus tareas. Te aseguro que tendrás buena actitud todo el tiempo.

También esta cita aplica para el desarrollo personal y el aprendizaje. Por ejemplo, si piensas en que quieres llegar a terminar tu primera carrera de 5 km, eso te pone en muy buen camino para tu entrenamiento, porque estarás cultivando un hábito.

Si esta cita la aplicas a tu vida cotidiana te hará responsable de lo piensas y haces, pero además te dará sabiduría para distinguir lo que está mal y lo que no necesitas.

En general tendrás una actitud positiva ante tus propios actos, sentirás respeto por todos. Y eso es lo que este mundo necesita.

Nota choco budista: Este artículo está basado en el Camino Óctuple: Visión Correcta, Intención Correcta, Habla Correcta, Acción Correcta, Forma de Vida Correcta, Esfuerzo Correcto, Atención Consciente Correcta y Concentración Correcta. Todos estos pasos son los que nos llevan a una vida tranquila y feliz.

Barreras personales

Barreras personales

Así te ves cuando dices «Es que así me hicieron».

Pretexto 3542 para no afrontar las consecuencias de tus propios actos:

Yo no era así. Así me hicieron.

Soy un tipo bastante despreocupado. Por lo regular, en los problemas más fuertes de mi vida, conservo la calma y la paz interna. Pero esta frase es de las cosas que logran sacarme de mis casillas.

Por desgracia es una frase que significa muchas cosas negativas, pero en las culturas latinoamericanas es común que pongamos nuestras decisiones y destino en manos de otros o de seres supremos.

Engloba una cultura de rencor, auto protección y paranoia total ante las personas que nos rodean. Y es que el usar agentes externos como gatillos para el cambio es mucho más fácil que aceptar nuestro propio deseo de mover nuestra vida.

No hay un dios, vírgenes, ángeles, feng shui o hadas que guíen nuestra forma de ser y tampoco podemos adjudicar la personalidad a quienes nos han hecho daño.

Somos el resultado de lo que nunca hemos dejado ir, bueno o malo. Guardamos rencores y cariño por personas y situaciones, pero muchas personas lo hacen de manera patológica.

No tiene nada de malo recordar bien a los amigos de la escuela. Lo que está muy mal es pensar que los «mejores años de mi vida» fueron los años de escuela. De igual forma, si hubo alguien negativo en nuestras vidas, no hay porqué pensar que todo el resto de la humanidad es así.

Hoy es el mejor día de tu vida, por más duro que sea. Mira a tu alrededor. Las personas que están a tu lado en el autobús, en la escuela, en casa o en la oficina, son tus compañeros de viaje y tienen tantos o más problemas que tú.

Pensar que «así te hicieron» en el pasado, es cerrarte la puerta a la felicidad. Es ponerte una venda que cubre la realidad y que jamás te dejará avanzar. Es guardar tanto odio y rencor en tu corazón, que vives envenenado y con dolor.

Aun en los tiempos más amargos de nuestras vidas necesitamos ver las cosas como son. Sin apegos. Sin duda hay gente muy destructiva, pero en nuestras manos está el permanecer recibiendo el daño o movernos hacia adelante.

Poner esta hora, este día y esta semana en tus propias manos hará que seas una persona más íntegra y calmada. Te dará la tranquilidad de aceptar quien eres, sin importar que seas bajito, gordito, muy alto o no te hayas peinado. Incluso serás más productivo.

Manejar nuestro propio destino es fascinante. Es mucho más emocionante y es todo un desafío pensar que tenemos el control de nuestra vida.

Además es muy divertido porque aprendes a ver las cosas de una manera mucho más ligera porque sabes que puedes cambiar el curso cuando sea necesario.

Y esa es razón suficiente para sonreir.

Nota choco budista: No guardar rencor y no desear que el tiempo regrese, es no apegarse al pasado. El desapego es una de las bases más importantes del budismo.

Ser conscientes del control sobre nuestras acciones y dominar impulsos negativos forma parte del Camino Óctuple, en la forma de Visión Correcta y Acción Correcta,

Procrastinación: 3 horribles consecuencias y 3 tips para erradicarla

Procrastinación: 3 horribles consecuencias y 3 tips para erradicarla

Procrastinación. Buscaré una foto después.

La siguiente conversación es verídica:

Amigo: Ahora que ya no tengo internet en el trabajo me dio tiempo de preparar mi programa de radio.

Yo: Creo que eso se llama productividad…

En ocasiones nos sentimos tan abrumados con nuestras labores que, simplemente, nos quedamos viendo hacia el espacio infinito y no hacemos nada.

Y así como tenemos herramientas maravillosas para ser creativos y trabajar de manera inteligente, también tenemos cientos y cientos de juguetes que exigen toda nuestra atención.

Estos juguetes están hechos para ser atractivos, divertidos, nos comunican de tiempo completo con amigos y familia, y generan adicción porque siempre es más fácil evadir trabajo que hacerlo.

En lugar de trabajar y terminar temprano, ¿cuántas veces no has pasado toda la mañana en Facebook cuidando de tu maíz virtual? Yo, Choco Buda, admito ser víctima de Google Reader y puedo pasar todo el día leyendo noticias que olvidaré en menos de 1 minuto.

Dejar las cosas para después tiene consecuencias fuertes:

1. Estrés y ansiedad
Postergar el trabajo conlleva a estar tensos y deprimidos porque, muy adentro de nosotros,  sabemos  que necesitamos terminar con nuestras tareas. Luego de un día de no hacer nada, los pendientes y labores se acumulan.

2. Evasión
Muchas veces procrastinamos porque no nos gusta nuestra realidad.  Puede ser el trabajo mismo, la situación sentimental o familiar. Como sea, si algo no nos gusta, tendemos a evadirlo. Al igual que el trabajo, si evadimos las situaciones que no nos gustan, se acumulan y comienzan a causar daño.

3. Pérdida de tiempo
Quizá no vemos esto en toda su magnitud porque pensamos que nuca vamos a morir. Creemos que todo nuestro entorno es para siempre.  Pero no lo es. Si no se toman acciones o decisiones en el momento adecuado, no podremos regresar en el tiempo para corregirlo.

Y esas son sólo algunos de los efectos maléficos. Estoy seguro de que existen muchos más.

Acabar con la procrastinación es, en realidad, más fácil de lo que parece. Comparto con ustedes los métodos que me funcionan.

Cómo terminar con la procrastinación:

1. Enfócate
Si el trabajo o tu vida personal te abruman, sal a caminar. Haz una pausa de 10 minutos y camina. Ve por un café. Pero lo más importante es respirar y piensa que hay cosas importantes que necesitan tu atención. Si las terminas no estarás tenso después.

2. Apaga el internet y el celular
Apaga Facebook, Twitter, e-mail, chats, blogs, Google Reader y tu maravilloso teléfono. Si tu trabajo depende de mandar un correo, hazlo, pero apaga el internet para seguir en tu labor. Piensa que todos estos elementos funcionan en tu contra a la hora de ser productivo. Como nota adicional, si tienes que hablar con alguien, míralo a los ojos, no a la pantalla.

3. Prémiate
Enfocarse y terminar con distractores no es suficiente. Luego de una hora o dos de trabajo intenso, haz una pausa para hacer algo que te guste mucho. Regálate 10 o 15 minutos para revisar tu comunicaciones y saludar a los amigos, sírvete un café o sal a caminar. Es una mínima pausa que te va a dar más energía para seguir.

Existen demasiados artículos sobre este tema, pero creo que cada uno de nosotros sabemos lo que nos hace menos productivos.

A ustedes, ¿cómo terminan con la procrastinación?

Nota choco lingüística: En el diccionario de la Real Academia Española está la siguiente deficinición:

procrastinar.
(Del lat. procrastinare). 1. tr. Diferir, aplazar.

Decir «procastinar», sin la r, es un anglicismo.

GRACIAS a Sandy Gallia por la corrección. Si quieren leer sobre lingüística y otros demonios interesantes, visítenla aquí.

H de Humildad [El abecedario del Choco Buda]

H de Humildad [El abecedario del Choco Buda]

Hace muchos años, luego de una pausa de muchos meses en mi entrenamiento de Karate-Do, busqué algo con qué reemplazarlo y llegué al Aikido.

Encontré este dojo cerca de mi oficina y fui a ver una clase. Llegué, me senté y puse atención a todo lo que sucedía. Mi mente, de manera inmediata, comenzó a crear una larga lista de comparaciones entre Karate-Do y Aikido. Este tipo de pensamientos plagaron mi mente:

«Mira nada más. El Karate sí es de hombres. Estos tipos sólo brincan tantito y ya están sudando y lloriqueando.»

«En Karate sí nos golpeamos de verdad. Me rompí la naríz varias veces y aquí en Aikido sólo bailan de un lado al otro.»

«Rodar en el piso. Qué basura. En Karate aprendí a golpear y demostrar fuerza y determinación. Estos son demasiado suaves para mi.»

«Ahora están de rodillas moviendo sus manos. ¿Para qué? En Karate sí había fuerza. La única vez que uno termina de rodillas en Karate es cuando te descuidas y recibes un golpe al estómago»

Aun con todos estos pensamientos, algo en mi mente se sintió atraído hacia esta nueva disciplina marcial. Así que terminando de ver esa clase, me inscribí.

Al día siguiente acudí al dojo para mi primer entrenamiento. Me vestí con mi ropa de deportes (aun no tenía uniforme), y entré a la clase.

Luego de unos 10 segundos me di cuenta de lo difícil que es el Aikido, la gran fortaleza física que requiere y lo suave que es el Karate-Do comparado con él. Durante las 2 horas de clase caí al suelo unas 50 veces, intenté moverme al igual que los demás (sin éxito) y mis pulmones estaban a punto de estallar.

Al terminar la clase entré en una especie de mini depresión al darme cuenta de que no sabía nada y que tenía que entrenar por años para alcanzar el ritmo de los estudiantes avanzados. Todo el tiempo, desde la adolescencia, entrenando Karate-Do no me sirvió de nada y estaba de regreso en el cuadro 1.

Esa fue una muy grande lección de humildad. No era el mejor, mis medallas no me servían, mis movimientos furiosos y rápidos los debía olvidar, tenía que aprender a caminar de nuevo y además tenía que sentir respeto por mis hermanos mayores (senpai en japonés o compañeros de grados avanzados).

La humildad, como mucho de los valores que necesitamos aprender, normalmente llega con un momento así. Alguien más nos demuestra con casos prácticos que somos ignorantes y que nos falta mucho por aprender. Eso, necesariamente, nos hace reflexionar y dejar el orgullo de lado para enrrollanrnos las mangas de la camisa y ponernos a trabajar… claro, si somos inteligentes.

En budismo, la humildad es uno de los tres principales valores que nos llevan a una vida tranquila o nibbana.

La humildad nos permite ver la realidad como es, reconocer el éxito de los demás y, de forma objetiva, nos enseña nuestro lugar en el universo.

No importa que hayamos puesto hombres en la luna, que tengamos una estación espacial o que controlemos el clima. Siempre hay fuerzas mucho mayores con las que tenemos que vivir en armonía y es necesario que sepamos reconocerlo.

Ser arrogantes, orgullosos y tener actitud presumida nos pone en un estado mental negativo y nos ciega para reconocer el esfuerzo y trabajo de los demás.

Cuando somos humildes nuestra actitud hacia las personas cambia y se convierte en un factor de cómo seremos tratados. También nos prepara para aceptar la derrota cuando llegan experiencias difíciles a nuestras vidas.

Aprender humildad es todo un arte y, en algunas personas, se convierte en una lección que se tiene que aprender día con día.

¿Ustedes han tenido experiencias que les enseñan humildad? Piensen en ellas y recuerden todo lo aprendido.

Hoy es un buen día para aprender esa lección.

Nota choco budista: Practicar humildad y estar atento a ello, pertenece al Camino Óctuple al cumplir con Visión Correcta, Intensión Correcta y Acción Correcta.

Al reconocer los éxitos de los demás y que hay fuerzas mucho más poderosas que nosotros nos vuelve compasivos. Esto es parte de una práctica de Amor Gentil hacia el universo.

G de Gratitud [El abecedario del Choco Buda]

G de Gratitud [El abecedario del Choco Buda]

¿Recuerdas la última película que disfrutaste? Ponla en tu mente. Regresa a esa tarde de fin de semana y piensa el porqué la disfrutaste.

Al final de la película volteaste a ver a tu acompañante, comentaron algo, se levantaron de sus asientos mientras los créditos aparecían en pantalla, y salieron de la sala para regresar a casa o para ir por un café.

Por si no lo notaste, los créditos eran un listado interminable de nombres. Actores, directores de arte, músicos, folley, contadores, diseñadores y un ejército de extras. Esos 2,000 nombres que aparecieron en la pantalla y que no viste, son las personas que hicieron posible que hayas tenido una tarde maravillosa en el cine.

Detrás de todo lo que disfrutas y usas, hasta lo más insignificante como tu ropa, el jabón, el volante de tu auto, las papas fritas, la botella de agua, la revista que lees, la computadora que estás usando en este momento, tus lentes, la silla; abosolutamente todo lo que te rodea en este instante, tiene horas de trabajo y dedicación de miles de personas.

Gracias a su trabajo y al tuyo, la civilización es lo que es.

Y aquí lanzo mi pregunta: ¿En algún punto te has detenido a dar gracias por todo lo que eres y tienes?

Estoy hablando de ser agradecido por todo lo que te rodea.

Naciste por una relación de dos personas, comes por el trabajo de miles de individuos anónimos y todo ese esfuerzo, junto con tu propio trabajo, pasa inadvertido casi siempre.

Estoy seguro de que el mundo sería un mejor lugar si tomáramos consciencia de todo esto y fuéramos realmente agradecidos por lo que tenemos.

En el budismo, la gratitud es prima hermana de la compasión y juntas funcionan para entender el lugar, esfuerzo y tiempo de las personas y experiencias que nos rodean.

Cuando sentimos gratitud, ya sea hacia la gente o hacia la vida, metta (amor gentil) nos seguirá como consecuencia. Al conectarnos con otra persona por medio de la gratitud, todas las barreras comienzan a derrumbarse.

Joseph Goldstein

Sentir gratitud es reconocer y comprender la labor y el cariño, la enseñanza de todas las experiencias que vivimos. Aun las situaciones más duras y amargas tienen un final del que, si somos inteligentes, aprenderemos y nos sentiremos agradecidos por las lecciones.

La gratitud nos da perspectiva de la importancia que tiene la vida y el universo en nuestra propia experiencia. Y, por consiguiente, nos explica el lugar que ocupamos en el cosmos.

Y lejos de todas las explicaciones filosóficas, la gratitud se siente bien. Dar gracias con una sonrisa o que nos den gracias, son situaciones que nos da felicidad en pequeñas dosis a lo largo del día.

Personalmente, cuando doy gracias, siento que colaboro un poco hacia un balance positivo tanto para mi, como para los demás.

Así que mira donde estás en este momento. Piensa en todas las personas que trabajaron para ti y piensa en todas las personas para quienes has trabajado. Piensa en todos los que te aman y piensa en quienes tú amas.

Respira profundo y di:

Gracias.

Nota choco budista: Estar atentos y conscientes de nuestro entorno y sentirnos agradecidos por ello; resultan de la Atención y Visión Correctas, que son parte del Camino Óctuple. Este camino nos lleva a una vida tranquila y feliz.

Ser agradecido no es un valor budista, sino humano. Cultívalo siempre.