Día sin auto… ¿Qué tal vida sin auto?

Día sin auto… ¿Qué tal vida sin auto?

Me llama la atención que le hacen mucha publicidad al Día Mundial Sin Auto (22 de septiembre), como si fuera una actividad exclusiva, un sacrificio que hacemos por la Madre Tierra.

El no usar tu auto por un día pretende hacerte sentir bien porque eres uno de los que sí hacen algo por el calentamiento global y toda esa colección de argumentos.

Lo que en realidad necesitamos es promover Una Vida SIN Auto y celebrarla todos los días.

Ya sé lo que estás pensando: Es que lo necesito, es que es por seguridad, es que se ven bonitos, es que soy aficionado a los autos…

Por desgracia en las culturas de Latino América tenemos muy bien identificado el estatus y el clasicismo. Un buen auto te vuelve mejor persona, más poderoso y te permite entrar a mejores círculos sociales. Creo que eso es muy triste.

Te reto a que pienses 5 argumentos honestos y reales por los cuáles tu vida sea más feliz con un auto. Creo que no vas a llegar ni a 3.

Si piensas objetivamente, si eres honesto contigo mismo;  a menos que tu trabajo sea repartir bienes, nadie necesita un auto.

Un auto y toda su mercadotecnia te da las siguientes…

Ilusiones de tener auto

  • Seguridad. Falso. Si pretenden robarte lo harán en tu auto, sin él o en tu casa. Lo más coherente que puedes hacer en cuestión de seguridad es reducir los riesgos. Ya sea por asaltos o accidentes, el auto aumenta el riesgo. Tener auto te vuelve ostentoso porque primero viene el modelo del año, luego el mega sistema de audio, luego el iPod y el GPS. Poco a poco te conviertes en mejor target para el crimen.
  • Estatus. Falso. Lo que te da éxito en la vida son tus acciones, tus palabras de aliento, que la gente a tu lado sea feliz. El que poseas cosas por estatus te vuelve frío.
  • Tranquilidad. Falso. El tener auto te da muchas capas extras de estrés. Quizá no te des cuenta al principio, pero con el paso del tiempo se vuelve una carga para la vida. Sólo por mencionar algunas de estas capas de tensión gratuita: impuestos, combustible, reparaciones, permisos, licencias, placas, verificaciones, multas, estacionamiento y pensión.
  • Comodidad. Falso. Pasar 3 o más horas en el tráfico, ¿te parece cómodo? No lo creo. Tampoco es muy cómodo estar esquivando otros conductores o cuidarte de la policía.
  • Tiempo. ¿Crees que el auto te hace llegar más rápido a donde vayas? No hay nada más erróneo. Tienes que ver este video. LINK

No es que tenga yo algo en contra de la industria automotriz. Al contrario, ha sido determinante para llevar esta civilización hasta donde está, pero creo que es momento de frenarla en beneficio de nosotros mismos.

¿Porqué digo todo esto? Por pura experiencia personal.

Después de 15 años de tener varios autos, un día vendí el último. De pronto mi vida cambió para siempre porque pude ver, con otros ojos, cómo era mi ciudad y su gente. Y a pesar de que viví casi toda mi vida en la Ciudad de México, NUNCA tuve ningún asalto ni fui víctima de algún crimen.

Por el contrario, esa decisión me hizo una persona muy feliz.

Beneficios de vivir sin auto

  • Seguridad. Como mencioné, jamás tuve ningún tipo de problema al usar transporte público. También reduces MUCHO los riesgos porque no tener auto evita que salgas de noche, no eres ostentoso y como en la selva, la seguridad se da en manada, no en aislamiento.
  • Tranquilidad. Al no tener auto no erradicas cientos de factores qué micro-administrar. También está el hecho de que no tienes que lidiar con otros conductores. La vida se vuelve muy buena.
  • Tiempo. Vivir sin auto me regresó a devorar libros, cómics y escuché cientos de podcasts. Me di cuenta que de mi casa al trabajo hacía menos tiempo en transporte público que en auto.
  • Economía. El no tener auto es como si te subieran el sueldo. En países desarrollados tener auto implica gastar cerca de US$8,000 al año. En México el gasto por tener auto es de aproximadamente $40,000, que se esfuman en el éter. Los gastas sin darte cuenta, pero si ese dinero mejor lo inviertes, al final del año vas a estar muy feliz.
  • Ecología real. ¿Autos con mejores motores? ¿Combustibles inteligentes? ¿Empresas socialmente responsables? Ninguno de estos argumentos mercadológicos puede vencer a una sencilla verdad: caminar o usar la bici son las actividades más ecológicas que existen.
  • Ejercicio. Estar sin auto me hizo caminar. Mucho. Y no tengo qué decirte los beneficios que esto trae a tu salud.
  • Conciencia. Estar encerrado 4 horas al día en un auto te aisla del mundo. No ves lo que hay en la calle, a la gente, no convives con nadie, no puedes observar las historias que los ojos de los demás cuentan.

Ya sé que me vas a decir que el transporte público apesta, que todos van apretados, que los conductores son como simios, que los hombres ven con lujuria a las mujeres y todo el check list acostumbrado. Sin embargo, son tiempos difíciles para la economía y para la seguridad.

Creo que hay que dejar de lado las pretenciones y pensar en maneras óptimas en las que podamos vivir mejor. El tráfico en las ciudades siempre va a empeorar y no lo contrario. La seguridad igual. El no tener auto aminora riesgos y te devuelve el control de muchos aspectos de tu vida. También te vuelve más puntual porque te obliga a salir con buen tiempo de casa.

Yo pude deshacerme de mi auto hace 3 años y soy muy feliz. Y si yo pude, que soy un tipo normal, sin ninguna especie de cualidad extra a las tuyas, estoy seguro que tú también.

Es cuestión de pensar y actuar.

Nota choco budista: Aprender a ver la vida como es, aceptarla sin apegarte a lo material es practicar Aceptación. Esta cualidad del budismo nos enseña a tomar la vida como es.

Lecciones del dojo para la vida

Lecciones del dojo para la vida

Jigoro Kano, creador del judo.

Mi gran amigo Momo, de El Espejo de Momo, me envió un artículo sobre la filosofía del Judo,  que me hizo pensar mucho.

Y es que no importa qué tan budista sea, la vida siempre te pone situaciones difíciles en las que tienes que ser un poco agresivo o no se resolverán.

Esto se une con que hace unas semanas, varios lectores de El Choco Buda se acercaron a mi porque cada uno (por separado) tenía una serie de problemas bastante fuertes y necesitaban ayuda. Con mucho gusto compartí o que sé y lo que me ha funcionado, pero al final ningún problema se resuelve si no tomamos una actitud determinante ante la adversidad.

Si tienes el corazón roto, estar sentado viendo la televisión no va a reparar los daños. Si te sientes pasado de peso, estar sentado jugando video juegos no te va a dar cuerpo de modelo. Si la gente abusa de ti, no es porque dios lo quiso, sino porque tú los dejas.

Entiendo que la vida se pone ruda de vez en cuando y no tiene nada de malo quejarse. Siempre y cuando la queja venga acompañada de al menos 3 propuestas de mejora.

Por ejemplo, si el problema es que estás pasado de peso, no tiene nada de malo decir «Maldición, ya no me quedan los pantalones», pero a esa queja hay que agregarle «Voy a comer mejor».

Proponer soluciones a nuestros propios problemas cambia la vida porque ya no somos víctimas de nosotros mismos.

Mi arte marcial principal es el Aikido, pero otro arte marcial que me encanta es el judo. Uno de sus grandes maestros, Kyuzo Mifune, tenía estas siete reglas para el entrenamiento.

  1. No subestimes a un oponente.
  2. No pierdas la confianza en ti mismo.
  3. Mantén una buena postura.
  4. Desarrolla rapidez.
  5. Proyecta fuerza en todas direcciones.
  6. Desarrolla auto control.
  7. Nunca pares de entrenar.

Creo que los siete puntos están más que claros y no se necesita ser judoka para comprender que se pueden usar en la vida cotidiana, sin ser maestro de artes marciales.

En la vida, nunca podemos tomar a la ligera a una persona difícil porque podría causarnos daño. Tampoco puedes subestimar tus objetivos.

Si no confiamos en nuestras capacidades, no podremos avanzar a nuestras metas. Con una buena postura, inteligencia y criterio sin apegos, nuestro juicio siempre será certero. Al terminar nuestras tareas con buen tiempo, tendremos más oportunidad de aprovechar el día. Hacer las cosas a medias nos vuelve mediocres; necesitamos hacer todo con fuerza, proyectarla en todo lo que hacemos.

Todos estos puntos no pueden llegar a cristalizar si no sabemos autocontrolarnos. Tenemos que saber a decir NO a lo que nos daña, pero ese NO comienza con nosotros mismos.

Y, finalmente, estos puntos los debemos aplicar diario, a todo lo que hagamos.

Esto es entrenamiento.

LINK al Espejo de Momo.

LINK al artículo original.

Nota choco budista: Tomar acciones que te vuelven una mejor persona y te llevan a hacer felices a los demás, es tomar Acción Correcta, que es parte del Camino Óctuple.

Regresando de retiro

Pues ya estoy de regreso en la acción y me siento muy bien. Tomé dos días de intenso estudio y meditación.

Leí un libro completo, una intro y fragmentos de Dhammapada (compilación de moral y ética). Investigué el significado de ciertas palabras en sánscrito y medité mucho.

También vi tres documentales importantes que no había tenido oportunidad de analizar. Los reseñaré para ustedes en los próximos días.

Entre muchas cosas aprendidas y reafirmadas:

  • Subí mi tiempo de meditación al doble. Ahora estoy en los 40-45 minutos.
  • Todos somos uno.
  • La vida se entreteje en todo lo que hacemos.
  • Reafirmé las Cuatro Nobles Verdades.
  • Necesito poseer menos cosas.
  • Entendí el papel importantísimo de comunicar más sobre minimalismo.
  • Dejé ir un par de asuntos que me molestaban.
  • Y tengo una lista interminable de asuntos a tratar en mi y una tonelada de documentos qué analizar y aprender.

Pero sobre todas las cosas, soy un tipo muy suertudo por estar en este momento del tiempo.

En suma, estamos de regreso con muchas ideas para compartir en este pequeño blog.

Reduce, Reutiliza, Reemplaza, Respira: las 4 R’s del minimalismo

Reduce, Reutiliza, Reemplaza, Respira: las 4 R’s del minimalismo

Si pudiera describir el mundo moderno con una sola palabra, esta sería saturación.

Nuestros sentidos, la comunicación humana, nuestras casas, ciudades, productos y hasta lo que no se supone que debería, compite por nuestra atención. Esta es una cultura en la que entre más ruido y distracciones haya, es mejor.

Por desgracia, esta filosofía de llenarlo todo está implantada en nuestra mente de una manera tal, que ya ni siquiera la cuestionamos. Parecería que el coleccionar cosas como libros, discos, teléfonos viejos, platos o revistas es una necesidad humana básica, pero en realidad no lo es.

Entre más cosas tengamos, más crece el apego emocional por ellas. Conozco personas de 40 años que no se atreven a deshacerse de una taza porque su tía Chona se las regaló cuando tenían 5 años. Pero no sólo atesoran una taza sino cajas enteras de cosas que no se necesitan.

Por supuesto, también nuestra economía sufre mucho al atesorar cosas. Cuando te dedicas a comprar de manera desmedida, vas enfocando dinero a artículos que no necesitas en realidad. Recuerda que el dinero que no gastas hoy, te puede sacar de aprietos grandes mañana.

El almacenamiento se convierte en una carga. Poco a poco vamos llenando nuestro entorno. Saturamos nuestros espacios vitales y nuestra vista con cosas llenas de color, sonidos, tamaños y texturas. Nos vemos en la necesidad de cuidar, limpiar y mantener todos esos objetos, lo cual es trabajo innecesario.

Y no nos damos cuenta, pero esto nos lleva a vivir bajo tensión y con una especie de caos que no podemos explicar hasta que nos detenemos a analizar.

Mira tu escritorio, tu habitación, tu casa. Míralos con honestidad y responde a esta pregunta: ¿no se vería mejor si no hubieran tantas cosas? La respuesta es sí.

Ser minimalista me ha funcionado a lo largo de los años. Y es mucho más fácil serlo cuando sigues las cuatro R’s, que no sólo se aplican para los objetos, sino para todo lo que haces en tu vida.

Reduce

Contra todo lo que me puedas decir, estoy seguro que no necesitas tener 75 tazas para café. Tampoco necesitas los libros de la universidad porque la mayoría son obsoletos y no los has revisado en, al menos, 5 años.

Haz una revisión de todo lo que hay en tu casa, escritorio u oficina. Si algún objeto no lo has usado en el último mes, en realidad no lo necesitas. Es hora de dejarlo ir.

Para reducir tus pertenencias puedes organizar una venta de garage o donar todo a personas que lo necesiten.

Como consejo extra, recuerda esto: las superficies planas deben estar limpias, sin cosas.

Reutiliza

Esta cultura está fabricada para que poseer cosas nuevas nos de la ilusión de bienestar. Y esta es una idea muy equivocada.

El comprar artículos nuevos todo el tiempo impacta directamente a tu economía y al planeta Tierra.

Por ejemplo, piensa en un refrigerador. El metal tuvo que salir de algún lado. Lo mismo aplica para el plástico, gomas, cables y gases. La mercadotecnia oculta el hecho de que hay recursos no renovables detrás de todo lo que compramos. Estos recursos se agotan día a día y pronto no alcanzarán para todos.

Si necesitas muebles, un auto, un refrigerador o un escritorio, revisa los anuncios clasificados. Es muy posible que encuentres lo que buscas a una fracción del precio de un artículo nuevo.

Cambia el paradigma de las cosas nuevas. No tiene nada de malo comprar un artículo usado si es que está en buenas condiciones.

Reemplaza

Si ha llegado el momento de comprar una camiseta nueva, revisa lo que tienes actualmente. Selecciona la que necesita irse, la que tenga más hoyos y conviértela en trapos para limpieza. Compra sólo una para reemplazarla.

La idea es que no acumules, sino que reemplaces sólo lo que necesites.

De esta forma vas a mantener la saturación bajo control. Reemplazar aplica para libros, discos, cocina, ropa y casi todo lo que posees.

Respira

La tranquilidad que da de ver tu hogar u oficina sin saturación es maravillosa. Aporta calma y promueve la concentración.

En suma, te permite respirar y descansar de la locura y ruidos externos.

25 ideas minimalistas para mejorar tu día

25 ideas minimalistas para mejorar tu día

La mitad de semana siempre es dura porque estamos 100% enganchados en ser productivos. No es que tenga algo de malo, pero de vez en cuando necesitamos algún acto para recordarnos lo que somos, quiénes somos.

Estas 25 ideas son pequeñas acciones que podemos tomar para mejorar el día y tener una buena actitud para lo que venga.

Si se les ocurren más, adelante, que para está el área de comentarios.

  1. Mírate al espejo por un momento y sonríe
  2. Toma una taza de café
  3. Saluda a las personas que estén a tu lado
  4. Apaga las distracciones y concéntrate
  5. Ordena tu escritorio
  6. Ordena los archivos de tu computadora
  7. Come una fruta fresca
  8. Escucha con atención a los demás
  9. Habla poco
  10. Mira por la ventana
  11. Sal a caminar
  12. Apaga la televisión
  13. No te enganches en discusiones
  14. Evita los chismes (participar y decirlos)
  15. Revisa tu e-mail sólo 1 ó 2 veces al día
  16. Escucha música que te guste mucho
  17. Lee un buen blog (El Chocobuda es siempre buena idea)
  18. Di gracias con toda sinceridad
  19. Pide todo por favor
  20. Llama a tus padres por teléfono
  21. Lee un libro
  22. Cuando te equivoques, admítelo
  23. Cuando no sepas algo, di no lo sé
  24. No mientas
  25. Manda una sonrisa a alguien que no hayas visto en mucho tiempo
  26. Bonus: Respira

Y para terminar, les comparto esta canción que me gusta mucho. Se llama Breathe y dice que no importa qué tan difícil esté tu día, no olvides respirar.

¿Qué escondes tras tu máscara?

¿Qué escondes tras tu máscara?

Desde hace tiempo he venido pensando en las máscaras que todos usamos a diario. Hay veces que nos ponemos una máscara para hablar por teléfono, otra para trabajar, otra más para estar con la pareja o amigos y una hasta para comer.

Claro que me refiero a las máscaras de forma metafórica. Aunque no dudo que haya gente que va por el mundo con una de luchador o de ladrón.

Hay personas que las usan más que otros. Por ejemplo los políticos y los jerarcas religiosos las usan de una forma tan profesional, que no parece que están ocultando la verdad.

Y es que las máscaras sirven para eso. Ocultan la verdad, son una cara temporal que pone un velo entre nuestra verdadera personalidad y el mundo exterior.

Haciendo un poco de investigación y hablando con personas muy sabias, me di cuenta que usar máscaras es uno de los comportamientos humanos más básicos y no es precisamente malo. Todos las usamos.

Lo que me llama la atención es la manera en que se usan.

¿Ocultamos la verdad con ellas? ¿De qué nos estamos protegiendo? ¿En verdad se necesitan?

El uso de una máscara distinta para cada situación de nuestro día puede ser bueno si se maneja con inteligencia y con ética porque son necesarias.

Pero también es necesario quitarlas y mostrar, de vez en cuando, nuestros colores reales.

Mis preguntas para ustedes son, ¿cuántas máscaras usamos? ¿Mentimos al usarlas o somos más profesionales y éticos? ¿Sería posible ir por el mundo sin usar máscaras?

Cada uno de nosotros sabe las respuestas a esos cuestionamientos, pero lo que debe quedarnos claro es que el uso de máscaras es un acto que siempre debemos tener consciente.

Si somos honestos con nosotros mismos, sabremos cuándo nos la ponemos y cuándo nos la quitamos; haciendo que seamos más sinceros en nuestras intenciones.

Al ser sinceros sería más fácil identificar cuando nuestras acciones podrían dañar a alguien y llevar una vida mucho más tranquila. ¿No creen?

Nota choco budista: Estar atentos de cuándo usamos máscaras y cuándo no, nos hace practicar la Atención Consciente Correcta y Visión Correcta, que forman parte del Camino Óctuple.