Si leer budismo básico ya no es suficiente y necesitas saber más sobre Zen, te invito a tomar la segunda parte del Curso de Introducción al Budismo Zen, de Grupo Zen Ryokan. Continuaremos nuestro camino aprendiendo la historia, tradición y prácticas de esta milenaria forma de vida.
Este curso está pensado para alumnos del Curso 1 y para quienes ya estén familiarizados con su contenido (ver temario aquí).
El Buda y los Maestros a través de la historia se han adaptado a la tecnología disponible para transmitir las enseñanzas a la comunidad y mantener el Dharma vigente. Este concepto se conoce como Upaya, o Medios Virtuosos de Enseñanza.
Grupo Zen Ryokan se adapta y usa los medios en vivo y electrónicos para compartir la llama del Budismo Soto Zen en español.
Entendemos la tecnología como herramienta de comunicación y de aprendizaje que une a las personas, trascendiendo fronteras, horarios y culturas.
Cuando estamos juntos practicando el Dharma y en Zazen, saltamos obstáculos regionales, etiquetas y tiempo. Esto nos permite estar siempre unidos, sin prisas.
Es un formato ideal para personas muy ocupadas o con algún impedimento para acudir a un centro Zen local.
Practicamos Zen en el templo más grande: La Vida.
Objetivo
Profundizar en el estudio de la historia, textos y ceremonias esenciales del Budismo Soto Zen; para llevarlo a nuestra experiencia cotidiana y vivir en respeto, armonía, silencio y elegancia.
Practicaremos Shikantaza Zazen (meditación zen) desde el primer día para cultivar el hábito diario de esta práctica suprema.
¿Sabes por qué no entiendes el Zen y todo parece confuso? ¿Imaginas la razón por la qué el Zen no te ha transformado como esperabas? ¿Sabes por qué aun hay depresión y angustia? Porque tomas descansos y haces pausa en la práctica, a veces por meses o años. Es como si arrancaras una manzana verde, esperando que sea dulce y deliciosa, pero sin esperar a que esté madura. El Zen es práctica cotidiana que no debe ser interrumpida, de lo contrario nunca madurará en ti. Así fue diseñada y funciona más de lo que tu gordo y pesado ego imagina.
El Soto Zen, como ya me habrán escuchado decir, difiere de otras tradiciones por muchas razones. Principalmente nos sentamos en Zazen como pilar de nuestra espiritualidad, pero también el Buda y Dogen Zenji hacían énfasis en que el Dharma no puede ser relegado a fines de semana. Mucho menos a una ventana corta de tiempo, apretado entre las actividades de nuestra agenda. El Zen es práctica cotidiana, pero con algunos comentarios importantes.
Puede que pases mucho tiempo estudiando por tu cuenta, pero si no te llevas el Dharma a cada rincón de tu experiencia de vida, acompañado de tu maestro, muy pronto te desesperarás y te irás.
La esencia del Soto Zen, más que cualquier otra doctrina espiritual, radica en su pragmatismo y aplicabilidad directa a la vida cotidiana. No es coincidencia que el 100% de los Patriarcas del Zen nos hayan pedido práctica y disciplina diaria.
Pero Chocobuda, yo solo quiero estar sin estrés y que la ansiedad ya no me coma.
El dolor y la insatisfactoriedad como material para crecer
En su iluminación, entre otras cosas, el Buda encontró la razón por la que todos la pasamos mal en esta vida. Al abordar el sufrimiento humano, el Buda no se quedó en la superficie; profundizó en la raíz del dolor, abriendo nuestra consciencia para hallar y aplicar soluciones que mitiguen nuestra insatisfactoriedad. Esta aproximación pragmática es evidente en todas sus enseñanzas, que se presentan como herramientas para navegar el mar tormentoso de la existencia. Zen es práctica cotidiana que nos ofrece la medicina específica para cada aflicción y enfatiza la importancia de actuar con prontitud y sabiduría.
Sin embargo, lo que distingue al budismo de otras filosofías es su rechazo a los absolutismos. Reconoce la relatividad de nuestra comprensión y práctica de la verdad, abogando por una flexibilidad que se adapta al contexto, a la realidad concreta y a las circunstancias individuales. Esta postura, lejos de ser rígida o dogmática, es dinámica y adaptable, permitiendo una interpretación y aplicación de sus enseñanzas que es genuinamente pragmática. A esto le llamamos la Perfección de la Gran Sabiduría, Prajnaparamita.
Es de suma importancia estudiar, hacer Zazen y vivir con el Dharma todos los días de nuestra vida porque solo así podremos comprender hasta la médula lo que el Buda nos dice. Hay que entender que no hay budismo sin meditación y para el Zen es práctica cotidiana. Solo así desarrollamos los elementos para poder examinar las situaciones con una mente abierta y un espíritu compasivo, reconociendo que nada ocurre en aislamiento. Esta visión de interconexión profundiza nuestra comprensión de la compasión como una necesidad intrínseca de la práctica budista, reflejando una verdad fundamental sobre nuestra existencia interdependiente.
Más allá de lo básico
Para alguien que ya pasó el nivel introductorio de su estudio de budismo, es crucial entender que la postura pragmática nos lleva a la inteligencia de que el bien y el mal existen dentro de un marco de relaciones y contextos, no como entidades aisladas. Esta visión se ilustra en la práctica de ajustar las reglas y enseñanzas según las necesidades y capacidades de los practicantes, evidenciando un profundo respeto por la diversidad y la individualidad en el camino espiritual.
Esta flexibilidad y apertura han permitido al budismo evolucionar y adaptarse a través de las eras, enriqueciendo su práctica con una variedad de expresiones, tecnologías y métodos que abarcan desde la meditación hasta la recitación y más allá. Esta diversidad, lejos de ser un obstáculo, es una fuente de fortaleza, permitiendo que el budismo hable a corazones y mentes en una multitud de contextos y culturas.
Zen es práctica cotidiana con algunos retos
A pesar de esta riqueza y complejidad, el Soto Zen es práctica cotidiana y enfrenta el desafío de mantener su esencia en un mundo que cambia rápidamente. La tarea de discernir la auténtica budeidad de las prácticas y enseñanzas requiere un compromiso continuo con el autoexamen y la reflexión crítica. Este proceso no siempre es fácil, pero es esencial para preservar la integridad y relevancia del budismo en la era moderna.
La práctica Zen se llama así porque es un esfuerzo diario, constante y disciplinado. El Buda no descansa en fines de semana, ¿por qué tú sí? El Zen es práctica cotidiana que nos lleva a una exploración profunda de nuestra propia naturaleza, liberándonos de los autoengaños y despertando a una vida de claridad y compasión.
La Vía del Zen ofrece no solo una guía para una vida espiritual plena y satisfactoria, sino también para una vida vivida con propósito y significado. En el Zen, encontramos no solo soluciones a los dilemas existenciales, sino también la promesa de un mundo más compasivo y consciente.
La naturaleza tiene un orden y elegancia que nos cuesta mucho trabajo ver. Hay reglas en el universo que simplemente son seguidas por todo lo que existe. Desde los átomos hasta galaxias completas, todo tiene propósito, lugar y sincronía. Es como una Gran Danza. Sin embargo, los únicos animales que lo niegan y quieren modificar todo, somos los humanos. Sufrimos tanto porque no podemos entender que el Zen mejora tu vida al darte límites y reglas para estar en sincronía con el cosmos.
Tenemos esta ilusión de que la libertad es siempre hacer lo que te venga en gana, en todo momento. Pero una vida sin reglas o límites puede parecer libertad absoluta, pero en realidad, conduce al caos y la confusión. En el budismo, esto se conoce como Dukkha, el sufrimiento que surge de la insatisfacción y la falta de orden en nuestras vidas. Sin embargo, el Budismo Zen nos ofrece un camino para poner límites y encontrar la armonía interior que tanto anhelamos.
Me encantaría decir que Zen es solo la tranquilidad de una mañana en el spa, pero es más que eso.
El Budismo Zen, una rama del budismo Mahayana que enfatiza la meditación Zazen y la práctica cotidiana para alcanzar una auténtica vida tranquila, nos proporciona las herramientas necesarias para establecer límites en nuestras vidas y cultivar un sentido de orden y paz interna. A través de la práctica del Zen, aprendemos que las reglas no son restricciones arbitrarias impuestas desde el exterior, sino guías que nos ayudan a vivir de manera más consciente y satisfactoria.
Dukkha, la insatisfacción de una vida sin reglas
El Buda descubrió que la raíz del sufrimiento humano, o Dukkha, proviene de nuestra incapacidad para aceptar la realidad tal como es. Cuando vivimos sin reglas claras o principios que guíen nuestras acciones, nos encontramos perdidos en un mar de desorden y confusión. Nos aferramos a deseos inalcanzables, a lo impermanente y nos vemos atrapados en un ciclo interminable de insatisfacción.
Imagina una vida sin horarios, sin normas sociales, sin límites personales. Inicialmente, puede sonar liberador, pero rápidamente nos damos cuenta de que el caos reina en todas partes. Sin estructura ni disciplina, nos sentimos perdidos y desorientados, sin un propósito claro que nos guíe.
Budismo Zen para descubrir que no hay tal como caos
El Budismo Zen nos ofrece un enfoque práctico y directo para establecer límites en nuestras vidas y encontrar que no existe caos alguno. A través de Zazen y la práctica de la atención plena, aprendemos a observar nuestros pensamientos y emociones sin juzgar y a cultivar una mayor claridad mental.
Zazen nos enseña a estar presentes en el momento actual, a aceptar la realidad tal como es y a dejar de lado nuestras expectativas y deseos. En lugar de luchar contra el flujo de la vida, aprendemos a fluir con él, encontrando paz y armonía incluso en medio de las dificultades.
Límites y reglas para la paz interna y la mejora de la sociedad
Hacer lo que te venga en gana, así solo por pasión cavernícola, solo te ha metido en problemas. Y seguirás sufriendo, a menos que te pongas límites.
Además de ayudarnos a encontrar paz interna, el Budismo Zen también nos proporciona reglas y principios éticos que nos guían en nuestras interacciones con los demás y en nuestra contribución a la sociedad. A través de los Cinco Preceptos, que incluyen abstenerse de causar daño, robar, mentir, intoxicarse y participar en conductas sexuales dañinas, aprendemos a cultivar una forma de vida que promueva el bienestar tanto para nosotros mismos como para los demás.
Al establecer límites claros y seguir principios éticos sólidos, contribuimos a crear un mundo más compasivo y comprensivo. En lugar de actuar desde el egoísmo y la avidez, aprendemos a cultivar la compasión y la generosidad hacia todos los seres vivos.
¿Quieres hacer algo por la paz en Palestina o en el conflicto armado actual? Practica Zen hoy, aquí y ahora.
¿Quieres mejorar el medio ambiente? Estudia las palabras del Buda y D?gen para entender tu lugar e impacto en la vida.
¿Hay personas difíciles en tu vida? Practicar Zen con una sangha te ayuda a mantener la calma y actuar con prudencia basada en compasión.
Así tal cual, el Zen mejora tu vida.
Mirarnos con honestidad es el camino hacia la mejora personal
Una parte fundamental de la práctica del Budismo Zen es la auto-reflexión honesta y sin adornos. Lo sé, a veces puede ser muy crudo. Pero eso es justo por lo que podemos crecer. No nos andamos con medias tintas. Nos revisamos con brutal honestidad.
A través de Zazen y la observación de nuestros pensamientos y emociones, aprendemos a ver con claridad nuestras fortalezas y debilidades y a reconocer las áreas en las que podemos crecer y mejorar.
El Zen nos hace a mirarnos profundamente y cuestionar nuestras suposiciones y creencias arraigadas. Al abandonar la falsa ilusión del ego separado, podemos comenzar a ver la interconexión de todas las cosas y a comprender nuestra verdadera naturaleza.
¿Qué es el ego separado? Cuando crees que eres uno contra el mundo y que te lo mereces todo.
La maravilla de estudiar Zen
Estudiar Zen mejora tu vida porque te pone en un camino fascinante y transformador. Te permite explorar lo que hay debajo de lo que crees que eres. A medida que profundizamos en nuestra práctica, experimentamos una sensación de asombro y asombro ante la vastedad y la belleza del universo.
Los practicantes de Budismo Zen estamos abiertos a la experiencia directa de la vida en cada momento, a saborear la riqueza y la plenitud de cada instante. Es con nuestra práctica de Zazen y la atención plena, que aprendemos a estar completamente presentes en nuestra experiencia y a apreciar la unicidad que nos rodea en todas partes.
En resumen, el Budismo Zen mejora tu vida porque nos ofrece los límites y las reglas necesarias para mejorar nuestra calidad de vida y encontrar paz interna en un mundo lleno de caos y confusión.
Con Zazen y la práctica de la atención plena, aprendemos a establecer límites claros en nuestras vidas y a vivir de acuerdo con principios éticos sólidos que promuevan el bienestar tanto para nosotros mismos como para los demás.
Estudiar Zen es maravilloso porque podemos explorar la verdadera naturaleza de nuestra mente y corazón, para así experimentar que no hay tal cosa como caos. Solo hay orden, sencillez y elegancia. Y poder verlo es la más grande de las libertades.
Me parece curioso y divertido que el concepto de «modo monje» está muy de moda en los blogs de productividad, pero muchos de ellos están escritos por personas que no tienen idea de lo que es ser un monje ordenado en una tradición milenaria. Se van por lo que ven en videos de YouTube, pero los hábitos del Budismo Zen son mucho más profundos y hermosos.
Por esa razón, decidí escribir este artículo. Estos son los hábitos que he desarrollado como monje Soto Zen, y que considero pueden aportar profundamente a la vida de cualquier persona, sin importar su camino o creencia.
1. Práctica inquebrantable de meditación
La práctica de Zazen, o meditación sentada, es el pilar del Budismo Zen. No sirve para nada. No te vuelve una persona más exitosa ni más bella. Es tonto y aburrido. Y justo por eso lo practicamos.
No he parado de practicar Zazen ni un solo día, desde hace más de 20 años. No hay descansos y tampoco hay días de licencia por enfermedad. Todo es Zazen.
En mi experiencia personal y en la enseñanza de los textos sagrados, Zazen es mucho más que una simple técnica de meditación; es una manera de vivir y experimentar el momento presente. Esta práctica nos enseña a ser testigos de nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, permitiéndonos una mayor claridad mental y una profunda paz interior.
Zazen no solo tranquiliza la mente, sino que también nos abre a una comprensión más profunda de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. En el silencio y la quietud, aprendemos a observar la naturaleza impermanente de todas las cosas, lo cual es esencial para desarrollar sabiduría y compasión. Esta práctica diaria es una fuente de fortaleza y estabilidad en mi vida, y recomiendo encarecidamente su adopción para aquellos que buscan una vida más plena y consciente.
2. Dedicar mis esfuerzos al beneficio de los seres vivos
La compasión o Karuna, es el corazón de los hábitos del Budismo. Shakyamuni enseñó que todos los seres desean ser felices y estar libres de sufrimiento, y esta comprensión debe guiar nuestras acciones. En mi vida como monje, he aprendido que dedicar mis esfuerzos para el beneficio de otros no solo ayuda a aliviar su sufrimiento, sino que también enriquece mi propia experiencia y comprensión de la vida. Me da una dirección para caminar y facilita todas las tomas de decisiones. Si hay algo que solo me beneficia a mí, no lo hago.
Esta práctica de compasión se manifiesta en actos de generosidad, palabras amables, y en el compromiso de trabajar por un mundo más justo y compasivo. Al centrarnos en los demás, rompemos las barreras del ego y nos conectamos más profundamente con la interconexión de todos los seres. Es un hábito que transforma tanto al individuo como a la sociedad.
3. Agradecer por mis alimentos
En la tradición Soto Zen, cada comida comienza con una oración de gratitud. Es uno de los hábios del Budismo Zen que más me ha cambiado, pero que más trabajo cuesta para muchos. Esta práctica me ha enseñado a reconocer y valorar el esfuerzo y los recursos que se necesitan para producir cada alimento que consumimos. La gratitud fomenta la humildad y una profunda conexión con la vida y el mundo que nos rodea.
Agradecer por los alimentos es un recordatorio diario de nuestra dependencia de la naturaleza y de otros seres humanos. Nos enseña a no dar nada por sentado y a vivir de manera más consciente y sostenible. La gratitud es una poderosa herramienta para cultivar una actitud positiva y un corazón abierto hacia la vida.
Al principio se siente extraño… pero la mente comprende y poco a poco este hábito va transformando tu relación con los alimentos.
Te invito a que lo intentes con el Gatha de los Alimentos:
Esta comida viene por los esfuerzos de todos los seres vivos del pasado y del presente, y es medicina para nutrir nuestra práctica. Ofrecemos estos alimentos de muchas virtudes y sabores al Buda, al Dharma y a la Sangha, y a toda la vida en cada reino de la existencia. Que todos los seres vivos del multiverso tengan suficiente alimento.
Terminar con una reverencia un poco más larga y sincera.
4. Acepto el silencio como práctica espiritual
El silencio es un aspecto fundamental en mi camino espiritual. En el silencio, encontramos un espacio para la introspección y la conexión con nuestro verdadero ser. El mundo que nos hemos construido está lleno de distracciones y ruido que pueden alejarnos de nuestra esencia y verdad interior. El silencio nos ofrece un refugio, un lugar para recalibrar nuestro ser interior y escuchar la sabiduría que reside en nosotros.
Esta práctica de silencio no es simplemente la ausencia de palabras, sino una forma activa de escucha y presencia. En el silencio, podemos descubrir respuestas a preguntas que el ruido constante de la vida cotidiana a menudo ahoga.
5. Estudio y práctica de una filosofía de vida
El Budismo no es solo una religión o una filosofía; es una forma de vida. Estudiar y practicar las enseñanzas del Buda, como las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Sendero Óctuple, ofrece una guía clara para vivir una vida ética y significativa. Estos principios me han ayudado a desarrollar una mente más clara, un corazón más compasivo y una vida más equilibrada. Pero esto solo viene con el hábito de la lectura y el estudio.
Una filosofía de vida basada en los principios budistas nos ayuda a navegar las complejidades de la existencia con mayor sabiduría y compasión. Nos enseña a abrazar la impermanencia, a vivir con integridad y a buscar el bienestar de todos los seres. Es un camino que nos lleva hacia el crecimiento y la transformación personal.
Conclusión
Estos cinco hábitos del Budismo Zen han sido fundamentales en mi vida y desarrollo espiritual. No tienes que ser monje o monja para ponerlos a prueba en tu experiencia.
Cada uno de ellos ofrece una perspectiva única y valiosa para mejorar la calidad de nuestra vida y nuestras relaciones con los demás. Al adoptar estos hábitos, no solo nos beneficiamos nosotros mismos, sino que también contribuimos al bienestar y la armonía de nuestro entorno.
Por favor, intenta explorar estos hábitos en tu vida diaria y a descubrir por ti cómo pueden enriquecer tu experiencia del mundo.
En un mundo lleno de buenos deseos vacíos, lugares comunes y de mensajes obligatorios de buena fortuna, aquí estoy otro año más listo para desearte que 2024 sea un muy mal año. Que sea un mal año para todos.
Hace 10 años comencé este experimento y los resultados fueron positivos. Suspendí estos mensajes por la pandemia, pero ya era tiempo de resucitar mi tradicional anti-felicitación de año nuevo. Es posible que este post te resulte rudo y sin tacto, pero no me importa. Es la intención.
Así que si eres un copo de nieve frágil y delicado, este post no es para ti. Si ya me conoces, sabes que comenzar con fuerza y consciencia plena todos lo eneros, definen el resto del año.
«Bueno» o «malo» son solo etiquetas creadas por el ego. No significan nada cuando sueltas los pensamientos y te sientas en Zazen. Eres tú quien escribe la historia. Eres tú quien tiene la opción de reaccionar o de crear.
Entonces…
De todo corazón, con todo mi ser, deseo que tu 2024 sea un muy mal año:
Que el caos mental y el ruido externo sean insoportables. Para que así te animes a sentarte en Zazen y que sea parte de tu día.
Que el dinero falte. Para que entiendas que la vida sencilla y con lo indispensable es mejor. Dejar de comprar basura que no necesitas es una buena forma de aprender humildad y de cuidar el medio ambiente.
Que haya soledad. Para que entiendas el valor de la amistad, el trabajo en equipo y la importancia de aprender a vivir en paz con uno mismo.
Que te hagan ver que no eres tan inteligente como pensabas. Para que entiendas que no eres mejor que nadie y veas el daño que has causado cuando criticas a los demás. También te servirá para ver todo el camino que aun falta por recorrer.
Que la salud sufra. Porque así entenderás lo importante que es mantener el cuerpo sano, respetarlo como la gema que es y quizá podrías dejar de tratarlo como bote de la basura.
Que sientas mucho frío o calor y no tengas cómo protegerte. Porque así sabrás lo que sufren otros seres que no tienen las mismas oportunidades que tú, para así ayudar cuando sea posible. También valorarás el milagro que significa que tengas acceso a ropa y a tener un techo sobre ese bloque que llamas cabeza.
Que caigas en la desesperación. Porque después del drama tendrás que ser una persona creativa, valiente y sabia para poder convertir la dificultad en oportunidad.
Que estés triste. Así sabrás lo valiosa que es la risa y el asombroso poder curativo que nos da.
Que te falte comida. Porque así sentirás compasión por los que no la tienen y, si eres inteligente, ayudarás. También podrás sentir agradecimiento por todos los seres que trabajan para que tu alimentación sea posible.
Que alguien te pague con ingratitud. Así conocerás lo que se siente cuando no te dignas vivir con gratitud hacia las personas que te rodean.
Que la desorganización y indisciplina te causen muchos problemas. Es la única forma que tenemos para entender lo vital que son los hábitos para el ser humano. *
Que sufras la muerte de un ser querido. Para que entiendas que todo en el universo es impermanente y des valor a todas las personas que te honran con su presencia. También podrás ver tu propia impermanencia y valorar cada segundo de tu vida.
Que te olviden. Sólo así entenderás lo que la gente siente cuando la ignoras.
Que 2024 sea un mal año, lleno de retos, montañas que escalar y de obstáculos.
Si puedes salir adelante de todo esto, la noche del 31 de diciembre de 2024 serás una mejor persona y con un corazón más noble. ¡Que 2024 sea un mal año para todos!
Esta es mi manera de desearte que este año que comienza sea el mejor año de tu vida. Pero claro, eso está en tus manos.
Querida sangha Grupo Zen Ryokan y amigos de Chocobuda,
Rompo mi silencio digital para invitarlos a que me acompañen en nuestra Ceremonia de Año Nuevo 2024.
Será el 1 de enero de 2024, a las 10:00 horas, tiempo de la CDMX, por Zoom.
Este año, en febrero, también daremos la bienvenida a las enseñanzas del Dragón de Madera, que nos invita a practicar confianza, energía, creatividad, innovación, valentía y acción; recibiendo los frutos de lo sembrado en el año del Conejo.
Si estás en otra zona horaria, ¡no hay problema! Siempre podrás ver el video en YouTube. No importa en dónde estés o cuándo estés, estamos juntos porque somos un ser indivisible 🙂
Como ya es tradición, recitaremos el Usnisa Vijaja Dharani Sutra o Butcho Sonsho Darani Kyo. Es un dharani (oración y petición a Amida Buda) del budismo Mahayana. Se dice que tan solo de escucharlo, nos liberamos del del sufrimiento, se limpia el mal karma de esta y otras vidas, se destruyen los obstáculos del camino y ayudamos a la sanación de los seres queridos, entre otras cosas, todo el mar karma que hemos hecho en nuestros incontables renacimientos, queda limpio.
Es perfecto para iniciar 2024 con un corazón puro y con intenciones virtuosas.
Quien incorpora este dharani a su práctica cotidiana, estará protegido por la Luz Dorada del Buda y podría experimentar la Iluminación de Todo Lo Que Es.
NAMO BHAGAVATE TRAILOKYA PRATIVISISTAYA BUDDHAYA BHAGAVATE.
TADYATHA, OM, VISUDDHAYA-VISUDDHAYA, ASAMA-SAMA SAMANTAVABHASA-
SPHARANA GATI GAHANA SVABHAVA VISUDDHE, ABHINSINCATU MAM. SUGATA
VARA VACANA AMRTA ABHISEKAI MAHA MANTRA-PADAI. AHARA-AHARA AYUH
SAM-DHARANI. SODHAYA-SODHAYA, GAGANA VISUDDHE. USNISA VIJAYA
VISUDDHE. SAHASRA-RASMI, SAMCODITE, SARVA TATHAGATA AVALOKANI,
SAT-PARAMITA, PARIPURANI, SARVA TATHAGATA MATI DASA-BHUMI,
PRATI-STHITE, SARVA TATHAGATA HRDAYA ADHISTHANADHISTHITA MAHA-MUDRE.
VAJRA KAYA, SAM-HATANA VISUDDHE. SARVAVARANA APAYA DURGATI,
PARI-VISUDDHE, PRATI-NIVARTAYA AYUH SUDDHE. SAMAYA ADHISTHITE.
MANI-MANI MAHA MANI. TATHATA BHUTAKOTI PARISUDDHE. VISPHUTA BUDDHI
SUDDHE. JAYA-JAYA, VIJAYA-VIJAYA, SMARA-SMARA. SARVA BUDDHA ADHISTHITA
SUDDHE. VAJRI VAJRAGARBHE, VAJRAM BHAVATU MAMA SARIRAM. SARVA
SATTVANAM CA KAYA PARI VISUDDHE. SARVA GATI PARISUDDHE. SARVA
TATHAGATA SINCA ME SAMASVASAYANTU. SARVA TATHAGATA SAMASVASA
ADHISTHITE, BUDDHYA-BUDDHYA, VIBUDDHYA-VIBUDDHYA, BODHAYA-BODHAYA,
VIBODHAYA-VIBODHAYA. SAMANTA PARISUDDHE. SARVA TATHAGATA HRDAYA
ADHISTHANADHISTHITA MAHA-MUDRE SVAHA.
Para escuchar la pronunciación y obtener los beneficios de este dharani, ver este video:
Versión en español:
Dharani de la Victoriosa Corona del Buda
¡Adoración al Bienaventurado que es el más excelente del triple mundo!
¡Adoración al Iluminado, al Bienaventurado!
¡Om! ¡Purifícanos, purifícanos! ¡Oh, aquel que siempre es imparcial! Aquel que posee la luz que todo lo impregna, la luz que todo lo ilumina, quien es puro en su naturaleza propia, libre de la oscuridad de los cinco caminos de la existencia.
¡Bendícenos, oh Shugata, con las mejores palabras y las grandes frases verdaderas!
¡Quita los desastres, quita los desastres, oh aquel de vida eterna!
¡Límpianos, límpianos, oh aquel tan puro como el cielo!
¡Oh, aquel que es tan puro como la victoriosa corona del Buda!
¡Oh, aquel que irradia mil rayos de luz!
¡Oh, todos los Tathagatas que miran al mundo entero!
¡Oh, aquel que es perfecto en las Seis Paramitas!
¡Oh, aquel que tiene el gran sello facultado con el poder espiritual que emana del corazón de cada Tathagata!
¡Oh, aquel cuyo cuerpo es tan sólido y puro como un Vajra!
¡Oh, aquel completamente puro, limpio de todos los impedimentos, de todos los miedos y de todo mal camino!
¡Aléjanos de los males, Oh aquel que disfruta de una vida purificada!
¡Oh, aquel que nos da el poder de la sangha original!
¡Oh joya, joya, la Gran joya! ¡Oh talidad que es realidad y pureza absoluta!
¡Oh, aquel que es puro en su iluminación evolucionada!
¡Sé victorioso, sé victorioso, sé siempre victorioso, sé siempre victorioso!
¡Tener en cuenta, tener en cuenta!
¡Oh, aquel que es puro y tiene las facultades de todos los Budas!
¡Oh Vajragarbha que tiene el Vajra! ¡Deja que mi cuerpo sea como Vajra! ¡Que los de todos los seres también sean como Vajra!
¡Oh, aquel de cuerpo absolutamente puro! ¡Oh, aquel que es absolutamente puro de todos los caminos de la existencia! ¡Permite que todos los Tathagatas me consuelen!
¡Oh, aquel que está facultado con el poder consolador de todos los Tathagatas!
¡Sé iluminado, sé iluminado, sé siempre iluminado, sé siempre iluminado!
¡Haz que despertemos, haz que despertemos, haz que siempre despertemos, haz que siempre despertemos!
¡Oh, aquel quien es más puro de la manera más completa!
¡Oh, aquel que tiene un gran sello facultado con el poder espiritual que emana del corazón de cada Tathagata!
¡Soaka!
Recibamos 2024 en paz y silencio:
Dedicatoria de incienso.
Sutra del Corazón.
Butcho Sonsho Darani Kyo.
Dharani de la Victoriosa Corona del Buda.
Zazen 30 minutos.
Teisho, charla Dharma.
Verso de la Enmienda.
Cuatro Promesas.
Verso de Gratitud.
Comenzamos al a hora en punto. Si no estás a tiempo, no podrás entrar.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi