por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 28, 2016 | Budismo, Vida

La experiencia humana incluye muchos elementos como para hacer una lista. Van desde el cuidado y seguridad personal, intelectual; hasta hacer malabares sociales para el sustento y el reconocimiento.
Desde que despertamos hasta que nos acostamos a dormir, con pareja o no, estamos bajo la ilusión de que estamos acompañados y la idea de estar solos nos parece demasiado aterradora como para siquiera pensarla.
Pero, ¿y si esta resistencia a la soledad fuera solo un obstáculo para el crecimiento del ser?
La experiencia de esta vida, aunque nos resistamos, se trata de estar solos. Nacemos solos, pasamos en este planeta el mayor tiempo posible, para eventualmente morir solos. Sí, morimos solos sin importar nuestras relaciones o conexiones con los demás.
De hecho, a pesar de huir de la soledad, ¡hacemos lo posible para estar solos! Buscamos aislarnos para disfrutar nuestros libros, música o películas. Nos enfocamos mejor cuando no hay nadie al rededor. Apreciamos cuando alguien parlanchín se va de nuestro lado.
¡Queremos la independencia de los padres, que nos dejen de molestar! Dejamos la casa materna en busca de un poco de soledad.
Los practicantes de budismo, sabemos que la meditación más profunda se da en la soledad, en silencio. Es ahí cuando la flor de loto sobresale del lodo.
Sin duda sabemos que juntos estamos mejor y que logramos objetivos, pero la soledad es perfectamente natural para nosotros. La amamos, la buscamos, la apreciamos… y nos mentimos diciendo que queremos estar acompañados.
El Nipata Sutra nos dice:
Si tienes un acompañante inteligente, un asociado recto y sabio; libra todos los peligros y camina alegre y atento junto con esa persona. Si no tienes un acompañante inteligente, un asociado recto y sabio; entonces camina en soledad como los rinocerontes, como un rey que ha abandonado su reino conquistado.
La soledad coexiste con nosotros, es parte de la Totalidad, de Todo Lo Que Es. Al mismo tiempo, ¿cómo puedes sentirte solo si estás rodeado de amor y bondad?
Todo está interconectado. Cuando vemos una isla flotar en el mar, asumimos que es solo un trozo de tierra a la deriva. Pero no es así. Una isla es tan solo una punta de la Madre Tierra que se asoma sobre el agua, pero por debajo es sólida, inmensa y unida a todo lo demás.
Nos rodeamos de otros y queremos pareja porque nos hace sentir bien. Pero el truco también está en sentirnos bien con nosotros mismos, sabiendo permanecer en calma y alegres cuando el silencio es lo que hay.
De la soledad, a la que tanto miedo tenemos, emana la serenidad y la base de nuestra felicidad.
Debemos estar solos para valorarnos, recuperar fuerzas y continuar nuestro trabajo por el beneficio de los demás seres que nos rodean.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 15, 2016 | Budismo, Inspiración, Poema, Vida, Zen

El mono intenta alcanzar
la luna en el agua.
Hasta que la muerte llegue a él,
nunca se rendirá.
Si se soltara de la rama y
desapareciera en la profundidad del estanque,
el mundo brillaría
con luz purificadora.
Hakuin Ekaku, Zen Master japonés (1686 – 1768)
Traducido por Kyonin.
La voz popular nos dice que el cambio, la verdad de la vida, lo que buscamos, ya está dentro de nosotros. Muchos nos burlamos, hacemos bromas, aunque en la profundidad del ser sabemos que es real. Somos muy pretenciosos como para no soltarnos de la rama del ego y simplemente dejar de buscar.
Como monos que somos, nos encantan las cosas que brillan. Teléfonos nuevos, autos de lujo, relaciones pasionales, la estúpida ilusión de éxito. ¡Todo brilla y lo deseamos!
Pero al igual que la luna en el estanque, nada de lo que perseguimos es real. Son solo distracciones que nos alejan cada vez más de la única verdad: somos parte de una luz única, purificadora y que es tan simple de alcanzar, que escapa a nuestra inteligencia.
La manera de alcanzar la luna, es dejar de alcanzarla.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 14, 2016 | Budismo, Eventos, Talleres, Vida, Zen

Mis queridos amigos en la ciudad de Hermosillo, en el estado mexicano de Sonora, me han invitado a dar un taller de Introducción al Budismo Zen. Se llevará a cabo los días 19 y 20 de noviembre de 2016.
Será un taller rápido y certero en el que aprenderemos las bases de la práctica budista, la meditación y herramientas para la vida cotidiana.
La salida siempre ha estado dentro de nosotros y el budismo zen nos enseña cómo. Es el manual de usuario de la humanidad.
Budismo zen
introducción y práctica para la vida cotidiana
Fechas: 19 y 20 de nov.,2016. De 9:00 AM a 2:00 PM
Facilitador: Kyonin, monje budista Soto Zen de la tradición Nishijima-Cohen.
Disponibilidad: Limitada. ¡Inscríbete con tiempo!
Incluye: Taller de meditación descargable Iniciando el Camino. 6 semanas de textos y meditación guiada.
Requisitos: Traer ropa cómoda, cobertor y agua.
Más información e inscripciones:
Tel. 6624 141416
dianacoronadogutierrez@gmail.com
Sede: Taza Madero Café. Jesús García 138 Col.Centro, Hermosillo. Tel. 01 662 688 5477
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 10, 2016 | Budismo, Meditación, Vida, Zen

Estos últimos días han habido cambios políticos importantes en muchos lugares del mundo y el intercambio de ideas fluye por todos lados. Las redes sociales están saturadas de mensajes de miedo y odio, en una guerra que solo crea más odio y que cancela la inteligencia de las personas.
Lejos de mejorar la vida, entramos en una dinámica que nos lleva estar deprimidos y luchando con la idea del futuro.
La mera idea del futuro.
Idea.
Una idea no es la realidad. Una idea del futuro nos genera angustia porque la acariciamos y la hacemos crecer con nuestros miedos. Una fantasía oscura de lo que está por venir es como una droga que una vez aceptada por nuestro corazón, nos pedirá más y más ideas del futuro.
Pero estas ideas son solo ficción que nos evita vivir en el presente. Son una manifestación más del Engrane Autojamonoide®, que hace reacción nuclear en nuestras emociones para que se salgan de control.
Por esta razón creo que es pertinente regresar a este post, uno de los más leídos en Chocobuda. Es una versión corregida y actualizada.
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Hacerla de jamón. Frase de uso muy popular en la Ciudad de México con la que sus habitantes llaman a los obstáculos de la vida: En el gobierno me hacen de jamón todos los trámites. / También se usa para declarar que una situación ha causado drama innecesario: Terminó con su novia y se la está haciendo de jamón él solo. / En otras ocasiones se dice para declarar incomodidad por el exceso de procesos involucrados para obtener un beneficio: Me están haciendo de jamón mi título universitario.
A muchos nos encanta hacer la vida de jamón. Cualquier cosa que nos pase se convierte en un suceso que nos afecta enormemente. Es decir, somos especialistas en sufrir.
Ya sea que necesitemos realizar un trámite, que gane un presidente que no queremos, que vivamos una separación o que el universo no cumpla nuestros caprichos, el drama siempre está al alcance de la mano.
Por más que queramos evitarlo, echamos a andar ese pequeño sistema dentro de nosotros. Es un motor que siempre está listo para funcionar. Lo he llamado El Engrane Autojamonoide porque… ¡ah cómo nos gusta hacérnosla de jamón a nosotros mismos!
Sufrir es una de las actividades más fáciles que tenemos los humanos. Esto es debido a que el ego ha crecido tan fuera de control, que de pronto pensamos que el cosmos gira alrededor de nosotros y nos sentimos personalmente atacados.
Sufrimos por el clima, cualquiera que sea; si las condiciones de trabajo cambian un poco; si hay separación; si hay amor; si el equipo de futbol no gana; por nuestros padres, hijos, hermanos, primos y amigos; por la religión; por la música de alguien más; por el sistema operativo que los demás usan…
Cuando hay algún cambio político, no nos preocupamos por el bien común, sino en cómo nos afecta personalmente. Y luego, claro, declaramos que es por el bien de los demás. Pero esto es hipocresía pura y normal para el ser humano que no medita. Siempre estamos pensando en nosotros mismos.
¡Nos la hacemos de jamón por todo! El Engrane Autojamonoide es una maquinaria muy eficiente.
Quizá suena divertido y sea algo que todo mundo hace, pero la verdad es que es una conducta negativa donde la principal víctima es uno mismo.
Cuando buscamos drama innecesario generamos un mundo inhóspito y muy hostil. Es un sistema de rechazo mutuo, de desconfianza y de amargura que afecta nuestras relaciones personales y nuestra experiencia de vida.
Hacerla de jamón por todo sale muy caro en dinero, en salud y en tranquilidad.
Por suerte hay muchas maneras de inutilizar el Engrane Autojamonoide.
La primera y más importante es poner atención a nuestras reacciones. No se necesita ser monje budista o psicólogo experto para notar cuando estamos exagerando las cosas. Se trata tan sólo de revisar si la situación por la que estamos pasando en verdad es taaaaan grande como lo imaginamos.
Luego viene un chequeo de ego. Si tu discurso está plagado de yo, mi, me, a mi, entonces tu ego está inflamado y listo para echar a andar el tan mencionado mecanismo del jamón.
Por último, la meditación es la medicina que controla y deshabilita el engrane. No para siempre, no. El Engrane es parte de nosotros. Pero sin duda se controla mejor. Con práctica y con disciplina, la mente del meditador se aclara para poder estar atento a sus reacciones y palabras.
Así que te pregunto… ¿cómo piensas hacerla de jamón este día?
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Nota Chocobudista: La primera enseñanza del Buda, luego de haber alcanzado la iluminación, fue sobre las Cuatro Nobles Verdades. Estas nos dicen que la vida incluye sufrimiento (dukkah), el sufrimiento tiene una causa, el sufrimiento tiene un final, existe un camino hacia una vida tranquila. Con la iluminación el Buda pudo destruir su Engrane Autojamonoide y dejar una rama del conocimiento que está ahí para ti. Es cuestión de querer mirar.
Si quieres aprender más sobre tus emociones, sentimientos y cómo parar el tormento, te invito a Heisei, el taller que nos enseña a estar en paz y a mejorar nuestras emociones.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 7, 2016 | Budismo, Eventos, Meditación, Mindfulness, Talleres, Vida

¡Te invito al último taller de 2016 en Chocobuda!
Heisei: (Jap.) compostura, calma, aplomo, serenidad, ecuanimidad, calma
Problema
Las emociones negativas son útiles y naturales para el desarrollo de nuestra vida. Gracias a ellas podemos distinguir el peligro, saber cuando alguien abusa de nosotros o cuando requerimos apoyo y cariño.
El problema es que en estos tiempos de conexiones inmediatas e individualidad, el culto al ego hace que estas emociones crezcan a niveles incontrolables. Nunca nos percatamos cuando la ira, la tristeza y los celos comienzan a tomar el control de nuestras acciones. Estamos enojados, con prisa o tristes de tiempo completo.
Esto hace que nuestras vidas se vuelvan grises, nos volvemos depresivos o agresivos y comenzamos a habitar un mundo donde todo nos ataca de forma personal. Pronto la salud comienza a gastarse, y cansamos a las personas que nos rodean, erosionando amistades y relaciones.
Solución
Cuando las emociones negativas nos dominan y comenzamos a ver que nuestra tranquilidad y salud están siendo destruidas, es tiempo de actuar antes de que el problema se vuelva inmanejable.
Creemos que existe un camino de vida más tranquilo y amable, en el que podemos aprender a dejar ir las emociones que no nos ayudan y a no caer en extremos pasionales. Así crecemos y construimos un mejor mundo para nosotros mismos y quienes nos rodean.
La ira, el rencor, la tristeza o los celos; todos ellos pueden ser reducidos a su mínima expresión.
Por eso creamos Heisei, taller de manejo de emociones.
Heisei es la palabra japonesa que significa compostura, calma, aplomo, serenidad y ecuanimidad.
Inscribirte a Heisei, te ayudará a:
- Hacer de la meditación un hábito cotidiano para fortalecer tu estado de ánimo y reacciones.
- Estar atento a tus estados ánimo para poder dejarlos ir antes de que te causes daño a ti o los demás.
- Buscar espacios de silencio e introspección necesarias para el auto conocimiento.
- Reconocer tu naturaleza humana para que funcione en equilibrio con tus valores.
- Aprender a ver las cosas de forma abierta y sin caer en extremos.
- Entender la raíz de muchos de estos sentimientos.
- Mejorar tu salud en general.
- ¡Sonreír más y respirar con tranquilidad!
Cuando logramos ser uno con las emociones negativas, nos volvemos ecuánimes y más amables. No sólo te sentirás mejor, sino que la gente que te rodea se sentirá bien a tu lado.
¡Me interesa!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 2, 2016 | Budismo, Meditación, Vida, Zen

Foto: Karen Castillo http://www.npr.org/
Dejad que los muertos descansen
y que el pasado quede en el pasado.
Capitán Jean-Luc Picard, USS Enterprise
Este es el último post sobre Día de Muertos en la Semana de la Impermanencia.
Como ya es tradición en Chocobuda, hoy comparto la Meditación de Día de Muertos. Es la versión 2016, corregida y con algunos nuevos comentarios. Espero te sea útil.
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La muerte es un tema que muchos optamos por ignorar. Tratamos de esconderla, de no ver y de ni siquiera imaginar cómo sería la vida cuando un ser amado muera. Nos aterra pensar en nuestra propia muerte y con toda arrogancia ignoramos que todo en la vida es impermanente.
Esto es sembrar la semilla del sufrimiento porque cuando nos enfrentamos a Catrina frente a frente, carecemos de los elementos para entender y para dejar ir. En cambio, nos clavamos flechas envenenadas en el corazón. Una tras otra tras otra; y no soltamos la memoria, los recuerdos y hasta disfrutamos mantener las heridas abiertas.
No es que debamos huir del dolor y tampoco se trata de olvidar a las personas que se fueron. También, no importa cuánto nos preparemos, la muerte siempre duele.
Lo que hace la diferencia es saber que somos nosotros los que podemos dejar ir los sentimientos que nos ahogan, para poder liberarnos.
A los seres amados que se van hay que recordarlos con gratitud, con respeto y sonrisas; para luego seguir la vida con el conocimiento de que su legado vive en nosotros.
No soy nadie para decir si existe algo después de la muerte. La verdad es que no lo sé.
Lo que sí puedo decir es que llevar en la espalda el peso del dolor de la muerte de alguien, es un cáncer que va devorando nuestra energía vital y la sonrisa. He conocido a personas que viven en pena y que no vuelven a ser felices por llevar el luto y la culpa clavados en el corazón.
Si hay una lección importante que nos enseña el budismo, es la impermanencia.
No importa cuánto nos esforcemos, cuánto dinero invirtamos y cuánto nos resistamos, la realidad es que todo muere.
Cuando comprendemos esto, la vida y la salud se convierten en el tesoro más grande. Nos da amplitud para saborear el momento actual, cada segundo que pasamos en este plano existencial.
México es un país con infinitas tradiciones y costumbres, pero si hay algo que nos da identidad nacional y que todos los mexicanos celebramos, es el Día de Muertos (2 de noviembre).
Esta fiesta se observa desde tiempos precolombinos y nos dice mucho del respeto (y miedo) que sentimos por la muerte. Por muchas ciudades y pueblos mexicanos se pueden ver altares con flores y comida, dulces, tequila e imágenes de la misma muerte; nuestra compañera inseparable.
La muerte es parte de la vida. Una no existe sin la otra y el final de octubre y principio de noviembre, es la época en la que el velo entre la vida y la muerte se vuelve delgado y los ecos de los que ya se fueron regresan. Y en la mayoría de los casos su partida sigue doliendo porque simplemente nos negamos a dejar ir la memoria y el cariño.
Es una gran pena que estas culturas occidentales no nos enseñen que todo en la vida es impermanente, que todos vamos a morir. Si tan sólo lográramos entender esto, el proceso de muerte y despedida sería mucho más tranquilo de lo que es ahora.
Y es aun más doloroso ver cómo hay personas que jamás pueden salir adelante de la pérdida de un ser amado.
Viaje eterno
rocío al alba
reencuentro
Así que dejo este pequeño ejercicio de meditación para sanar las heridas, dejar ir el pasado y seguir adelante.
Meditación de Día de Muertos
Preparativos
- Lee varias veces la meditación para que no interrumpas tu sesión
- Escoge un tiempo del día en el que nadie te moleste y puedas estar en silencio.
- 1 vela pequeña
- Tu incienso favorito
Meditación
- Estira todo tu cuerpo.
- Siéntate en una silla cómoda, con la espalda recta sin recargarla en el respaldo. Si puedes sentarte en el suelo en flor de loto o seiza, adelante.
- Enciende la vela y apaga las luces.
- Cierra tus ojos y respira profundamente, varias veces. Trata de tranquilizar y relajar todo tu cuerpo. No avances al siguiente paso hasta que todos tus músculos estén relajados.
- Regresa tu respiración a ritmo normal.
- Piensa en la persona que se fue y que extrañas mucho.
- Recuerda todos los buenos momentos, el aprendizaje, las risas y las lágrimas. Quédate en ese momento favorito, donde más disfrutaste su compañía. No hay prisa.
- Esa persona te mira a los ojos por un largo momento.
- Con una voz tranquila y en calma te dice: «Muchas gracias por recordarme, eso me hace muy feliz. Tuve una vida llena de aprendizaje. Ahora estoy bien. No tengo hambre, frío ni calor. Por favor mira la llama de esta vela. Es brillante y genera un calor muy agradable. Va a brillar por un largo rato y luego se apagará. Esta fue mi vida. Así es la vida.»
- Abre tus ojos y mira la vela.
- Di en voz alta. «Muchas gracias por tocar mi vida, aprendí mucho de ti. Es hora de que descanses y que los dos seamos libres para seguir adelante. Adiós. Adiós. Adiós.»
- Quédate en silencio observando la vela. Mira cómo se consume. Esa es nuestra vida. Esa es la naturaleza de las cosas. Todo se acaba, pero todo brilla y nos deja su calor.
Esta meditación la aprendí hace muchos años y es una experiencia muy poderosa. Si la sigues al pie de la letra y la repites varias veces durante esta temporada de muertos, te ayudará mucho a dejar ir.
El objetivo primordial es que entiendas que todo termina y que entre más te aferres al recuerdo de alguien que murió, nunca cerrarás el ciclo y te causarás mucho daño. No serás libre para moverte a nuevas experiencias en tu vida.
Suelta a esas personas que se fueron. Es tiempo para que tú escribas tu propia historia. Hoy es el tiempo en que debes hacer brillar tu propia luz y dar calor a los que te rodean.
Este año dedico mis esfuerzos y esta meditación a todos los seres vivos que están sufriendo por enfermedad y enfrentando la muerte. Que la Luz Dorada de Todo Lo Que Es nos una en compasión y ayuda mutua.
Feliz Día de Muertos.
Gracias por haber estado en la Semana de la Impermanencia. ¿Te gustaría que regresara el año próximo? ¡Deja un comentario!