Preguntas frecuentes y destruyendo mitos de la meditación

A pesar de que millones de personas en el mundo meditamos, muchos en la cultura occidental piensan que la meditación es una experiencia mística por la que debemos tener miedo o sentir una fascinación que raya en en lo absurdo.

Todas las semanas tengo prácticamente los mismos comentarios y dudas, para los que tengo la misma respuesta:

No, la meditación no es paranormal o mísitica. Meditar es una actividad puramente psicológica, probada y confirmada por la ciencia una y otra vez. Tiene efectos maravillosos para la concentración, salud física, destruye el dolor crónico, erradica el estrés; y promueve la compresión, generosidad y compasión.

Y también NUNCA me cansaré de decir que:

Antes de creer en rumores o las palabras de algún desconocido de Internet (principalmente el Chocobuda), hay que leer libros científicos y estudios serios sobre la meditación. Sólo así podemos tener criterios informados, no sólo de meditación y budismo; sino de todo lo que nos rodea.

Es cuestión de soltar la pereza y comenzar a investigar. De verdad no es difícil.

Y luego, por supuesto, la única manera que tenemos de saber si la meditación funciona, es practicando con dedicación y disciplina. El 100% de las personas que lo hacen y persisten, reportan este tipo de resultados.

Con esto afirmado, procedo a responder preguntas y mitos frecuentes de la meditación:

 

¿Cómo puedo poner mi mente en blanco?

Si alguien te dice que meditar es poner la mente en blanco, es porque no sabe meditar. La mente humana evolucionó para producir pensamientos. Es la manera en la que aprendemos y nos relacionamos con el universo. ¡Jamás se detiene!

Lo que buscamos con la meditación es mantener nuestra concentración en un sólo punto. Usualmente es la respiración, pero también puede ser un mantra o un punto en la pared. Así dejamos pasar los pensamientos sin aferrarnos a ellos.

Meditar me dio miedo porque:

  • Me balanceo de un lado a otro
  • Sentí que caía
  • Sentí que me elevaba
  • Vi una luz blanca/morada/verde/roja/negra
  • Siento un punto en la frente, en medio de los ojos

Nuestro cuerpo y mente están hechos para el movimiento constante. Cuando nos dejamos de mover y nos quedamos quietos por más de 10 minutos, el cerebro buscará moverse con cualquier pretexto. Generará ilusiones, picazón, vibraciones, tensión, piernas dormidas… ¡lo que sea!

Todas las sensaciones físicas que tengas al meditar, sobre todo durante el primer año, son reflejos de tu cerebro revelándose porque se niega a la inmovilidad. Pero justo para eso entrenamos meditación, para que éstas sensaciones terminen y llegue la paz interior.

Al meditar veo:

  • Escucho voces
  • Veo un anciano/ángeles/dioses/duendes/hadas/dragones/Reyes Magos/Batman/Pac-Man/cualquier criatura imaginaria
  • Mi cuerpo desde arriba
  • Cómo se doblan las cosas, estilo cuadro de Dalí
  • Una espiral/cualquier figura o patrón fractal o geométrico

Todo tipo de alucinaciones al meditar, son un acto de rebeldía. A la mente no le gusta estar concentrada y usará todo tipo de artimañas para estar distraída. El remedio es simple: abre los ojos un par de minutos.

Me dijeron que meditar:

  • es del diablo
  • hára que un demonio/espíritu me posea
  • dejaré mi cuerpo para siempre

La meditación y el yoga, así como todas las filosofías asiáticas, están bajo ataque constante por las religiones abrahámicas (catolicismo, islam, judaísmo). Esto está fundado en ignorancia y el miedo de perder clientes. Cuando encuentres a alguien que habla así de la meditación, sugiero que mejor leas algún libro o reporte de la neurociencia de la meditación.

Cuando medito siento calor/frío/presión en:

  • La espalda
  • Abdomen
  • Manos
  • Pies
  • Coronilla

Al meditar concentramos nuestra atención en un punto, haciendo que la mente esté más alerta del presente. Eso incluye tu cuerpo. Muchas de las sensaciones al meditar son las de toda la vida, pero por primera vez les estás notando. Todo tipo de efecto físico al meditar es completamente normal. Entre más practiques, menos atención prestarás a estas sensaciones.

Cuando medito siento que fluye la energía/chi.

Muy cierto. El ser humano es un generador de energía eléctrica que fluye por todo el cuerpo. Al meditar somos más sensibles a ella y es posible notar su paso en el cuerpo.

No tiene nada de paranormal, lo que pasa es que al meditar estamos tan serenos y concentrados.

Cuando medito no me puedo concentrar por el ruido exterior.

Nunca habrá un momento ideal para meditar, así que meditamos con lo que hay. Si hay ruido, nos sentamos con el ruido y prestamos atención a él. Si hay calor, nos sentamos con el calor. Igual cuando hay frío. Con esto entrenamos la mente a aceptar la vida como es y a afinar nuestra concentración.

¿Es normal quedarme dormido?

Sí. De hecho, una siesta mientras se medita es muy reparadora y feliz. Sin embargo, en la medida de lo posible, manténte despierto.

¿Se puede meditar acostado?

Sí. Así meditamos cuando estamos enfermos o con alguna imposibilidad de movimiento. Es ideal poner una almohada bajo las rodillas para mantener la espalda recta y no cansar las piernas.

¿Cuál es la mejor hora para meditar?

Depende de cada persona. Experimenta con diferentes horas del día y quédate con la que te sea más cómoda.

¿Puedo meditar con música/meditaciones guiadas/mantras/incienso?

Sí, aunque es mejor concentrarse sólo en la respiración o un punto de la pared o suelo. Además es ecológico y muy barato.

El incienso es particularmente útil porque facilita concentrarse en la fragancia al respirar.

Después de meditar termino llorando y llegan recuerdos/imágenes del pasado.

Esto es tu mente procesando información que necesita enfrentar. Cuando esto pase, medita con más dedicación. El dolor del pasado se irá y quedará la calma.

¿Es normal querer ir al baño mientras medito?

Sí. Eres humano. Cuando esto pase, suspende la meditación y ve al baño. ¡No queremos accidentes! Aunque es preferible ir al baño antes de tu sesión de meditación.

Estaba meditando y se movieron cosas.

Casualidad pura. Meditar no mueve muebles o cuadros o libros. Lo único que mueve es tu ego.

¿Qué debo comer para tener una mejor experiencia al meditar?

De ser posible, come alimentos naturales cocinados por ti. Pero esto no es magia, es sentido común. La comida de fábrica te enferma. La comida de verdad, te cura.

¿Lo estoy haciendo mal?

La única manera de meditar mal, es no meditando. Cualquier esfuerzo que hagas por meditar, aunque sea por 1 minuto, es mejor que cero.

¿Cuánto tiempo debo meditar?

Lo ideal son 15 o 20 minutos, pero si no hay tiempo, 1 minuto es mejor que cero. Lo que importa es la intención y la disciplina.

Al meditar siento:

  • Mis chackras
  • El tercer ojo
  • Fundido al universo
  • Luz dorada
  • Mi cuerpo se expande
  • Que floto
  • No reconozco letras o números
  • Hablo lenguas que no conozco

Éste tipo de fenómenos son nos indican que estás en meditación profunda y el hemisferio derecho de tu cerebro está funcionando a todo vapor. En este estado suceden todo tipo de introspecciones profundas porque el ego y toda la lluvia de basura mental se ha detenido.

Aquí la mente es libre para procesar información y entender conceptos abstractos como el tiempo, relatividad, gratitud, conexiones con la vida, compasión, y una larga lista de etcéteras. Es el punto al que se llega luego de años de disciplina, aunque hay quienes lo experimentan por breves instantes durante las primeras semanas de práctica.

En este nivel de práctica la vida del meditador cambia y se vuelve un lugar más cómodo. Pero ese es material para un post futuro.

Preguntas de lectores

Tania Rosas: Muy seguido se me duermen los pies y me duele la espalda, ¿pasará con el tiempo?

Sí, entre más medites, tu umbral de inmovilidad se irá haciendo mayor. ¡Por eso hay que practicar diario!

Tania Rosas: ¿Ojos abiertos o cerrados?

Para principiantes, los ojos cerrados. Para no tan principiantes y practicantes de zazen, ojos entrecerrados para dejar pasar luz y no tener sueño o fantasías.

Tania Rosas: ¿Cuál es la meditación de zazen? ¿En qué se diferencia de las demás?

La meditación zen se llama zazen. Es diferente por que no es guiada, no produce imágenes y sólo se observan los pensamientos pasar, sin juzgarlos ni comentarlos. Pronto escribiré más al respecto y vienen un par de sorpresas 🙂

Citlalli Zavala: Quisiera saber, ¿qué es lo que piensas sobre la relación que tiene la física cuántica con la meditación?

No tengo una opinión aún. No he leído lo suficiente, así que me documentaré más al respecto 🙂

Todo mundo: ¿Lo estoy haciendo bien?

Sí. La única manera de meditar mal, ¡es no meditando!

¿Tienes alguna pregunta no cubierta en esta lista? ¡Escríbela en los comentarios!

 

Jizo: taller de meditación para niños y padres atolondrados

Jizo: taller de meditación para niños y padres atolondrados

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En estos tiempos conectados y en los que todos tenemos un teléfono móvil en la mano, nuestros niños están creciendo demasiado rápido. Están expuestos a problemas que antes no habían, duermen menos, son más apáticos; pero a la vez están muy presionados por demostrar que tienen ventaja sobre los demás.

Esto crea angustia, depresión y mucha responsabilidad, lo que impacta en sus relaciones sociales, rendimiento académico y cada vez son más violentos.

Sin darnos cuenta hemos estado perdiendo el control de las cosas al grado de que el bullying es un problema que crece y no sabemos cómo detener.

 

Solución

A pesar de que la cultura obliga a nuestros chicos a mantenerse al límite de sus emociones y nervios (sin mencionar las angustias que trae todo esto a los padres), sabemos que hay un mejor estilo de vida. Existe una manera más inteligente de que los niños aprendan a manejar sus emociones para ser felices mientras, al mismo tiempo, ayudan a los demás a estar bien.

La meditación es una práctica fundamental que no tiene edad, religión ni clase social. Es una actividad natural al ser humano que formará niños que busquen el camino de la paz, capaces de mayor concentración en sus actividades y formarán lazos más fuertes con su familia y amigos.

Por eso creamos Jizo, taller de meditación para niños y padres atolondrados.

Más información

¡Calma la mente ahora! 5 acciones concretas

El despertador suena y te cae como bloque de acero en la cabeza. No tienes ni 1 minuto arriba cuando en tu mente estás repasando lo último que viviste anoche y luego la atención cambia a las mil cosas que necesitas cumplir hoy. Si acaso también hay sentimientos fuertes por alguien, su cara aparece por encima de todo.

Decides poner un poco de música o encender la televisión para escuchar noticias. Tu corazón comienza a latir más a prisa sin que lo notes. Vas al baño, luego a la cocina por agua y a poner café. Aún no estás 100% alerta cuando comienzas a revisar Facebook. Escuchas los sonidos de tu familia, tus vecinos y de toda la ciudad.

Es un nuevo día y tu mente ya es un torbellino de planes, recuerdos, música, fantasías, voces y angustias. Y el caos mental a penas comienza.

Nuestra cultura está diseñada para nunca dejar la mente en paz. El capitalismo vive de hacernos sentir miserables con lo que somos para que siempre busquemos ser más y tener más. Eso crea un estado perpetuo de angustia que nos mina y destruye nuestro ser. Cuando nos damos cuenta hemos pasado una vida tratando de encontrar la calma que perdimos.

Lo que nunca queremos entender es que la calma se trae por dentro, pero al igual que una planta, hay que cuidarla todos los días, todo el tiempo.

Pero Chocobuda, es que no sé cómo hacerlo. ¡Tengo muchas cosas qué hacer y muchas cosas que me gustan! Quiero calma pero sin hacer nada. ¡Lo quiero todo!

La buena noticia es que cultivar la calma es fácil y hay muchas acciones para lograrlo. La mala noticia es que tendrás que desinflar ese ego gordo y pesado que te quiere mantener con cadenas todo el tiempo.

Aquí una pequeña lista de acciones que cultivan la calma.

 

1. Haz una mejor selección de la información que consumes

Nuestra mente es una charola de entrada permanente. La vida nos lanza datos todo el tiempo y la mente es muy buena para atraparlos todos. El problema es que no le ayudamos cuando voluntariamente consumimos información chatarra.

Lo que diré romperá tu corazón. Renuncia a Facebook y otras redes sociales que no te traigan nada más que distracciones. O al menos reduce tu tiempo en ellas. Si necesitas comunicarte con alguien, mejor escribe un email o llama por teléfono. Sí, el móvil también sirve para transmitir voz.

 

2. Mejora tu alimentación

Nunca, nunca me cansaré de decir esto: el consumo de comida procesada llena de azúcar y cereales inflama el intestino; lo que evita que tu cerebro reciba nutrientes necesarios. Además inflama el cerebro y el primer síntoma es la depresión. Hay evidencias por todos lados y la nueva ciencia nutricional respalda mis palabras. Es cuestión de buscar.

Mejorar la alimentación es el acto de amor propio más perfecto que puedes realizar. Respeta tu cuerpo y dale comida natural cocinada por ti.

 

3. Aprecia el arte

El arte y su apreciación te dan una conexión profunda y espiritual con la humanidad. Te hace poner atención y apreciar el silencio. Puede que no entiendas una pintura o escultura a simple vista, pero tu mente sí. El arte puede tocar fibras internas que no sabías que tenías, además de que te quita lo bruto.

Siempre que puedas, acude a museos, conciertos de música clásica, cine no comercial o simplemente camina por la ciudad. Te sorprenderás.

 

4. Cambia de música

Aunque no lo creas, la música es una de las entradas de información mental más poderosas. Si escuchas canciones que promueven la violencia de género o el crimen, estás envenenando tu forma de ver la vida; además de que es adictiva por el ritmo simple y fácil de digerir. En lugar de volverte una persona más tranquila, siempre estarás a la defensiva.

Si escuchas canciones de corazones rotos y desilusiones, sólo te entristecerás y verás la vida como un lugar desolador.

Opta por música sin voz. O mejor aún, por música en otro idioma. Como sugerencia puedo decir que el jazz y el pop japonés o chino siempre ponen de buen humor.

 

5. Pasa tiempo a solas

No tienes que ser monje budista o una persona mística para preparar una taza de café o té y simplemente apreciar su sabor por unos 10 minutos. Sin etiquetas, sin juicios.

Sal a caminar, elige una banca en el parque. Ve por un café. ¡Observa la vida!

Haz una cita contigo para conocerte. Te apuesto a que hay partes dentro de ti que jamás has tocado y que las distracciones evitan que veas.

Esta es una lista muy pequeña y nunca estará completa. Pero si me ayudas en los comentarios, juntos podemos hacer que crezca.

Cuerpomente (Namarupa)

Hace unos días en Twitter alguien me hizo este comentario/pregunta:

No entiendo porque la espalda tiene que estar recta si se supone que todo está en la mente.

La respuesta simple es: La espalda se tiene que mantener recta para evitar contracciones de las vertebras que compriman órganos internos. Es la postura más cómoda y natural en la que no tensamos los músculos y nos permite enfocarnos más en la meditación. También nos sirve para estar conscientes del cuerpo y no quedar dormidos, así como para producir menos dióxido de carbono, lo que hace que pulmones y corazón se relajen. LINK

Sin embargo, antes de responder en Twitter, decidí pensar un poco porque había algo más bajo el polvo.

El comentario está fundado desde el punto de vista occidental de que la mente es diferente al cuerpo. Para nosotros, ambos son entidades separadas y que debemos mantener a parte. La mente es una criatura extraña que vive en algún reino fantástico por sí misma. El cuerpo es el envase que nos sirve para navegar el mundo.

Pero al final, son dos conceptos que se deben separar. Y así nos lo enseñan desde niños.

Y este pensamiento divisorio es la base de muchas fallas de la cultura humana.

Queremos bajar de peso mortificando al cuerpo, pero seguimos alimentando la mente con basura, la cual produce pensamientos basura. Entonces nunca se detiene el deseo ni la adicción por la comida poco nutritiva.

Los políticos se aferran al poder y al dinero creyendo que en esto encontrarán paz. Satisfacen sus impulsos físicos (cuerpo) por un momento, pero la mente sigue deseando más y más. Esto los lleva al sufrimiento, por supuesto, y a seguir deseando aún más. La avidez nunca se detiene.

Buscamos ir de vacaciones para que el cuerpo descanse, pero la mente está atorada en la oficina o un millón de preocupaciones creadas por nosotros mismos.

Necesitamos demostrar a los demás que somos exitosos por medio de nuestras posesiones materiales, pero dentro somos un caos lleno de miedos, deseos y aversiones.

Y así funciona la cultura humana. Mantenemos la mente tan alejada del cuerpo, que es virtualmente imposible reconciliarlos. Es ahí cuando buscamos satisfacciones momentáneas o drogas.

Para muchas filosofías ajenas a nosotros, la espiritualidad comienza entendiendo la comunión perfecta que debe existir entre cuerpo y mente. Para los navajo, para el yogacara, hinduísmo y budismo, existe el concepto de cuerpomente.

En el budismo zen estudiamos el Namarupa, que es todo nuestro ser completo con mente, sueños, ideas, conceptos, piernas, ojos, oídos, boca, creencias, esperanza, opiniones, estómago… Todo está unido. Cuerpo y mente son una unidad que funciona en armonía. Y si no lo está, hay enfermedad y dolor, lo que nos lleva a sufrir.

Esta es la razón por la que en el zen meditamos caminando en kinhin. Por esto existen disciplinas hermosas como el Aikido, Tai Chi o  Falun Dafa, en donde la mente y cuerpo se mueven en sincronía perfecta. Sin juicios, sin barreras, pero con disciplina y control; haciendo fluir pensamientos y energía.

Meditar es traer la mente de regreso al cuerpo para mantener esta relación sagrada. Es promover el funcionamiento armónico para entender nuestro lugar en el universo y para trabajar por todos los seres vivos.

De nada sirve tener el cuerpo en un concierto de rock, cuando la mente está distraída sufriendo por el pasado.

En zazen mantenemos la espalda recta, al mismo tiempo que la atención es recta, la respiración es recta y nuestra unión con el silencio es recto.

Cuerpomente es uno, siempre lo ha sido y siempre lo será. Entre más los separemos, seguiremos cometiendo los mismos errores una y otra vez.

Por ello practicamos zazen. Por ello la espalda siempre es recta.

Aceptar la vida como es no significa mediocridad

En este blog y en muchos otros lugares sobre budismo o minimalismo, hablamos sobre aceptar la vida como es, porque en ello está la paz que nos permite seguir adelante.

Pero éste es uno de los puntos peor entendidos por la gente, además de que es la crítica más común que hace el capitalismo a las enseñanzas del Buda.

El valor de aceptar las cosas como son, fueron la primera enseñanza del Buda, llamada Dhammacakkappavattana Sutta, o El Ciclo de la Rueda de la Verdad. Ahí nos instruye sobre las Cuatro Nobles Verdades.

La Primera Noble Verdad o Dukkha, nos habla de que la vida incluye sufrimiento y entre más rechacemos este hecho, más sufrimiento nos provocaremos. Así que sólo hay que aceptar para seguir adelante.

Aceptar la vida como es no significa abandonarse y esperar la muerte.

Aceptar las cosas como son no significa mediocridad ni conformismo.

Aceptamos la vida como es, sin resistencia y sin oposición. Dejamos ir las etiquetas, apegos, aversiones y los juicios que el ego impone.

¿De qué sirve esto?

  1. Nos hace entender que nuestras opiniones personales jamás son un reflejo de la realidad.
  2. Entendemos que la vida está como está, a pesar de sus complicaciones, y esto nos da una base sólida para comenzar a construir.
  3. Notamos que nunca habrá un momento ideal para hacer las cosas. Así que hay que nos movemos siempre hacia adelante, un paso a la vez.

Aceptar la vida como es tampoco significa dejar de hacer planes. Significa poder hacer planes y tener metas, bajo la inteligencia de que la vida es dinámica y no debemos apegarnos a una fantasía del futuro.

Ejemplo: puedo tener en la mente acabar un doctorado. Es un gran objetivo. Pero en el camino para lograrlo pueden suceder muchas cosas, como una enfermedad o crisis económica. Entonces me adapto al cambio, recupero fuerzas y decido si seguir adelante o si la meta cambia. Al final, lo que importa es el camino y el aprendizaje de vida.

Ejemplo: acabo de terminar con mi pareja y sufro mucho. Luego de las acciones de duelo (sí, son acciones, no etapas) veo que ésta es mi realidad. Entiendo que así son las cosas. Mi pareja ya no está. Y eso está bien, estoy en paz fuere cual fuere la razón. Esto es lo que hay y es mi nuevo terreno para comenzar a construir mi presente.

Al aceptar la vida como es vemos sin apegos todo lo que hay. Vemos las cosas por todos los lados posibles, sin apegos ni rechazos.

Y entonces avanzamos un paso a la vez. Un día a la vez.

Dar cuando no tienes suficiente

La generosidad es una de las prácticas espirituales más maravillosas que podemos experimentar.

¿Por qué es espiritual? Por que por medio de dar sin esperar recompensa, nos hace salir de nosotros mismos para ver por el bienestar de otro ser vivo. Así calmamos el discurso eterno del ego y nos ponemos en contacto con las fibras más íntimas de nuestra naturaleza. Nos conecta a niveles muy profundos con la vida y con el mundo que nos rodea.

Ésto por sí mismo llena los huecos que la sociedad de consumo nos crea y podemos comenzar a sanar nuestras heridas emocionales.

Ver la sonrisa o el alivio de alguien que recibe nuestra ayuda hace que regiones específicas del cerebro entren en funcionamiento. Entonces se producen endorfinas, se acaba el estrés y se comienza a ser feliz.

Pero nuestro gran problema, lo que evita que seamos generosos, es la cultura de consumo en la que vivimos. La mercadotecnia de los productos y servicios se basan en implantar en nuestra mente la idea de que nuestra vida es inútil y despreciable, a menos que compremos lo que sea que anuncian.

Y así, desde niños, comenzamos a cultivar el ego. Compramos, cumplimos metas y objetivos y vivimos para dar gusto al ego en todos sentidos. Cuando volvemos la cara, nos es virtualmente imposible dar a quienes no han tenido la misma fortuna que nosotros.

La cultura moderna nos obliga a tener y a acaparar recursos, pasando por encima de quien sea para lograrlo.

Así, el argumento clásico de la persona no-generosa es: no puedo dar nada porque no tengo suficiente para mi. O cualquier frase similar.

Pensamos que nos es imposible ser generosos hasta que tengamos nuestra situación personal resuelta. Es justo esta filosofía la que nos tiene torcidos como sociedad porque nunca llegará el momento propicio. Nunca tendremos todas nuestras necesidades cubiertas porque siempre queremos más.

Dar cuando uno tiene poco es una práctica espiritual muy poderosa porque no sólo se está ayudando a otros, sino que nos conectamos con la necesidad de conservar la vida. Dar suaviza el ego y nos deja apreciar las muchas, muchas bendiciones que nos rodean en este momento.

Dar a los demás nos hace entender el significado real de compasión y que todos necesitamos ayuda en algún momento de nuestra existencia. Damos a otros porque tenemos la obligación de respetar y valorar a todos los seres que nos rodean. Damos porque sabemos que no tener lo suficiente lleva al sufrimiento.

Dar nos vuelve personas alegres y destruye la depresión o la ira.

Damos a otros porque sabemos que es lo correcto.

Y al mismo tiempo, aprendemos que debemos aceptar ayuda con humildad y gratitud.

Dar cuando no tenemos suficiente para nosotros mismos es una actividad sagrada. Es una joya que desearía que más personas comprendieran.

Compartamos nuestros alimentos, tiempo y nuestra sonrisa. Sintamos gratitud por estar en posición de ayudar y sintamos gratitud por todas las veces que nos han ayudado en el pasado.

La Generosidad es una práctica perfecta porque todos ganan. Pero preferimos ganar y nos sentamos en nuestro gordo ego a esperar la muerte.

Creo que siempre es buen momento para dar.