por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 28, 2015 | Budismo, Vida, Zen
La envidia es causa de infelicidad para muchos. Es este sentimiento de odio e ira que surge en nosotros cuando vemos que otra persona logra cosas o tiene cosas que nosotros deseamos.
Vemos con resentimiento cuando alguien tiene éxito y estamos ávidos por conocer el secreto. Dudamos que haya sido capaz de haberlo hecho por sus propios méritos y ponemos en tela de juicio su talento. ¡Seguro pagó a alguien! ¡Seguro se acostó con alguien! ¡Seguro tiene algún conocido poderoso!
Criticamos a la persona, buscamos todos sus defectos y deseamos que un tren pase por encima de él/ella. O mejor que lo asalten y lo maten.
Así vamos alimentando al lobo hambriento llamado Envidia. Cada pensamiento es una flecha envenenada en nuestro corazón. Nos hace sentir odio y tristeza que eliminan nuestra inteligencia; resultando en que nos congelamos en nuestro sitio, mientras lamentamos los infortunios y obstáculos de nuestra miserable existencia.
¿Por qué él/ella sí, y yo no?
Para la psicología evolutiva, la envidia tuvo un papel importante en el desarrollo de la humanidad. Éste sentimiento sirvió en nuestra prehistoria para asegurar el bienestar de la manada. La comparación constante entre individuos promovió que ambos se esforzaran por obtener logros que servirían de modelo a los demás. Así llegamos a construir ciudades y luego civilizaciones enteras.
La envidia tiene una razón de ser, pero es un sentimiento primitivo. Es parte de nuestro ADN, al punto de que todos la experimentamos, no importa el país o la cultura. Nos hace infelices, feos y nos vuelve tontos, porque destruye la inteligencia. Carecemos de las herramientas adecuadas para manejarla.
A pesar de que es una emoción primitiva, dejarnos dominar por ella es como dispararse en el pie con una escopeta. La primera víctima es quien la fabrica en la mente; y se vuelve muy peligrosa cuando el envidioso expande su odio hacia otras personas.
Para el budismo, la envidia es una aflicción ligada de forma íntima con la ira y el odio. Es alimentada por los Tres Venenos de la mente: avaricia, ira e ignorancia. Se trata de una condición mental creada por el ego cuando se sale de control y comienza a desear lo que asume lo hará feliz.
Es decir, la emoción primitiva es natural al ser humano. El sentimiento de avaricia-odio, no; y es sólo una historia más contada por nosotros mismos para sabotearnos y hacer nuestra experiencia de vida un infierno personal.
Con base en el Samantabhadra Sutra, en la psicología budista y un poco de mi propia cosecha, propongo estos pasos para que la envida se convierta en un motor de benevolencia.
Acepta que sientes envidia
Cuando sientas que odias a alguien porque logró algo que deseas, admite que es envidia. Y no, no existe algo como «envidia de la buena». Toda envidia es destructiva. Aceptar que está en tu corazón es de gran ayuda porque ahora sabes qué es y que existe una forma de manejarla.
Entiende que la envidia es una historia más de tu mente
El ego es una colección de historias que nos contamos y a las que nos aferramos. La envidia nace en tu mente y es sólo una historia más que decides narrarte. Y como todas las historias, la envidia también tiene un final. Tú decides hasta cuándo te afectará.
Practica meditación
Cuando meditamos con constancia y disciplina, aprendemos a dejar ir los pensamientos; como si fueran nubes al viento. La envidia es una nube negra más, que también se puede ir cuando la miras alejándose de ti para disiparse ante el cielo azul que es tu mente. Para comenzar a meditar, dicen que éste es un buen lugar.
Observa lo que tienes, lo que eres
Cuando detectes la envida en ti, mira todo lo que tienes. Observa tus logros, lo que posees. Todo eso ha sido gracias a tu esfuerzo y el de miles de personas que han trabajado para ti. ¡Tienes más bendiciones de las que crees! Así que observa con atención.
Practica Gratitud
Cuando comprendes que tu vida es el resultado del esfuerzo de miles de seres, es hora de decir GRACIAS con todo tu corazón. Tu vida no sería posible sin esta red de existencias. ¡Te reto a que lo hagas!
Practica Compasión
La compasión comienza con uno mismo cuando aceptamos que estamos sufriendo a causa de una historia ficticia como la envidia. Pero compasión es acción, y se practica buscando activamente para el sufrimiento de un ser vivo. Al meditar, cuidar tu cuerpo y cultivar la mente, estás siendo compasivo.
Por otro lado, la persona que detestas por sus logros no tiene la culpa de tus cuentos mentales. Siente compasión por él/ella y por ti. Ésto te ayudará a cesar las historias.
Deja de compararte
Cuando te comparas con alguien más, sólo estás clavando hierro candente en tu corazón. Aceptar quien eres y lo que tienes, dando GRACIAS por todo, te ayudará a soltar las comparaciones.
Eres una persona hermosa. Eres una persona necesaria. Eres una persona única, parte de un sistema interconectado de existencias.
No tienes comparación con nadie más. Así que detente.
¡Usa la envida como motor del cambio!
Alguna vez la envidia nos ayudó a salir adelante como especie. Puedes aprender de este hecho y usarla a tu favor. La envidia nos indica que deseamos algo, así que puedes tomarlo como una dirección hacia dónde enfocar tus esfuerzos. Es cuestión de comenzar.
Practica Generosidad
Una vez que pateaste a la envidia en el trasero, es hora de ser generosos. Felicita a la persona que logró lo que deseas. Hazle un regalo que le sea útil. Destruye tu ego hablando con él/ella para que te cuente cómo lo hizo. Si tus intenciones son benévolas y puras, estoy seguro que la persona reaccionará de forma positiva y compartirá su experiencia; de la cual puedes aprender mucho. Además, es posible que hagas una nueva amistad que te inspire.
Practica meditación
Sí, otra vez y no me cansaré de repetirlo. La meditación debe ser el cimiento de cualquier cambio de vida. Es cuestión de comenzar.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 27, 2015 | Budismo, Libro, Meditación, Mindfulness, Vida, Zen

Es muy rara la ocasión que acepto posts de otros bloggers, pero cuando lo hago es porque son demasiado buenos como para no hacerlo.
Hoy presento una colaboración e invitación de Juan Kid Buda Silva, mi hermano/maestro de dharma, gran amigo y artista extraordinario.
Disfrutemos sus palabras y sus muy acertadas tiras cómicas, que hacen sonreír, pero sobre todo, pensar.
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Hace 2 o 3 meses comencé a jugar en mi mente con la idea de unir la meditación, mi habilidad de dibujo y mi gusto por contar historias cortas en un sólo proyecto, hoy después de muchos bocetos, viñetas y rayones el asunto ha tomado forma en 2 ebooks y una App, ¡es sorprendente lo que sucede cuando unes tus pasiones!
Los 3 proyectos van muy de la mano y el primero en salir se llama Meditation Doodles o Meditación y Garabatos. Es un pequeño ebook recopilando 32 tiras cómicas, sin texto, que retratan con mucho humor, diferentes estados de ánimo, de la mente y del corazón por los que he pasado antes y a la hora de meditar.

La meditación es tan diversa como nuestra vida
No sé si todos los meditadores del mundo pasan por los mismos estados, lo que sí sé es que yo no soy un meditador perfecto, a veces me siento a meditar con el corazón hecho bolas, con la cabeza al revés, lleno de ira, sumido en la tristeza o con una deliciosa alegría, nunca es igual, es cierto que entre más medito más ecuánime es mi mente, pero en mis primeros años de meditar y en mis momentos de mayor caos, me siento como una bomba a punto de explotar o Hulk cuando me siento a meditar y es hasta que las cosas se acomodan durante la meditación que Juan se puede levantar del zafu mucho más en paz de como llegó.
Eso es lo que retrata el libro, el día a día de una práctica de meditación diaria, a la que me llevo lo que sea que traiga puesto en el corazón y el cerebro ese día.

Un libro para disfrutar, reír y reflexionar
La intención del libro es que te diviertas ojéandolo, que las imágenes te ayuden a reflexionar y con suerte, te inspiren a meditar más si ya lo haces o que te inviten a probarlo por primera vez. No es un ebook con el chiste de moda, no tiene muñequitos manga, no tiene mujeres con senos enormes ni hombres musculosos, no tiene perros ni gatos, lo que sí tiene son garabatos divertidos, inteligentes y llenos de esa cosa que la vida te da cuando tienes casi 40 años…experiencia de vida.
El ebook está disponible en la App Store de iTunes, ahí cuesta $128 pesos mexicanos o el equivalente en tu país, (¡Sí! está disponible en todo el mundo apple)
…o puedes comprarlo directamente conmigo desde $80 pesos mexicanos, sólo mandame un correo a nadamasjuan@gmail.com y platicamos.

por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 22, 2015 | Budismo, Meditación, Mindfulness, Vida
A pesar de que millones de personas en el mundo meditamos, muchos en la cultura occidental piensan que la meditación es una experiencia mística por la que debemos tener miedo o sentir una fascinación que raya en en lo absurdo.
Todas las semanas tengo prácticamente los mismos comentarios y dudas, para los que tengo la misma respuesta:
No, la meditación no es paranormal o mísitica. Meditar es una actividad puramente psicológica, probada y confirmada por la ciencia una y otra vez. Tiene efectos maravillosos para la concentración, salud física, destruye el dolor crónico, erradica el estrés; y promueve la compresión, generosidad y compasión.
Y también NUNCA me cansaré de decir que:
Antes de creer en rumores o las palabras de algún desconocido de Internet (principalmente el Chocobuda), hay que leer libros científicos y estudios serios sobre la meditación. Sólo así podemos tener criterios informados, no sólo de meditación y budismo; sino de todo lo que nos rodea.
Es cuestión de soltar la pereza y comenzar a investigar. De verdad no es difícil.
Y luego, por supuesto, la única manera que tenemos de saber si la meditación funciona, es practicando con dedicación y disciplina. El 100% de las personas que lo hacen y persisten, reportan este tipo de resultados.
Con esto afirmado, procedo a responder preguntas y mitos frecuentes de la meditación:
¿Cómo puedo poner mi mente en blanco?
Si alguien te dice que meditar es poner la mente en blanco, es porque no sabe meditar. La mente humana evolucionó para producir pensamientos. Es la manera en la que aprendemos y nos relacionamos con el universo. ¡Jamás se detiene!
Lo que buscamos con la meditación es mantener nuestra concentración en un sólo punto. Usualmente es la respiración, pero también puede ser un mantra o un punto en la pared. Así dejamos pasar los pensamientos sin aferrarnos a ellos.
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Meditar me dio miedo porque:
- Me balanceo de un lado a otro
- Sentí que caía
- Sentí que me elevaba
- Vi una luz blanca/morada/verde/roja/negra
- Siento un punto en la frente, en medio de los ojos
Nuestro cuerpo y mente están hechos para el movimiento constante. Cuando nos dejamos de mover y nos quedamos quietos por más de 10 minutos, el cerebro buscará moverse con cualquier pretexto. Generará ilusiones, picazón, vibraciones, tensión, piernas dormidas… ¡lo que sea!
Todas las sensaciones físicas que tengas al meditar, sobre todo durante el primer año, son reflejos de tu cerebro revelándose porque se niega a la inmovilidad. Pero justo para eso entrenamos meditación, para que éstas sensaciones terminen y llegue la paz interior.
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Al meditar veo:
- Escucho voces
- Veo un anciano/ángeles/dioses/duendes/hadas/dragones/Reyes Magos/Batman/Pac-Man/cualquier criatura imaginaria
- Mi cuerpo desde arriba
- Cómo se doblan las cosas, estilo cuadro de Dalí
- Una espiral/cualquier figura o patrón fractal o geométrico
Todo tipo de alucinaciones al meditar, son un acto de rebeldía. A la mente no le gusta estar concentrada y usará todo tipo de artimañas para estar distraída. El remedio es simple: abre los ojos un par de minutos.
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Me dijeron que meditar:
- es del diablo
- hára que un demonio/espíritu me posea
- dejaré mi cuerpo para siempre
La meditación y el yoga, así como todas las filosofías asiáticas, están bajo ataque constante por las religiones abrahámicas (catolicismo, islam, judaísmo). Esto está fundado en ignorancia y el miedo de perder clientes. Cuando encuentres a alguien que habla así de la meditación, sugiero que mejor leas algún libro o reporte de la neurociencia de la meditación.
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Cuando medito siento calor/frío/presión en:
- La espalda
- Abdomen
- Manos
- Pies
- Coronilla
Al meditar concentramos nuestra atención en un punto, haciendo que la mente esté más alerta del presente. Eso incluye tu cuerpo. Muchas de las sensaciones al meditar son las de toda la vida, pero por primera vez les estás notando. Todo tipo de efecto físico al meditar es completamente normal. Entre más practiques, menos atención prestarás a estas sensaciones.
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Cuando medito siento que fluye la energía/chi.
Muy cierto. El ser humano es un generador de energía eléctrica que fluye por todo el cuerpo. Al meditar somos más sensibles a ella y es posible notar su paso en el cuerpo.
No tiene nada de paranormal, lo que pasa es que al meditar estamos tan serenos y concentrados.
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Cuando medito no me puedo concentrar por el ruido exterior.
Nunca habrá un momento ideal para meditar, así que meditamos con lo que hay. Si hay ruido, nos sentamos con el ruido y prestamos atención a él. Si hay calor, nos sentamos con el calor. Igual cuando hay frío. Con esto entrenamos la mente a aceptar la vida como es y a afinar nuestra concentración.
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¿Es normal quedarme dormido?
Sí. De hecho, una siesta mientras se medita es muy reparadora y feliz. Sin embargo, en la medida de lo posible, manténte despierto.
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¿Se puede meditar acostado?
Sí. Así meditamos cuando estamos enfermos o con alguna imposibilidad de movimiento. Es ideal poner una almohada bajo las rodillas para mantener la espalda recta y no cansar las piernas.
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¿Cuál es la mejor hora para meditar?
Depende de cada persona. Experimenta con diferentes horas del día y quédate con la que te sea más cómoda.
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¿Puedo meditar con música/meditaciones guiadas/mantras/incienso?
Sí, aunque es mejor concentrarse sólo en la respiración o un punto de la pared o suelo. Además es ecológico y muy barato.
El incienso es particularmente útil porque facilita concentrarse en la fragancia al respirar.
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Después de meditar termino llorando y llegan recuerdos/imágenes del pasado.
Esto es tu mente procesando información que necesita enfrentar. Cuando esto pase, medita con más dedicación. El dolor del pasado se irá y quedará la calma.
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¿Es normal querer ir al baño mientras medito?
Sí. Eres humano. Cuando esto pase, suspende la meditación y ve al baño. ¡No queremos accidentes! Aunque es preferible ir al baño antes de tu sesión de meditación.
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Estaba meditando y se movieron cosas.
Casualidad pura. Meditar no mueve muebles o cuadros o libros. Lo único que mueve es tu ego.
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¿Qué debo comer para tener una mejor experiencia al meditar?
De ser posible, come alimentos naturales cocinados por ti. Pero esto no es magia, es sentido común. La comida de fábrica te enferma. La comida de verdad, te cura.
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¿Lo estoy haciendo mal?
La única manera de meditar mal, es no meditando. Cualquier esfuerzo que hagas por meditar, aunque sea por 1 minuto, es mejor que cero.
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¿Cuánto tiempo debo meditar?
Lo ideal son 15 o 20 minutos, pero si no hay tiempo, 1 minuto es mejor que cero. Lo que importa es la intención y la disciplina.
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Al meditar siento:
- Mis chackras
- El tercer ojo
- Fundido al universo
- Luz dorada
- Mi cuerpo se expande
- Que floto
- No reconozco letras o números
- Hablo lenguas que no conozco
Éste tipo de fenómenos son nos indican que estás en meditación profunda y el hemisferio derecho de tu cerebro está funcionando a todo vapor. En este estado suceden todo tipo de introspecciones profundas porque el ego y toda la lluvia de basura mental se ha detenido.
Aquí la mente es libre para procesar información y entender conceptos abstractos como el tiempo, relatividad, gratitud, conexiones con la vida, compasión, y una larga lista de etcéteras. Es el punto al que se llega luego de años de disciplina, aunque hay quienes lo experimentan por breves instantes durante las primeras semanas de práctica.
En este nivel de práctica la vida del meditador cambia y se vuelve un lugar más cómodo. Pero ese es material para un post futuro.
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Preguntas de lectores
Tania Rosas: Muy seguido se me duermen los pies y me duele la espalda, ¿pasará con el tiempo?
Sí, entre más medites, tu umbral de inmovilidad se irá haciendo mayor. ¡Por eso hay que practicar diario!
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Tania Rosas: ¿Ojos abiertos o cerrados?
Para principiantes, los ojos cerrados. Para no tan principiantes y practicantes de zazen, ojos entrecerrados para dejar pasar luz y no tener sueño o fantasías.
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Tania Rosas: ¿Cuál es la meditación de zazen? ¿En qué se diferencia de las demás?
La meditación zen se llama zazen. Es diferente por que no es guiada, no produce imágenes y sólo se observan los pensamientos pasar, sin juzgarlos ni comentarlos. Pronto escribiré más al respecto y vienen un par de sorpresas 🙂
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Citlalli Zavala: Quisiera saber, ¿qué es lo que piensas sobre la relación que tiene la física cuántica con la meditación?
No tengo una opinión aún. No he leído lo suficiente, así que me documentaré más al respecto 🙂
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Todo mundo: ¿Lo estoy haciendo bien?
Sí. La única manera de meditar mal, ¡es no meditando!
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¿Tienes alguna pregunta no cubierta en esta lista? ¡Escríbela en los comentarios!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 14, 2015 | Budismo, Eventos, Meditación, Mindfulness, Talleres, Vida, Zen

En estos tiempos conectados y en los que todos tenemos un teléfono móvil en la mano, nuestros niños están creciendo demasiado rápido. Están expuestos a problemas que antes no habían, duermen menos, son más apáticos; pero a la vez están muy presionados por demostrar que tienen ventaja sobre los demás.
Esto crea angustia, depresión y mucha responsabilidad, lo que impacta en sus relaciones sociales, rendimiento académico y cada vez son más violentos.
Sin darnos cuenta hemos estado perdiendo el control de las cosas al grado de que el bullying es un problema que crece y no sabemos cómo detener.
Solución
A pesar de que la cultura obliga a nuestros chicos a mantenerse al límite de sus emociones y nervios (sin mencionar las angustias que trae todo esto a los padres), sabemos que hay un mejor estilo de vida. Existe una manera más inteligente de que los niños aprendan a manejar sus emociones para ser felices mientras, al mismo tiempo, ayudan a los demás a estar bien.
La meditación es una práctica fundamental que no tiene edad, religión ni clase social. Es una actividad natural al ser humano que formará niños que busquen el camino de la paz, capaces de mayor concentración en sus actividades y formarán lazos más fuertes con su familia y amigos.
Por eso creamos Jizo, taller de meditación para niños y padres atolondrados.
Más información
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 8, 2015 | Budismo, Minimalismo, Vida, Zen
El despertador suena y te cae como bloque de acero en la cabeza. No tienes ni 1 minuto arriba cuando en tu mente estás repasando lo último que viviste anoche y luego la atención cambia a las mil cosas que necesitas cumplir hoy. Si acaso también hay sentimientos fuertes por alguien, su cara aparece por encima de todo.
Decides poner un poco de música o encender la televisión para escuchar noticias. Tu corazón comienza a latir más a prisa sin que lo notes. Vas al baño, luego a la cocina por agua y a poner café. Aún no estás 100% alerta cuando comienzas a revisar Facebook. Escuchas los sonidos de tu familia, tus vecinos y de toda la ciudad.
Es un nuevo día y tu mente ya es un torbellino de planes, recuerdos, música, fantasías, voces y angustias. Y el caos mental a penas comienza.
Nuestra cultura está diseñada para nunca dejar la mente en paz. El capitalismo vive de hacernos sentir miserables con lo que somos para que siempre busquemos ser más y tener más. Eso crea un estado perpetuo de angustia que nos mina y destruye nuestro ser. Cuando nos damos cuenta hemos pasado una vida tratando de encontrar la calma que perdimos.
Lo que nunca queremos entender es que la calma se trae por dentro, pero al igual que una planta, hay que cuidarla todos los días, todo el tiempo.
Pero Chocobuda, es que no sé cómo hacerlo. ¡Tengo muchas cosas qué hacer y muchas cosas que me gustan! Quiero calma pero sin hacer nada. ¡Lo quiero todo!
La buena noticia es que cultivar la calma es fácil y hay muchas acciones para lograrlo. La mala noticia es que tendrás que desinflar ese ego gordo y pesado que te quiere mantener con cadenas todo el tiempo.
Aquí una pequeña lista de acciones que cultivan la calma.
1. Haz una mejor selección de la información que consumes
Nuestra mente es una charola de entrada permanente. La vida nos lanza datos todo el tiempo y la mente es muy buena para atraparlos todos. El problema es que no le ayudamos cuando voluntariamente consumimos información chatarra.
Lo que diré romperá tu corazón. Renuncia a Facebook y otras redes sociales que no te traigan nada más que distracciones. O al menos reduce tu tiempo en ellas. Si necesitas comunicarte con alguien, mejor escribe un email o llama por teléfono. Sí, el móvil también sirve para transmitir voz.
2. Mejora tu alimentación
Nunca, nunca me cansaré de decir esto: el consumo de comida procesada llena de azúcar y cereales inflama el intestino; lo que evita que tu cerebro reciba nutrientes necesarios. Además inflama el cerebro y el primer síntoma es la depresión. Hay evidencias por todos lados y la nueva ciencia nutricional respalda mis palabras. Es cuestión de buscar.
Mejorar la alimentación es el acto de amor propio más perfecto que puedes realizar. Respeta tu cuerpo y dale comida natural cocinada por ti.
3. Aprecia el arte
El arte y su apreciación te dan una conexión profunda y espiritual con la humanidad. Te hace poner atención y apreciar el silencio. Puede que no entiendas una pintura o escultura a simple vista, pero tu mente sí. El arte puede tocar fibras internas que no sabías que tenías, además de que te quita lo bruto.
Siempre que puedas, acude a museos, conciertos de música clásica, cine no comercial o simplemente camina por la ciudad. Te sorprenderás.
4. Cambia de música
Aunque no lo creas, la música es una de las entradas de información mental más poderosas. Si escuchas canciones que promueven la violencia de género o el crimen, estás envenenando tu forma de ver la vida; además de que es adictiva por el ritmo simple y fácil de digerir. En lugar de volverte una persona más tranquila, siempre estarás a la defensiva.
Si escuchas canciones de corazones rotos y desilusiones, sólo te entristecerás y verás la vida como un lugar desolador.
Opta por música sin voz. O mejor aún, por música en otro idioma. Como sugerencia puedo decir que el jazz y el pop japonés o chino siempre ponen de buen humor.
5. Pasa tiempo a solas
No tienes que ser monje budista o una persona mística para preparar una taza de café o té y simplemente apreciar su sabor por unos 10 minutos. Sin etiquetas, sin juicios.
Sal a caminar, elige una banca en el parque. Ve por un café. ¡Observa la vida!
Haz una cita contigo para conocerte. Te apuesto a que hay partes dentro de ti que jamás has tocado y que las distracciones evitan que veas.
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Esta es una lista muy pequeña y nunca estará completa. Pero si me ayudas en los comentarios, juntos podemos hacer que crezca.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 6, 2015 | Budismo, Meditación, Vida, Zen
Hace unos días en Twitter alguien me hizo este comentario/pregunta:
No entiendo porque la espalda tiene que estar recta si se supone que todo está en la mente.
La respuesta simple es: La espalda se tiene que mantener recta para evitar contracciones de las vertebras que compriman órganos internos. Es la postura más cómoda y natural en la que no tensamos los músculos y nos permite enfocarnos más en la meditación. También nos sirve para estar conscientes del cuerpo y no quedar dormidos, así como para producir menos dióxido de carbono, lo que hace que pulmones y corazón se relajen. LINK
Sin embargo, antes de responder en Twitter, decidí pensar un poco porque había algo más bajo el polvo.
El comentario está fundado desde el punto de vista occidental de que la mente es diferente al cuerpo. Para nosotros, ambos son entidades separadas y que debemos mantener a parte. La mente es una criatura extraña que vive en algún reino fantástico por sí misma. El cuerpo es el envase que nos sirve para navegar el mundo.
Pero al final, son dos conceptos que se deben separar. Y así nos lo enseñan desde niños.
Y este pensamiento divisorio es la base de muchas fallas de la cultura humana.
Queremos bajar de peso mortificando al cuerpo, pero seguimos alimentando la mente con basura, la cual produce pensamientos basura. Entonces nunca se detiene el deseo ni la adicción por la comida poco nutritiva.
Los políticos se aferran al poder y al dinero creyendo que en esto encontrarán paz. Satisfacen sus impulsos físicos (cuerpo) por un momento, pero la mente sigue deseando más y más. Esto los lleva al sufrimiento, por supuesto, y a seguir deseando aún más. La avidez nunca se detiene.
Buscamos ir de vacaciones para que el cuerpo descanse, pero la mente está atorada en la oficina o un millón de preocupaciones creadas por nosotros mismos.
Necesitamos demostrar a los demás que somos exitosos por medio de nuestras posesiones materiales, pero dentro somos un caos lleno de miedos, deseos y aversiones.
Y así funciona la cultura humana. Mantenemos la mente tan alejada del cuerpo, que es virtualmente imposible reconciliarlos. Es ahí cuando buscamos satisfacciones momentáneas o drogas.
Para muchas filosofías ajenas a nosotros, la espiritualidad comienza entendiendo la comunión perfecta que debe existir entre cuerpo y mente. Para los navajo, para el yogacara, hinduísmo y budismo, existe el concepto de cuerpomente.
En el budismo zen estudiamos el Namarupa, que es todo nuestro ser completo con mente, sueños, ideas, conceptos, piernas, ojos, oídos, boca, creencias, esperanza, opiniones, estómago… Todo está unido. Cuerpo y mente son una unidad que funciona en armonía. Y si no lo está, hay enfermedad y dolor, lo que nos lleva a sufrir.
Esta es la razón por la que en el zen meditamos caminando en kinhin. Por esto existen disciplinas hermosas como el Aikido, Tai Chi o Falun Dafa, en donde la mente y cuerpo se mueven en sincronía perfecta. Sin juicios, sin barreras, pero con disciplina y control; haciendo fluir pensamientos y energía.
Meditar es traer la mente de regreso al cuerpo para mantener esta relación sagrada. Es promover el funcionamiento armónico para entender nuestro lugar en el universo y para trabajar por todos los seres vivos.
De nada sirve tener el cuerpo en un concierto de rock, cuando la mente está distraída sufriendo por el pasado.
En zazen mantenemos la espalda recta, al mismo tiempo que la atención es recta, la respiración es recta y nuestra unión con el silencio es recto.
Cuerpomente es uno, siempre lo ha sido y siempre lo será. Entre más los separemos, seguiremos cometiendo los mismos errores una y otra vez.
Por ello practicamos zazen. Por ello la espalda siempre es recta.