No dejes huellas. Que no quede rastro alguno de tus acciones o de tus no-acciones, para que no interfieras con las acciones de la Vida. Debemos dejar que la Vida misma se desenvuelva por sí sola.
Abandona toda búsqueda, todo control y todo juego. Sólo siéntate en Zazen y permite que el Buda se manifieste y haga el resto. En Zazen se generan ondas que nunca deben ser para uno mismo. Nuestra práctica Zen no es para nosotros tampoco. Piensa que Zazen es el anti-selfie. Retratamos la realidad, la vida como es, sin nosotros salir en la imagen. Es más, ni siquiera debemos estar ahí para presenciar nuestro despertar.
Porque cuando te sumerges en el silencio del Zazen… no hay más YO por despertar. Nuestra práctica hace posible participar en un universo que siempre ha estado despierto. Siempre despiertos a lo largo del camino, abrazando todas las condiciones de la vida. Sin oponernos. Sin resistencia.
Si nuestra vida es así, entonces siempre estamos disponibles y abiertos para todas las posibilidades que ofrece la existencia. Un practicante de Zen jamás está solo. Nunca estamos acorralados y jamás nos quedamos sin opciones.
Al fundirnos con el zafu, dejamos de interferir con el orden natural de las cosas y entendemos que en verdad nunca hemos controlado nada.
La Verdad de la Vida es la práctica más pura. Es hermosa, silenciosa y espontánea. No la podemos manufacturar, sólo contemplar.
La práctica Zen es el anti-selfie. Todos salimos en la foto… pero no hay nada qué retratar cuando la realidad misma es la foto más perfecta e inconmensurable.
Y todo comienza cuando guardas silencio, un segundo a la vez. Un paso a la vez.
La práctica de Zazenkai (meditamos juntos) es la actividad social tradicional del Budismo Soto Zen. La sangha se reúne para practicar y compartir en un ambiente seguro lleno de amistad y compasión.
Es una jornada que se centra en la ceremonia, zazen y silencio. Recitamos el Sutra del Corazón y también practicamos Metta Bhavana. Con estas acciones, fomentamos nuestro compromiso como estudiantes de Zen y generamos benevolencia y paz para todos los seres sintientes.
El Grupo Zen Ryokan te invita a nuestro primer Zazenkai en CDMX.
El Noble Camino Óctuple no solo se da con intenciones y charlas lindas. También hay que tomar acciones concretas que ayuden a que los seres vivos que nos rodean tengan una vida plena. De esta manera hacemos que la vida misma pueda continuar y que el Buda se manifieste en todo lo que tocamos.
Hoy exploramos la Acción Correcta, base para entender las repercusiones de nuestros actos y mejor corregir para ser de utilidad a los demás.
Esta grabación tiene algunas fallas técnicas. Gracias por su comprensión.
Nublado, luego cielo azul.
Cielo azul, luego nublado.
La precisión del cielo es como mi mente.
¿Cómo puedo controlar esta mente
y luego enseñarle al universo a elegir
entre cielo azul o lluvia?
La nube trae lluvia a la Montaña del Sur.
Los pinos mandan viento hacia el Valle del Norte.
Todas las cosas gozan el instante.
Aún las golondrinas dejan que los insectos
caigan de sus picos.
— Patriarca Heoeung Dang del Budismo Seon. Corea, 1515–1565
El aire juega con los árboles. Las montañas danzan con las estaciones del año; a veces se visten de blanco y otras de verde. Las aves vuelan por doquier y no se detienen a revisar Facebook. Los delfines no están presionados por ir a comprar a la barata nocturna.
El Patriarca Heoeung Dang sólo necesitaba contemplar las montañas para improvisar unas líneas que trascenderían el tiempo y las culturas.
¿En verdad te crees el cuento de que necesitas tantas cosas para estar bien?
El Buda dejó como legado una verdad fundamental de nuestra existencia: dukkha es parte de la naturaleza humana.
Cuando nos dejamos envolver en nuestras expectativas, deseos, opiniones, divisiones en bandos y cuando no se cumplen nuestros caprichos; la frustración y desilusión son abrumadoras.
Rechazar activamente las fuerzas dinámicas de la vida como la vejez, la enfermedad, el clima, la muerte o las despedidas; nos causa un nivel de insatisfacción que puede volvernos amargos o violentos.
Todo ello confirma la Primera Noble Verdad. Dukkha es real para todos los seres con ego; sin importar quién seas o cuál sea tu posición social.
Esto viene porque hablando diferentes personas he escuchado afirmaciones como:
Es mejor sufrir en un Ferrari, que sentado en la tierra.
Esa persona no sufre porque tiene dinero para pagar sus cuentas de hospital.
No es lo mismo sufrir la muerte de un ser querido, que por un automóvil descompuesto.
En el Budismo Zen no creemos que exista una escala de sufrimiento. Dukkha es dukkha. Todos los seres sintientes lo experimentamos tarde que temprano, porque los Tres Venenos de la Mente toman el control con mucha frecuencia. Son un sistema que nos destruye desde adentro hacia afuera.
Vivir en la Ignorancia de que nuestras acciones tienen consecuencias y que todo se rige con la Ley de Causa y Efecto; nos llena de frustración. Al ver que la vida no es como imaginamos; nuestros miedos y dukkha se convierten en Ira. Ésta nos vuelve personas peligrosas que causan daño. Cuando Ignorancia e Ira están en nuestro corazón, la Avaricia encuentra terreno fértil, porque es la única forma que conocemos para calmar el hueco existencial.
Compramos todo, consumimos todo y lo queremos aquí y ahora. Pero entre más deseamos, más infelices somos.
Una característica de la vida humana, es que somos seres que pueden despertar a la conciencia. Tenemos el potencial para ver la vida justo como es; y realizar el hecho de que nuestras opiniones, urgencias y juicios no significan nada. Absolutamente nada. Es posible vivir en paz con el hecho de que dukkha es real y tener una existencia en equilibrio.
Y para eso existe la práctica Zen. Cuando estudias Budismo Zen, comienzas a ver a los demás seres vivos (¡de cualquier especie!) como hermanos. Formas comunidad con el universo y con el flujo dinámico e interminable de la vida.
Estando en inmovilidad y silencio abrimos el corazón para ver que el sufrimiento es una constante y surge en nosotros la energía para ayudar a todos los seres.
Dukkha es dukkan, sin importar quien seas.
Pero Bodhi (liberación) es bodhi, y tú también tienes el potencial para experimentarlo.
La mente de apego gobierna casi todas nuestras relaciones personales, al punto de que muchos afirman que el amar duele.
En esta charla con óptica Budista Zen, abordamos mitos de ese estilo y además hablamos de cómo vivir el amor. Es posible amar dejando libres a las personas y con menos sufrimiento para todos.
Es una sesión larga que incluye dos sesiones de meditación guiadas.
Gracias por tu apoyo. Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi