En este Zazenkai continamos nuestra serie de charlas por nuestros compañeros en entrenamiento para ordenación. Esta entrega estará a cargo de Kaishin-san:
El maestro Dogen Zenji, en sus enseñanzas, enfatiza con firmeza que nos esforcemos en cultivar el despertar a la práctica de la Vía del Dharma. Práctica e iluminación son una unidad inseparable de manifestación y realización.
Mushotoku es practicar el Dharma por el Dharma mismo, sin objetivos, metas ni expectativas.
Es la entrega de todo corazón a la Vía en la Aspiración al Despertar (Daishin); es seguir la voluntad del Buda, los preceptos y las enseñanzas, abandonando cuerpo y mente, sin apego ni rechazo, en compasión plena, pura y auténtica hacia el bienestar de todos los seres.
Shikantaza, fuente inagotable de sabiduría.
Nishijima Roshi decía que «practicar zazen es sentarse sobre la realidad».
¡Practicar! ¡Practicar! ¡Practicar!
¡Los esperamos!
Dana
Los monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.
Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.
El tema del día será: Shobogenzo Zuimonki: …una Vida DE Práctica.
Los espero:
Día: Domingo 12 de octubre de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
Tener agua disponible.
Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.
Este es un post personal. Puedes ignorarlo por completo.
Hoy por la mañana recibí la noticia de que mi hermano del Dharma, el monje Bongo Kojitsu Williams, ha salido del samsara. Su corazón decidió que había sido suficiente. Es una de esas ocasiones en las que uno piensa: «¿Pero cómo es posible, si justo ayer se veía bien?». Todos mis compañeros monjes estamos impactados. Por mi parte, me mantengo atento para ayudar a mi maestro en lo personal y en los servicios funerarios que comienzan hoy.
¿Era un maestro famoso? ¿Debemos sentirnos todos tristes? No. Era discreto, humilde y evitaba todo tipo de reconocimiento. Incontables seres se beneficiaron de su compasión y él se mantenía incansable trabajando para todos. Justo por eso escribo esto: para recordarlo y contar un poco de su historia.
Kojitsu era un ser amable, sabio y que, a pesar de sus múltiples condiciones de salud, no dejaba de ayudar a los demás. Siempre fue un ejemplo y, en nuestras charlas, siempre me iluminaba con sus puntos de vista sobre la vida.
Con lágrimas de gratitud y en silencio, comparto este artículo de su autoría, en el que relata cómo el Zen ayuda a vivir con gracia durante la enfermedad. Gracias, sabio amigo. Ahora ya no sufres más y ya no es necesario estar conectado a máquinas. Al fin hay paz.
Sigues y seguirás aquí. No te has ido a ningún lado.
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Vivir con enfermedades graves como la insuficiencia renal dependiente de diálisis, las cardiopatías y la embolia pulmonar (coágulos de sangre en los pulmones) no es simplemente soportar sufrimiento físico; es transitar diariamente por el borde de la impermanencia. Sin embargo, desde la perspectiva de la práctica Zen, este camino no es trágico, sino una oportunidad para afrontar la vida tal como es, momento a momento, con claridad, dignidad y compasión.
En la práctica Zen, no apartamos la mirada del sufrimiento; lo afrontamos directamente. La Primera Noble Verdad del Buda afirma que la vida incluye dukkha (incomodidad, descontento y sufrimiento). La enfermedad crónica no lo hace más cierto, solo lo hace más difícil de ignorar. Cada sesión de diálisis, las agujas en el brazo, el zumbido constante de la máquina, la molestia de tomarse la presión arterial cada 30 minutos y la fatiga posterior, son una puerta al dharma. También lo son los momentos en que respirar se vuelve difícil, cuando el pecho se oprime y surge el miedo, o cuando el corazón entra en fibrilación auricular y entramos en pánico. Estas experiencias no son interrupciones de nuestra vida espiritual; son nuestra vida espiritual. En el Zen, no buscamos escapar ni trascender nada; buscamos la intimidad con todo. Eso incluye la fatiga, el dolor e incluso las burocracias del campo médico. Nada se deja de lado. Dogen enseñó que la práctica no está separada de la vida cotidiana. Ya sea remover una olla de sopa o sentarse en un cojín, cada actividad es la totalidad del Camino del Buda. En caso de enfermedad, el margen de acción puede ser limitado, pero no la posibilidad de práctica.
Cuando caminar se vuelve fatigoso, prestamos atención a cada paso. Cuando se nos dificulta la respiración, descansamos en la que podemos tomar, en lugar de aferrarnos a la que no podemos. Esto no es pasividad, es un compromiso profundo. Decir «sólo esto» no es resignación, sino un voto de vivir plenamente, exactamente donde estamos. Sentarse en Zazen con un cuerpo en decadencia puede ser difícil, pero la esencia de Zazen no es la postura física. Ya sea en una silla o en una cama de hospital, podemos encarnar Shikantaza, simplemente sentarnos. En el Zen, esto significa sentarse sin ninguna idea de ganancia, sin ningún objetivo, ni siquiera salud ni recuperación. Zazen es la manifestación de nuestra naturaleza búdica inherente, incluso cuando estamos conectados a máquinas, incluso cuando nuestros órganos fallan. Dogen nos recuerda que «la práctica y la iluminación son una sola cosa». No esperamos a que las condiciones sean ideales, no esperamos a que el cuerpo esté fuerte, no esperamos.
La enfermedad a menudo nos aísla. Puede que otros no comprendan nuestra condición, o incluso vean nuestras vidas como disminuidas o pesadas. Pero desde la perspectiva del zen, cada ser es una manifestación del dharma. Nadie está fuera del círculo de la compasión. Vivir con una enfermedad grave es tomar conciencia íntima del sufrimiento ajeno… de aquellos con tubos, cicatrices, pastillas y miedos. De esta manera, llevamos el Okesa no solo sobre nuestros hombros, sino sobre el terreno compartido de la vulnerabilidad humana. Nuestra práctica, aunque silenciosa, se convierte en un vehículo de compasión para todos los seres.
Enfrentar la mortalidad cada día, cuando cada coágulo podría ser el último, cuando el ritmo cardíaco flaquea, cuando el dolor de espalda es tan intenso que no puedes quedarte quieto, no es solo aterrador, es íntimo. Arrasa con las ilusiones de control y certeza. El Zen no ofrece respuestas, pero sí intimidad. La ignorancia se convierte en nuestra aliada. Intentamos abrirnos a cada momento no con miedo, sino con asombro. ¿Qué es esto? Ante la muerte, no buscamos creencias ni promesas. Regresamos a esta respiración, a este paso, a este tazón de arroz. Nos soltamos una y otra vez, no solo de la esperanza o el miedo, sino de nosotros mismos. Esta es la liberación de la que habla el Zen, no más allá del sufrimiento, sino a través de él.
Vivir con diálisis, cardiopatías y embolia pulmonar no es fácil, pero no está en conflicto con el Camino del Buda. De hecho, puede ofrecer el regalo más excepcional de todos: la oportunidad de vivir cada momento con plena conciencia de su fragilidad. El Zen no promete que viviremos más; ofrece algo mucho más profundo: que podamos vivir plenamente y morir plenamente, sin aferrarnos, sin arrepentimientos y con un corazón abierto y despierto.
Dogen Zenji escribió:
«Cuando encuentras tu lugar donde estás, se produce la práctica, actualizando el punto fundamental.»
Este cuerpo, este momento, esta respiración… este es nuestro lugar. Y practicamos sin cesar.
Con este Zazenkai comenzamos una serie de charlas por nuestros compañeros en entrenamiento para ordenación. La primera entrega estará a cargo de Keido-san:
Una de las fuentes que ha trascendido el tiempo y que nos permite conocer sobre de nuestro Maestro Eihei Dogen, sus enseñanzas y escritos, es la recopilación llamada Shobogenzo Zuimonki. Este texto es una colección de charlas Eihei Dogen, anotadas y compiladas por su discípulo y sucesor del Dharma Koun Ejo.
Shobogenzo Zuimonki es un texto más accesible y directo, donde Dogen transmite enseñanzas orientadas para quien está recién integrándose al Zen.
En este Zazenkai nos introduciremos a esta obra. Conoceremos la diferencia principal entre Shobogenzo escrito por el mismo Dogen, y Zuimonki redactado por Ejo-san. Veremos cómo el texto se conservó, estudió y publicó a lo largo de los años. Conoceremos un poco de la biografía del Maestro Koun Ejo, sucesor de Dogen. Y finalmente exploraremos parte de la historia de Dogen que podemos encontrar dentro de los capítulos del texto.
¡Los esperamos!
Dana
Los monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.
Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.
El tema del día será: Introducción a Shobogenzo Zuimonki.
Los espero:
Día: Domingo 5 de octubre de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
Tener agua disponible.
Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.
Con la llegada de octubre la naturaleza nos recuerda hay belleza en la impermanencia y nos regala los colores cambiantes de la estación.
Este obsequio de postales y texturas son una enseñanza sobre generosidad e impermanencia. Ambas perfectas y sublimes.
La práctica de dana es el ejercicio de un corazón abierto que da sin expectativas. Sus donativos son la energía que permite que nuestra comunidad siga siendo un faro de calma y silencio, un lugar donde todos podemos nutrir nuestra práctica y encontrar refugio.
Es por ustedes que podemos mantener todos los servicios que usamos, ofrecer compasión a los demás y asegurar que las enseñanzas del Buda y Dogen sigan accesibles para todos.
La sabiduría del gran maestro Kukai, fundador del budismo Shingon, nos ofrece una metáfora sobre el acto de dar:
«Quien enciende una luz para otro, ilumina también su propio sendero».
Esta imagen nos muestra que la generosidad no es una pérdida, sino una ganancia compartida.Fortalecemos nuestra propia práctica y llenamos nuestro camino de luz.
Agradezco de corazón su práctica de la generosidad.
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También nos ayuda mucho si difunden la existencia de Grupo Zen Ryokan para poder llegar a más personas.
Recordemos las palabras de Dogen Zenji: «Practicar la generosidad es el fundamento de la Vía». Al abrir nuestros corazones y manos en Dana, abrimos también las puertas a un mayor entendimiento y compasión.
Agradezco profundamente su continuo apoyo y generosidad. Juntos, mantenemos viva la llama del Dharma.
Que todos los seres se beneficien de nuestra práctica.
Este Zazenkai celebraremos una fecha importante para el Soto Zen, Ryoso-ki.
Significa literalmente el «Memorial de los Dos Fundadores». Es un día solemne de profunda gratitud en el que honramos las vidas y enseñanzas de los maestros que nos transmitieron el Dharma en Japón: Koso Dogen Zenji (fundador de la escuela) y Taiso Keizan Zenji (el gran popularizador). Al participar en esta ceremonia, no solo recordamos su legado, sino que también renovamos nuestro compromiso con su práctica de shikantaza, reconociendo que sus vidas de práctica son la base de la nuestra hoy.
Casi siempre el Gran Maestro Dogen se lleva las conmemoraciones y dejamos un poco olvidado a Keizan. Vamos a hacer algo al respecto. Este Zazenkai será más sobre Soji Keizan Zenji (1264-1325).
Soji Keizan es el nombre que le damos al segundo gran fundador del Soto Zen, Keizan J?kin, por su conexión con el templo Soji-ji, uno de nuestros dos templos principales. Mientras D?gen Zenji sentó las bases filosóficas y monásticas, Keizan Zenji fue el responsable de difundir el Soto Zen a lo largo y ancho de Japón, abriéndolo a monjes y laicos sin importar el género o estatus social. Se le considera el «padre compasivo» de la escuela, cuya energía e inclusividad permitieron que el Soto Zen se convirtiera en la gran tradición que es hoy, uniendo la estricta disciplina de Dogen con una profunda empatía por el mundo.
¡Los espero!
Dana
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Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.
Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.
El tema del día será: Ryosoki: Celebrando a Keizan Zenji.
Los espero:
Día: Domingo 28 de septiembre de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
Tener agua disponible.
Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.
Cuando uno empieza en esto del budismo, es súper normal quedarse embobado con lo bonitos y complicados que son los altares de los templos o de los hogares de otros practicantes. Y claro, tarde o temprano te entran ganas de montar tu propio altar budista en casa. El problema es que casi nunca hay mucha información al respecto, o no hay una guía clara que te eche una mano con eso.
En esta nueva serie de posts vamos a explorar, con calma y curiosidad, los elementos que componen un altar budista en casa. Pero antes de hablar de estatuas, inciensos o campanas, quiero considerar el espacio mismo que se usa, sobre ese rincón especial que se convierte en el corazón de nuestra práctica espiritual.
Quiero dejar claro, antes de comenzar, algo muy importante. No existe una fórmula única y perfecta para crear tu altar. Tu altar, ante todo, debe ser un reflejo de tu corazón y de tu práctica. Puede ser minimalista y contener apenas una piedra y una vela, o puede ser más elaborado. Todos los altares, cuando se crean con intención, son hermosos, y compararlos es una tarea inútil. Aunque en esta serie nos centraremos en la tradición Soto Zen, siéntete siempre en la libertad de mezclar estilos o de añadir elementos que te hablen personalmente. Tu altar budista en casa es tuyo, y esa es su principal belleza.
Un ancla para la mente: tu altar budista en casa como refugio diario
Nuestra vida cotidiana es, a menudo, un tsunami de responsabilidades, charla inútil, notificaciones y pensamientos que van y vienen sin cesar. Es muy fácil perder el rumbo, olvidar al Buda y nuestra intención de vivir con más calma, presencia y compasión. Aquí es donde tu altar budista en casa se convierte en un ancla.
Piensa en él como un faro en la niebla. No necesitas estar sentado en meditación frente a él para que cumpla su función. El simple hecho de pasar por delante y verlo de reojo mientras vas a la cocina puede ser suficiente. Ese vistazo es un recordatorio sutil, un pequeño toque en el hombro que te dice: «Eh, recuerda. Respira. Vuelve al presente». Es un punto focal que, sin una sola palabra, te hace reconectar con tu propósito más profundo, incluso en los días más ajetreados. Es un ancla que te estabiliza y te recuerda que, sin importar la fuerza de la tormenta exterior, siempre puedes encontrar un refugio de paz en tu interior.
Creando un espacio sagrado y la importancia de tu altar budista en casa
Como he establecido desde hace años en muchas charlas, acostumbro decir que los seres humanos somos criaturas de hábitos y de espacios. Designamos un lugar para comer, otro para dormir, otro para trabajar. Del mismo modo, delimitar un lugar físico dedicado exclusivamente a la práctica espiritual tiene un poder transformador. Al crear un altar budista en casa, no solo estás decorando un rincón; estás trazando una frontera simbólica.
Este espacio se convierte en un lugar «sagrado», no porque una deidad habite en él, sino porque tú le has conferido esa cualidad con tu intención. Es el lugar al que acudes para soltar las máscaras, para estar en silencio, para confrontar tus dificultades y para nutrir tu sabiduría. Separar este espacio del resto de tus actividades diarias ayuda a tu mente a hacer una transición. Así como te pones la pijama para indicarle a tu cuerpo que es hora de descansar, acercarte a tu altar le indica a tu mente que es hora de volver a casa, a tu Ser Universal.
Un espejo, no un ídolo: el verdadero significado del altar
Una de las confusiones más comunes al acercarse al budismo es pensar que un altar es un lugar de adoración a un dios chino o indio, similar a otras tradiciones religiosas. En el Zen, la perspectiva es radicalmente diferente. Tu altar no es para adorar al Buda; es un espejo que te refleja a ti y de la realidad que te rodea.
La figura de Buda en el centro, las flores, la vela, el incienso… cada elemento es un símbolo de las cualidades que ya existen dentro de ti en estado latente. La estatua representa tu propia «naturaleza búdica», tu potencial inherente para despertar. La luz de la vela es el símbolo de tu propia sabiduría, capaz de disipar la oscuridad de la ignorancia. El agua fresca es la pureza de tu mente original. El incienso es el Dharma que todo lo rodea y lo hace bello.
Por lo tanto, cuando te sientas frente a tu altar budista en casa, no estás rezándole a una entidad externa para que te salve o te conceda deseos. Estás, en realidad, mirándote a ti. Estás honrando tu propio potencial y comprometiéndote a cultivarlo. Es un diálogo interno, un acto de profundo autoconocimiento y auto-respeto.
El ritual como atención plena: meditación en acción
Razones para no montar un altar hay muchas. Y en mis años enseñando he escuchado de todo.
“Pero yo no soy una persona de rituales”.
“Vengo huyendo de las ceremonias y rituales sin sentido, los altares son inútiles”.
“¿Cómo voy a hacer reverencia a una figura china? Meditar y ver videos es suficiente”.
En el Zen, el ritual no es un dogma vacío, sino una oportunidad para practicar la atención plena de una forma muy física y concreta. Interactuar con tu altar es meditación en movimiento y unión con la mecánica del universo.
El acto de encender una varita de incienso, prestando atención al sonido del cerillo (fósforo), al olor del humo y al gesto de llevarlo a la frente, es una práctica de presencia. El ritual de ofrecer un cuenco de agua fresca por la mañana, sintiendo la temperatura del cuenco y la claridad del líquido, te ancla en el presente.
Estos gestos sencillos, repetidos día tras día, se convierten en una coreografía de la presencia. Le dan una estructura a tu práctica, especialmente en los días en que la mente está demasiado inquieta para sentarse en silencio. A través de estos rituales, aprendes que Zazen no se limita al cojín, sino que puede impregnar cada acción de tu vida.
Tu primer paso es encontrar el lugar
Ya sea que siempre hayas querido montar un altar o tengas resistencia a hacerlo, quiero invitarte a dar el primer paso, el más simple de todos. No necesitas comprar nada todavía. Simplemente, durante los próximos días, camina por tu casa con una nueva mirada. Busca ese rincón que te llama. Puede ser una pequeña repisa en tu habitación, un espacio en la estantería del salón o incluso el alféizar de una ventana.
Yo vivo en un lugar muy pequeñito y no tengo espacio. Además, soy monje vagabundo y constantemente me tengo que mover. Mi altar budista en casa está en un librero y cuando debo moverme, todo cabe en un compartimento de mi mochila.
Busca un lugar que te transmita una sensación de calma y que pueda ser tuyo. Un lugar donde puedas establecer, poco a poco, el corazón de tu práctica. Siente el espacio, imagínalo, y elige el que resuene contigo. Ese es el verdadero comienzo de la creación de tu altar budista en casa.
En nuestro próximo post, hablaremos del primer elemento: la imagen o estatua de Buda, ese espejo de tu mente despierta.
Artículos de esta serie
El corazón de tu práctica. Altar budista en casa
La Estatua o Imagen de Buda (Rupa)
El Aroma de la Impermanencia – El Incienso (Kou)
La Luz de la Sabiduría – Las Velas (Rousoku)
a Belleza del Momento Presente – Las Flores (O-hana) 6.El Néctar del Dharma – La Ofrenda de Agua o Té (O-mizu / O-cha)
Gracias por tu apoyo. Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi