Pensamiento sobre zazen

Pensamiento sobre zazen

Entre más dharma y zazen practiquemos, el universo se beneficia porque nos queda claro que la vida está interconectada.

Si me corto un dedo mientras cocino, a ti no te saldrá sangre ni sentirás el dolor.

Pero adquiero consciencia de que existe el dolor y que hay seres sufriendo mucho más que yo.

Entonces es cuando la compasión nos mueve a hacer algo por los demás.

Es claro que no importa cuánto me esfuerce, no acabaré con el hambre o las guerras. Pero hacer sonreír a un adulto mayor es suficiente. Enviar ayuda a las víctimas de desastres naturales y saber que al menos tienen un poco de comida, es suficiente para hacerme seguir adelante.

Al meditar limpiamos la cabeza de tanta basura personal para enfocarnos a servir.

No meditamos para propósitos egoístas.

Hacemos zazen para el universo.

Tu sonrisa: arma de felicidad masiva

Tu sonrisa: arma de felicidad masiva

«Si estamos en paz, si somos felices, podemos sonreír y florecer. Así cada persona en nuestra familia, en nuestra sociedad, se beneficiará con nuestra paz.»

Thich Nhat Hanh

El Zen a veces puede ser muy serio y lleno de rigidez. Existen formas arcanas irrompibles y ceremonias que deben ser seguidas cuidando cada detalle. Así ha sido y así será. Es parte de la mística y la verdad es que se disfruta.

Dejando de lado el budismo, la seriedad está por todos lados también.  La cultura occidental nos obliga a tomarlo todo demasiado en serio. Siento que nos dice: hay que vestir de gris para tener una vida gris.

Y olvidamos el humor y la sonrisa, que son parte de lo que nos vuelve humanos y hacen que la vida se vuelva una fiesta colorida donde cada sencillo detalle puede ser una explosión a los sentidos. Incluso los desafíos que nos encontramos en el camino, por supuesto.

Sé que hay momentos en los que hay que tomar las cosas en serio para poder resolver un problema. También sé que no podemos ser ingenuos y tomar todo tan a la ligera. Eso nos haría negligentes ante la vida.

No. Se trata de simplemente sonreír.

Inspirado en las enseñanzas de Master Thich Nhat Hanh sobre la sonrisa, en los últimos 3 meses he estado experimentando e investigando la neurociencia sobre el sonreír como medio de alcanzar mejores estados de meditación. Y lo que he encontrado es sorprendente porque los resultados afectan no sólo al zazen, sino a todos los aspectos de la vida cotidiana.

Sabemos que la ciencia tiene estudios enormes sobre cómo la sonrisa disminuye el estrés, ayuda a prevenir y recuperarse de la enfermedad y promueve una vida más larga y sana; pero quería probarlo personalmente.

En general soy un tipo que sonríe con frecuencia. Pero me di cuenta que podía sonreír más, así que comencé el experimento.

Un día me senté a meditar y mantuve la sonrisa por los 40 minutos de mi zazen matutino. Y comprobé lo que dicen algunos estudiosos: aunque no haya nada gracioso de qué sonreír, si mantenemos el gesto por unos 10 o 15 minutos, el cerebro comenzará a soltar endorfinas.

Y me sentí radiante. Vi colores en patrones fractales (mandalas) y el cuerpo se llenó de energía.

Claro que esto era inusual y podía ser efecto placebo, así que en mi siguiente sesión repetí las acciones. Y el resultado fue aun más sorprendente. Mi meditación fue mucho más profunda y me fue más fácil dejar ir pensamientos, recuerdos e imágenes.

Al tercer día lo volví a intentar, obteniendo los mismos resultados… con la diferencia de que cuando terminó mi sesión, la sonrisa permaneció mucho más allá de los 40 minutos.

A lo largo del día la risa y el humor me era más fáciles, los problemas cotidianos los resolví con ligereza y me sentí muy bien en general.

A la semana integré la sonrisa a mi práctica de yoga y al running, resultando en mayor energía y mejores estados de ánimo.

Una semana se convirtió en un mes; y un mes se tornó en tres meses sonriendo al meditar. Y no podría estar más feliz.

Así que comparto mis hallazgos no científicos y 100% personales.

Sonreír, aunque no tengas ganas…

  1. Centra y da perspectiva ante los problemas, abriendo más opciones para resolverlos
  2. Combate el estrés
  3. Permite mejor concentración, resultando en mayor productividad
  4. Te vuelve más creativo ( lo siento emos y poetas depresivos… la sonrisa es la mejor herramienta creativa que he encontrado)
  5. Llena el cuerpo con energía y disminuye el cansancio
  6. Combate los sentimientos de tristeza y soledad
  7. Si meditas sonriendo, te hará llegar a una profundidad que nunca habías alcanzado
  8. Mejora tu interacción social. La gente te responde y sonríe de regreso.
  9. Hace que ell tiempo pasa más rápido porque te la estás pasando bien
  10. Aligera la carga emocional en situaciones difíciles

¡Así que sonríe! Sonríe al leer esto, al despertar, cuando des el primer sorbo a tu café, cuando veas a algún desconocido, cuando tengas un grave problema en frente, cuando estés triste. Créeme, el cerebro es muy sabio y te premiará con mejores días y mejor salud.

Como siempre, la lista no está completa. ¿Qué experiencias has tenido al sonreír? ¡Sonríe y comparte en los comentarios!

¡Oye, cara de palo: SONRÍE!

Cultiva ecuanimidad para una vida tranquila

ecuanimidad

f. Imparcialidad de juicio: la justicia debe distinguirse por su ecuanimidad.
Actitud equilibrada y constante: ecuanimidad de ánimo.

Una actitud de vida de la que muy pocas veces se habla en estos tiempos, es de la ecuanimidad; que es la capacidad ver la vida sin emitir opiniones inclinadas hacia algún lado.

¡Cómo cuesta trabajo no emitir opiniones fuertes sobre las cosas!

Si algo nos gusta, hablamos maravillas y exageramos los hechos. Si algo no nos gusta, hacemos las cosas peores de lo que son para justificar nuestro punto de vista.

Quizá esto suena a algo normal e inofensivo, pero no ser ecuánimes es mucho más costoso de lo que nos imaginamos.

No ser ecuánimes significa abrazar y estrangular nuestras opiniones y sentimientos. Es no dejar ir lo que nos hace sentir seguros. Es tomar nuestra personalidad como bandera, sin apertura para el cambio. Es resultar heridos y ofendidos por ideas distintas a las nuestras. En suma, implica limitar nuestra inteligencia y sabiduría, víctimas de nuestro gordo ego.

Y así comienza el sufrimiento, porque no podemos aceptar otras filosofías o estilos de vida.

Como lo he explicado a algunos, vivir es como ser jugador en un campo de futbol. Estás ahí en la batalla diaria, en la acción, y tu rango visual es sólo de lo que ves frente a ti y posiblemente en la periferia de tus ojos. Tomas decisiones con base en la experiencia directa. El problema es que para ser un buen jugador, necesitas también considerar lo que pasa a los lados, por detrás y en la tribuna. De lo contrario te estás perdiendo de muchos factores que impactarán en tu desempeño. Ser sólo un jugador más en la cancha, es no ser ecuánime.

Sin embargo, cuando dejas de estar en el césped y te subes al dirigible que vuela sobre el estadio, tienes una posición privilegiada porque puedes ver a los dos equipos participantes del juego, al público, a los entrenadores e incluso el estacionamiento.  Es decir, puedes apreciar todos los factores que están pasando al mismo tiempo y que influyen en el goce del partido.

Para ser ecuánimes necesitamos ver las cosas con mente abierta, dejar atrás los juicios y entender que todas las monedas tienen más de dos caras.

No podemos controlar lo que hagan los demás, ni el clima, ni el universo.

¿Qué beneficio tiene ser ecuánime? La liberación.

Es liberador porque dejamos de sufrir por factores externos y nos fomentamos la capacidad de aceptar a las personas y la vida justo como son. Esto reditúa en tranquilidad porque ya no somos pasionales sobre un equipo de soccer, por un estilo de música o un partido político. Simplemente sabemos que existe la diversidad y que así será por siempre.

Puede que algo no nos sea placentero, pero eso no es suficiente como para amargar el día o generar odio.

¿Cómo cultivar ecuanimidad? Estando atentos a nuestro discurso y puntos de vista. Si en algún momento algo nos ofende, entonces hay que revisar el porqué para dejarlo ir. Eso es todo. No es fácil, pero es posible.

Claro, meditar diario por 20 minutos, facilita este aprendizaje.

Y el sentimiento de libertad que viene no se le puede comparar con nada.

Vale la pena intentarlo.

Si tu mente es firme como roca
y ya no tiembla,
en un mundo en el que todo tiembla,
entonces tu mente será tu mejor amiga
y el sufrimiento no vendrá hacia ti.

Poema budista del Therigatha.

Descubre el Universo Interconectado y mejora tu vida

Descubre el Universo Interconectado y mejora tu vida

El Zen Master Thich Nhat Hanh (se pronuncia Tik Ñat Jan) dijo alguna vez que todo el universo está contenido en un grano de frijol.

¿Cómo es esto posible? ¡Un simple frijol es sólo eso: un simple frijol! Sirve para comer y punto. 

Aunque es limitado, ese pensamiento es correcto.

Sin embargo, quien entrena budismo aprende a observar la Causalidad de todo lo que nos rodea y sabe que la afirmación del Master, es muy válida.

En un grano de frijol está contenido el poder y calor del sol, los procesos químicos y físicos que iniciaron el Big Bang, la bendición de la vida de la Madre Tierra, el trabajo de muchas personas, y además contiene nutrición que nos mantiene en pié para seguir adelante con la existencia. Esto lo decimos sin agregar emociones ni ideas preconcebidas. Las cosas como son.

Un simple e inocuo grano de frijol contiene al Universo y a la realidad misma. 

Somo nosotros los que decidimos ignorar su valor y las pequeñas conexiones que genera.

Cuando un grano de frijol llega a tu plato, significa que alguien lo tuvo que haber comprado. Esto mueve la economía, lo  que lleva más comida a las mesas de las personas que trabajaron en esta enorme cadena de sucesos. Tu compra generó empleos, dinero y nutrió a más personas.

Cada acto que realizas, por pequeño que sea, contiene al universo mismo. Tu esfuerzo o tu apatía siempre tienen repercusiones en la vida de miles y miles de personas, por medio de insignificantes conexiones que pasan desapercibidas.

Al descubrir el Universo Interconectado podemos apreciar no sólo lo que llega a nuestra mesa, sino la importancia de todos los seres que nos rodean; desde las bacterias que matas al cepillarte los dientes, hasta tu propio sacrificio para que las personas que amas tengan calidad de vida.

Tener conciencia sobre el Universo Interconectado mejora tu vida porque:

  • Te da responsabilidad sobre tus actos. Sí, tu ego y tus caprichos nos dañan a todos.
  • Te vuelve agradecido por lo que tienes.
  • Aprendes a respetar el esfuerzo de todos los seres (sí, las plantas y los microorganismos se incluyen).
  • Ves a los demás como tus iguales y aprendes que nadie es superior.
  • Te da perspectiva sobre tu nación y el mundo.
  • Te vuelve generoso.
  • ¡Te da libertad sobre tus prejuicios!
  • Te hará entender que puedes cambiar al mundo con pequeñas acciones.

Todo esto, claro, tiene que estar regulado por el sentido común y la ética. No dañar a ningún ser (ni a uno mismo) tiene que ser el eje rector.

La inacción y la apatía no son inocentes. En su origen, son actividades tan negativas como el robo o el asesinato porque su daño viaja en ondas, afectando a miles de seres.

Para lograr ver la delgada red de nexos universales, es necesario tener la mente en calma y aceptar la vida como es. El ego es un gran obstáculo porque nos hace ver sólo hacia nosotros mismos, ignorando y pasando sobre los demás.

Obvio, la meditación es la herramienta suprema para este efecto. No se necesita mucho. Sólo 10 minutos sentado en silencio, observando la respiración, es la mejor manera de comenzar.

Ejercicio

Antes de dormir, toma un grano de frijol, arroz, avena… lo que tengas a la mano.

Míralo por algunos minutos y piensa en el universo que está ahí contenido. Piensa en la Tierra, en el sol, las manos que trabajaron y en la persona que cocina para ti.

Y a todos diles: GRACIAS.

Les debes tu vida.