Preguntas frecuentes del Budismo Zen ver 1.0

Preguntas frecuentes del Budismo Zen ver 1.0

Es impresionante lo mucho que la mercadotecnia del bienestar y del new age lucra con la palabra «Zen». Existen tés, masajes, ropa, comida, hoteles, gadgets, joyería, muebles, decoración interior y hasta medicina alternativa.

Y por alguna razón, todo mundo asocia al Zen con calma y tranquilidad. No es que esté mal, es sólo que está incompleto.

No pretendo saber o definir qué es el Zen, pero comparto lo poco que entiendo al respecto en este bonito F.A.Q.

¿Qué es Zen?

No sé.

¿Zen es igual a tranquilidad?

Sí. También es igual a vómito, enfermedad, estrés, gritos, insultos, guerra, muerte, excremento, bacterias, dolor, soledad e ira.

Pero al mismo tiempo es el sol, aire, naturaleza, amor, café, arte, risa, luna, emoción y suspiros.

¿Cómo puedo ser Zen?

Haz zazen (medita) diario por 20 minutos. Si no tienes tiempo porque estás muy ocupado, entonces medita por 1 hora.

¿Cómo puedo aprender sobre Zen?

Cállate, siéntate y practica zazen.

¿Para qué me sirve el Zen?

Para nada.

¿Mejora mi vida con el Budismo Zen?

No.

¿Qué producto me puede volver Zen?

Tu trasero. Úsalo para hacer zazen.

¿Quién es el mejor Maestro Zen?

 

¿Dónde puedo encontrar el Zen?

En el tráfico de la ciudad. En una arena de lucha libre. En la sala de emergencias. En la muerte. En un baño público. En las aves. En la sonrisa. En zazen.

Este producto/servicio/comida/medicina lleva Zen en el nombre, promete salud y tranquilidad. ¿Será cierto?

No.

Este F.A.Q. es inútil

También el Zen.

¿Porqué debo practicar Zen?

No debes. A menos que te interese saber más sobre nada.

¿Cómo puedo entender este F.A.Q. ?

Estudia Zen.

¡Bienvenidos a 2013!

¡Bienvenidos a 2013!

¡Estamos de regreso! Luego de unos días de descanso, de silencio y de retiro, el equipo editorial de Chocobuda (o sea yo) está listo para la acción.

Y por acción me refiero a seguir observando, aprendiendo y escribiendo para que este pequeño blog siga vivo.

El nuevo año fue recibido con tranquilidad en una cena familiar y con una sesión de zazen (meditación zen) en la primera mañana de 2013.

El arranque de un nuevo ciclo se presenta como un lienzo blanco, listo para recibir las pinceladas que formarán nuestra historia.

Y en nuestras manos está hacer que esa historia sea maravillosa, llevando a la humanidad hacia adelante con pequeños actos personales de bondad.

Chocobuda seguirá aquí para ustedes.

Master Dogen (creador del Zen) dijo alguna vez en un discurso de Año Nuevo:

El antiguo Buda Hongzhi, mientras vivía en Tiantong, dijo a sus estudiantes —En el zazen de la mañana de Año Nuevo, las miles de cosas son naturales. La mente luego de la mente está más allá de dicotomías. El Buda después del Buda se manifiesta en el presente. La nieve en el río es completamente pura y blanca. La mente del hijo de Sha se siente satisfecha mientras él va en su bote de pesca. Estudien esto.

Master Dogen luego dijo:

—Esta mañana yo, Daibutsu, continuo respetuosamente este poema. —Luego de una pausa, dijo— Esta gran y auspiciosa mañana de Año Nuevo, yo disfruto el zazen. Para ir de acuerdo a la ocasión, ofrecer felicitaciones es natural. La mente luego de la mente, la primavera acepta la risa con delicia. El Buda después del Buda jala a los bueyes, presentando un signo auspicioso. Cerca de un pie de nieve cubre la montaña. Pescando una persona, pescando a uno mismo en el bote de pesca.

Feliz 2013. Que sea un año lleno de crecimiento y aprendizaje.

Para ti, que te gustaría golpear en la cara a tu jefe con la carta de renuncia

Para ti, que te gustaría golpear en la cara a tu jefe con la carta de renuncia

Como ser humano, lo que sea que hagas, hazlo de forma que no pueda ser repetido. Lo que se puede repetir, es mejor dejárselo a los robots.

La vida no corre sobre rieles.

Las aves no cantan en notas menores ni mayores. Las enseñanzas de Bodhidharma* no caben en papel a rayas.

Le buddha-dhara es amplio y sin límites. Cuando intentas retenerlo, lo pierdes. No es un bacalao seco, sino un pez vivo. Y los peces vivos no tienen forma fija.

En el manual del soldado japonés dice que debemos estar preparados para la guerra en mil diferentes posibilidades. Eso no aplica sólo para la guerra porque la vida tampoco sigue regla alguna. Cuando tratas de vivir la vida de acuerdo a un manual, fallarás sin duda.

Esto también es cierto para asuntos legales, donde tienes que mantener la guardia aun si todo va de acuerdo al manual.

Los gansos salvajes no dejan rastros, pero no importa a donde vayan, nunca se pierden. No hay huellas en su camino. No son como la máquina de vapor, que corre sobre rieles; o como la brecha dejada por un buen en el molino.

¿Acaso no vivimos de momento a momento? ¿Cómo es que tomamos la vida, la analizamos, la sistematizamos y la archivamos?

Lo que sea que hayas logrado en esta vida, no puedes llevarlo a tu último día. Morirás desnudo.

Al final no tendrás más opción que soltarlo todo.

¿No es evidente que la mayor felicidad consiste en hacer lo que tengas que hacer?

No puedes depender de nada porque el valor de las cosas cambia. Esta realidad es lo que motivó al Buda a renunciar a sus títulos nobiliarios, a su esposa e hijo, para convertirse en monje.

Por Sawaki Kôdô Rôshi, de su libro Para ti

Traducido por Kyonin

* Bodhidharma: Monje budista japonés que vivió entre el siglo V y VI. Propagó el budismo Chan en China y se le atribuye la creación del Kung Fu.

Zen, la vida de Dogen [Chococinema]

Zen, la vida de Dogen [Chococinema]

Es muy curioso cómo el budismo zen tiene este halo de misticismo no merecido. Muchos piensan que zen significa estar en calma y sentarse a escuchar música new age.  Quizá se imaginen a seres con poderes arcanos que excretan arcoíris y que proyectan paz tan sólo por respirar.

Otros piensan que zen es meditar con inciensos caros. O simplemente no estresarse.

Y algunos van mucho más lejos y lanzan productos masivos con la etiqueta de Zen.

Pero, ¿qué es zen? ¿Cómo surgió? ¿Quiénes lo practican? Son preguntas recurrentes y que tienen respuesta.

Sin embargo nadie posee una definición absoluta de lo que es Zen. Lo único que puedo decir es que el meditador constante sabe y lo vive de tiempo completo.

Zen es el sonido del tráfico en la ciudad. Eso es zen.

El creador de esta rama del budismo mahayana se llamó Dogen, y fue un monje mendicante que viajó por China aprendiendo de maestros Chan y Taoístas.

A pesar de que existen pocos registros de su vida antes de ser monje, existe una película que plasma los hechos conocidos y arregla con ficción algunos otros.

Zen, dirigida en 2009 por Banmei Takahasi, nos presenta la vida del maestro budista que cambió la forma de vivir el budismo en Japón.

En esta película podemos tener un vistazo de las enseñanzas y viajes de Dogen, aprenderemos a meditar y porqué es importante.

Y, por supuesto, nos brinda un acercamiento a una buena definición de lo que es Zen.

Gracias a la magia de YouTube podemos disfrutar el filme en su totalidad. Así que date un tiempo para verlo y dime qué opinas en los comentarios.

Necesitas el Minimalismo cuando…

Necesitas el Minimalismo cuando…

En la temporada que precede a la navidad, las ciudades del mundo occidental se convierten en un colorido infierno que viola nuestros sentidos con publicidad y mercadotecnia.

Todo compite por tener nuestra atención y nuestro dinero. La época que se supone debería ser de paz, resulta ser un maratón de supervivencia entre tráfico, compras y felicitaciones vacías.

Por estas y muchas razones más, la navidad termina siendo un período de alto estrés y depresión para muchos.

Y es aquí donde el minimalismo puede ser una actitud que podemos tomar para llevar mejor las cosas y estar tranquilos.

Pero el minimalismo es aun una idea exótica para muchos. ¿Qué es y cómo ponerlo en práctica? ¿Realmente lo necesito? ¿Cómo sé que lo necesito?

Necesitas cambiarte al minimalismo cuando…

  • Nunca tienes suficiente. Siempre quieres más de todo
  • No estás feliz con quien eres y buscas ser quien no eres
  • Consideras que ir a las tiendas es una gran actividad de fin de semana
  • Estás esperando la próxima conferencia de Apple para comprar la iBasura más reciente
  • Alteras tu cuerpo por medios artificiales porque no te aceptas como eres
  • No puedes parar de comer lo que te hace daño
  • No puedes soltar los recuerdos de «los mejores años de tu vida»
  • Compras más ropa de la que puedes usar
  • Crees que tu auto es signo de éxito y estatus
  • Discriminas
  • Pasas por encima de los demás para asegurar tu ego
  • Manipulas y mientes
  • Navidad te resulta estresante
  • Cualquier época del año te resulta estresante
  • Piensas que tus gadgets te hacen ver cool
  • Desperdicias comida
  • Reemplazas artículos que aun siguen funcionando bien
  • Descalificas a las personas que están felices con lo poco que tienen
  • Tu vida se convierte en sólo negocio y dinero
  • El desorden reina en tu casa y oficina
  • Las colecciones ocupan buena parte de tu personalidad
  • No puedes parar de hacer, comprar o hablar

Y por supuesto que esta lista no está completa. Pero sí nos podemos sentir identificados con algunos puntos.

¿Cómo comenzar a ser minimalistas? Aprendiendo la diferencia entre deseo y necesidad.

Entendiendo que menos es más, siempre.

Una vida en el reino del Yo

Una vida en el reino del Yo

El domingo fue un día interesante.

Por la mañana animé a los corredores del maratón internacional de la ciudad y la tarde la dediqué a una ceremonia zen llamada Zazenkai.

De forma literal, Zazenkai significa «reunión para meditar». Se lleva a cabo cada semana y tiene una duración de hora y media, pero una vez al mes se hace un mini retiro de cuatro horas de zazen intenso, como en esta ocasión.

Los periodos largos de zazen sirven de mucho porque la mente pasa por varios estados hasta llegar al vacío. En mi experiencia personal, primero entran las distracciones constantes. Luego llegan los recuerdos y luego las fantasías. Después la mente rechaza la inmobilidad y la quietud… Y hasta el final llega el silencio.

Es en esta fase de vacuidad donde la mente entiende cosas.

Y me percaté de cuánto tiempo pasamos pensando en Yo.

Desde que despertamos, nuestra relación con el universo es egocéntrica. Nos movemos por la vida dando por hecho que el mundo es un lugar que debe obedecer a nuestros caprichos y órdenes.

Mantenemos un constante diálogo donde el personaje único es uno mismo.

Qué me pondré hoy.

Estoy comiendo.

Voy a llegar tarde.

Tengo frío.

Voy a exigir.

Tengo tantas cosas qué hacer.

Me quiere ver la cara.

El tráfico me afecta.

En estas oraciones, el sujeto es Yo. Y eso es terrible. Cuando el ego ocupa todo nuestro ser, es muy difícil dejar entrar alguien más. Así llega la ira porque todo nos afecta y nos sentimos atacados por el mundo. Y también se presenta la depresión porque creemos ser la víctima única de las circunstancias.

Por esta razón, el budismo zen trata de hacernos ver que el pensamiento egocéntrico es la base de la infelicidad. Al dejar crecer al ego de esta manera, estamos construyendo una barrera que separa el Yo del No-Yo. Nos sacamos de la ecuación balanceada que es el universo y creemos funcionar fuera de él, pensando que podemos manipularlo a nuestra conveniencia. Vemos a los demás como objetos y pensamos que están para ser usados o agredidos.

Me di cuenta que todo el día había girado en torno a mi Yo. Mi desayuno, mi frío, mi libro, mi comodidad…

Excepto por el momento sorprendente y emotivo en el que aplaudí y grité para animar a los corredores del maratón.

Por unos minutos hice un paréntesis en mi Yo, para vitorear a Ellas y Ellos, que estaban dejando el alma en el pavimento a cada paso.

Y se sintió muy bien. Suspendí mi egocéntrico día para dedicar unos instantes a otras personas que sonreían agradeciendo los aplausos.

¿Cuánto tiempo pasas pensando en ti? Cualquiera que sea la respuesta, creo que nunca está de más dedicar unos momentos del día a los demás.