por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 14, 2013 | Activismo, Budismo, Vida
Sucedió lo inevitable. No lo pude resistir. A partir de este año Chocobuda se une al Buen Fin, que es la iniciativa comercial y de mercadotecnia que emula al Black Friday estadounidense.
Es la época más mágica del año en la que todos los comerciantes se esfuerzan para vendernos cosas que no necesitamos, incrementando así la deuda y la miseria.
Así que sin más introducción, te doy la bienvenida al…

Este es el catálogo de productos disponibles todo el año, todo el tiempo. No caducan y tampoco hay límite. No hay costo por envío. Puedes llevar cuántos quieras, en el momento que lo desees.
Son una gran idea para regalar a la familia y amigos.
También son maravillosos para contrarrestar el veneno del Buen Fin comercial mexicano.
Abrazos
2 x 1 en todas sus versiones
Sonrisas
Compra 1 y te llevas otra… ¡GRATIS!
Caminatas en el parque
Ideal para llevar a tu pareja y que ambos bajen la lonja. Inscripción y mensualidad gratuita.
Tardes de lectura
¡Los fines de semana puedes leer el doble!
Llamada a tus padres
Sabes que siempre se alegran por saber de ti. Haz algo lindo por ellos y llámalos.
Curso de meditación
¡Calma a la bestia interna! Requisitos: tu trasero, tu respiración y 10 minutos al día.
Cielo y aire
Estos productos los has tenido toda la vida. Es tiempo de que los aprecies.
Taller de Gratitud y humildad
Este sistema de superación personal te deshincha el ego en poco tiempo. Basta con decir gracias siempre y aceptar que no eres el centro del universo. ¡Ideal para jefes!
Amistad y Cariño
100% de descuento en todos los artículos. Válidos por siempre. (Agregado por Jiny Moreno)
Paciencia y Comprensión
¡Para todos! Durante infinidad de meses, sin intereses. (Agregado por Janus Zen)
Estos son mis productos disponibles. Espero te gusten y los lleves todos. Los puedes compartir con todo el mundo, una y otra vez.
Este Buen Fin no compres nada. Mejor regala lo mejor de ti al universo: tu sonrisa, generosidad y compasión.
¡Pero eso no es todo! También a partir de hoy abrimos el…
Bazar del Buen Fin Budista
En los comentarios agrega tus productos disponibles. Recuerda que deben promover la humanidad, caridad, bienestar y compasión.
¡Gracias!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 4, 2013 | Budismo, Cine
ADVERTENCIA: Este post contiene spoilers que arruinarán la película si no la has visto. Sigue bajo tu propio riesgo.
En otros lugares lo he dicho de forma muy apasionada: no me gusta ir a las salas de cine. Lo que sí disfruto mucho es ver películas, que es diferente.
Sin embargo, siendo tan fan de la ciencia ficción y sabiendo el suceso que es Gravedad, el nuevo filme del mexicano Alfonso Cuarón, asistí a verla. Dos veces.
Y estoy feliz porque es una de las mejores películas budistas que he visto en mi vida.
Con toda seguridad podrás encontrar una mejor reseña de Gravedad, así que este comentario sólo se enfocará al dharma contenido en Gravedad.
Desconozco si Cuarón es budista o no, pero si el guión de la película refleja su manera de pensar, debe ser una persona muy interesante.
Gravedad es la historia de los astronautas Ryan Stone (Sandra Bullock) y Matt Kowalski (George Clooney), y de cómo deben superar el desastre para regresar en una pieza a la Tierra. En verdad es una premisa simple y fácil de entender.
Pero debajo de esto hay una capa muy intensa y primitiva de emociones y arquetipos humanos que tocan las fibras más íntimas de la espiritualidad.
Ella es la Madre Tierra, los cimientos de la seguridad, lo que damos por hecho y lo que obviamos para seguir adelante con la vida.
Él es el Cazador, el fuego del Sol. Es el hambre de aventura, el fuego volcánico, la sabiduría que llega con la edad. Es el arquetipo del héroe clásico que se sacrifica para que la normalidad regrese a la Tierra.
A pesar de estar en gravedad cero, Ryan Stone es una mujer que cae hasta lo más bajo de su vida. Ya no existe más salida que su propia muerte.
Pero decide aceptar las cosas como están. Aprende a dejar ir el pasado, a soltar el dolor y el luto. Extiende sus alas quemadas para sobrevolar la lava que la calcinaba, para nacer desde la matriz del planeta.
Gravedad contiene sabiduría arcana que por más de 2,500 años ha sido estudiada por el budismo:
Aceptación
La primera enseñanza del Buda fueron las Cuatro Nobles Verdades, en las que nos enfrentamos a la cruda realidad de que la vida incluye el sufrimiento. No podemos decir que estamos vivos sin aceptar que todos los seres sufren.
Entendemos que la raíz del sufrimiento son nuestros propios apegos y aversiones, pero que también existe una salida para el sufrimiento.
Nos aferramos tanto a nuestro estatus quo, que cualquier cosa que nos saque de ello nos causa terror. Rechazamos el cambio, aun cuando éste prometa bienestar.
Esta resistencia al estado actual de las cosas nos hace sufrir aun más.
Al aceptar la vida como está, lo que somos y lo que tenemos, el sufrimiento cesa.
Es necesario decir que aceptar las cosas como son, no significa conformismo. Sólo implica dejar de oponerse a la realidad para poder construir hacia arriba.
Desapego
Por desgracia la cultura occidental nos exige atarnos a lo que se pueda para vivir cargando piedras en la espalda. Y si se trata de luto y sufrimiento, somos expertos.
Apegarnos a las cosas es como querer contener la respiración para siempre. En algún momento tendremos que dejar ir el aire o moriremos de asfixia.
Sentir dolor por una separación, por una muerte y llorar de tristeza por días enteros, es parte de la experiencia humana. Es necesario porque es ahí donde valoramos la vida, las relaciones personales y nuestro lugar en el universo.
Cargar por siempre ese sufrimiento termina por amargarnos y, a la larga, impacta nuestra salud física y mental.
Dejar ir no es fácil, pero si primero entendemos y aceptamos las cosas como son, el camino será mucho menos duro.
Renacimiento
El renacimiento, para muchos, significa que al morir regresaremos a esta vida para seguir aprendiendo.
Pero renacer también se puede experimentar sin tener que cesar de existir. Lo vemos todo el tiempo, todos los días.
Al abrir los ojos en la mañana estamos renaciendo a nuevas posibilidades y oportunidades. Recibimos en las manos un puño de arcilla para moldear nuestra vida como queramos.
En ocasiones tenemos que caer y golpear fuertemente el suelo. Es una muerte simbólica en la que perdemos todo lo que nos hacía sentir seguros. Y de ahí nos reinventamos, nos reconstruímos poco a poco; con una nueva comprensión de la vida.
Renacer es una experiencia muy pesada, pero la más noble y espiritual de todas.
—
Con todo esto dicho, no pierdo de vista que Gravedad es una película comercial. Dudo que los productores hayan intentado dejar un mensaje budista a la humanidad.
Sin embargo, no pude evitar ver entre líneas.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Oct 16, 2013 | Activismo, Budismo, Vida
NOTA: Este post es con motivo del Blog Action Day 2013.
En tiempos en los que la violencia y el egoísmo son tan enormes que llevan a las naciones a masacrar a su propia población, nunca está de más recordar que existe algo llamado Derechos Humanos.
Derechos como la equidad, no ser discriminados o vida sin violencia; son a menudo pasados por alto en pro de un beneficio personal. Por todos lados vemos cómo se pasa por encima de la gente, cómo se destruyen vidas, conciencias y futuros con tal de obtener algo.
Y no, no estoy hablando de gobiernos. Estoy hablando de nosotros mismos.
Somos los ciudadanos del mundo, las personas que navegamos las calles y llenamos restaurantes, las que violamos los Derechos Humanos una y otra vez.
No tratamos igual a un indígena que a una persona blanca.
No respetamos las formas de pensar ni religión de otros. Odiamos al que es diferente o tiene formas de pensar no alineadas con las nuestras.
Robamos el cable, el internet y la música en cada oportunidad que podemos.
Quebrantamos la ley cuando nos conviene, pero somos los primeros en gritar «¡Injusticia!», cuando la ley nos da lo que merecemos.
Torturamos y masacramos mentes usando esquemas, berrinches y manipulaciones.
Odiamos a la mujer, a las personas con discapacidad y tratamos de ocultar que existen personas del mismo sexo que se aman y que han decidido consagrar sus vidas entre sí.
Rompemos los Derechos Humanos cuando nos pasamos una luz roja, cuando insultamos a alguien y cuando envidiamos.
Mentimos, alardeamos y nos cegamos ante el dolor ajeno; y siempre tenemos justificación que nos reivindica como superiores.
Al actuar así, perdemos toda capacidad moral de exigir a nuestros gobiernos que los Derechos Humanos sean respetados.
Pero vamos más allá. Perjudicamos nuestros propios Derechos Humanos cuando violamos nuestra mente y cuerpo. Cuando no le damos importancia a la nutrición o decidimos estupidizarnos con sustancias como alcohol o drogas.
Al no respetar los Derechos Humanos básicos, nos dañamos a nosotros mismos. Y es un error terrible porque nos volvemos insensibles al sufrimiento, no sólo de personas, sino de todos los seres vivos.
Un perro, una hormiga o un hongo tienen el mismo derecho de existir que nosotros. Entonces, ¿porqué nos sentimos justificados al matarlos? ¿No deberíamos sentir un profundo agradecimiento y respeto hacia todas las formas de vida que coexisten con nosotros? Cada alimento que llega a nuestra mesa debería ir acompañado de una plegaria de agradecimiento por los seres que han dado su vida para mantener la nuestra.
¿Porqué no declara una Carta de Derechos Universales Para los Seres Vivos?
Los puntos serían muy sencillos y fáciles de aprender: respeto absoluto a la vida, derecho a la libertad, a no sufrir, al agua y aire limpios, al alimento saludable y a la paz.
Con nuestra atención plena, generosidad, amor inflexible y compasión, estos Derechos Universales se cristalizan cada vez que practicamos el altruísmo y dejamos de comportarnos como imbéciles egoístas.
Creo que vale la pena hacer un esfuerzo para practicarlos.
Pero puedo estar equivocado.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Oct 10, 2013 | Budismo, Eventos, Vida
El Mundo Gira. Es uno de mis episodios favoritos de los X-Files y es un título que he usado a lo largo de los años porque esa frase engloba mucha sabiduría.
No importa cuánto te resistas, no importa cuánto te reveles, el Mundo Gira. Siempre. Y a veces gira mucho más rápido de lo que esperas.
Si estamos atentos y con la mente donde debe estar, entendemos que la Señora Impermanencia llega cuando menos la esperas. Justo como la Inquisición Española.
Esta semana he recibido varios recordatorios de que El Mundo Gira y la experiencia ha sido maravillosa.
Todo comenzó el domingo en la noche, mientras tenía una noche como cualquiera. Nada fuera de lo normal.
Entonces un olor a quemado salió por detrás de mi escritorio en el estudio. Esto siempre pone los pelos de punta porque siendo freelancer, dependo de que mis herramientas de trabajo funcionen.
De inmediato me di cuenta que era el monitor de mi PC y el corazón se arrugó un poco.
Seguí usando la PC hasta que todo el sistema comenzó a apagarse. Luego de calmarme, sonreí y acepté que había que comprar un monitor nuevo. Sería un gasto imprevisto, pero no comprarlo sería dispararme en el pie.
A la mañana siguiente tomé la laptop para trabajar y buscar un buen monitor a buen precio.
Pocos minutos después llegó un correo de Casa Tibet con mi invitación para ir a escuchar al Dalai Lama en la Ciudad de México. Claro que esto me dio mucha felicidad, pero implicaba viajar. ¡Otro gasto inesperado!
Luego de leer toda la información y responder, me apresuré a planear un viaje emergente de 3 días.
Minutos después, comenzó a llegar trabajo de diseño para el estudio. ¡No podía estar más feliz!
A día siguiente, martes, salí a correr y noté que mi nariz sentía la molestia clásica de la gripe que comienza. No le presté atención y seguí.
Horas después, ya mientras trabajaba, una clienta que no había pagado, depositó todo lo que debía. ¡Preocupaciones financieras solucionadas!
Para el miércoles, la gripe se manifestó por completo, llegó más trabajo, me di cuenta que no era necesario comprar monitor nuevo. El problema había sido que la extensión a la que está conectada mi PC se había quemado… y viene en camino un monitor nuevo.
Anoche fue difícil por las molestias de la gripe.
Hoy amanecí muy bien y con pocas molestias. Como sea, me procuraré un día tranquilo para poder descansar, meditar, ayunar y recuperarme. No quiero ser El Hombre Moco en el evento del Dalai Lama.
Y bueno, escribo todo esto con una sonrisa. Lo que prometía ser una semana insípida e irrelevante, se convirtió en una celebración de la Impermanencia.
La vida es dinámica y no importa cuánto planees, es una fuerza más poderosa que tú y que yo. ¿Cómo aceptar eso sin sufrir? Estando atento y sabiendo que todo en el universo es dinámico. Entre más resistencia pongas, más sufres. No hay más.
El Mundo Gira.
Y me encanta.
—
Por cierto, si vas a ir a ver al Dalai Lama en México avísame para saludar en persona 🙂
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Oct 9, 2013 | Budismo, Meditación, Zen
Entre más dharma y zazen practiquemos, el universo se beneficia porque nos queda claro que la vida está interconectada.
Si me corto un dedo mientras cocino, a ti no te saldrá sangre ni sentirás el dolor.
Pero adquiero consciencia de que existe el dolor y que hay seres sufriendo mucho más que yo.
Entonces es cuando la compasión nos mueve a hacer algo por los demás.
Es claro que no importa cuánto me esfuerce, no acabaré con el hambre o las guerras. Pero hacer sonreír a un adulto mayor es suficiente. Enviar ayuda a las víctimas de desastres naturales y saber que al menos tienen un poco de comida, es suficiente para hacerme seguir adelante.
Al meditar limpiamos la cabeza de tanta basura personal para enfocarnos a servir.
No meditamos para propósitos egoístas.
Hacemos zazen para el universo.