por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Sep 26, 2012 | Budismo, Vida
Sin importar la batería de quejas que escucho y leo todo el tiempo, vivimos en una época emocionante y que no para de sorprender.
Comparado con el mundo que teníamos después de la Segunda Guerra Mundial, parecería que vivimos una fantasía futurista en la que disponemos de tecnología que sólo podía ser posible en la imaginación. Desde cosas que damos por hecho como la refrigeración en casa, hasta la realidad de tener una estación espacial volando sobre nuestras cabezas, la ciencia y los avances en comunicación no paran.
Cada día al encender mi computadora, agradezco a los miles de científicos e ingenieros que han trabajado innumerables horas para que ver mi correo mientras escucho Kitaro en streaming, sea un proceso transparente y automático.
De todo este gran universo de tecnologías disponibles, quizá el que más quiero es la Web. Esta es una de las innovaciones más significativas en la comunicación humana desde que Gutemberg inventó la imprenta.
Gracias a la web (que no es lo mismo que Internet) me gano la vida y tengo un trabajo decente, me comunico con familia y amigos, escucho música, veo películas y series, compro libros y juegos, hago operaciones bancarias y leo noticias.
Pero lo más importante de todo: la web me da una plataforma para el crecimiento personal. Es el lienzo donde doy forma mi creatividad y es el lugar en el que comparto un espacio virtual con la comunidad budista a la que pertenezco (sangha).
El Chocobuda existe gracias a esta maravillosa interconexión de textos, medios e imágenes.
Para el budista urbano contemporáneo, la web no sólo es un medio de comunicación, sino que es el templo moderno por excelencia.
Aquí acudimos a conferencias, compartimos con la sangha, nacen y florecen relaciones, leemos y escuchamos el dharma y nos sentamos a meditar juntos. Trascendemos el tiempo y el espacio. Estamos en contacto directo con los maestros que viven en otros países. No sólo los leemos, sino que interacuamos con ellos.
En la web crecemos y buscamos llenar el hueco espiritual porque entendemos que del otro lado de una página de texto o un video, está el trabajo de cariño de una persona creativa que decidió dejar un poco de su talento para la comunidad.
Pero al final, así como en otros medios de comunicación, lo que hace a la web ser lo que es, es la humanidad misma.
A todos los que hacen posible este sueño del futuro, gracias.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Sep 21, 2012 | Budismo, Inspiración, Meditación, Zen
No puedes ni siquiera intercambiar un simple gas con la persona de a lado. Todos y cada uno de nosotros tiene que vivir su propia vida. No pierdas el tiempo pensando en quién será el mejor.
Los ojos no dicen: «Seguro, estamos un poco más abajo. Pero podemos ver».
Las cejas no responden: «Seguro, nosotras no podemos ver nada, pero estamos más arriba».
Vivir fuera del buddha-dharma significa satisfacer tus funciones por completo, sin saber que lo estás haciendo. Una montaña no sabe que es alta. El mar no sabe qué tan ancho y profundo es. Cada cosa del universo es lo que es, sin saberlo. El canto del ave y la risa de la flor aparecen de forma natural, independientes de la persona que está sentada meditando al pie del acantilado.
El ave no canta en honor de la persona en zazen. La flor no crece para sorprender a la persona con su belleza. De esa misma forma, la persona que está sentada en zazen no lo hace para obtener la iluminación. Todos los seres se percatan del yo, a través del yo, para el yo.
Religión significa vivir tu propia vida, completamente fresca y nueva, sin ser influenciado por nadie.
¡Oye! ¿Qué estás mirando? ¿No entiendes que estoy hablando de ti?
El imbécil no necesita sentirse apenado por ser imbécil. Los pies no tienen razón alguna para irse a la huelga por ser sólo pies. La cabeza no es lo más importante de todo, y el abdomen no necesita imaginarse que es el padre de todas las cosas.
Es extraño cómo la gente ve al presidente como si fuera una persona importante. La nariz no puede reemplazar a los ojos, y la boca no puede reemplazar a los oídos.
Todo tiene su propia identidad, misma que no puede ser ignorada por todo el universo.
Unos niños capturaron un ratón que ahora se retuerce en la trampa. Se divierten observando cómo el animal raspa con su nariz hasta sangrar y cómo se desgarra su cola. Al final lo arrojarán al gato para que se lo coma.
Si yo estuviera en el lugar del ratón, me diría: «¡Malditos humanos no se divertirán conmigo!». Y simplemente me sentaría en zazen.
Por Sawaki Kôdô Rôshi, de su libro Para ti
Traducido por Kyonin
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NdT: Este texto de Sawaki Roshi es un poco criptico y rudo, pero nos habla de que cada uno de nosotros es tan importante como el otro. Todos tenemos un lugar igual de fundamental en el universo. Pero no lo sabemos. Si nos sentamos a meditar, esa barrera de ignorancia se derrumbará y podremos ver la realidad como es: todos somos un solo ente. Todos somos el universo.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Sep 10, 2012 | Budismo, Vida
El miedo es este ente que vive dentro de nosotros y que de vez en cuando se manifiesta. Es la emoción que nos hace huir del peligro y es muy útil para conservar nuestra vida en situaciones de riesgo.
También el miedo toma un matiz distinto cuando enfrentamos dificultades o debemos tomar decisiones. Nos aterra salir del mundo conocido y nuestro amado confort, volviéndonos tibios y vulnerables.
Y por alguna extraña razón, le otorgamos demasiada importancia a lo que piensan los demás, haciendo que el miedo al ridículo sea una pesadilla para muchos.
El miedo nos paraliza y, en algunos casos, nos estanca por años.
Pero, ¿cómo vencer el miedo?
Con valor.
El valor lo necesitamos para enfrentar cualquier situación con aplomo y arroje. El ridículo, el fracaso y los resultados adversos son secundarios.
Una persona valiente avanza y destruye todas sus barreras.
En el budismo, el valor se logra cuando se destruyen todos los apegos. Es decir, si no tenemos ninguna carga emocional o material, es mucho más fácil ser arrojado para cumplir nuestras misiones porque ya no hay miedo.
El Sutra del Corazón dice:
Así Shariputra, el Bodhisattva, libre del apego, se apoya en la perfección de la sabiduría, y vive sin velos mentales. Así se libera del miedo con sus causas y alcanza el Nirvana.
Ser valiente implica estar consciente de las cadenas autoimpuestas y estar listo para romperlas.
Para ser valiente se requiere estar seguro de uno mismo y tomar acciones para arreglar algún problema.
Y, claro, esto se logra dando el primer paso: reconociendo que tenemos miedo.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Sep 3, 2012 | Budismo, Meditación, Vida, Zen
La espina dorsal del Soto Zen es sentarse y meditar. Esa es nuestra práctica suprema.
Al mismo tiempo los maestros animan al estudiante a leer todo el dharma posible, bajo la consigna de que la sabiduría de mil libros no igualan a un minuto de práctica en la vida real.
Contrario a lo que la gente podría pensar, el buddha-dharma no está sólo en los fragantes templos de tierras exóticas.
Está en todos lados. En el trabajo y escuela, en los drenajes, en el viento, en los fraudes presidenciales, en el tráfico de la ciudad, en las flores, en las papas fritas, en las lágrimas y en las sonrisas de todos nosotros.
El buddha-dharma está en cada molécula e instante que conforma la vida.
Por esta razón, creemos que la vida entera es nuestro templo. Aquí vivimos, trabajamos, practicamos con compañeros y aprendemos a deshacernos de nuestros apegos… al mismo tiempo que formamos parte de la civilización y somos productivos.
Con esto en mente, mi sangha (comunidad budista) celebrará el Ango, que es un tradicional evento de tres meses en el que estaremos dedicados a sentarnos en zazen, al estudio intenso de la vida y al buddha-dharma. Para más información, puedes leer el post del año pasado aquí.
En resumen, el Ango es un periodo en el que tendré que poner todo de mi parte para aprender y esforzarme más de lo habitual.
Hay muchas actividades programadas para los participantes, pero aquí menciono algunas:
- Meditación más intensa, por más tiempo, dos veces o más al día. Cada sesión es al menos de 40 minutos.
- Estudiaré el Shobogenzo, la obra principal de Master Dogen, el creador del budismo zen.
- Estudiaré The Mind of Clover, de Robert Aikien.
- Estudiaré The Book of Equanimity, colección de koans tradicionales del zen/ch’an
- Dedicaré parte de mis ingresos y tiempo a obras de caridad.
- Coseré a mano una kesa (ropa tradicional del zen que representa la vida y el buddha-dharma)
- Terminaré dos apegos fuertes en mi vida.
- Reafirmaré vivir bajo los Preceptos del Bodhisattva.
Al igual que el año pasado, todas estas actividades están diseñadas para probar mi paciencia y mis ganas de seguir en este camino.
Suena difícil, pero vale la pena cada segundo.
¡Deséame suerte!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 31, 2012 | Budismo, Inspiración, Meditación, Vida, Zen
Érase que se era, habían 500 simios al servicio de los 500 discípulos del Buda. Un día los simios decidieron imitar todo lo que los discípulos hacían. Así que hicieron zazen, copiando con sus ojos, narices, vocas y con todo su cuerpo. Entonces eran ya 1,000 discípulos del Buda los que estaban practicando zazen y alcanzando la iluminación.
Es por esa razón por la que deseo perseverar, aunque sea por imitación, la semilla de zazen.
Cuando practicas Zen, tiene que ser aquí y ahora, con todo tu ser. No dejes que el Zen se convierta en un rumor que no tiene nada que ver contigo.
Zazen es el Buda que formamos con nuestra carne viva.
Zazen significa poner en práctica lo que no puede enseñarse.
Zazen es el interruptor del dharma que enciende todo el universo.
Hacer algo significa hacerlo aquí y ahora. Es decir, significa no perder el poco tiempo que tienes en esta vida.
Cuando alguien me pregunta para qué sirve el zazen, respondo que no sirve para nada. Y entonces alguien me dijo que en ese caso, dejaría de sentarse en zazen. Pero, ¿de qué te sirve correr en círculos para satisfacer tus deseos? ¿Para qué sirve participar en juegos de apuestas? ¿Para qué sirve bailar? ¿Para qué sirve emocionarse por ganar o perder un juego de béisbol? ¡Todo eso no sirve para nada! Por esa razón nada es tan delicado como sentarse en silencio para el zazen. En pocas palabras, «bueno para nada» significa que no puedes ganar dinero con ello.
Con frecuencia la gente me pregunta por cuánto tiempo tienen que practicar zazen para ver los resultados.
Zazen no tiene resultados.
No obtendrás nada de hacer zazen.
Por Sawaki Kôdô Rôshi, de su libro Para ti
Traducido por Kyonin