por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Feb 3, 2011 | Budismo

Siempre he dicho que las cadenas más grandes y la peor esclavitud es la que nos imponemos nosotros mismos.
Y este concepto ha sido explorado por muchos filósofos a lo largo de la historia y siempre han coincidido en que pensar y actuar de forma egoísta y ventajosa sólo trae consecuencias a nuestra vida.
El post del día de hoy es corto, pero es una reflexión que les comparto.
Son palabras que dejó el Buda sobre la mente clara y bondadosa.
¿Cómo son tus palabras? ¿Cómo son tus actos?
Toda experiencia es precedida por la mente,
guiada por la mente,
hecha por la mente.
Si hablas o actúas con mente corrupta,
te seguirá el sufrimiento,
como una carreta sigue a las pesuñas del buey.
Toda experiencia es precedida por la mente,
guiada por la mente,
hecha por la mente.
Si hablas o actúas con mente en paz,
te seguirá la felicidad,
como una sombra que nunca se separa.
Dhammapada (1-2), enseñanzas del Buda.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 11, 2011 | Budismo

Antes de empezar necesito aclarar estos puntos de forma urgente:
- Karma no es una fuerza divina que vaya guardando puntos de acciones buenas y acciones malas, para dar después un premio o castigo.
- No hay un dios justiciero que esté llevando el marcador de tus acciones.
- A pesar de los grandes esfuerzos de las escuelas budistas, la reencarnación es un acto de fe y todo apunta a que no existe, que es sólo una bonita idea de que algo nos espera después de la muerte. Por ende, no acarreamos «karma» de una vida a otra.
- Lo que conoces como karma, en realidad se llama vipaka.
Comienzo este post así porque desde hace mucho tiempo tengo la espina clavada de lo mal que está comprendido el karma en nuestra sociedad.
Se piensa que es una especie de colección de puntos buenos o malos y que al final uno recibirá una especie de recompensa o reprimenda.
También se cree que el karma es una especie de aliento divino con el que la justicia del universo siempre cobrará venganza y que hay muchísimas formas de adquirir buen o mal karma.
Y todo esto está muy lejos de la realidad.
Hace unos 3,500 años, aproximadamente, en la región de Nepal e India, había una tradición religiosa llamada shramana. Esta corriente de pensamiento, con base en la observación de la vida y meditando por sesiones extendidas, se percató que en la vida hay una fuerza de acción y otra de reacción.
Con la poca ciencia que existía en ese tiempo, se pudieron hacer afirmaciones como que a cada día le corresponde una noche, para el frío hay calor; y que para la salud hay enfermendad.
Para aquellos monjes mendicantes, el mundo estaba basado en un equilibrio muy fino que podía ser extrapolado hacia los seres humanos.
De esta manera, también establecieron que para una persona malvada siempre hay una persona bien intencionada, para cada lágrima hay una sonrisa y para cada rosa hay una espina (JAJAJA no lo pude evitar, esa canción de Poison me gustaba mucho).
Cuando una persona es maléfica, egoísta y poco honesta; lo más probable es que obtenga el mismo trato de la gente que lo rodea.
Si esto te suena conocido es porque ahora basamos nuestra ciencia en las Leyes del Movimiento de Newton; y la Tercera Ley nos dice que las fuerzas mutuas de acción y reacción entre dos cuerpos son iguales, opuestas y colineales. O sea: a cada acción le corresponde una reacción, directa y opuesta.
Este balance tenía dos partes muy claras: la acción y la reacción. Así que los monjes ascetas las llamaron karma y vipaka.
Y es justo el punto con todo este post.
En realidad, el karma es la acción y es tan mágica y mística como: lavarte los dientes, cambiar un neumático, encender la computadora, sentarte o abrir los ojos.
En contraste, vipaka es lo que resulta de la acción. Y, de igual forma, es tan mágico como: tener dientes limpios, poder continuar un viaje, trabajar en tu computadora, pararte de una silla o cerrar los ojos.
Los monjes shramana continuaron sus observaciones y con el tiempo, esta corriente se dividió en varias tradiciones; entre ellas el budismo y el janaísmo.
El karma/vipaka no es magia, es sentido común.
Con todo esto, lo que quiero decir es que el karma no es magia. Es tan sólo un juego de observaciones de las fuerzas opuestas del universo que aplican también a nuestro comportamiento.
Si te comportas con dignidad, decoro y ayudas; la gente te va a tratar igual.
Si te comportas como basura, te tratarán como basura.
Es así de simple. Si quieres ser tratado con respeto, tienes que dar respeto.
La idea de portarte bien toda la vida para recibir una recompensa al morir, es totalmente absurda.
Toda la basura mágica que le adjudicaron a karma/vipaka fue añadida siglos después por gente que necesitaba explicar estas ideas a la población que venía del hinduísmo y necesitaba seguir creyendo en seres fantásticos para entender las nuevas ideas budistas de simplicidad.
Y cuando el budismo llegó a América y los hippies lo tomaron como bandera, bueno la cosa se puso peor. Y de ahí heredamos el concepto actual de karma.
Al final de todo, creo que no necesitamos fuerzas divinas o venganza cósmica para vivir nuestra vida de manera tranquila.
Está en nuestras manos tener una experiencia como queremos que sea, aun con las limitantes de la economía o la seguridad.
Y no, el karma no se llama karma. Se llama vipaka. Y no, no es mágico.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 16, 2010 | Budismo, Vida
El mayor logro es la generosidad.
El valor más grande es conquistarte a ti mismo.
La mejor cualidad es buscar ayudar a otros.
El mejor precepto es la atención continua.
La mejor medicina es el vacío de todo.
La más grande acción es no conformarte como es el mundo.
La magia más grande es calmar las pasiones.
La generosidad más grande es no apegarte a las cosas o personas.
La mayor bondad es una mente en calma, en paz.
La mejor característica es la humildad.
El mejor esfuerzo es no preocuparte por el resultado.
La mejor meditación es una mente que deja ir.
La sabiduría más grande es poder ver a través de las apariencias.
Atisha, monje budista. 980–1054 EC
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 29, 2010 | Budismo, Meditación, Vida
Este fin de semana tuve una muy interesante experiencia en la Feria Internacional del Libro y se las comparto.
Antecedente
Primero y antes que nada, para este punto sabrás que estoy siempre en contra de los métodos mágicos y de medicina alternativa que pongan en riesgo tu salud o tu integridad. Y la Dianética o Scientology cae justo en ese mundo.
Existen muchos artículos que dan datos mucho más duros sobre el culto de L. Ron Hubbard y los pueden ver en lugares importantes como en Times, así que no discutiré el porqué es un gran engaño y tan peligroso.
Es suficiente saber que la Scientology (no hay un término en español adecuado), clama ser una ciencia y no lo es, basa sus creencias en una obra de ciencia ficción, destruye familias, exprime tu dinero y, en algunos casos, lleva al creyente al suicidio.
La manera en la que jalan «clientes» a su credo es por medio de la venta de libros y una prueba de estrés mediante un aparato llamado E-meter, presentado aquí abajo:

Esta máquina pretende medir el estrés cuando el sujeto toma los dos electrodos, uno en cada mano y por medio de la presión que uno ejerza en ellos, el intercambio de iones entre la piel-humedad-metal y el flujo de electrones en nuestro cuerpo; una aguja bailarina se mueve toda hasta el lado derecho del lector. Más info aquí.
Con los electrodos en mano, el representante dianético hace una serie de preguntas tendenciosas como ¿Odias tu trabajo?, o ¿Qué cambiarías de tu cuerpo?. En ambas cuestiones claro que hay una respuesta emocional y una actividad cerebral que registra el E-meter. Ahí lo que importa es el tipo de preguntas y la interpretación del representante dianético, que siempre lleva a concluir que tu vida es un asco y que la Scientology tiene la solución.
La experiencia
Con estos elementos como antecedente que cualquier escéptico consumado como yo sabe, iba yo muy feliz caminando entre pasillos de libros e inteligencia rumbo a una conferencia de prensa, cuando una mujer muy sonriente me interceptó y me preguntó si quería haceme gratis una prueba de estrés.
Al ver el stand y los banners gigantes que decían Dianetica, claro que acepté con una sonrisa de oreja a oreja.
Me sentó en una silla y en la mesa estaba el E-meter, que tiene toda la apariencia de un instrumento de ingeniería y precisión. Se parece mucho a un amperímetro.
Tomé los electrodos y me explicó que me iba a hacer una serie de preguntas. Si la aguja se movía todo hasta la derecha, mi vida era un asco y necesitaba aceptar la existencia de Xenu (mente alienígena, devoradora de mundos), y comprar varios libros.
Acepté de buena gana.
-Piensa en tu trabajo, ¿qué no te gusta de él?-, preguntó.
Y pensé en la libertad, el rango de movimiento, la sencillez y lo frugal de mi esquema de negocios. Siempre hacen falta un par de clientes más, pero no me quejo. Logré romper el grillete de la vida corporativa hace años. Mantengo dos blogs y dos podcasts. Soy escritor. El camino freelancer es lo que siempre busqué. Así que por más que me esforcé, no encontré nada que genere tensión.
La aguja del E-meter se movió como un milímetro a la derecha.
Con una sonrisa, la edecán dijo:
-Quizá el trabajo está bien, pero ¿qué tal las cosas en casa?
Mi mente viajó a casa. Pocos muebles, paredes limpias, sin saturación. Por las mañanas huele a café fresco y cuando medito huele a incienso. Siempre hay comida en el refri (nevera, para mis amigos en España). Puedo tomar una siesta después de la comida. Seguro, mis vecinos armonizan mis mañanas con narco corridos, pero no es nada que mis viejos audífonos no tapen con un poco de jazz. Todo bien.
De nuevo, la aguja no se movió.
Con un poco de frustración, la mujer me preguntó:
-¿Qué no te gusta de tu cuerpo?
Estoy contento como soy. Algunos kilos menos serían bienvenidos, pero mi salud está en muy buenas condiciones. La aguja se movió un milímetro.
-Piensa en el futuro. ¿Ya sabes qué vas a hacer en tu vejez?- Inquirió.
Y de nuevo busqué en mi mente. No tengo idea qué va a pasar en el futuro. No sé si voy a despertar mañana. Mi único plan es cambiar mi celular porque el actual ya no funciona. Me importa sobre manera que llegue la noche de hoy para leer porque mi libro está muy bueno (Gauntlgrym, de R.A. Salvatore). Ah, y comer mañana. Así que no tengo estrés por el futuro.
La edecán se mostraba frustrada al ver su E-meter sin moverse y como que ya no tenía mucho más qué preguntar. Así que le ayudé.
-A ver… Me estresa la ignorancia en México.- Dije.
Y la aguja se movió sólo un poco a la derecha.
-Me estresa el mal gobierno mexicano, la televisión abierta, el maltrato animal.-
Y la aguja se volvió a mover. Me estaba divirtiendo mucho, pero la mujer no estaba ya de muy buen humor, así que solté los electrodos.
Sonriendo le platiqué que soy budista y que la meditación es parte de mi día. Que veo las cosas como son, que trato de estar siempre atento de mis emociones y reacciones y que mi relación con el mundo es muy simple: acepto la vida por lo que es.
Ella sonrió y me dijo que las personas que meditan son así. Que nada les estresa, pero que siempre hay algo que nos hace infelices.
Y bueno, básicamente terminé yo explicándole los beneficios de la meditación.
-Como tú ya eres avanzado en técnicas de la mente, te recomiendo estos libros.- Dijo, y me mostró 4 volúmenes muy bien diseñados que prometían mi superación máxima. Lástima que mi cartera no caiga víctima tan fácilmente de este tipo de cosas.
Por cortesía tomé algunos folletos y me despedí de ella. Ya se me acababa el tiempo para ir a mi conferencia de prensa.
Conclusión
Independientemente de mi postura hacia la Dianética y todo su rollo de woowoo (término para designar a los engaños y mentiras de fe), tomé consciencia de muchas situaciones:
Estoy donde quiero estar.
Estoy feliz de ser como soy.
Hay problemas y situaciones malas en mi vida, pero no me clavo en ellas, mejor las resuelvo.
No tengo estrés.
Una mente tranquila, es una mente fuerte y decidida. Es muy difícil ser manipulado y conducido hacia engaños cuando vemos las cosas como son.
Pero sobre todo, comprobé una vez más los beneficios de la disciplina y el entrenamiento en meditación.
Ya sé que suena a comercial por el taller que estoy armando, pero independientemente de que lo tomes o no, de todo corazón, te recomiendo mucho entrar de lleno a la meditación.
—
