Vivir el presente ahorra dinero [Minimalismo extremo]

Vivir el presente ahorra dinero [Minimalismo extremo]

Existen un sin fin de tomos, libros, compendios, pergaminos y documentos que hablan sobre la Atención Consciente y los beneficios innegables para quien la practica.

Por supuesto hay muchos textos budistas al respecto, ya que es uno de los fundamentos de esta filosofía. Y casi todos ellos te dicen que para ser feliz hay que meditar para cultivarla.

En efecto, he encontrado que estar atento trae muchos beneficios porque la vida se disfruta más si nos concentramos en el momento presente, sin mirar hacia atrás y sin angustiarnos por el futuro.

Pero hay un beneficio más y que es magnífico para el estilo de vida urbano:

Estar atento te ahorra dinero.

Lector Juanito McTroll: Ahora sí te volviste loco, Chocobuda. ¿Cómo es que poner atención me va a hacer que gaste menos? ¡Eso no lo dice ningún libro de economía!

No, no me volví loco. Es simplemente una afirmación que viene de años de observar mi propia vida y la de quienes me rodean.

Trata de hacer memoria. La última vez que te cortaste con un cuchillo en la cocina, ¿en qué estabas pensando? ¿Estaba tu mente donde debía estar o flotando en el éter?

Aquella ocasión en la que tuviste ese accidente en auto, ¿estabas poniendo atención al camino o a la música?

Cuando dijiste esas palabras con las que heriste a esa persona importante, ¿hiciste una pausa para pensar antes de permitir que tu trasero se expresara por ti? ¿Te dejaste llevar por la furia/desilusión?

Claro que estos son sólo unos pocos ejemplos que le pueden suceder a cualquiera, pero ¿qué pasa cuando tienes un trabajo especializado y no pones atención?

El médico puede matar a alguien, el ingeniero puede hacer que una estructura colapse, el contador puede perder la pista de recursos de la empresa, el cocinero puede dar comida en mal estado.

En un recuento personal puedo decir que mi falta de atención en el pasado ha salido muy cara. Los diseñadores gráficos vivimos cuidando el detalle. Si no lo hacemos, nuestros productos se van a la imprenta con errores que son cuantificados en dinero. Y mi falta de atención ha causado pérdidas de miles de pesos.

Cuando practicas la Atención Consciente el mundo se convierte en un mejor lugar porque disfrutas lo que vives en el momento.

Al poner cuerpo y alma en el presente, de inmediato se erradican los errores por falta de atención. Esto se traduce una de las actividades minimalistas por excelencia: el ahorro de dinero.

Si estás atento ya no perderás cosas, reducirás fuertemente tus probabilidades de accidentes, sabrás dónde está cada centavo que tengas e incluso, gastarás menos en entretenimiento porque poco a poco necesitarás menos cosas (suena loco, pero es real).

En el siguiente artículo de esta serie veremos cómo practicar la Atención Consciente con 10 sencillas acciones.

Mientras tanto, ¿porqué no compartes tu experiencia cuando tu mente no está donde debería? Para eso están los comentarios acá abajo.

También te recomiendo que asistas al Taller para tu Atención Consciente que Sensitiva y Chocobuda impartiremos el 29 de mayo de 2011. ¡Todo México D.F. y área metropolitanta están invitados!

N de Nirvana [El Abecedario del Choco Buda]

N de Nirvana [El Abecedario del Choco Buda]

No, este Nirvana no es del que hablaremos hoy.

 

No, no vamos a hablar de la icónica banda de Kurt Cobain, por más que me guste.

Al igual que karma, nirvana o nibbana, es otro término budista que fue adoptado por nuestra cultura, pero que nadie tiene una idea clara de qué significa.

Muchas personas lo asocian con el cielo cristiano o con un estado de euforia donde sólo existe la felicidad, que es alcanzado por designio divino o circunstancias mágicas.

Alguna vez también escuché decir que nirvana era tener el estómago lleno después de una comilona épica.

Lamento desilucionar a quienes piensen eso, pero estudiando un poco de budismo nos podemos dar cuenta que nirvana no tiene nada qué ver con resultados mágicos de ninguna especie.

Nirvana es el estado perfecto de la mente en el que nos liberamos del deseo y la ira.

Es el fin del mundo porque ya no hay identidad ni límites para la mente.

Quien entra en nirvana está en paz con el mundo, tiene compasión por todos y deja de lado sus obsesiones y fijaciones.

Esta paz se obtiene cuando terminamos con los caprichos y aversiones porque sólo así se puede dejar de sufrir.

También es muy importante aclarar que podemos llegar al nirvana en este momento. En esta vida. No es una recompensa cósmica al morir, ni tampoco es un sendero mágico. Llegar al nirvana es para todos, aquí y ahora.

¿Cuántas veces no hemos sufrido porque no podemos comprar un auto nuevo? ¿Cuántas veces no hemos sufrido porque una persona no nos ama como quisiéramos? ¿Cuántas veces nos hemos sentido defraudados porque los planes no salen como lo imaginábamos?

Entre más desees algo, más sufres.

Y en el otro extremo, entre más luches por alejar algo de tu vida, más sufres.

El deseo y la aversión son fuerzas muy poderosas que han acompañado a la raza humana desde el principio de los tiempos. Pero también el sufrimiento.

Basta con escuchar cualquier canción pop, de cualquier cultura. Todas dicen «te amo y te deseo» o «te odio, aléjate» o «¡Qué triste estoy, me voy a lacerar aun más!». Pero aun no he encontrado ninguna que diga acepto la realidad como es, estoy en paz y sigo adelante.

Para llegar a un estado de calma en el que la vida es buena y estemos en paz con todo lo que somos y tenemos, necesitamos controlar los deseos y las aversiones. Con ello, de forma casi inmediata, llega la aceptación de la realidad como es.

Entre menos autos, casas, ropa, discos, libros, juegos y viajes necesitemos, vamos a estar mucho más tranquilos con el mundo porque no seremos objetivo de la presión social por tener cosas.

Entre menos deseemos a una persona, cuando dejamos a la enfermedad estar ahí sin causar sufrimiento, entre menos peleas tengamos con la pareja, cuando dejamos que la vida fluya; se terminarán muchas razones para ser infelices.

Yo sé que se lee fácil, pero la realidad es que para entrar en nirvana se necesita atravesar un largo camino de entrenamiento y meditación. Pero la buena noticia es que es posible hacerlo.

Como ya lo he escrito, el desapego es la actividad minimalista por excelencia y lo mejor de todo es que es gratis. Claro que no es fácil, pero al estar conscientes de nuestros hábitos y preferencias, podemos lograrlo.

Pero Chocobuda, tú dices eso porque estás loco. A una persona normal se le antoja tener todo y estar siempre feliz. No, no estoy loco. Y me cuesta mucho trabajo mantenerme desapegado y ver la vida por lo que es. Es una labor de disciplina, meditación y de introspección diarias.

¿Que si se me antoja tener cosas? ¡Claro! Sin embargo valoro mucho más la paz y calma que trae el poseer poco y este sentimiento de felicidad constante que me sigue desde hace algunos años.

Esta calma, pocos factores de preocupación y vivir con ética, forman el camino más seguro al nirvana.

El poder de hacer sin hacer [Minimalismo extremo]

El poder de hacer sin hacer [Minimalismo extremo]

Por contradictorio que parezca, muchas veces la solución a los problemas más grandes está en no hacer nada.

No, no me volví emo ni tampoco soy nini.

Imagina el problema más grande que jamás hayas tenido. Todos pasamos por tiempos oscuros en nuestras vidas, donde el universo parece conspirar contra nosotros. Las flores no florecen, el aire es áspero, toda la comida sabe más y las sonrisas son remplazadas por lágrimas.

Este problema enorme que cambió tu mundo, te causó angustia y pesar. Pero poco a poco saliste de él y fue quedando en el pasado. Aprendiste y creciste.

Si volteas y ves el problema hoy, ¿no te hubiera gustado que te causara menos daño y que la solución hubiera aparecido por arte de magia?

Por supuesto no es posible cambiar el pasado… y eso es muy bueno. El pasado, esté como esté, es perfecto porque es lo que te forjó para ser la persona que eres hoy.

Si lo piensas y realmente haces un análisis a conciencia, quizá el problema no era tan enorme, sino que lo amplificaste con tu reacción.

Esta cultura nos ha enseñado que en la vida hay que tener reacciones dramáticas prefabricadas a la adversidad. Hay que llorar, gritar y desgarrarnos la ropa ante la muerte. Hay que tomar tequila y cantar canciones lacerantes ante el desamor. Hay que deprimirse y sentirse el tonto más grande del mundo ante el fracaso. Hay que sentir culpa de todo.

Pero, ¿no serían los problemas menos amargos si estuviéramos en calma para poder pensar qué hacer? No tiene nada de malo tener drama en situaciones serias, pero el problema es que el drama dura más de lo que debería. Así llamamos más la atención, nos encanta sentir culpa… pero son rocas gigantes que cargamos en la espalda.

Cuando entendemos esto, sabemos el valor de conservar la calma durante las crisis. Antes de reaccionar, hay que tomar un momento para detenerse y pensar.

Si le damos a nuestra mente unos minutos de espacio, podremos tomar mejores decisiones sin engancharnos en el calor de la situación.

Hacer sin hacer. Movernos sin movernos. Sentarse y ver las cosas sin apegos para poder pensar.

Esto es minimalismo. Esto es zen.

Nota chocobudista: El poder de detenerse y dar espacio a la mente sólo se obtienen mediante la meditación como hábito. Ver las cosas sin apegos para poder actuar en situaciones de crisis cultivan Acción Correcta, Concentración Correcta, Pensamiento Correcto; que son parte del Camino Óctuple.

 

Minimalismo en la oficina

Minimalismo en la oficina

Mi oficina ideal... algún día.

 

En Chocobuda y en otros blogs hemos tocado mucho el tema de ser minimalistas en nuestros hábitos y en nuestros hogares, pero poco se ha hablado de llevar el minimalismo a la oficina.

Sí, ese lugar en el que pasas hasta 12 horas y en el que convives más con tus compañeros que con tu familia.

Este lugar tan inhóspito e inhumano como lo puede ser tu centro de trabajo, lo puedes moldear a tu beneficio con pequeñas acciones que promueven tu productividad y tu calma.

Superficies planas siempre limpias

Uno de los mitos más aberrantes es que un escritorio lleno de papeles, post-its, plumas, cuadernos de notas y taza de café sucia, pertenece a una persona productiva.

Todo lo contrario. Un escritorio en desorden pertenece a una persona con caos en la mente, que le cuesta mucho concentrarse y que es muy poco productiva.

Yo sé que hay tareas que requieren que tengas papeles en el escritorio, pero siempre hay manera de ordenarlo.

En la medida de lo posible, mantén la superficie de tus mesas y libreros libres objetos. Te aseguro menos distracciones y mayor concentración.

Un sistema de productividad que te acomode

Hay personas como mi amigo y bloguero extraordinario, Omar, de Análisis Realista, que no salen a ningún lado sin su cuaderno. Habemos otros que nos sentimos cómodos con una Moleskine. Quizá eres de los que prefieren su smart phone.

Como sea tu método preferido, usa un sistema de organización, toma de notas y apuntes.

Piensa que la mente humana es el peor sistema de almacenamiento y las cosas las olvidamos con frecuencia. Si tienes una forma de tomar notas y organizarlas, adelante.

Muy pronto compartiré mi propio sistema de organización para que tengas una idea de que no necesitas un sistema super complejo. Es cuestión de buscar tomar notas de todo.

Escritorio de la computadora siempre limpio

El escritorio de la PC o Mac se llama así porque es una analogía de tu escritorio en la vida real. Entre más iconos tengas regados, más distracciones tendrás y será más difícil encontrar lo que necesitas. Para más información al respecto, lee este artículo de Chocobuda.

El medio ambiente también cuenta

Te sorprendería saber lo bien que se siente el tener en cuenta el ambiente. A tal grado que también es una actividad minimalista por excelencia.

El no usar vasos de unicell (estireno), no producir basura, no imprimir lo que no necesites y usar documentos electrónicos te hacen más consciente de tu entorno y hacen que te enfoques más en tu trabajo.

Esto es debido a que de forma inconsciente estás preocupándote por limpiar tu espacio de acción y tu planeta. Vale la pena ser cuidadoso en este aspecto.

El fin de las distracciones

Ser minimalista en la oficina no sólo es ser organizado, sino también implica trabajar sin distracciones para poder salir a buena hora.

Nunca podré comprender porqué en esta cultura se piensa que si estás encerrado 14 horas en la oficina eres más productivo. ¡Es todo lo contrario!

Si estás más de 8 horas trabajando es porque eres el menos productivo, porque te están sobre explotando o porque simplemente no eres capaz de terminar con las distracciones y pierdes demasiado procrastinando.

Si has estado leyendo el Chocobuda por algún tiempo, sabrás que soy el enemigo público número uno de Twitter, Facebook y el celular a la hora de trabajar. Si tienes que concentrarte en tu labor, apaga todas las distracciones posibles.

También es buena idea usar audífonos para escuchar música que te ayude a enfocarte.

Como puedes ver, el minimalismo no se puede enfocar a la casa o a reducir la cantidad de libros o discos que tienes. También implica un cambio positivo en la manera en la que produces.

¿Tienes algún secreto minimalista para la oficina?

El veneno de la publicidad

¿Qué tienen en común La iPad, el agua embotellada, la pulsera milagro, un auto más grande y más lujoso, comida chatarra? Todos son productos que se convirtieron en necesidades implantadas por la publicidad.

Quizá no nos damos cuenta, pero gran parte de los productos que consumimos en nuestra vida cotidiana han sido implantados por la mercadotecnia y han venido a formar parte de nuestra realidad. Poco a poco.

Mi ejemplo más claro es la iPad. Es un aparato que te ayuda a solucionar problemas que antes no tenías. Es perfecta para leer, para escuchar música y para navegar la red.

Un momento. ¿Qué no teníamos ya esas actividades cubiertas por un sin fin de gadgets y libros reales? La respuesta es sí, pero la gran diferencia es que la iPad fue desarrollada por expertos en psicología, mercadotecnia y sociología. Está diseñada y publicitada para desearla y para verte como ganador con una.

Steve Jobs la anunció como un dispositivo mágico en aquel discurso de presentación. Y el simple uso de esa palabra, lleva a que la mente vuele. ¿Quién no quiere tener un poco de magia en las manos?

Si nunca lo han razonado, todos los discursos de Jobs son cuidadosamente escritos para desear los artículos, sin pensar en su utilidad real o en su elevado costo.

Por otro lado, toda la publicidad que existe te grita «Tu vida apesta, a menos que uses mi producto o servicio».

Mi vida no apesta. Y tampoco la tuya. Y la decisión de comprar algo debe estar en nuestras manos, no en la manera que nos venden un estilo de vida.

Mira este comercial:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=34f8CHTqbnA[/youtube]

Creo que todos queremos una tarde relajada, inmauculadamente limpios y a lado de alguien que amamos. Y sólo Tide nos la puede dar. Y sólo es un vil detergente para ropa, pero aquí se usan herramientas para explotar los sentimientos. ¿Qué más maravilloso que un bebé plácidamente dormido?

Y no es que yo sea inmune a la publicidad. Hay muchas cosas que sí se me antoja tener. Una iPad, un Playstation 3, una tele de 1 millón de pulgadas. El truco es simplemente pensar en lo que necesitas realmente para ser feliz.

No tiene nada de malo usar publicidad para anunciar un servicio o producto. De hecho es básico para mover los engranes de la economía.

Lo que no debemos hacer es dejar que la publicidad nos maneje y decida por nosotros.

Todos los publicistas que he conocido en mis casi 20 años de trabajar en medios de comunicación, se sienten orgullosos de llamar a su campo de trabajo «el arte de la persuación».  En realidad la publicidad como la conocemos, es el arte de la mentira. La buena noticia es que se puede cambiar, sólo es cuestión de que los publicistas lo quieran.

Para reducir el impacto de la publicidad

Deja de ver la televisión. Así de simple.

Claro que hay muchas más estrategias que usarán los mercadólogos para implantar necesidades en nuestra mente, pero la televisión es su arma principal.

El terminar tu relación con la TV tiene muchos beneficios que trataremos en otro post, pero ahora sólo me enfocaré en uno muy importante.

El apagar la televisión reduce tu tiempo de exposición a la publicidad. Te da oportunidad para disfrutar tu vida de muchas otras formas.

Mi experiencia personal con esto es que cuando voy al supermercado, mis decisiones de compra son más pensadas y más enfocadas a lo que necesito. Como ya no veo comerciales, no tengo idea de qué es lo que está de moda o lo que tiene comerciales con bebés primorosos.

Lo único que me importa es comprar detergente que haga su trabajo a un precio razonable.

Por supuesto, esto afecta todas mis decisiones de compra y a mi estado de ánimo.

A diferencia de lo que grita la publicidad, mi vida no apesta. Soy feliz con lo que soy y lo que tengo, y únicamente compro lo que necesito.