4 secretos para estar bien en la oficina

4 secretos para estar bien en la oficina

Las oficinas van en contra del espíritu humano. Son granjas en las que las personas llegan, se sientan, trabajan, comen y se van a casa con la seguridad de que deberían estar en cualquier otro lado. 

Este mundo y sistema de producción se ha enfocado en exprimir gota a gota la vida y el alma de millones de trabajadores y son muy pocos los negocios que realmente cuidan el capital humano.
El resultado de esto es un índice de infelicidad que está a tope, en contraste con cómo se sentía la población del mundo en los años 50. Ahora tenemos más cosas, más comida (de peor calidad, por supuesto), más aparatos y más responsabilidades. Todo es, además, aderezado con la falta de tiempo a la que todos nos enfrentamos.
Como yo lo veo, no hay forma de parar este sistema de producción. Está tan instalado en nuestra cultura que es común escuchar comentarios como «te pagan poco, pero al menos es seguro»; o «agarras ese trabajo y ahí te quedas hasta la jubilación». Perdón, pero esto es espantoso.
Supongo que todos los países del mundo están demasiado clavados en esto, a pesar de que sabemos que es un sistema en crisis y que es insostenible. Los trabajadores están empezando a protestar, pero el monstruo corporativo los jala de regreso al cubículo.
Estamos comenzando a buscar maneras de sentirnos vivos y alegres. Estamos empezando a ser creativos.
Y ese es el punto de este artículo. 
Las corporaciones y la burocracia pregonan que apoyan la creatividad y la libre expresión de sus empleados, pero esto es falso. Falso, mentira, absurdo, no verídico, fantasía. Las empresas lo único que quieren es que produzcas y, cuando estés cansado o enfermo, produzcas aun más.
En mi experiencia personal, luchar contra esto fue duro, pero me dio resultado. Justo por eso lo comparto.
Mi secreto para estar bien en la oficina es ser creativo y crear un sistema personal para sentirse cómodo. 
Nada de malo tiene llegar a un cubículo y trabajar 12 horas. Todos lo hacemos. Lo que yo hice por más de 15 años fue generar acciones que promovieran mi bienestar. 
Se ordenado
El escritorio siempre estaba limpio. Ni un sólo papel. Nada. Mucha gente me preguntaba cómo le hacía y la respuesta era la misma: me conviene ser ordenado. Tener un lugar para cada cosa y tener los menos papeles posibles hacían mi estancia menos abrasiva. 
Lo único personal que estaba en mi escritorio era mi bloc de notas, pluma, un Buddha y la computadora. Todo lo demás estaba en cajones, folders y estantes. 
Ser ordenado te da aire y espacio, calma la tensión y te ayuda a estructurar tu día.
Comparte sólo lo necesario
Las oficinas privadas, y aun más las gubernamentales, son fuentes de chismes, mentiras y puñaladas por la espalda. Esto es natural porque son ecosistemas en los que la gente pasa hasta 14 horas al día, conviviendo con todo mundo, tratando de salir adelante y de pasar encima de quien sea por reafirmar su lugar en el universo.
Yo sé que las filosofías de los grandes líderes apuntan a que siempre hay que estar al pendiente de los colaboradores, pero creo que esto debe tener límites. 
El trabajo es el trabajo. La vida real está afuera. 
Si aprendemos a mantener la línea entre trabajo y vida privada, las cosas serán más simples porque estarás más enfocado y sin involucrarte en nada que no sea producción.
Lo que te hace ser tú, lo que te da tus valores, moral y felicidad, está con tu familia y amigos. Hasta tus mascotas entran en esto. 
Preocúpate más por tus amigos y familia porque son ellos los que siempre estarán a tu lado. 
Disfruta una actividad fuera del trabajo
Lo que a mi me mantuvo cuerdo en mis años oficinistas fueron mis proyectos creativos. Siempre estaba escribiendo, entrenando artes marciales, cocinando, acudiendo a exposiciones o yendo al cine. Casi siempre rodeado de amigos.
¿Tú ya encontrastre lo que te hace ser tú? Quizá disfrutes los videojuegos o el soccer. O tal vez disfrutas la yoga. ¿Qué tal leer? ¿Cuántos buenos libros has leído últimamente?
Todo lo que hagamos fuera de la oficina nos da cimientos para enfrentar la locura de la vida corporativa. 
Apaga la tele comercial para siempre
Este es un consejo que nunca me canso de dar. Llevo aproximadamente 8 años sin ver la televisión y soy muy feliz. 
Ahora leo, escribo, produzco audio, salgo a caminar, voy al cine y me da tiempo de hacer muchas cosas; y por paradójico que suene, incluso veo programas de televisión, pero en DVD.
La televisión comercial y por cable son espantosas. Las considero una extensión del mundo corporativo porque te impulsan a comprar más, te dejan sin pensar y te mantienen quieto y sin crear nada. 
Si te libras de la tele para siempre, tendrás más creatividad y más tiempo para disfrutar lo que te hace ser tú.
Estas medidas son sólo unas cuantas ideas que pueden ayudar. Pero estoy seguro que hay muchísimas más que conoces. ¿Porqué no las compartes en los comentarios?
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Nota choco budista: El ser creativo, ver la vida con otros ojos y hacer algo para promover tu bienestar, pertenecen al Camino Óctuple: Visión Correcta y Acción Correcta.

Razones por las que nunca compraré una iPad

Razones por las que nunca compraré una iPad

En enero pasado Steve Jobs, antes un guru para mi, presentó la iPad. Como siempre, y como todos los productos de Apple, la iPad está fabricada para que la desees en el instante. Tiene un diseño industrial hermoso y simple y te promete horas y horas de entretenimiento.

Al momento de lanzamiento existían cientos de aplicaciones para todo tipo de cosas y las empresas parecen muy interesadas en el nuevo aparato. Esto me pareció extraño y demasiado conveniente.
Como buen geek, me interesé desde el principio y vi la conferencia de Jobs en la MacWorld Expo. Cuando terminó mi primer pensamiento fue: si no puedo correr Photoshop en ella, no me sirve. Pero mis puntos en contra han crecido conforme pasan los días y esta es la lista de las razones por las cuales no compraré una. Nunca.


Es un dispositivo egoísta
La iPad está diseñada para una sola persona la disfrute al mismo tiempo. Los juegos, las películas, los libros y la música que podrías disfrutar, están bloqueados para funcionar únicamente en un sólo aparato. Ya nunca tendrás la experiencia de intercambiar un libro con un amigo. Jamás vas a poder prestar un disco o pedir uno prestado. Ya no te podrás sentar cómodamente a ver una película con tu familia.
La iPad se esfuerza por aislarte del mundo y dar contenido a una persona. ¿No sería mejor comprar una televisión para que todos en casa la pudieran usar?
Es muy cara
En un tiempo de crisis económica, este dispositivo maravilla es demasiado caro. No sólo tienes que desembolsar más de 500 dólares, sino que tienes que comprar todo el contenido que quieras disfrutar en ella. 
No tiene nada de malo comprar contenido. Todos lo hacemos, todo el tiempo. Pero la iPad trae un gasto más a nuestros bolsillos y, por lo que he visto, no hay una sola aplicación que sea realmente útil.
En realidad es un aparato inútil
Está muy bien diseñada. Es un aparato lindo que tiene una interfase muy accesible para cualquier persona. Pero por más que se esfuercen los programadores, no hay ningún programa que sea útil para algo.
En mi mente, una computadora móvil tiene que ser una terminal que te permita hacer todo: trabajar, leer, escuchar música, entrar a internet, ver películas… Es decir, una iPad es una laptop inferior que sirve para distraer y entretener.
Yo ya tengo una laptop, la insuperable Sara Juana, y me sirve muy bien.
Es de código cerrado
Soy fan del open source. Todo lo que esté abierto para que el usuario la mejore es bienvenido.
La iPad está cerrada por todos lados. No puedes cambiarle la batería, no puedes instalar software abierto y tampoco puedes reproducir formatos como Ogg Vorbis o Theora. Yo sé que no son formatos populares, pero yo los uso casi todo el tiempo y millones de usuarios también. 
Si a una computadora (porque la iPad es una) no le puedes instalar lo que te venga en gana, no es una computadora atractiva para mi.
Seguridad urbana y estrés
Estamos en crisis económica y en México y Latinoamérica el crimen está más fuerte que nunca. Tener un dispositivo móvil así de llamativo en la calle es llamar a los criminales a que nos roben.
Un celular es muy cómodo porque cabe en el bolsillo y no llama la atención; puedes escuchar tu música sin que te molesten. Un libro de papel no es tan cómodo, pero nadie te va a asaltar por estar leyendo a Asimov.
La iPad es demasiado grande para caber en un bolsillo y no veo a nadie sensato usándola en el en metro o en el autobús. 
El tener un aparato tan bonito en la bolsa, hace que nos preocupemos por cuidarlo, por ver que no se raye el display y que nadie la toque. Esto, amigos míos, se llama estrés. Creo que lo último que necesitamos es un aparato más por el cual estar tensos.
Siendo un dispositivo de entretenimiento, no puedes usarla en el trabajo. Así que sólo la podrías usar en casa, donde seguramente ya tienes televisión, video juegos, música, libros, cómics y reproductor de DVD o Blue Ray.
Esto le quita de tajo toda la utilidad a la portátil de Apple.
No la necesito
La iPad fue creada usando psicología, mercadotecnia y diseño. Fue inventada para vender más productos que no necesitamos, para que se te antoje tenerla. No es un aparato que necesitemos para la vida cotidiana.
Como acaba de decir el gran Leo Babauta, de Zen Habits, no necesitaba una iPad el año pasado, ni el mes pasado. No la necesito hoy y estoy seguro que no la necesitaré mañana.
Como diseñador, el factor determinante para que me interese en este aparato es si puedo trabajar en él. Y no parece que Adobe CS5 correrá en él  pronto. 
Si tuviera que comprar una computadora más chica, mi decisión estaría mucho más orientada hacia una netbook, donde sí puedo resolver problemas además del entretenimiento.
Termina con la angustia. Ordena tus ideas mientras caminas

Termina con la angustia. Ordena tus ideas mientras caminas

Uno de los conceptos que más escucharás aquí es que el caos y el desorden se reflejan en cómo funciona tu mente.

Entre más desordenado esté tu entorno, más desordenada estará tu mente y tu forma de poner en orden tus propias ideas.

Sin embargo, por el estrés de la vida cotidiana, las ideas que flotan en nuestra cabeza se amontonan y se arremolinan y todas piden ser atendidas al mismo tiempo. Esto genera mucha angustia y hasta  dificultades para dormir.

Así que no desesperes porque hay varias formas de terminar con esto. Hoy nos enfocaremos a la más sencilla y gratuita: caminar y respirar profundo.

A pesar de que suena a clichè, caminar te da la solución más inmediata para romper con el ciclo de la angustia generado por el exceso de procesos mentales que nos genera el estrés.

Recuerda que en la vida siempre hay problemas. Los tuvieron los dinosaurios, las personas de la edad media y nosotros.

El planeta en el que vivimos es el ejemplo más grande de paciencia y de darle su debido tiempo a los problemas. La Tierra nunca se apresuró para cumplir las cosas. Se tomó su debido tiempo y sigue trabajando.

Si te apresuras demasiado en solucionar problemas, vas a tener un margen de error. Y los errores por distracción o prisa son los más molestos.

Los problemas se resuelven contigo o sin ti así que, a menos que sea algo que requiera de tu atención en los próximos 5 minutos, haz una pausa y sal a caminar. Si no es la hora adecuada o estás en una zona poco segura, sal un poco al aire libre.

Mientras caminas respira profundo. Piensa en todas las cosas que tienes que hacer y dales un número de ficha. Por ejemplo, si tienes que entregar con urgencia un reporte, dale el número 1. El 2 se lo das a la llamada que tienes que hacer. El 3 se lo asignas al problema con tu pareja.

Después de 5 o 10 minutos de caminar con buen paso y respiración adecuada, las ideas se acomodarán solas. También habrás roto el ciclo del estrés y tendrás un poco de calma para continuar.

Recuerda que todos tenemos mucho sucediendo en la mente. Pero también ten en cuenta que los problemas siempre se resuelven sin importar la urgencia. Contigo o sin ti.

El reto de las 100 cosas

El reto de las 100 cosas

En estos momentos de mi vida soy fan de todo lo que implique hacer la existencia mucho más sencilla. El bombardeo de publicidad al que somos sometidos cada minuto del día es abrumador. Por todos lados nos llegan señales de que TENEMOS que comprar x artículo o servicio para ser felices.

El tener demasiadas cosas implica muchos puntos oscuros y los he experimentado uno a uno, de carne propia. Por ejemplo:
  • Más pertenencias implica más trabajo. Hay que limpiar, cuidar, pagar, ordenar, almacenar, catalogar más. 
  • Entre más cosas tienes, más saturado se ve tu hogar o espacio de trabajo. Aunque no lo notemos, esto genera estrés.
  • Si es necesario mudarte de casa, el tener muchas cosas implica más cajas que vas a acarrear de un lado a otro. 
  • Más chunches implica más apego. La mayoría de nosotros guardamos cosas debido a la carga emocional que les damos, no a su utilidad.
  • Estar preocupado por tener más, nos distrae de lo que vale la pena: disfrutar las experiencias, no las poseciones.
En nuestro estilo de vida impuesto por la mercadotecnia, el almacenar cosas nos hace sentir bien. Nos da una felicidad temporal que es reemplazada por el nuevo objeto que llega. Se acaba la felicidad y compramos el siguiente objeto. Y es una cadena interminable.
En el blog Zen Habits hay un artículo que me hizo pensar mucho en lo que almaceno. Se llama Diversión minimalista, el reto de las 100 cosas. Y es la búsqueda personal del autor por tener menos.
Y es justo lo que busco. Sencillez y sólo vivir mis pasiones, como escribir este blog o El Webonauta. No necesito 20,000 libros almacenados o 200 prendas de ropa para escribir. Tampoco necesito 10,000 cómics guardados en cajas para estar en un parque caminando de la mano con quien amo. De igual forma, no requiero el tener guardadas 2 millones de canciones para poder sentarme en el cine a disfrutar una película.
Además, el almacenar cosas me hace preguntar: ¿Cuántos libros puedes leer al mismo tiempo? ¿Cuántas playeras puedo usar en un día? ¿Cuántas canciones necesito portar conmigo, cuando sólo puedo escuchar una a la vez? La respuesta es: uno.
Por estas razones, le voy a entrar al reto de las 100 cosas. La idea es que únicamente poseamos 100 artículos de lo que sea. 
Este reto tiene algunas reglas, claro. No se consideran artículos de uso común en la casa, como la tele, artículos de cocina o muebles. Sólo es para cosas personales. 
Y es lo que voy a hacer. Primero haré un inventario de lo que tengo y luego iré desprendiéndome de lo que no necesito hasta llegar a 100 o menos.
Me quedaré con lo mínimo indispensable y les reportaré qué tal me va.
Ahora yo les pregunto: ¿Podrían vivir con sólo 100 cosas? 
LINK a Zen Habits
LINK a Diario de un Webonauta
Las Cuatro Nobles Verdades

Las Cuatro Nobles Verdades

 Image courtesy of Cliff(cliff0108)®

Como hemos visto en posts anteriores, el budismo no es una religión. Se mide como religión debido a la cantidad de seguidores, pero en realidad es una serie de conceptos que nos ayudan a ver la vida de una manera mucho más agradable y sin complicaciones.

Con este objetivo, les resumo las Cuatro Nobles Verdades, que fueron la primera enseñanza del Buddha cuando alcanzó su estado de tranquilidad o nibbana. Estas son los pilares del budismo, pero de ninguna forma significa que las puedas aplicar a tu vida cotidiana si eres de otra forma de pensar.

Les recomiendo que lean este post con detenimiento y traten de relacionarlo a su vida y todo lo que han pasado para llegar a este momento. Ha habido muchas satisfacciones, pero también dolor. Y mucho. Este dolor mental y emocional siempre tiene una razón que se puede entender y atacar.

Esa es la razón de ser de las Cuatro Nobles Verdades.

Primera Noble Verdad: La vida incluye el sufrimiento.
Todos hemos pasado por situaciones frustrantes y dolorosas. De hecho, una buena parte han sido experiencias que nos hacen sentir miserables y nos parece que todo el dolor del universo está puesto en nuestros hombros. Nos preguntamos porqué nos tocó a nosotros sufrir esto, nos conmiseramos y casi siempre generamos una resistencia y apatía contra las personas que nos hicieron daño. Buscamos venganza.

Lo que no vemos es que no somos los únicos que sienten dolor. Todas las personas del mundo sufrimos emocionalmente y nos hacemos la vida de cuadritos porque X situación no sale justo como la imaginábamos.

Nacer, crecer, amar, comer y todos los verbos que pongan aquí resultan en dolor en algún punto. Esto es porque la vida incluye el dolor emocional y todos los seres humanos lo experimentamos.

Segunda Noble Verdad: El sufrimiento tiene una causa
Hay muchas clases de sufrimiento. Si nos duele la cabeza o tenemos gripe, es dolor físico y no lo controlamos; simplemente sucede porque tenemos un cuerpo.

Pero los humanos nos caracterizamos por crearnos situaciones que nos hacen sufrir. ¿Recuerdas que cuando eras adolescente sufrías por todo? Cuando no te daban permiso, cuando esa persona que te gustaba no te hacía caso, cuando tus amigos no te invitaban, cuando no podías comprarte un disco. Toda la experiencia de la adolescencia produce sufrimiento.

Y tu vida adulta no es diferente. Ahora sufres porque no te alcanza para una casa enorme, porque quieres un mejor auto, porque tienes un trabajo miserable (y yo levanto la mano aquí), porque las cosas no salieron como quieres, porque comiste mucho y ya no te queda tu ropa.

Tus apegos, positivos o negativos, son la causa del sufrimiento emocional.

Tercera Noble Verdad: El sufrimiento siempre termina
Una realidad es que nada es para siempre. No importa qué tan perfecto esté tu fin de semana en la playa, sabes que el lunes tienes que estar temprano para trabajar.

Si estás en la fiesta más divertida de tu vida, sabes que durará sólo un poco más y luego tendrás que ir a casa a dormir.

El sufrimiento se comporta igual: siempre se acaba.

El problema con el sufrimiento, y como con todas las emociones negativas, es que es muy poderoso. Una hora de sufrimiento puro borra de nuestra memoria 10 años de felicidad. Hay situaciones en las que parece que todo el mundo se viene abajo, hay desolación en nuestros corazones y todo indica que así será el resto de nuestras vidas.

Pero al final, contigo o sin ti, el sufrimiento termina. Siempre.

Cuarta Noble Verdad: Existe un camino para terminar con el sufrimiento
Si somos inteligentes y comprendemos que mentir, robar, matar, beber alcohol o desvelarse traen consecuencias, dejamos de hacerlo. Terminamos con una conducta que nos hace daño.

De la misma manera, el sufrimiento es igual. Se puede acabar o, al menos, aminorar si somos inteligentes y si de verdad nos dedicamos a ello.

Vivir en calma y paz es invaluable, aun a pesar de nosotros mismos.

Como les dije al principio, estos cuatro factores que marcan nuestras vidas no aplican al budismo. Son verdades universales que están en la vida de cualquier persona.

Traten de ver ejemplos prácticos en sus propias vidas y verán que todo esto está vigente y se aplica a la perfección.

Las Cuatro Nobles Verdades son la base del budismo y cuando las comprendes, ves la vida con otros ojos; la carga emocional que oprime el corazón se hace mucho más ligera.  Las veremos una a una con ejemplos prácticos en artículos futuros.