El Buda y la muerte [Semana de Muertos 2012]

El Buda y la muerte [Semana de Muertos 2012]

¿Porqué deberíamos pensar sobre la muerte? Esta es una de las preguntas que surgen cuando comenzamos a estudiar budismo. El Buda no sólo nos hace pensar sobre la muerte y la impermanencia, sino que nos invita a reflexionar en ella continuamente.

Alguna vez, el Buda preguntó a tres alumnos:

-¿Qué tanto reflexionan sobre la muerte? 

-Yo reflexiono sobre ella todos los días.- Respondió el primero.

-No es suficiente-, respondió el Buda y le hizo la pregunta al segundo monje.

-Yo reflexiono sobre la muerte en cada bocado que doy a mis alimentos.

-Mejor,- respondió el Buda. -Pero no es suficiente. ¿Qué tal tú?

Y el tercer monje respondió: 

-Yo reflexiono sobre la muerte en cada inhalación y en cada exhalación.

Y es que eso es lo único que se necesita. En un momento exhalamos y no tenemos la certeza de que volveremos a inhalar en siguiente instante.

Para el budismo la reflexión sobre la muerte es importante porque nos hace ver que todos tendremos el mismo final y que no hay nadie, aun el más poderoso, que se escape. Esto nos pone a todos los humanos en el mismo nivel, haciéndonos iguales.

No importa cuánto dinero tengas, cuántos títulos poseas, cuántos autos tengas o el puesto político del que presumas, la muerte llega lo quieras o no.

Comenzamos a morir desde el momento en que nacemos, pero es un proceso lento que no se da a conocer a menos que pongas mucha atención. Es un asunto de equilibrio, en realidad. Así como todo lo que sube es traído de regreso a la tierra, todo lo que nace tiene que morir.

Pero en nuestra cultura es malo pensar sobre la muerte. Le damos la vuelta, nos reímos… pero todos le tenemos miedo.

Y este miedo es el objeto de estudio del budismo. Aceptar, contemplar y saber que el equilibrio se conservará, aun a pesar de nosotros mismos, es trabajo de una vida.

Para el Buda, meditar sobre la muerte no era una actividad que denotara depresión o negatividad. Todo lo contrario. Él sabía que al aceptar las cosas como son, el miedo a la muerte se va. Con esto logramos disfrutar la vida con todo lo que venga.

Aunque suene extraño, aceptar la muerte como una realidad, aumenta nuestra calidad de vida.

Así que a disfrutar las fiestas, sus colores y sabores.

¡Feliz Día de Muertos!

 

El Buda y la muerte [Semana de Muertos 2012]

Contentos con nuestra muerte [Semana de Muertos 2012]

Para México, el principio de noviembre marca la celebración del Día de Muertos. Publicaremos 2 artículos relacionados al tema, para cerrar con una meditación escrita para dejar ir el dolor de la muerte de un ser querido.

Tenemos una relación muy extraña con la muerte.

Podemos imaginar la muerte de alguien que odiamos, somos indiferentes ante el deceso y sufrimiento de personas en otros países, nos reímos cuando hacemos bromas al respecto, vestimos ropa con motivos alusivos, celebramos las muertes espectaculares en el cine, comemos dulces en forma de cráneos y jugamos video juegos donde el genocidio es parte inherente del entretenimiento.

La muerte está por todos lados, y lo sabemos.

Nos pasamos una vida preparándonos inconscientemente para enfrentarla, pero cuando llega, nos convertimos en pequeños bebés que lloran por la pérdida y el miedo.

No importa cuánta muerte consumamos en la vida, la realidad es que nunca estamos preparados para ella.

Creemos que somos inmortales y jamás podemos ver la muerte como una posibilidad inminente.

Nunca tenemos las agallas para aceptar que todos morimos, que todo termina y que en este momento estamos muriendo. Vamos directo hacia ese momento en el que no despertaremos jamás.

La muerte y la impermanencia de las cosas son parte de nosotros. Y está en nuestras manos aprender a estar en paz con la idea.

El miedo a la muerte está cimentado en el miedo a dejar de existir y a perder la identidad, nuestro lugar en el mundo.

En el budismo podemos ver nuestra propia muerte mucho tiempo antes de que llegue. Entrenamos para aceptar la impermanencia en los cambios que sufre todo lo que nos rodea. Apreciamos la llegada de la edad y afrontamos la pérdida de juventud.

Sabemos que la belleza y salud que tanto presumimos, son tan sólo una ilusión que nos hacía sentir cómodos. En algún punto se convertirán en vejez y enfermedad.

El dharma nos ayuda a aceptar el hecho de que vamos a morir, y es justo eso lo que le da valor a cada momento que pasamos vivos en este mundo.

Aprendemos, reímos, caemos, lloramos y hacemos todo lo posible por aprovechar la única oportunidad que tenemos para ser felices. Sabemos que mañana podríamos no despertar o que podríamos morir en los próximos segundos. Nadie lo sabe. Pero esa es la razón por la que tiramos los apegos a la basura.

Al morir no nos llevaremos el auto, los títulos, las casas, ni el poder. Llegamos vacíos y nos vamos vacíos.

Entonces, ¿no es mejor vivir y aceptar las cosas como son?

Y no, no voy a tocar el tema del renacimiento (mal llamado reencarnación). Hasta que se tenga evidencia científica y se pueda replicar en condiciones controladas, el renacimiento es una idea que vive en la fantasía.

Lo que tenemos es la realidad pura y cruda. Vamos a morir. Ese es el final de nuestra película, y lo sabemos.

Pero con el entrenamiento entendemos que la muerte es ese estado donde vivimos en la memoria de otros.

Justo por eso no es el final.

No hay adiós.

Sólo buenos recuerdos.

Para ti, que estás llorando porque alguien te engañó

Para ti, que estás llorando porque alguien te engañó

En algún punto te darás de golpes y te preguntarás si tu beneficio o pérdida personal, valen realmente todo este sufrimiento o júbilo.

Tarde o temprano todos comienzan a pensar sólo en ellos mismos. Dirías, ¡eso está bien! Pero, ¿qué estuvo bien? Sólo estuvo bien para ti exclusivamente. Eso es todo.

¿Porqué será que los humanos estamos tan destrozados? Porque el esfuerzo de siempre querer ganar un poco de ventaja es lo que nos destroza.

Tener ilusiones significa ser inestable. Tener ilusiones significa ser controlado por la situación.

Una persona con grandes deseos es muy fácil de engañar. Incluso el timador más hábil no puede sacar ganancia de alguien que no desea nada.

El budismo significa no-ego, nada que ganar. Debes estar en comunión con el universo y con todos los seres vivos.

Todos los seres están en un error: vemos como felicidad aquello que nos lleva a la infelicidad, y lloramos por la infelicidad que no es infelicidad para nada.

Todos sabemos que las lágrimas de un niño se convierten en sonrisa cuando le das una galleta.  Lo que los seres vivos llamamos felicidad es mucho más que eso.

Por Sawaki Kôdô Rôshi, de su libro Para ti

Traducido por Kyonin

Eres pobre cuando…

Eres pobre cuando…

 

Hoy por la mañana me encontré con un artículo que hablaba de cómo se vive la pobreza en cierto país de primer mundo.

Habían argumentos como este: «se es pobre cuando no tienes para comprar pintura nueva para tu casa». Y seguía una discusión sobre las razones por las que la vida apesta debido a que no se puede cambiar el color de las paredes de la casa.

Eso me hizo pensar en cómo se vive la pobreza en otras partes del mundo, donde conseguir comida para el día es la fortuna más grande.

Y es que la pobreza es relativa a la cultura que la experimenta, pero como casi todas las situaciones humanas, a veces la pobreza es sólo una ilusión.

Es curioso que las personas más felices que he conocido en mi vida, ninguna es millonaria ni tiene una vida cercana a lo que el estilo de vida americano ha impuesto. Son personas más bien sencillas y con poco cargando en la espalda.

Por el contrario, he conocido a muchas personas que tienen todo lo que el dinero puede comprar y son miserables porque tienen mucho de qué preocuparse y mucho que cuidar. Su avaricia crece sin medida, impidiéndoles disfrutar una tarde tranquila, sin estar pensado en su siguiente gran esquema para ganar millones.

Es difícil no entrar en lugares comunes o cursis al hablar de pobreza y dinero, pero una verdad absoluta es que se es más feliz cuando se tiene menos.

Pero la pobreza no se trata de dinero. Aun cuando no hay que comer, se puede ser feliz.

No, no es un comentario lindo y motivador. Lo digo con conocimiento de causa. He estado varias ocasiones en la situación de que no tengo qué comer, pero eso jamás determinó mi felicidad. Esa es una historia para otra ocasión.

Con todo esto, he encontrado que eres pobre cuando

…dependes de objetos para ser feliz.

…trabajas sin parar para poder pagar todo por lo que te endeudaste.

…tienes una casa enorme en la que tu soledad parece monstruosa.

…no te das cuenta que en el mundo hay problemas más grandes que los tuyos.

…no puedes dormir por las presiones de la oficina.

…te la pasas trabajando por años, para pagar la cuenta del cardiólogo en tus 40’s.

…no tienes tiempo para aprender algo nuevo.

…nadie es amable contigo, debido a que te comportas como basura.

…no tienes la paciencia para leer una novela, tumbado en un sillón.

…no estás contento con tu cuerpo y lo modificas con químicos o intervenciones.

…detestas pasar horas en el tráfico, sin entender que el tráfico eres tú.

…pasas por encima de los demás para satisfacer tus propósitos personales.

…olvidaste a los viejos en tu familia.

…la lujuria no te permite pensar con claridad.

…buscas intoxicarte para evadir la realidad.

…piensas en «los mejores» años de tu vida, sin aceptar tu presente.

…pasas horas imaginando un futuro ideal y te sientes miserable cuando nunca llega.

…sufres por no poder tener lo último.

Eres la persona más pobre del mundo cuando, en tu ignorancia y avaricia, no puedes hacer nada por ayudar a los demás.

Y eres una persona miserable cuando te engañas pensando que todo lo que tienes te servirá para el futuro.

¿Cuándo cambiarán las cosas? [El Poder de Nosotros]

¿Cuándo cambiarán las cosas? [El Poder de Nosotros]

Los últimos 10 años han sido difíciles para la humanidad.

Sin importar el país, hemos pasado por muchas crisis. El dinero ya no rinde como antes y la economía ha tomado giros inesperados. Tenemos nueva conciencia de que la seguridad y las defensas más grandes son sólo una ilusión y que, no importa cuánto declaremos haber crecido como especie, seguimos siendo el mismo mono egoísta capaz de las peores atrocidades contra nosotros mismos.

La apertura de información y las conexiones ubicuas nos permiten estar en contacto todo el tiempo, pero a la vez, nunca antes la soledad había tomado un papel tan importante en nuestra cultura.

Ahora sabemos que en Argentina, España, Grecia, China, Estados Unidos o México,  la corrupción, el fraude y los malos políticos pueden llevar a la ruina a naciones enteras. Y claro, lo vemos todo en tiempo real en pantallas de 3 o 4 pulgadas.

Y quizá la pregunta clásica que todos nos hacemos es: ¿Cuándo cambiarán las cosas?

Hasta que dejes de preocuparte por qué película/ropa/auto/artículo lujoso comprar, en lugar de pensar en ayudar a la gente que no tiene hogar y alimento.

Cuando te despiertes pensando en hacer felices a los demás, en lugar de ver para ti mismo.

Hasta que los políticos erradiquen el hambre de poder y dinero.

Hasta que los criminales comprendan que su avidez está cimentada en nubes y fantasías y que nos dañan a toda la humanidad.

En el momento en el que destruyas la barrera que separa el Yo del No-Yo y comprendas que la generosidad, la compasión y el amor universal son la medicina a toda esta locura.

Las cosas cambiarán cuando comprendamos que la palabra Yo no sirve de nada y nos demos cuenta que como individuos no llegamos a ningún lado.

Cuando comprendamos el Poder de Nosotros y que juntos jalamos la carreta llamada vida, más rápido y más lejos.

El Yo está confinado a un sólo lugar en el espacio y camina por senderos oscuros que a nadie le interesan. No logra nada más que hacer más grande el egoísmo y la soberbia.

En cambio, Nosotros es una palabra que trasciende el tiempo y el lugar físico y que queda plasmada en la historia.

Nosotros somos los que podemos cambiar el mundo, hacer que la humanidad avance y rompa las cadenas que nos atan a las cosas que más nos lastiman como especie.

Nosotros avanzamos, reímos, soñamos y creamos.

Nosotros es plural, incluyente, pragmática y que toma la democracia como un hecho consumado.

Nosotros es un verbo que significa acción.

Las cosas cambiarán cuando dejemos atrás el Yo para realmente entender el único motor del progreso humano: El Poder de Nosotros.

#powerofwe #blogactionday