por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 2, 2012 | Vida

No importa lo que digan los Lunáticos del Fin del Mundo, S.A., 2012 no será el año en que la humanidad encontrará su destino final. Tampoco habrán cambio de dimensiones, profecías mayas ni de Nostradamus.
Mi profecía personal para 2012 es que éste será un año como todos los demás: lleno de alegrías, conflictos, logros, derrotas, victorias, romance, rupturas y crisis económica.
Es decir, serán 365 días normales para la humanidad, con todo lo que el ser humano implica.
Será una vuelta al sol más en nuestras vidas y, contra todo lo que nos digan las predicciones esotéricas, la felicidad y la buena fortuna dependen enteramente de nosotros.
Debemos estar conscientes en todo momento de que al perdernos en los planes del futuro y al aferrarnos al pasado, lo que logramos es desperdiciar el tesoro más maravilloso que tenemos: el presente.
Vivimos, respiramos, amamos, comemos en el presente. Todo está aquí y ahora; y aunque estés pasando por los días más tristes de tu vida, tienes una vida para sentir esa tristeza.
Cuando deseas lo que alguien más tiene, cuando te pierdes en los recuerdos de «los mejores días de tu vida», cuando no dejas ir, cuando piensas que el mundo está en tu contra; invalidas todas oportunidades que se presentan.
¿Porqué insistimos en usar ropa interior roja en la noche de Año Nuevo? ¿Porqué se hacen todos estos rituales? Porque nos encanta dejar nuestra vida en manos de la magia y pensar que con sólo creer, obtendremos lo que necesitamos. Nos gusta desear sin el compromiso de trabajar por lo que queremos.
Aun no he visto ningún ritual de Año Nuevo que indique que para tener amor hay que ser buena persona.
Con todo esto, lo que creo es que 2012, como cualquier año de nuestra vida, debe estar lleno de conciencia del presente y de que necesitamos ser mejores personas, generosos y abiertos a destruir la indiferencia y la ignorancia.
Este año, como cualquiera, trae oportunidades de crecimiento que sólo llegan con esfuerzo y trabajo. Así que no importa tu lista de propósitos, no los cumplirás si no te enfocas y a trabajas en ellos… uno a la vez es mejor.
Pero para poder disfrutar los frutos de todo esto, debemos vivir aquí y ahora. Ser mejores aquí y ahora. Estar en el presente.
Es por esto que creo que 2012 será un año como cualquiera y la diferencia sólo está en nuestra mente.
Ayer fue el mejor día de tu vida. Hoy comienza el mejor día de tu vida. Y mañana será también el mejor día de tu vida.
No celebres Año Nuevo, mejor celebra tu vida, toda la vida y todos los momentos.
Bienvenido a 2012 y Feliz Nuevo Este Momento.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 15, 2011 | Activismo, Vida

Siguiendo con la idea del artículo de ayer, me puse a analizar con más profundidad la idea del Buen Fin.
Para quienes no estén enterados, este es un evento que copia el Black Friday de Estados Unidos y busca que compremos cosas que no necesitamos y que pidamos créditos para ello.
Según dicen los organizadores, con esto se activará la economía. Lo más raro es que la economía a activar es la de corporaciones extranjeras, cuyo modelo de negocio es sacar dinero del país que ocupen. Es decir, si compras una nueva televisión, estarás apoyando la economía de Samsung y de Walmart. Perdón pero, ¿dónde está el apoyo a la economía mexicana?
Independientemente de lo que el Buen Fin implica en materia macro económica, creo que necesitamos entender que comprar por comprar sólo impacta nuestro bolsillo y el ahorro real se da cuando evitamos gastar y mejor invertimos.
So, de Blog y Lana, dice de forma experta:
Al final del día, el dinero gastado es dinero que no regresa, así que ofertas o no, debemos planear la mejor manera de gastarlo sobre todo cuando nos llega la abundancia decembrina. LINK
Y claro, no puedo dejar pasar la idea de que al promover el materialismo y el consumo no sustentable de esta forma, estamos apuntalando los cimientos que nos hacen vivir en el eterno ciclo de despertar-trabajar-comprar-dormir.
Un Buen Fin de Semana no necesita que gastes lo que no tienes.
Un buen fin es en el que descansas, tienes paz y disfrutas con la gente que amas. Incluso si estás solo, un gran fin es el que se pasa en compañía de un buen libro.
No tenemos que gastar mucho para estar bien y mucho menos engancharnos en la trampa que tiende la mercadotecnia.
Es por eso que comparto estas ideas para pasarla en grande:
- Pasea con tus hijos. ¿Hace cuánto no tomas una pelota y juegas con ellos?
- Organiza una reunión familiar. Aunque no te guste, es hora de ver a la tía Lola.
- Visita a tus padres o abuelos. Estoy seguro que la puedes pasar bien, no importa lo locos que estén.
- Ve películas. ¡Selecciona algunas de tu colección y haz palomitas de cacerola! Bonus: se puede hacer en pijama.
- Lee. Porque siempre un libro es una buena idea. Bonus: se puede hacer en pijama.
- Escribe. Es buen momento de ponerte a crear, ¿no? Bonus: se puede hacer en pijama.
- Medita. Porque poner en orden tus ideas hace un mundo mejor. Bonus: se puede hacer en pijama.
- Sal a caminar. Estoy seguro que no conoces bien todas las zonas y parques de tu ciudad
- Juega juegos de mesa. Compartir una buena partida de cartas, Warhammer o Dungeons and Dragons, es maravilloso (sí, ya sé. Soy un nerd friki.)
- Visita o recibe a tus amigos. Nada mejor que risas y escuchar a la gente que te quiere.
- Cocina y come en casa. Pero compra en el mercado local, no en supermercado. Si comes fuera, que sea en un restaurante nacional y no de cadena extranjera. La cocina mexicana es tan amplia, que necesitarías todos los fines de semana del año para probar solo un poco de todo el abanico que nos ofrece.
- Ayuda a la comunidad. Participa en campañas de reforestación o de ayuda a alguna casa hogar. La humanidad te lo agradecerá.
- No compres lo que no necesitas. ¿Ya tienes TV? No necesitas otra.
- Apoya al comercio y productos nacionales. Compra dulces tradicionales, suéteres tejidos, artesanías y artículos de consumo mexicanos (café, galletas, etcétera). Esto SÍ apoya el comercio la economía nacional.
Como ves, no es necesario caer en el Buen Fin para pasarla bomba.
Estas ideas aplican para cualquier país y cultura, ya que apoyan valores humanos universales como amor, compasión, cariño y relajación.
Si te pones a pensar lo que dice el comercial de TV sobre el Buen Fin, en realidad no es una buena idea. Tampoco lo hicieron pensando en ti y mucho menos es para apoyar el comercio mexicano.
Ten un Buen Fin y aplica alguna de estas ideas. Y claro que también puedes proponer nuevas. ¡Para eso están los comentarios!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 8, 2011 | Productividad, Vida

Más de una ocasión he pasado por el escenario de que no quiero hacer las cosas. Cuando tengo un proyecto o actividad en la mente y comienzo con todas las ganas, pero en alguna parte del camino, me pierdo y simplemente ya no sigo.
Es cuando las musas se van, cuando la apatía cobra terreno y vemos que es más fácil leer los time lines de Twitter, Facebook o Google Reader, que seguir adelante.
En la mente nos planteamos esta ruta crítica de actividades invencibles y en algún punto del proceso, lo desechamos todo.
Procrastinación, dirían los enterados en productividad.
Para mi, el no estar motivado implica mucho más que abandonarse a perder el tiempo y sentirse abrumado por la tarea pendiente. Y tampoco es un motivo para estar feliz, porque he visto quien se vanagloria y presume que estuvo perdido en una red social todo el día, en lugar de trabajar para terminar.
Y bueno, aquí entran muchos más factores como el hecho de que nos sentimos muy bien cuando (tontamente) retamos a la autoridad trabajando menos o escondemos la pantalla para aparentar que trabajamos.
Pero, ¿qué pasa cuando esta falta de ganas e inspiración afectan directamente a nuestra vida persona, como por ejemplo, dejar de fumar o bajar de peso? Nos encanta hacernos tontos y llenarnos la cabeza de pretextos por los cuales no nos podemos cumplir a nosotros mismos.
Engañar a alguien dando excusas es grave, pero creo que es mucho peor engañarnos a nosotros mismos con pretextos baratos como «estoy muy ocupado».
Como siempre, no puedo decir que yo soy un santo y que he cumplido todos mis objetivos en la vida. Todo lo contrario. Justo porque me di cuenta de todo el tiempo y oportunidades que he perdido por tonto, es que estoy reflexionando esto.
Nos hace falta entender que para terminar lo que nos proponemos, necesitamos un buen nivel de responsabilidad y Continuidad de Propósito.
En budismo, Continuidad de Propósito es la intención de seguir y terminar lo que se empezó.
Sin auto engaños, sin exceso de planeación y sin pretextos para cubrir nuestra mediocridad.
La única forma que tenemos para llegar a nuestros objetivos es dando un paso a la vez.
Aun entendiendo este concepto, las musas son elusivas. Hay ocasiones en que se necesita una pausa en la cadena de producción y queremos un respiro, algo diferente.
La inspiración se va y puede resultar en un problema que nos pone en la situación de buscar pretextos.
Pero no todo es malo, por su puesto. En nuestras manos tenemos muchas herramientas que nos pueden ayudar a que la motivación regrese y concluyamos lo que comenzamos.
Aquí comparto estas ideas simples que me han ayudado en mi trabajo y proyectos personales. Son ideas mezcladas que pueden servir para algún trabajo rutinario o incluso para metas más grandes que toman más tiempo.
- Toma una pausa y camina por 10 minutos
- Escucha música del mundo, sal de lo que escuchas diario
- Lee algún blog o artículo
- Evita las redes sociales por algún tiempo
- Dibuja aunque no sepas
- ¡Escribe!
- Regálate 20 minutos y lee un poco de ese libro que no has continuado
- Respira profundamente por 3 minutos
- Medita por 10 minutos, diariamente
- Toma una taza de café
- Recarga la pila familiar y llama a tu madre
- Lee un cómic
- Aléjate de la computadora por 30 minutos
- Cuando estés en casa, evita la televisión
- ¡Apaga el teléfono móvil!
- Haz una lista de pendientes realista. Comienza actuando por las tareas cortas
- Habla con algún amigo
- Busca personas positivas, que te motiven, y habla con ellas
- Deja de quejarte
- ¡Hazlo un día a la vez!
Cada paso que das en la vida es una llegada completa. Nada que agregar y nada que quitar.
Como siempre, esta lista no está completa. ¿Me ayudas a mantenernos motivados? ¡Grítalo en los comentarios!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 7, 2011 | Budismo, Meditación, Vida

Por las últimas 6 semanas he estado un poco alejado del blog y esto es debido a que he estado sumergido con el el grupo del taller de meditación que comenzamos hace poco.
La buena noticia es que ya terminamos… ¡y la mala noticia es que ya terminamos!
Y tengo que decir que esta ocasión la experiencia fue muy enriquecedora porque tuve compañeros de varios países, todos con puntos de vista y opiniones distintas, pero unidos por un sólo objetivo: aprender a meditar.
Algunos de ellos fueron muy amables y me enviaron algunos testimonios, mismos que comparto en este post.
En este taller, Morex me permitió, con su guía y sus conocimientos sobre las agitaciones y tribulaciones humanas, irme adentrando poco a poco a mis sentimientos, pensamientos y mi espíritu de manera pacífica, cuidadosa y gentil, como quien va caminando por un lugar oscuro, nunca antes explorado, a donde quizá ha dado miedo entrar y de donde se va conociendo poco a poco cada rincón, cada sensación, adecuándote al lugar, aprendiendo a no juzgarlo, solo aceptarlo y a encontrar ahí la paz. Hoy puedo decir que más que relajación, encontré en esta experiencia una guía para el conocimiento y aceptación personal que había necesitado hace ya mucho tiempo. Gracias Morex.
Atte. Miryam
Ha sido muy interesante este taller. Creía estar conciente de como pensaba y actuaba, pero gracias a esta experiencia, me dí cuenta que no lo estaba. Ahora si puedo decir que poco a poco estaré más conciente de todo, siempre y cuando siga meditando.
Sé que lo mejor es vivir en el AQUI y el AHORA…. pero solo hasta realmente lo empece a vivir y sentir, identifique cuando no estaba conciente del lugar y momento, cuando me dejaba llevar por mis pensamientos o sentimientos.
Gracias por tu ayuda en esta experiencia!!
Karina
Lo único que me resta es dar gracias a todos ustedes por la experiencia, por la oportunidad de seguir aprendiendo y por su práctica.
Sentarse y meditar es una de las mejores inversiones que se puede hacer con el tiempo. Y los resultados a veces pueden sorprender.
¡Los espero en el siguiente taller!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Oct 27, 2011 | Meditación, Vida
México es un país con infinitas tradiciones y costumbres, pero si hay algo que nos da identidad nacional y que todos los mexicanos celebramos, es el Día de Muertos.
Esta fiesta se observa desde tiempos precolombinos y nos dice mucho del respeto que sentimos por la muerte. Por muchas ciudades y pueblos mexicanos se pueden ver altares con flores y comida, dulces, tequila e imágenes de la misma muerte; nuestra compañera inseparable.
La muerte es parte de la vida. Una no existe sin la otra y el final de octubre y principio de noviembre, es la época en la que el velo entre la vida y la muerte se vuelve delgado y los ecos de los que ya se fueron regresan. Y en la mayoría de los casos, su partida sigue doliendo porque simplemente nos negamos a dejar ir la memoria y el cariño.
Es una gran pena que estas culturas occidentales no nos enseñen que todo en la vida es impermanente, que todos vamos a morir. Si tan sólo lográramos entender esto, el proceso de muerte y despedida sería mucho más tranquilo de lo que es ahora.
Y es aun más doloroso ver cómo hay personas que jamás pueden salir adelante de la pérdida de un ser amado.
Viaje eterno
rocío al alba
reencuentro
Así que comparto con ustedes este pequeño ejercicio de meditación para sanar las heridas, dejar ir el pasado y seguir adelante.
Meditación de Día de Muertos
Preparativos
- Escoge un tiempo del día en el que nadie te moleste y puedas estar en silencio.
- 1 vela pequeña
Meditación
- Estira todo tu cuerpo.
- Siéntate en una silla cómoda, con la espalda recta sin recargarla en el respaldo. Si puedes sentarte en el suelo en flor de loto o seiza, adelante.
- Enciende la vela y apaga las luces.
- Cierra tus ojos y respira profundamente, varias veces. Trata de tranquilizar y relajar todo tu cuerpo. No avances al siguiente paso hasta que todos tus músculos estén relajados.
- Regresa tu respiración a ritmo normal.
- Piensa en la persona que se fue y que extrañas mucho.
- Date tiempo para recordar todos los buenos momentos, el aprendizaje, las risas y las lágrimas. Quédate en ese momento favorito, donde más disfrutaste su compañía.
- Esa persona te mira a los ojos por un largo momento.
- Con una voz tranquila y en calma te dice: «Muchas gracias por recordarme, eso me hace muy feliz. Tuve una vida llena de aprendizaje. Ahora estoy bien. No tengo hambre, frío ni calor. Por favor mira la llama de esta vela. Es brillante y genera un calor muy agradable. Va a brillar por un largo rato y luego se apagará. Esta fue mi vida. Así es la vida.»
- Abre tus ojos y mira la vela.
- Di en voz alta. «Muchas gracias por tocar mi vida, aprendí mucho de ti. Es hora de que descanses y que los dos seamos libres para seguir adelante. Adiós. Adiós. Adiós.»
- Quédate en silencio observando la vela. Mira cómo se consume. Esa es nuestra vida. Esa es la naturaleza de las cosas. Todo se acaba, pero todo brilla y nos deja su calor.
Esta meditación la aprendí hace muchos años y es una experiencia muy poderosa. Si la sigues al pie de la letra y la repites varias veces durante esta temporada de muertos, te ayudará mucho.
El objetivo primordial es que entiendas que todo termina y que entre más te aferres al recuerdo de alguien que murió, nunca cerrarás el ciclo y te causarás mucho daño. No serás libre para moverte a nuevas experiencias en tu vida.
Suelta a esas personas que se fueron. Este es tiempo para que tú escribas tu propia historia. Hoy es el tiempo en que debes hacer brillar tu propia luz y dar calor a los que te rodean.
Este año la meditación estará dedicada a mi abuela. Ella me enseñó a pintar y a disfrutar el arte. Me hizo lector irremediable y me mostró un mundo libre, crítico, donde todo es digno de análisis y renovación. Me enseñó que la pregunta más importante es ¿por qué?
Feliz Día de Muertos.