¿No has visto el tesoro que tienes en casa?

El Maestro Zen Daju Huihai (pron. Dashu Hueiha) vivió en el sureste de China entre los siglos VIII y IX. Cuenta la leyenda que su frente era grande y redonda, por ello su nombre dharma significa «Gran Perla, Mar de Sabiduría».

En su biografía, Gran Perla relata esta conversación con su maestro Mazu Daoyi (pron. Matzu Daoyii).

Mazu: ¿De dónde vienes?

Gran Perla: De la provincia Yue.

M: ¿Porqué planeaste venir aquí?

GP: He venido en busca del Buddhadharma.

M: No tengo nada para ti aquí. ¿Qué Buddhadharma crees que vas a encontrar aquí? No has visto el tesoro que está en tu propia casa. ¿Para qué ir a cualquier otro lado?

GP: ¿Cuál es el tesoro de la sabiduría del mar?

M: Es justo quien está preguntándome esa pregunta. Ese es tu tesoro. Es abundante, no le falta ni lo más mínimo. Si entiendes lo que significa, ¿entonces para qué buscarlo en otro lugar?

Al escuchar estas palabras, Daju percibió que su mente se liberaba de pensamientos estorbosos. Agradeció y honró a Mazu por la enseñanza.

Este pequeño relato me gusta mucho porque nos recuerda lo mucho que valemos, lo mucho que tenemos… y lo tontos que somos al querer buscar por fuera lo que hemos llevado dentro desde que nacimos.

Con un poco de silencio y de gratitud podremos entender que la búsqueda es inútil. Estamos donde necesitamos estar y eso es suficiente para ser felices. Pero al mismo tiempo, esta realización no significa que dejemos de caminar hacia adelante. Se camina un día a la vez, aceptándonos y aceptando Todo Lo Que Es.

El tesoro ya lo tienes en casa. Ya está en ti.

Periscope sobre autoestima y otros demonios internos. Martes 10 de noviembre de 2015.

Periscope sobre autoestima y otros demonios internos. Martes 10 de noviembre de 2015.

Me parece muy curioso cómo somos los seres humanos en cuanto a las relaciones personales. Exigimos amor y respeto por parte de todo el mundo, pero nunca nos sentimos cómodos ni completos. Ésto es debido a que de todas las relaciones personales que tenemos, la que más descuidamos es la interna.

Nos criticamos y nos comparamos con otros de forma tan despiadada, que dañamos nuestro cuerpomente. Y somos muy creativos al respecto, pues nos auto engañamos y nos mentimos pensando que los culpables son los demás.

Te invito a que me acompañes el martes 10 de noviembre en Periscope. Hablaremos sobre autoestima y otros demonios mentales.  Responderé tus preguntas y pasaremos un buen rato.

Es posible que esta charla mueva fibras internas y escuches cosas que no te gusten. Lo cual es muy bueno, pues te hará pensar.

La liga al Periscope será publicada en Twitter en la cuenta del Chocobuda. Aquí.

Si quieres mandar preguntas con anticipación, hazlo en Twitter con el hastag #chocohikari

Recuerda que la charla permanecerá guardada por 24 horas en Periscope, así que es buena idea conectarse.

¡Te espero!

Qué: Periscope sobre autoestima y otros demonios.

Cuándo: Martes 10 de noviembre de 2015. CDMX 4:00 PM / Caracas 5:30 PM / Buenos Aires 7:00 PM / Madrid 11PM

Dónde: Periscope, revisar Twitter para obtener la liga.

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10 cosas que destruyen tu autoestima [Parte 2/2]

En el post anterior vimos los primeros cinto factores que destruyen la autoestima. Hoy continuamos con la lista y tocaremos puntos que pondrán incómodos a más de uno. Y eso es bueno 😀

 

6. Tu alimentación

El cuerpo necesita alimento para continuar vivo y ayudarnos a navegar las olas del samsara.  Pero la alimentación con la que contamos en las ciudades es terrible, por decir lo menos.

El consumo de comida procesada daña la salud de muchas maneras. Un órgano que recibe mucha agresión originada por la comida, es el cerebro. El azúcar y los cereales inflaman el cerebro, lo que produce depresión y agresión como síntomas. No es una coincidencia que los índices de depresión y violencia estén tan altos. ¡Nos alimentamos muy mal! Referencias aquí y aquí.

Cada persona es distinta, claro. La nutrición siempre es personal. Pero si revisas lo que comes y optas por lo natural cocinado en casa, es buena idea. ¡Lo peor que puede pasar es que te sientas bien y con menos apatía hacia ti!

7. Falta de luz solar

Por lo regular cuando tenemos problemas de baja autoestima preferimos vivir de noche. Esto se debe a que es cuando todos duermen que tenemos la ilusión de que nadie molesta y somos libres.

Pero es una ilusión peligrosa porque lo único que sucede es que nos aislamos más, sacrificamos la salud en más de una forma. Y una de ellas es la generación de vitamina D, que solo llega por exposición a la luz solar.

Sí, la luz del sol es buena, contra todo lo que nuestros amigos emos, dark y góticos piensen.

La luz solar hace que nuestra piel genere vitamina D, que ayuda a que el cerebro funcione de forma correcta y evite depresión, ansiedad y angustia.

Salir a la luz del sol sin gorra ni bloqueador, por 30 minutos al día, es una práctica sana que promueve la alegría y un cuerpomente sano. Obvio, eso es un buen paso para comenzar a reparar nuestra relación con nosotros mismos.

Referencias aquí y aquí.

8. Tu religión

Este es un punto muy espinoso y lo mantendré corto, pero una religión basada en la culpa y en la vergüenza del cuerpo humano, siempre afecta la autoestima.

Sin importar tu religión, siempre es bueno cuestionar y revisar si lo que sientes es originado por dogmas o ideas irrefutables. De ser así, es tiempo de emigrar a pasturas más verdes.

9. Tus opiniones

Tener opiniones sobre lo que nos rodea es bueno. Así es como nos relacionamos con el universo y aprendemos lo necesario para la vida.

Casarnos con las opiniones y volverlas pilares de nuestra personalidad es terrible. Cada juicio inamovible es una piedra que llevamos a cuestas en la espalda que nos inmoviliza y nos evita crecer como personas.

Las opiniones y los juicios sobre uno mismo son rocas radiactivas. A parte de pesadas, contaminan todo lo que hacemos.

Estar atentos a nuestro diálogo interno y a los juicios es vital. Así es como comenzaremos a cobrar consciencia de las trampas que nos ponemos y seremos capaces de detener el sabotaje en el que incurrimos.

10. Tu envidia

Reservé la envidia para el punto final porque creo que es el factor determinante para la baja autoestima.

La envidia nace por dos razones: presión social de ser siempre perfectos y por las eternas comparaciones internas a las que nos sometemos. Evaluamos nuestro progreso personal y lo contrastamos con la vida de otros, lo cual nos lleva a la depresión pues jamás podremos ser como los demás.

Y en realidad la envida es sólo una historia más contada por la mente. Pero esta historia es altamente destructiva porque nos hace infelices desde el momento que surge. Cancela la inteligencia y comienza a crear odio en el corazón.

Al igual que las opiniones, la envidia es un pensamiento al que hay que vigilar de cerca. Tan pronto notemos que llega, hay que regresar al momento actual y agradecer lo que somos y lo que tenemos. Necesitamos entender que el presente es lo único que tenemos y que si lo perdemos por compararnos con los demás, dejaremos de vivir.

Hasta aquí la pequeña lista de 10 cosas que hacemos para destruir la autoestima. No está completa. ¿Tienes sugerencias o más factores? ¡Ayúdame a completar la lista en los comentarios!

Y si te interesa tener una mejor relación contigo, te invito a Hikari, el taller de meditación y autoestima.

10 cosas que destruyen tu autoestima [Parte 1/2]

Parte de lo que me impulsó a crear Hikari, el taller de autoestima, es que por casi toda mi infancia y adolescencia tuve serios problemas de percepción personal. Encontré una cura y quiero compartirla.

Gracias a mi práctica budista, la meditación y las artes marciales, no me volví loco, pero sé por experiencia personal lo que significa nunca cubrir las expectativas interiores.

A pesar de ser buen estudiante, hijo que no daba problemas, buen amigo y de ser muy tranquilo con los demás; en mi mente era tonto, feo y no valía nada.

Me tomó muchos años de observación, experimentación y lectura entender todo lo que estaba pasando, para poder tomar acciones concretas que me ayudaran.  Entendí que la mala autoestima es un problema de compasión, pero también es un problema de administración (gestión) de la información que nos metemos a la cabeza.

Todo lo que consumimos nos afecta más de lo que imaginamos, pero ni siquiera se nos ocurre pensarlo pues estamos muy cómodos siendo miserables. La mente no es diferente al cuerpo en muchos sentidos, y la nutrición es clave para mejorar.

Si alimentamos al cuerpo con basura, responderá como basurero y se enfermará.

Si alimentamos la mente con basura, responderá como basurero y se enfermará.

Muchas personas que me consultan sobre autoestima se sorprenden cuando doy una lista de cosas que hacemos mal y que nos mantienen envenenados por dentro. Al dejarlas o cambiarlas por mejores opciones, la vida cambia y (literalmente) se vuelve más ligera.

Así que comparto esta pequeña e incompleta lista de 10 cosas que destruyen la autoestima. Cada punto puede ser expandido a muchas páginas, así que lo mantendré corto para no aburrir 🙂

1. El tipo de música

La música es básica para el ser humano. Es una expresión sublime que dice mucho de lo que somos y dicta cómo nos relacionamos con el universo. Hay para todos los gustos, pero existen canciones que nos causan más daño de lo que imaginamos.

Cualquier melodía que promueva el odio de cualquier tipo, el crimen o narre historias de violencia, afecta nuestra forma de ver el mundo y cómo tratamos a los demás.

Nada de malo escuchar metal o música gótica de vez en cuando, pero no debe ser nuestro único género. Hay que analizar lo que escuchamos y decidir si en verdad queremos ser parte de un movimiento que trate a los demás como objetos o que hable de tristeza y depresión.

2. El tipo de cine, videos o televisión

Al igual que la música, el contenido visual que consumimos, nos afecta mucho. Si ves películas depresivas o de violencia todo el tiempo, estarás distorsionando tu visión del mundo. También tu valoración como persona se vendrá abajo.

No es que ver películas de crimen te vuelva criminal, no. Tampoco los videojuegos te vuelven asesino en serie. Pero sí estarás hipervigilante de las cosas malas de la vida y vivirás en un mundo donde la violencia está justificada. Y la violencia siempre comienza dentro de uno mismo.

3. El tipo de amigos

Ser amable y ayudar a los demás nos rodea de personas maravillosas. Pero si tenemos problemas de autoestima y nuestros amigos están igual de deprimidos que nosotros, nunca saldremos adelante.

No hay que decir adiós a todas nuestras relaciones. Solo hay que revisar si los amigos no nos están llevando hacia abajo con ellos. De ser así, tomar un par de semanas lejos es buena idea.

4. Tu lenguaje

El lenguaje nunca es inocente. Todo lo que decimos tiene una intención clara y directa, por más que lo neguemos. Si nos referimos a nosotros mismos con palabras destructivas, estaremos cavando un pozo muy profundo del que será cada vez más difícil salir.

No se trata de hablar con lenguaje optimista vacío. Se trata de entender que nuestras palabras nos afectan, para evitarlas o cambiarlas.

5. Facebook

Esta red social es veneno puro para la autoestima, pues nos obliga a justificar nuestra vida ante los demás para cumplir con sus expectativas. Y nunca, nunca pasará.

Es un abismo negro en el que todos deben tener una vida perfecta porque saben que los demás estarán evaluando y juzgando cada una de las acciones, opiniones o imágenes que publiquemos.

En muchos estudios se ha ligado directamente la presión social de Facebook, con comportamientos autodestructivos y depresión. Referencias aquí y aquí.

Facebook puede ser una gran herramienta de comunicación y de trabajo. También es muy divertido. Pero hay que estar siempre atentos al tipo de información que compartimos y a las personas a las que escribimos.

Si esta red te presiona, te deprime o te causa angustia, es hora de cerrar la cuenta.

Adelante con la segunda parte.

 

Para dejar ir a tus muertos [Meditación de Día de Muertos 2015]

Dejad que los muertos descansen

y que el pasado quede en el pasado.

Capitán Jean-Luc Picard, USS Enterprise

 

Como ya es tradición en Chocobuda, hoy comparto la Meditación de Día de Muertos. Es una versión corregida y con algunos nuevos comentarios. Espero te sea útil.

La muerte es un tema que muchos optamos por ignorar. Tratamos de esconderla, de no ver y de ni siquiera imaginar cómo sería la vida cuando un ser amado muera. Nos aterra pensar en nuestra propia muerte y con toda arrogancia ignoramos que todo en la vida es impermanente.

Esto es sembrar la semilla del sufrimiento porque cuando nos enfrentamos a Catrina frente a frente, carecemos de los elementos para entender y para dejar ir. En cambio, nos clavamos flechas envenenadas en el corazón. Una tras otra tras otra; y no soltamos la memoria, los recuerdos y hasta disfrutamos mantener las heridas abiertas.

No es que debamos huir del dolor y tampoco se trata de olvidar a las personas que se fueron. También, no importa cuánto nos preparemos, la muerte siempre duele.

Lo que hace la diferencia es saber que somos nosotros los que podemos dejar ir los sentimientos que nos ahogan, para poder liberarnos.

A los seres amados que se van hay que recordarlos con gratitud, con respeto y sonrisas; para luego seguir la vida con el conocimiento de que su legado vive en nosotros.

No soy nadie para decir si existe algo después de la muerte. La verdad es que no lo sé.

Lo que sí puedo decir es que llevar en la espalda el peso del dolor de la muerte de alguien, es un cáncer que va devorando nuestra energía vital y la sonrisa. He conocido a personas que viven en pena y que no vuelven a ser felices por llevar el luto y la culpa clavados en el corazón.

Si hay una lección importante que nos enseña el budismo, es la impermanencia.

No importa cuánto nos esforcemos, cuánto dinero invirtamos y cuánto nos resistamos, la realidad es que todo muere.

Cuando comprendemos esto, la vida y la salud se convierten en el tesoro más grande. Nos da amplitud para saborear el momento actual, cada segundo que pasamos en este plano existencial.

México es un país con infinitas tradiciones y costumbres, pero si hay algo que nos da identidad nacional y que todos los mexicanos celebramos, es el Día de Muertos (2 de noviembre).

Esta fiesta se observa desde tiempos precolombinos y nos dice mucho del respeto (y miedo) que sentimos por la muerte. Por muchas ciudades y pueblos mexicanos se pueden ver altares con flores y comida, dulces, tequila e imágenes de la misma muerte; nuestra compañera inseparable.

La muerte es parte de la vida. Una no existe sin la otra y el final de octubre y principio de noviembre, es la época en la que el velo entre la vida y la muerte se vuelve delgado y los ecos de los que ya se fueron regresan. Y en la mayoría de los casos su partida sigue doliendo porque simplemente nos negamos a dejar ir la memoria y el cariño.

Es una gran pena que estas culturas occidentales no nos enseñen que todo en la vida es impermanente, que todos vamos a morir. Si tan sólo lográramos entender esto, el proceso de muerte y despedida sería mucho más tranquilo de lo que es ahora.

Y es aun más doloroso ver cómo hay personas que jamás pueden salir adelante de la pérdida de un ser amado.

Viaje eterno

rocío al alba

reencuentro

Así que dejo este pequeño ejercicio de meditación para sanar las heridas, dejar ir el pasado y seguir adelante.

Meditación de Día de Muertos

Preparativos

  • Lee varias veces la meditación para que no interrumpas tu sesión
  • Escoge un tiempo del día en el que nadie te moleste y puedas estar en silencio.
  • 1 vela pequeña
  • Tu incienso favorito

Meditación

  • Estira todo tu cuerpo.
  • Siéntate en una silla cómoda, con la espalda recta sin recargarla en el respaldo. Si puedes sentarte en el suelo en flor de loto o seiza, adelante.
  • Enciende la vela y apaga las luces.
  • Cierra tus ojos y respira profundamente, varias veces. Trata de tranquilizar y relajar todo tu cuerpo. No avances al siguiente paso hasta que todos tus músculos estén relajados.
  • Regresa tu respiración a ritmo normal.
  • Piensa en la persona que se fue y que extrañas mucho.
  • Recuerda todos los buenos momentos, el aprendizaje, las risas y las lágrimas. Quédate en ese momento favorito, donde más disfrutaste su compañía. No hay prisa.
  • Esa persona te mira a los ojos por un largo momento.
  • Con una voz tranquila y en calma te dice: «Muchas gracias por recordarme, eso me hace muy feliz. Tuve una vida llena de aprendizaje. Ahora estoy bien. No tengo hambre, frío ni calor. Por favor mira la llama de esta vela. Es brillante y genera un calor muy agradable. Va a brillar por un largo rato y luego se apagará. Esta fue mi vida. Así es la vida.»
  • Abre tus ojos y mira la vela.
  • Di en voz alta. «Muchas gracias por tocar mi vida, aprendí mucho de ti. Es hora de que descanses y que los dos seamos libres para seguir adelante. Adiós. Adiós. Adiós.»
  • Quédate en silencio observando la vela. Mira cómo se consume. Esa es nuestra vida. Esa es la naturaleza de las cosas. Todo se acaba, pero todo brilla y nos deja su calor.

Esta meditación la aprendí hace muchos años y es una experiencia muy poderosa. Si la sigues al pie de la letra y la repites varias veces durante esta temporada de muertos, te ayudará mucho a dejar ir.

El objetivo primordial es que entiendas que todo termina y que entre más te aferres al recuerdo de alguien que murió, nunca cerrarás el ciclo y te causarás mucho daño. No serás libre para moverte a nuevas experiencias en tu vida.

Suelta a esas personas que se fueron. Es tiempo para que tú escribas tu propia historia. Hoy es el tiempo en que debes hacer brillar tu propia luz y dar calor a los que te rodean.

Este año dedico mis esfuerzos y esta meditación a todos los seres vivos que están sufriendo por enfermedad y enfrentando la muerte. Que la Luz Dorada de Todo Lo Que Es nos una en compasión y ayuda mutua.

Feliz Día de Muertos.