El que busca no encuentra

El que busca no encuentra

 

Los seres humanos somos especialistas en poner el peso del mundo sobre nuestros hombros. Nos preocupamos por tantas cosas que si lo vemos de forma objetiva, resulta absurdo.

Una de las presiones más grandes que tenemos es la de lograr más, tener más y obtener más. La cultura humana en general, que va desde los amigos del patio de juegos de la escuela, hasta los directivos de las empresas; nos presiona por buscar… lo que sea.

De hecho somos especialistas en búsquedas, al grado de que pasamos más tiempo buscando que disfrutando lo que hay y lo que es. Esto nos hace sentir eternamente incompletos e insatisfechos, por lo que volvemos la gran misión de nuestra vida es la búsqueda perpetua.

Buscar por buscar, sin paz o descanso alguno.

Esto lo he pensado porque muchas personas llegan a mi con el argumento de que en la meditación está la tranquilidad que han estado buscando. Y es curioso cómo todos ellos se sorprende con mi respuesta:

La práctica de zazen es la suspensión de todas las búsquedas.

Al permanecer en silencio contemplando el flujo de los pensamientos, todas las búsquedas se detienen. Practicamos zazen solo por practicar, sin motivo, sin buscar y sin asumir que la paz llegará.

No nos sentamos en zazen para cumplir horarios ni objetivos. No queremos agregar números a la estadística por más que Insight Timer nos presione a obtener logros.

El que busca no encuentra y esto es una verdad que observo una y otra vez. ¿Cuántas veces logras lo que buscas solo para darte cuenta que has generado más problemas que soluciones? Hay personas que desesperadamente buscan pareja y cuando la encuentran son más infelices que cuando estaban solas.

Al buscar por buscar lo único que encuentras es la infelicidad.

Cuando nos planteamos objetivos y caminamos un día a la vez, dejamos que la vida sea vida y que la impermanencia fluya. Es nuestro lugar fluir con la vida y disfrutar cada paso del proceso.

El Buda pasó muchos años buscando la raíz de la espiritualidad y fue hasta que se sentó en silencio, que la Iluminación llegó.

El que busca no encuentra.

El que se sienta en zazen lo tiene todo y está completo.

Te detienes a apuntar hacia la luna, poema por Ryokan Taigu

Te detienes a apuntar hacia la luna, poema por Ryokan Taigu

Te detienes a apuntar hacia la luna,
pero el dedo es ciego a menos que luna brille.

Una luna, un dedo descuidado apuntando…
¿Serán ambas cosas una sola?

Esta pregunta es como alguien que apunta a la luna,
guiando a un principiante a salir de la ignorancia
espesa como la niebla.

Mira profundamente. El misterio llama y llama:
No hay luna, no hay dedo… no hay absolutamente nada.

—Ryokan Taigu


La analogía de apuntar hacia la luna aparece en muchas escuelas budistas. Esta metáfora es a veces cuento, otras una anécdota y hoy leemos aquí un poema de Ryokan.

Cuando liberas tu mente por medio de la práctica zen puedes percibir el profundo mensaje de esta imagen. Luna, maestro, estudiante y dedo que señala… todo es exactamente lo mismo, sin división, sin concepto alguno.

Esto es el verdadero significado de la vacuidad. Las cosas, las personas, el universo mismo. Todo es lo que es.

Solo es.

 

RECUERDA: Fin de semana para la Reconstrucción Interna. CDMX, 20-22 octubre 2017

RECUERDA: Fin de semana para la Reconstrucción Interna. CDMX, 20-22 octubre 2017

 

La Ciudad de México ha demostrado que es capaz de salir adelante siempre que la naturaleza se manifiesta. El tiempo es testigo de que sus habitantes son fuertes y capaces de unirse cuando dejan de lado el ego.

Estos días en los que edificios deben ser reconstruidos, vemos cómo la vida sigue adelante. Sin embargo sé personas cercanas a mi que mucha gente necesita también comenzar los trabajos de reconstrucción interna.

Si tienes miedo, ansiedad o simplemente necesitas rodearte de amigos en un fin de semana de cordialidad y serenidad, acompáñame. Juntos podemos comenzar a recuperar la calma y tomar fuerza para seguir.

Por un fin de semana estaremos meditando y practicando lo esencial de budismo zen.

 

Fin de semana para la Reconstrucción Interna

Viernes 20 de octubre, 6:00 PM a 8:00 PM. Tarde de charla y café para conocernos y estar entre amigos. Sin costo, solo tu consumo personal.

Sábado 21 de octubre, 10:00 AM a 2:00 PM. Mañana de Reconstrucción Interna. Meditación, charla dharma y práctica de metta bhavana. Donativo a partir de: $300.

Domingo 22 de octubre, 10:00 AM a 2:00 PM. Ceremonia Zazenkai. Canto de sutra, zazen, kinhin, charla dharma, práctica de metta bhavana . Recomendado para personas con hábito estable de meditación o interés en la práctica zen. Donativo a partir de: $300.

Requisitos para sábado y domingo: Llegar al menos 15 minutos antes, llevar ropa cómoda, cobertor o cojín de meditación, haber dormido bien la noche anterior.

Lugares disponibles: quedan únicamente 5 lugares.

Reserva lugar:  Escribiendo a elchocobuda ARROBA gmail.com

Sede: Café Intilari. Avenida La Morena 1305 Ciudad de México https://www.facebook.com/IntilariCDMX/

Te espero 🙂

 

RECUERDA: Fin de semana para la Reconstrucción Interna. CDMX, 20-22 octubre 2017

Fin de semana para la Reconstrucción Interna. CDMX, octubre 2017

 

La Ciudad de México ha demostrado que es capaz de salir adelante siempre que la naturaleza se manifiesta. El tiempo es testigo de que sus habitantes son fuertes y capaces de unirse cuando dejan de lado el ego.

Estos días en los que edificios deben ser reconstruidos, vemos cómo la vida sigue adelante. Sin embargo sé personas cercanas a mi que mucha gente necesita también comenzar los trabajos de reconstrucción interna.

Si tienes miedo, ansiedad o simplemente necesitas rodearte de amigos en un fin de semana de cordialidad y serenidad, acompáñame. Juntos podemos comenzar a recuperar la calma y tomar fuerza para seguir.

Por un fin de semana estaremos meditando y practicando lo esencial de budismo zen.

 

Fin de semana para la Reconstrucción Interna

Viernes 20 de octubre, 6:00 PM a 8:00 PM. Tarde de charla y café para conocernos y estar entre amigos. Sin costo, solo tu consumo personal.

Sábado 21 de octubre, 10:00 AM a 2:00 PM. Mañana de Reconstrucción Interna. Meditación, charla dharma y práctica de metta bhavana. Donativo a partir de: $300.

Domingo 22 de octubre, 10:00 AM a 2:00 PM. Ceremonia Zazenkai. Canto de sutra, zazen, kinhin, charla dharma, práctica de metta bhavana . Recomendado para personas con hábito estable de meditación o interés en la práctica zen. Donativo a partir de: $300.

Requisitos para sábado y domingo: Llegar al menos 15 minutos antes, llevar ropa cómoda, haber dormido bien la noche anterior.

Lugares disponibles: solo 12 personas.

Reserva lugar:  Escribiendo a elchocobuda ARROBA gmail.com

Sede: Café Intilari. Avenida La Morena 1305 Ciudad de México https://www.facebook.com/IntilariCDMX/

Es posible que se abran más actividades. Regresa a este post para estar enterado o sígueme en Twitter @chocobuda.

Te espero 🙂

 

Sobre violencia, humanidad básica y budismo zen

Sobre violencia, humanidad básica y budismo zen

 

Desde que tengo memoria y desde que podía comprender un poco lo que hablaban los adultos a mi alrededor, he escuchado comentarios como: estamos peor que antes, la violencia está en aumento, estamos en crisis, la humanidad está en decadencia.

Escuché a mi bisabuela decir eso, a mis abuelos decirlo y mis padres estaban seguros que el fin de la civilización se acercaba.

Eso lo escuchaba en los años 70’s, 80’s y cuando me hice adulto en los 90’s me uní al tren de pensamiento. Comencé a consumir noticias, periódicos y columnas que apuntaban a que… ¡El mundo es un asco y nunca ha estado tan mal!

Junto con compañeros de trabajo y amigos creábamos esta imagen de la realidad en donde todos moriríamos de forma cruel a manos de los «malos».

Ahora en la segunda década de los dosmiles basta con pasar unos minutos en redes sociales para convencernos de que estamos peor que antes, la violencia está en aumento, estamos en crisis, la humanidad está en decadencia.

Cada generación considera que nunca ha estado peor. Pero la verdad de las cosas es que es todo lo contrario.

A pesar de la violencia de género, a pesar de la crueldad de los gobiernos, a pesar de los locos con armas nucleares, a pesar del terrorismo, a pesar de miles de políticos corruptos, a pesar de problemas de hambre, a pesar del narco; nunca en la historia de la humanidad hemos estado tan bien, tan seguros, con tantas bondades y con tanto progreso y paz. 

Ahora sí te volviste loco, Choco-tarado. ¿Qué no vez que nos están matando? ¿Qué no vez las noticias? ¡Estamos peor que antes, la violencia está en aumento, estamos en crisis, la humanidad está en decadencia!

Sé que esta idea es difícil de entender porque tenemos una espesa capa de ego y de miedo que afecta la percepción de las cosas.

Cada vez que nos enteramos de un suceso desagradable es muy fácil identificarse de forma personal con él, sentir furia e impotencia y entrar en modo de odio. Suspendemos la inteligencia y nos volvemos parte del problema, sin pensar en soluciones virtuosas a las cosas. Buscamos venganza, no justicia. Queremos cambio instantáneo, olvidando la historia de siglos y siglos que nos ha traído hasta este momento en el tiempo.

Creamos en la mente una división entre «mi bando» y «el enemigo», lo cual genera más odio y violencia. Porque la violencia no solo es causar dolor físico. La violencia comienza con pensamientos oscuros de dolor y venganza para «el enemigo».

Peor aún cuando nos enganchamos en la avalancha del miedo y del odio, borramos de tajo la compasión, la gratitud y nos volvemos «el enemigo». Comenzamos a justificar pensamientos más terribles y acciones que pueden ser peores.

Entonces vivimos una guerra de egos, de división de bandos y de propagación de miedo que lastima más a la humanidad y hace que la solución se vea más y más lejana. Esto se traduce en infelicidad y sufrimiento para todos, y se transmite hacia el futuro porque nuestros niños crecen con nuestra mentalidad.

 

Olvidamos las cosas importantes

Todo lo anterior son pensamientos que he tenido desde hace mucho por mi entrenamiento como monje budista, pero que he comprobado gracias al trabajo del investigador y científico de Harvard Steven Pinker. En su libro The Better Angels of Our Nature (Los mejores ángeles de nuestra naturaleza) analiza los datos y números generados por siglos de violencia humana.

Usando matemáticas, algoritmos y datos generados por la historia de la humanidad, este psicólogo canadiense señala que la violencia ha ido disminuyendo con el correr de los siglos. Ha sido una disminución gradual que nos ha dado la oportunidad de dedicar tiempo al desarrollo de más cultura, ciencia y condiciones para prosperar.

Si nos detenemos a pensar en esto podemos ver que hace 50 años la violencia era mucho más cruel. Hace 100 o 200 años había guerras con exterminios de poblaciones completas. Los actos violentos eran tan fuertes y frecuentes que muchos de ellos ni siquiera aparecen en los libros de historia oficial.

Ahora disfrutamos de bendiciones que ni siquiera los faraones egipcios conocían.

Pero si la violencia ha ido disminuyendo, ¿porqué se siente tan cercana, tan despiadada? ¿Porqué vivimos con miedo y pensando que es la peor era?

Por que tenemos un ego y un conjunto de opiniones que se enganchan muy fácilmente en el odio y miedo propagados por las redes sociales y los medios de difusión. Somos muy fáciles de manipular. Olvidamos los mejores ángeles de nuestra naturaleza: empatía, gratitud, auto-control, percepción de la moral y (la más importante) la razón. 

 

Sí hay solución a la violencia y a la decadencia

Es curioso ver cómo la gente se queja de lo horrible que es el mundo desde la comodidad de su escritorio o desde su teléfono móvil, sentados en un café. Todos parecen ser expertos, revolucionarios y activistas mientras se quejan usando Internet, que es la punta de las comunicaciones humanas y existe gracias al esfuerzo de millones de personas que han trabajado por nosotros.

El estudio del budismo zen nos abre la mente a una forma más ecuánime de ver las cosas. Nos hace entender lo que Steven Pinker y otros sociólogos nos dicen, para poder recuperar la gratitud y la fuerza. Tenemos mucho de todo. Nuestra actual pobreza no se compara a la pobreza de la antigüedad. Nuestros problemas de inseguridad actual no son ni una fracción de lo que eran.

No se trata de esconder la cabeza ante la violencia. No se trata de permitir que corruptos y criminales sigan causando daño. No se trata de huir de las necesidades de la humanidad. Todo lo contrario. Aceptamos el estado actual de las cosas para saber el terreno que pisamos y comenzar a construir un mejor futuro.

Lo que el zen nos da es la calma para ver que todos los grandes cambios sociales jamás se darán de forma inmediata, por más berrinche que hagamos.

Lo que la práctica budista nos da es la inteligencia para que la compasión sea prioritaria en nuestra mente y sea parte fundamental de la educación de los jóvenes.

Estos actuales problemas de violencia de género o de racismo, no son nuevos. Los hemos cultivado por siglos y nos llevará siglos corregirlos. La práctica zen nos da la paciencia y entereza para nunca rendirnos y seguir un paso a la vez.

El Buda nos recuerda que todos los seres vivos sufrimos, pero todos somos dignos de compasión. Todos somos buda, somos lo mismo. Sin división, sin fronteras, sin color, sin género.

No vamos a terminar con la violencia en una manifestación ni con un hashtag.

Cambiamos la historia cuidando de los demás, siguiendo el camino del bodhisattva. Forjamos el futuro cambiando desde dentro de nosotros, con cariño hacia nuestro cuerpomente y lo transmitimos a los más jóvenes… al mismo tiempo que trabajamos en una mejor sociedad siguiendo las reglas y siendo auténticamente honestos en la calidad de nuestros actos.

Haciendo de la meditación un parte de nuestro cuidado higiénico diario; educándonos en Gratitud, Compasión y Generosidad es posible educar niños que cambien la historia. Así gradualmente hasta llegar a minimizar la violencia.

La práctica zen nos recuerda que todo es vacío, que todo es silencio. Y comienza sentándonos en silencio en zazen.