Una de mis películas budistas favoritas es Shaolin (2011), dirigida por Benny Chan. Vemos al protagonista, Hou Jie, un general despiadado que lo tiene todo: poder, riqueza y una familia. Sin embargo, su ambición lo lleva a una traición que termina con la vida de su hija y lo deja en la ruina total. Es en ese «tocar fondo», refugiado entre los monjes que antes despreciaba, donde ocurre lo imposible. Al soltar su uniforme ensangrentado y rapar su cabeza, Hou Jie no solo cambia de ropa; deja morir al general para que nazca el hombre.
Su historia nos enseña que el renacimiento no es una metáfora mística, sino una decisión radical de enmendar el pasado a través de la presencia. Es una historia entrañable y nos podemos relacionar con ella porque es una historia de nacimientos. Justo como la ocasión por la que escribo hoy, el nacimiento del Buda.
El Buda nace hoy
Cada 8 de abril celebramos el nacimiento de Siddhartha Gautama. En muchas comunidades lo celebran bañando figuras del «Buda bebé» con flores y té dulce. Es un rito hermoso, pero ya me conoces, soy un poco rebelde. Prefiero ir al fondo pragmático de esta celebración. El nacimiento del Buda no es solo historia, es la ocasión perfecta para también nacer con él.
En Japón, esta fecha coincide con el Hanamatsuri o festival de las flores. Se dice que al nacer, el pequeño Siddhartha dio siete pasos y de cada uno brotó un loto, mientras señalaba al cielo y a la tierra diciendo: «En el cielo y en la tierra, solo el Ser es venerable».
¿Cuál Ser? Por supuesto el Buda. Pero el Buda es naturaleza búdica, que es vacuidad. Y todos estamos unidos en vacuidad. Por lo tanto tú eres tan Buda como el mismo Buda.
En el Mahayana, esto no es arrogancia; es el reconocimiento de que tú, yo y el Buda somos una sola cosa.
El Buda transformó el piso en cada uno de sus pequeños pasos. Tú también transformas el mundo con cada paso, es solo que no lo ves. Si entiendes esto, entonces verás que cada paso es un renacimiento porque es imposible que seas la misma persona de hace 10 minutos. Siempre estamos naciendo, una y otra vez.
El Buda en el espejo
A menudo vemos al Buda como un ídolo lejano, pero el Zen nos arruina la sorpresa: el Buda eres tú. Si miras tu propia naturaleza, encontrarás vacuidad. Sé que la palabra «vacío» asusta a muchos, pero es la mejor noticia del mundo. Esta es la enseñanza de Shunyata, que nos dice que la vacuidad es posibilidades infinitas porque nada está escrito y todo está unificado. Estar vacío significa que no eres una estatua sólida y fija; eres una narrativa y proceso en constante cambio.
Si tu identidad es una narrativa, ¡puedes cambiar el guion! La enseñanza del Tathagatagarbha nos dice que la semilla de la budeidad está en ti, pero no es un regalo pasivo; es algo por lo que tienes que pelear y cultivar. El Buda no es alguien a quien comprarle la paz, es la claridad que surge cuando dejas de identificarte con el «personaje» que sufre y empiezas a vivir desde tu naturaleza real.
El día en que tú naciste nacieron todas las flores
La canción mexicana de cumpleaños, Las Mañanitas, habla sobre el florecimiento. En el caso del Buda, la leyenda nos dice que esto es literal. Cuando nace un Buda nacen todas las flores.
Pero una flor no nace de la nada, es el resultado de la Ley de Causa y Efecto.
La naturaleza no florece por capricho. Si observas un documental sobre cómo abre una flor, verás un proceso biológico y físico impresionante y caótico. Para que nosotros florezcamos, también necesitamos un proceso interno profundo. Algunas leyendas dicen que antes de que el Buda saliera del vientre de su madre, el clima era horrible, lleno de tormentas y nubes negras.
Esto es una analogía perfecta: antes de cualquier gran transformación personal, siempre pasamos por un periodo de oscuridad. Las nubes negras del pensamiento parecen sólidas, pero son vacuidad; si intentas agarrar una, no hay nada. El problema es que nos abrazamos a nuestras nubes por tanto tiempo que olvidamos el cielo azul que hay detrás.
Renacer es, simplemente, dejar que las nubes se disipen para que el cielo de tu mente vuelva a brillar.
Muérete en el zafu
Aquí es donde el Zen se pone serio. Uno de mis maestros, Muho Roshi me dio una vez el mejor consejo de mi vida antes de un Sesshin: «Muérete en el zafu». Me dijo que si «moría» en mi asiento de meditación, estaría matando todos los procesos que no funcionan: el ego, los miedos, la inercia.
Renacer requiere la humildad de aceptar que la versión actual de nosotros mismos ya no funciona. Yo mismo tuve que tocar fondo cuando pesaba 150 kg y mi salud colapsaba. Quería resultados distintos haciendo exactamente lo mismo, lo cual es la definición de locura. Solo cuando maté mi viejo esquema de pensamiento y vacié mi taza (como el erudito de la famosa historia de Nan-in), pude usar herramientas nuevas y recuperar mi salud.
En el budismo, el renacimiento cósmico es algo de lo que queremos salir (el Samsara). Pero el renacimiento del Ser es nuestra herramienta de liberación. Es dejar de ser el general herido de la película Shaolin para convertirnos en un ser humano fresco y creativo.
El primer respiro del Buda
En el Zen hacemos Shikantaza, que es como una «muerte chiquita» en condiciones controladas. Te sientas, te mueres por 20 o 30 minutos a tus opiniones y juicios, y renaces con energía renovada.
Para cerrar, haz este ejercicio simple: detente. Inhala profundamente y siente que esta es la primera vez que tus pulmones reciben ESTE aire. Al exhalar, suelta un proceso que ya no te sirva: un rencor, un mal hábito o una idea fija sobre quién eres. ¿Qué quieres transformar hoy? ¿Cómo vas a renacer en este momento?
El Buda murió bajo el árbol Bodhi para que naciera la iluminación. Tú puedes hacer lo mismo en tu próximo respiro. ¡Feliz nacimiento! ¡Feliz cumpleaños del Buda!
Si no has visto Shaolin, hazlo. No te arrepentirás. A veces la puedes encontrar en YouTube.
Este domingo celebramos el nacimiento del Buda y lo entendemos también como un nacimiento personal.
Alguna vez leí que la definición de locura es hacer las mismas cosas y repetir los mismos patrones, esperando un resultado distinto. Esto nos lleva a un ciclo sin fin de errores e infelicidad, para preguntarnos «¿por qué pasa esto?». Algo dentro nos dice que es hora de hacer algo. Quizá volver a nacer es buena idea y, desde la práctica Zen, es completamente posible aquí y ahora.
A menudo creemos que para renovarnos necesitamos grandes cambios externos, pero el verdadero nacimiento ocurre cuando nos atrevemos a soltar el pesado equipaje de nuestras historias pasadas y prejuicios. Al abandonar esas narrativas rígidas que nos dicen quiénes «deberíamos» ser, recuperamos la mirada limpia y la curiosidad de un niño, permitiéndonos responder a la vida con total frescura.
Celebrar el natalicio del Buda es darnos el permiso de habitar el presente sin las sombras del ayer, naciendo de nuevo en cada respiración con una mente abierta y dispuesta al asombro.
Pon una flor en tu altar y acompáñanos.
¡Te espero!
Dana
Como monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
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Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.
Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.
El tema del día será: ¡Feliz cumple, querido Buda!
Los espero:
Día: Domingo 5 de abril de 2026.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
Tener agua disponible.
Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.
Abril nos encuentra a todos bajo el mismo cielo, recordándonos que el presente es el único refugio real frente a las tormentas de la ira y el apego. Practicar la generosidad es un acto de valentía que disuelve las fronteras del ego y nos permite vivir con un corazón mucho más espacioso y tranquilo.
La práctica de Dana Paramita, o la perfección de la generosidad, es un antídoto directo contra la ira y la tristeza que suelen nacer del aislamiento. Al enfocarnos en el bienestar de los demás a través de nuestra entrega, transformamos el dolor personal en una fuerza constructiva, liberando la tensión mental que nos mantiene atados al sufrimiento.
El Maestro Chan Dahui Zonggao nos recordaba:
«Dar no es solo entregar algo material, sino vaciar el corazón de obstáculos para que la sabiduría natural pueda fluir sin impedimentos hacia los demás».
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Recordemos las palabras de Dogen Zenji: «Practicar la generosidad es el fundamento de la Vía». Al abrir nuestros corazones y manos en Dana, abrimos también las puertas a un mayor entendimiento y compasión.
Agradezco profundamente su continuo apoyo y generosidad. Juntos, mantenemos viva la llama del Dharma.
Que todos los seres se beneficien de nuestra práctica.
Hace muchos años, el poeta japonés Shinmin Sakamura nos regaló un verso que se ha convertido en un mantra para miles de practicantes en Asia: Nenzureba hana hiraku:
Si lo mantienes en el pensamiento, las flores brotan
Si lo mantienes en el pensamiento, las flores brotan. En los momentos de sufrimiento, mi madre siempre decía estas palabras. Sin darme cuenta, desde hace tiempo, yo también empecé a recitarlas. Y así, cada vez, mis flores, de forma misteriosa, una a una, comenzaron a abrirse.
A primera vista, podría parecer una frase de optimismo ingenuo, pero desde la perspectiva del Budismo Soto Zen y el pensamiento Mahayana, encierra una verdad técnica y espiritual profunda sobre cómo construimos nuestra existencia.
La mente como arquitecta de lo real
Estamos tan desconectados de la vida, que vivir duele porque nunca las cosas son lo que creemos o lo que queremos. En el budismo entendemos que la realidad no es algo que nos «sucede» desde afuera, sino algo que co-creamos. El término Nen no se refiere solo a pensar de forma intelectual; es la atención plena del corazón, es la intención dirigida.
Nuestras intenciones definen nuestras palabras, y nuestras palabras son el marco de nuestra percepción. Aquí es donde la psicología budista se vuelve práctica para nuestra vida diaria:
El veneno del «no puedo»: Cuando afirmas que algo es imposible, estás cerrando una puerta antes de tocarla. Esa frase genera un estado mental de derrota que impide que veas las oportunidades que ya están frente a ti. La flor no brota porque tú mismo has decidido que la tierra es estéril.
La fuerza del «comienzo a hacerlo»: En el momento en que cambias el discurso interno a una acción concreta («estoy empezando», «lo intento»), el universo entero se reconfigura. No es magia, es la Ley de Causa y Efecto(Karma). Al mover un solo átomo de tu intención, obligas al cosmos a responder a ese nuevo movimiento.
El cosmos que se abre para ti
En el budismo Mahayana, hablamos de la interconexión de todas las cosas. No hay una separación real entre tu mente y las estrellas. Cuando mantienes una intención pura y persistente, estás sembrando una semilla en el campo del universo.
El poema nos cuenta que la madre del autor repetía estas palabras en momentos de sufrimiento. No lo hacía para ignorar el dolor, sino para recordar que incluso en el invierno más crudo, la vida está preparando su regreso.
En el Zen decimos que «cuando el discípulo está listo, el maestro aparece». De la misma forma, cuando tu intención es clara y tus palabras están alineadas con la acción, las «flores» de tu vida como tus proyectos, tu paz mental o tus relaciones, encuentran el camino para abrirse de forma misteriosa pero inevitable.
Práctica para hoy
Observa tu lenguaje interno. Si te encuentras diciendo que algo es difícil o imposible, cámbialo por un suave: «Voy a empezar con esto ahora». Nota cómo tu cuerpo se relaja y cómo, de repente, el mundo parece un lugar un poco más amable y lleno de posibilidades.
No tiene que salir bien, pero si no comienzas, nunca te enterarás de que quizá sí podías lograrlo.
Recuerda: las flores no brotan por la fuerza, sino porque encuentran las condiciones adecuadas. Tu intención es el sol que permite ese milagro.
Esta semana terminamos con El Sutra de las Montañas y Aguas (Sansui kyou), que es parte de Shobogenzo.
Para el gran final del Sansuikyo, Dogen Zenji nos lanza al corazón de la no-dualidad. Las montañas no son objetos estáticos que observamos a la distancia, sino la expresión viva de la mente de los sabios. Al decirnos que «las montañas fluyen», Dogen nos pide que soltemos nuestra lógica rígida y humana para entender que la realidad no está atrapada en conceptos de movimiento o quietud, sino que se manifiesta de formas infinitas según quien la habita. Tenemos que dejar de ver el mundo como algo que nos pertenece, para reconocer que las montañas pertenecen a quienes las aman y que, en ese amor, el observador y lo observado se desvanecen.
Personalmente me parece muy poderoso que Dogen comparte un universo fractal y vibrante, donde dentro de una brizna de hierba o de una gota de agua existen mundos enteros de seres sintientes y tierras de Buddha.
Al pescar en el río, el sabio no solo busca un pez, sino que se «pesca a sí mismo», integrándose en el flujo total del Dharma donde cada elemento como fuego, viento o roca, es un maestro en pleno entrenamiento.
Este sutra cierra con la comprensión de que cuando «las montañas son montañas», no estamos ante una obviedad, sino ante la realización plena de la vida tal cual es, sin las etiquetas de nuestro ego.
Este precioso texto lo puedes descargar de aquí. Recomiendo leerlo antes de Zazenkai.
¡Los esperamos el domingo!
Dana
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El tema del día será: El Sutra de las Montañas y Aguas, de Dogen Zenji. Parte 6.
Los espero:
Día: Domingo 29 de marzo de 2026.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
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Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
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Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
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Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi