Si me has seguido por algún tiempo, sabrás que soy monje budista y que he elegido ayudar a los demás como camino de vida. Pero no siempre fue así. Antes, me encontraba inmerso en la vorágine del consumismo sin control, ajeno al impacto devastador que mis acciones podían tener en la naturaleza que me rodeaba. El medio ambiente no me importaba porque estaba embelesado comprando todo lo que se me antojaba. No me imaginaba siquiera que el Budismo Zen y el medio ambiente tuvieran alguna relación.
El Budismo Zen ha transformado mi forma de percibir el mundo y mi relación con la ecología de una manera contundente. Desde que tomé refugio en Buda, Dharma, Sangha y en la vía del Zen, he experimentado una revelación interna que ha despertado en mí una conexión sagrada con la tierra y todas las formas de vida en el cosmos. Cada momento de meditación me ha llevado a comprobar la interdependencia de todas las formas de vida, y cada enseñanza del Dharma ha resonado en mi corazón, recordándome la importancia de honrar y proteger el precioso regalo que es nuestro planeta.
He entendido que en un mundo donde el clamor por la sostenibilidad y el respeto por nuestro entorno natural se ha vuelto más apremiante que nunca, el Budismo Zen y medio ambiente están íntimamente relacionados. El Soto Zen no solo es una filosofía y religión de profundo respeto y amor por el medio ambiente, sino que también es una guía práctica para vivir en armonía con el mundo que nos rodea.
La semilla de la compasión
El Budismo Zen enseña que la compasión hacia uno mismo es el primer paso hacia la compasión hacia el universo. Este principio, lejos de ser un acto de egoísmo, es el reconocimiento de que solo al cuidarnos y respetarnos a nosotros mismos podemos extender genuinamente ese cuidado y respeto hacia los demás y, por extensión, hacia el medio ambiente. La práctica de Zazen, nuestra meditación sentada, es la manifestación de esta compasión y cuidado, un acto de amor propio que nos prepara para amar y respetar el mundo.
Eihei Dogen y la Unidad con el Universo
Eihei Dogen, nuestro Gran Maestro y fundador, nos enseña que «practicar el verdadero Zazen es expresar el verdadero yo» y que «todo en el universo es Buda«. Esta visión no solo eleva nuestra percepción del entorno, sino que abre la consciencia para la práctica activa de respeto absoluto hacia todo lo que existe. Al considerar cada árbol, cada gota de agua y cada ser viviente como una manifestación del Buda, nuestra relación con el mundo se transforma. Nos volvemos guardianes de la vida, protegiendo, venerando y respetando cada aspecto de la naturaleza; pero sin caer en el fundamentalismo ni en el fanatismo.
Dogen y los Patriarcas del Zen nos da las herramientas y los conocimientos para vivir de manera sostenible, pero con elegancia y dignidad. No vamos por la vida violentando obras de arte. Solo nos dedicamos a la experiencia del ser, en silencio y en introspección.
Venerar al Buda, Dharma y Sangha, es venerar a la Madre Tierra. Budismo Zen y medio ambiente no son dos.
La Unión con la naturaleza
Lejos de separarnos de la naturaleza, el Zen nos hace reconocer nuestra unidad con ella. Esta no es una unión meramente filosófica. Tampoco es un cuento de hadas. Es una vivencia real que se experimenta a través de la práctica de Zazen y el estudio del Dharma. Al sentarnos en meditación, dejamos de ser observadores externos del mundo natural para convertirnos en parte de él, reconociendo nuestra interdependencia y nuestro papel dentro de este gran tejido de la vida.
Estamos integrados, unidos, interrelacionados. La mota de polvo es Yo. Árbol es Yo. Buda es Yo. Causar daño a lo que sea, es causar daño al Buda mismo. Y ningún practicante de Zen tendrá la intención de violentar al Buda.
Vivir con lo necesario nos lleva a una vida plena y sostenible
El camino del Zen es uno de moderación, pero no de privación. Nos enseña a vivir de manera sostenible, disfrutando de una vida plena con solo lo necesario.
No decimos que no a tener un auto o a viajar en avión. Es solo que no vamos por la vida cometiendo excesos ni buscando el super lujo, porque el super lujo genera super pobreza y saca de equilibrio a la Madre Tierra.
Esta práctica, profundamente arraigada en el estudio y la aplicación del Noble Sendero Óctuple, nos muestra que un estilo de vida sustentable no solo es posible, sino también profundamente enriquecedor.
Reflexiones personales
En mi propia práctica, he encontrado en el Zen un camino hacia una mayor conciencia y respeto por el medio ambiente. Pero como mencioné arriba, el Zen no te vuelve violento ni aguerrido. Al contrario. Nos sentimos tan unidos a la vida, que nuestro paso por ella es compasión activa.
La práctica de Zazen, en particular, ha sido una revelación, mostrándome que incluso el acto más simple de sentarse en silencio puede ser una poderosa declaración de cuidado y respeto por el mundo. Cada momento de meditación es un acto de amor, no solo hacia uno mismo sino hacia todo lo que nos rodea. Budismo Zen y medio ambiente, como estás descubriendo hoy, son una sola cosa indivisible.
Hacia un futuro sostenible y de paz
En estos tiempos, donde la crisis ambiental exige acciones concretas y un cambio profundo en nuestra relación con el mundo, el Budismo Zen y el medio ambiente ofrece un camino esperanzador. Nos enseña que, mediante la compasión, la práctica consciente y una vida de moderación, podemos contribuir a un futuro más sostenible y respetuoso con nuestra Madre Tierra.
Soy una persona poco inteligente y me caracterizo por mi pequeñez mental. Pero cuando veo un cambio histórico no puedo más que poner toda mi atención para aprender y apoyar en la medida de mi capacidad.
Esta entrada me requirió muchos días para escribir porque soy hombre y no puedo siquiera imaginar todas las implicaciones. Fue todo un reto animarme a escribirla porque mi opinión personal necesita ser ignorada por completo; no así la trascendencia de lo que está sucediendo.
El movimiento Un violador en tu camino, #VioladorEresTu es algo que la humanidad necesita urgente. Es importante por muchísimas razones, pero la principal para es que crea la conciencia de que los hombres debemos entender, guardar silencio y ayudar en lo que se pueda a que los ataques de género se reduzcan al mínimo. Y si no podemos ayudar, entonces nos hacemos a un lado para dejar que la vida siga su camino.
De forma tajante y con una elegancia maravillosa, el movimiento nos hace entender a los hombres que los tiempos de acoso, división y violencia están terminando.
En la práctica Zen, desde hace 800 años, Dogen Zenji no veía distinción alguna entre géneros. De hecho, el machismo era una situación que le desagradaba por completo, al punto de incluir en Shobogenzo el capítulo Raihai Tokuzui (Rindiendo homenaje a la Esencia Adquirida).
En este texto encontramos a un Dogen asqueado del machismo y nos explica cómo en el Zen todos somos exactamente lo mismo. Nos impulsa a ver la Iluminación en todos los seres y que hay que dejar de lado el sexismo y el abuso si queremos ser practicantes del verdadero Budismo.
«Hay mucha gente necia que cree que las mujeres son únicamente objetos de lujuria y las trata como tales. Los seguidores del Buda no deberían comportarse de esta manera. Si se discrimina a las mujeres porque se las ve solamente como objetos de lujuria, ¿no se debería discriminar a los hombres por la misma razón?
«Por lo que se refiere al deseo sexual, los hombres también pueden ser objeto de deseo, al igual que las mujeres. Los que no son ni mujeres ni hombres también pueden ser objetos del deseo; los fantasmas, las flores en el cielo también pueden ser objetos de deseo.
«…Si tuviéramos que despreciar a las personas por el hecho de convertirse en objeto de deseo sexual, entonces tendríamos que excluir a todos los hombres y todas las mujeres. Y si esto fuera así, no habría nadie a quien ordenar monja o monje. «
El violador soy yo. No porque haya cometido violación directa, sino porque como hombre no puedo entender lo que la mujer vive de manera cotidiana.
El violador soy yo porque con esta denuncia sé que el mundo está cambiando y que los hombres necesitamos callar, respetar y apoyar en todo lo que podamos.
El violador soy yo porque como ser humano, ya he desperdiciado demasiada vida con las divisiones y los bandos.
Es hora de ser parte de este movimiento educándonos a nosotros mismos y a los jóvenes para al fin caminar todos juntos en equidad y paz.
Si has seguido mis aventuras a lo largo de estos 12 años, sabrás que Facebook nunca me gustó. Es una red que es la causa de muchísimos problemas sociales, depresión, ruptura social; ya que explota descaradamente los puntos débiles de la mente humana. Al usar la misma mecánica para promover la adicción que los casinos, esta red social no solo no ayuda a la comunicación humana, sino que la vuelve un polvorín lleno de personas adictas a sí mismas. Más información aquí, aquí y aquí.
Facebook es tan grande y poderoso que ha afectado el curso político de muchos países, pues expone nuestros perfiles personales para ser utilizados en mercadotecnia que manipula la opinión y la democracia. Creo que no deberíamos apoyarlos de ninguna manera.
La Zucker-red significa conversaciones que no llevan a ningún lado, el carnaval de egos más grande (con Instagram incluido) y una entrada de información extra que solo crea depresión y angustia en la mente humana.
Puedo seguir exponiendo otros puntos y opiniones personales, pero no aburriré más con eso. Solo diré que Facebook no es para mi o de utilidad para el Grupo Zen Ryokan.
Jamás usé Facebook para nada personal, solo para cuestiones de la sangha. Intenté hacerlo funcionar como herramienta de aprendizaje, pero asumo que no lo logré. La propia sangha nunca aprendió a usar Facebook para algo que no fuera distracción. Desde hace unos años ya quería cerrar la cuenta, pero le daba más tiempo pensando en que era un buen medio de difusión. No lo es… al menos no para nuestra comunidad budista.
Así que es oficial: Chocobuda o Grupo Zen Ryokan ya no están más en Facebook.
Pero Chocobuda, si no estás en Feis, ¡no existes!
No estoy diciendo adiós a las redes sociales. Creo que son útiles para cuestiones de trabajo cuando se saben utilizar.
Aun sigo usando Whatsapp, pero me iré moviendo a Telegram paulatinamente. Escribiré sobre ello en algunos meses.
Twitter sigue siendo mi herramienta principal para hacer llegar mensajes cortos que promueven la atención plena y la compasión, la práctica Zen y avisos sobre eventos y actualizaciones al blog.
¿Por qué Twitter sí y Facebook no? Porque estoy de acuerdo con los términos y condiciones del servicio y con su postura ante los discursos políticos y el respeto a la información. Por la manera en la que está programado, Twitter es para usarse solo lo uso unos minutos al día y listo, a seguir con la vida.
Dejar Facebook da tranquilidad. Es algo que todos deberíamos intentar. De pronto hay más tiempo para leer o para ver películas. Hay más tranquilidad porque se acaba una fuente de información chatarra y nos da amplitud para disfrutar otras cosas.
Dejar Facebook es minimalismo 100% práctico y consciente. Y en tiempos de Mínima y Ango, esto es un ejercicio importante de auto control.
Avalokiteshvara, también conocida como Kannon, Kanzeon o Guanyin; es una de las imágenes más poderosas en el budismo del mundo. Es una/un bodhisattva que representa la compasión universal. Nos recuerda que el propósito de la práctica del budismo es ver siempre por el beneficio de los demás seres.
Podemos encontrar a Kannon casi siempre como una figura humana color dorado, de la que brotan mil brazos. En cada mano hay un ojo. Cada brazo y cada mano, representan a uno de nosotros; unidos a la madre/padre de la compasión. Es decir, todos los seres sintientes estamos involucrados y somos necesarios para que la vida sea posible.
Si me has leído o me conoces personalmente, sabrás que con frecuencia grito como loco: ¡Compasión es acción!
El día de ayer, Bere (miembro de la sangha Grupo Zen Ryokan), puso en nuestros ojos la oportunidad de ayudar a Don Bernardo, persona mayor con dificultades de movilidad. Él requería una silla de ruedas nueva y no tenía los recursos para comprarla.
Así que tomamos acción y con la colaboración desinteresada de muchas personas, logramos entregar a Don Bernardo una nueva silla de ruedas.
¿Estoy escribiendo estas líneas para presumir lo bueno que somos? No, lejos de ello. Estoy escribiendo estas líneas para recordarnos que es posible ayudar a los demás. Siempre. Todo el tiempo. Es cuestión de dar un pequeño paso, pedir que los demás ayuden y hacerlo.
Este mundo parece tener más noticias malas que buenas. Muchas veces nos enganchamos pensando que la maldad y la violencia son lo único que hay.
Pero la bondad y la compasión son naturales para todos los seres vivos. Si no las encuentras fácilmente, es posible crearlas. Lo único que tienes que hacer es aprender a ver.
Don Bernarndo envía unas palabras para quienes lo ayudaron:
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi